...Situaciones...
4. Diario
"Yo quiero a alguien a mi lado que cuando esté alegre me de la mano, pero que cuando esté triste se abrace a mi. A alguien que me bese, no cuando se lo digan su cabeza o sus deseos, sino cuando se lo pida el corazón."
Mayuko releyó la entrada de su antiguo diario. Ella siempre había escrito uno, desde que tenía 8 años y su madre le regalo el primero. Pero hacía ya una temporada que no escribía nada en el que tenía ahora. Una temporada bien larga... desde que Kana y él...
Hoy, como había tenido la tarde libre (cosa muy extraña en ella) porque habían cogido fiesta en el colegio donde trabajaba, por la mañana se había ido a ayudar a sus padres en la librería, y por la tarde, le había dado por malgastar el tiempo en quitar las telarañas de las cajas viejas repletas de recuerdos y polvo que guardaba en un rincón de su armario. Y entre otras cosas, encontró su colección de diarios antiguos, los 9 que había tenido hasta ahora.
Esa frase en concreto le había llamado mucho la atención porque, a pesar de que cuando escribió eso tenía 18 años… seguía pensando igual. Y no solo eso, sino que, igual que entonces, aún no había encontrado a ese "alguien" que estaba esperando. Bueno, maticemos esto. Sí que lo había encontrado, pero parecía ser que él no pensaba lo mismo. Una sonrisa, amarga y cansada, le afloró en los labios. –Vaya… justo el momento perfecto para deprimirme.
Entre viejas memorias y una humeante taza de chocolate, pasó lo que quedaba de tarde. Cuando ya estaba ordenando la última caja, de un libro cayó una hoja. Mayuko la recogió recordando que antes solía usar siempre folios usados como punto de libro.
"El buen combate es aquél que se entabla porque nuestro corazón lo pide".
Después de leer la frase, el día para ella cambió (a pesar de que ya quedaba poco). ¿Desde cuando se había convertido en una mujer triste y derrotista? No lo había sido nunca, y no lo empezaría a ser ahora.
Al encontrarse hoy con Shigure se había vuelto a abrir su herida¡¿pero eso qué más daba?!. Ella tenía que ser fuerte, como podía rendirse ante una batalla que todavía no había empezado. Ni hablar, debía ser valiente, aún que le costara horrores encontrar el valor suficiente…, pero había alguien a quien deseaba proteger por encima de todo.
Justo al día siguiente, después de dos tristes y largos años sin verlo, Hatori apareció en su librería.
N.A.: No recuerdo bien si entre el encuentro de Shigure con Mayuko y cuando Hatori va a la librería, pasa un día o una semana… si era una semana, perdón por el error.
Marilolí, a ver si aprendemos a leer… castaña, c a s t a ñ a! No morena, castaña. Y déjame decirte que Machi no es rubia, es castaña (toma ya!) (jajajajajajajajajajajajajajaj).
En cuanto a lo de Hatori… ni por un momento se te pase por la cabeza que yo uniría de cualquier modo (romántico, sentimental o de cualquier otro tipo) a mi adorado doctor, con otra mujer que no fuera mi (también adorada) Mayuko Shiraki. Quizás para juntarlo con Arisa haría una excepción… pero es que ya sabes que Uo es mi debilidad!
Y de las frases que en tu opinión le pegan más a Shigure… no te has fijado nunca que Hatori es muy sarcástico. Shigure es… diferente, pero Hatori, al tener que lidiar con los desvaríos de Ayame y las locuras del "gran escritor", ha desarrollado un toque ácido y cínico, para que acompañen a su carácter tan sobrio. Sino¿cómo iba a poder convivir durante tantos años con esos dos? Quizás lo he exagerado un poco (aún que yo no estoy tan segura), pero de todos modos, no me cabe la menor duda de que, por dentro, el doctor funciona así, y por eso hace una combinación perfecta con la dura, pero a la vez tremendamente dulce, Mayu-chan.
Un saludo, Marie.
