Hola a tod s! Voy a tener problemas para seguir escribiendo. Me he mudado y de momento no tengo internet ni línea de teléfono así que esperadme! Mientras tanto, buscaré modos para seguir publicando, el relato de hoy lo he enviado a través del móvil y espero que funcione. Saludos!

El incidente del chupetón, el beso y la aparición en escena de Shotaro eran demasidas emociones fuertes para una joven como Kyoko. Sin saber cómo se había metido en un buen lío del cual no sabía como escapar. Para empezar, por qué había besado a Ren? Setsu haría algo así? Era ese tipo de hermana enamorada y decidida? Porque por otro lado era fría y despiadada, así que no acababa de encajar ese beso dentro del papel. Eso le ponía nerviosa y le irritaba enormemente no encontrar una buena justificación a ese acto. Después de eso, por qué apareció Sho de repente en el hotel? Por qué la buscaba? No lo tenía nada claro, pero suponía que por algo buena no podía ser. Y por último, el repentino enfado de Tsuruga san. En realidad, empezaba a darse cuenta de que cada vez que Shotaro irrumpía en sus vidas de un modo u otro, los demonios de Ren salían a la luz y la empujaban hacia la oscuridad más profunda. Acaso Ren había tenido algún problema con Shotaro que ella desconocía? O todavía se enfadaba al recordar que ella había entrado en el mundo del espectáculo por venganza? También tenía que conseguir aclarar las cosas respecto a la conversación del párking, pero no sabía como hacerlo. Es cierto que ella dijo esas palabras, pero fue Shotaro quien la provocó para que dijera eso. Kyoko sabía que tenía mucho que agradecerle a Ren, y comenzaba a reconocer que se estaba convirtiendo en alguien importante, además de que era una suerte poder actuar junto a un actor de su calibre.

Todos estos pensamientos se repetieron una y otra vez en su cabeza durante toda la noche y se depositaron a la mañana siguiente en la base de sus ojos en forma de alarmantes ojeras. Unas ojeras enormes y difíciles de ocultar con maquillaje.

Por suerte para la pelirroja, se había acabado temporalmente el rol de los hermanos Hel, con lo cual podía coger distancia suficiente para recapacitar y afrontar más tarde la situación. Se levantó, se fue a la ducha para despejar su mente e intentó actuar lo mejor posible en aquellos últimos minutos que le quedaban como Setsu. Tenían que desayunar juntos, ir a LME, cambiarse allí y seguir con sus vidas reales, así que sabía que en un máximo de dos horas iba a perderlo de vista por un tiempo.

-Buenos días nee-san. He preparado el desayuno.

-Buenos días- contestó en tono seco mientras se sentaba en la mesa para desaynar.

La tensión era tan palpable que Kyoko apenas dio dos sorbos a su café y se levantó con la excusa de preparar bien su maleta. No quería tenerlo cerca, estaba entre triste y enfadada ya que siempre acababa recibiendo la ira de Ren.

Apenas él terminó su desayuno, cogieron su equipaje y se dirigieron al taxi sin mediar palabra alguna. Como era de esperar, en el trayecto tampoco dijeron nada, ambos se limitaron a mirar por la ventanilla del coche y suspiraban para sus adentros deseando que el viaje terminara lo antes posible. Ren tampoco se sentía bien, sabía que no tenía derecho a enfadarse con ella pero era un sentimiento que le superaba. Empezaba a creer que por culpa de su carácter la iba a alejar cada vez más de su lado, y ya no sabía como arreglar ese tipo de situaciones.

Una vez en LME se separaron. Para Kyoko fue en parte un gran alivio pero no para Ren, quien sentía el peso de la culpabilidad como una enorme roca de una tonelada encima de su cabeza.

-Buenos días Mogami san!- dijo una de las secretarias de la compañía

-Buenos días!

-El presidente quiere que vayas a su despacho inmediatamente, es algo importante.

-Mm? Está bien, voy para allí. Sabes de que se trata?

-Ni idea, pero estaba temblando de emoción, así que debe ser algo grande – sonrió la joven secretaria.

Kyoko, pensativa, se dirigió al despacho de Lory, esperando otro trabajo más como miembro de Love me. Cuanto más contento estaba él, más surrealista era el trabajo que tenía que hacer, así que un miedo terrible empezó a recorrerle el cuerpo cuando llamó a la puerta del presidente.

-Presidente?

-Mogami-kun! Pasa!

Ella entró sigilosamente. El despacho estaba lleno de flores y focos en los techos. Una puerta metalíca había surgido de la nada de una de las paredes y una música típica de consulta de dentista amenizaba la reunión. Lory se encontraba al fondo, con traje blanco camisa roja sombrero country y botas con tacon y espuelas. Estaba terriblemente emocionado, casi con lágrimas. Eso la aterrorizó aún más.

-Mogami kun! Tengo muy buenas noticias para ti- dijo, emocionado

-Qu..Que sucede? Es por algún papel? – preguntó, incómoda.

-No! –contestó nervioso, esperando más preguntas.

-Un trabajo para la sección Love me? –se atrevió a decir indecisa.

-Tampoco!

-Entonces.. no se me ocurre nada más..

-Está bien! Verás, últimamente tu fama está subiendo gracias a los papeles en los que has actuado. La sección Love me también te lleva mucho tiempo así como la escuela de actores. Sin contar con que vas al Instituto en tus días libres. Me sigues?

-No.. no del todo..- contestó, dubitativa.

-Tu agenda está cada vez más apretada, te van a llegar proyectos importantes. Tengo la sensación de que pronto serás alguien importante para la compañía, pero tenemos que encauzar tu talento.. Así que…

-Asi que..? Kyoko empezaba a temblar, más de miedo que de emoción.

-Te he contratado un manager!

-Ehhh? Un manager? gritó sorprendida- Una novata como yo? Un manager?

-Correcto! A los actores con talento se les proporciona un manager, es importante para planificar la carrera, organizar eventos…Es imprescindible! –dijo, secándose las lágrimas de la emoción – Ves esa puerta Mogami kun?

-Si..la , la veo!

- Pues mira atentamente! Te presento a… Kirsten Takarada!

De los altavoces surgió un sonido de tambores a la vez que los focos emitían diferentes colores hacía la puerta y una niebla artificial salía del suelo. La puerta se abrió. Una mujer rubia, con americana y falda blanca entró en la habitación. Tenía los ojos negros, la piel blanca, perfecta. Era alta y esbelta, parecía un angel caído del cielo. Kyoko no salía de su asombro. Esa mujer iba a ser su manager?

- Encantada de conocerte Kyoko chan- dijo Kirsten mientras le tendía la mano.

- Igualmente- contestó Kyoko, avergonzada de estar frente a alguien tan bello.

Se estrecharon la mano y Kyoko sintió una energía positiva que unos segundos le llenó de confianza. Ambas se sonrieron y se sonrojaron, una nueva etapa comenzaba para las dos.

-En fin – intervino Lory, todavía con lágrimas en los ojos – Kirsten viene de los Estados Unidos, allí acabó sus estudios y es una manager que está en sus inicios pero motivada y con muy buen currículum. Tiene sangre estadounidense y japonesa – Y mirando a Kirsten prosiguió- Kyoko es una joven muy talentosa pero con graves problemas emocionales, es por eso que es la miembro número 1 de Love me! Por eso, a pesar de su gran talento, tendrás que ser paciente y ayudarla en todo lo posible.

-Será un placer, Presidente – dijo ilusionada Kirsten – Cuantos años tienes Kyoko chan?

-diecisiete – contestó sonrojada.

-Yo veintitrés. Creo que podemos llevarnos bien, daré lo mejor de mi.

- Yo también daré lo mejor de mi! – contestó Kyoko, confiada.

Kyoko no sabía qué implicaba tener una manager, su experiencia más próxima había sido cuando hizo de manager de Tsuruga Ren, y no le habían quedado nada claras las funciones de esa profesión.

Ambas se fueron juntas hacia el vestuario de Kyoko, tenía que meterse en el personaje de Natsu y continuar con la serie. De camino, Kirsten sacó una agenda dorada con brillantes.

-Uauuu! Exclamó Kyoko, emocionada

-Te gusta? La compré pensando en ti. El presidente me dijo que te gustan las cosas brillantes y de princesa.

-Es verdad! Mi sueño es poder actuar el papel de una princesa atrapada en un castillo… – explicaba emocionada mientras giraba y giraba por los pasillos- pero en realidad de momento solo hago papeles de bruja.

-Eso puede cambiar Kyoko chan, lucharemos por tus sueños! Pero de momento, he organizado todo tu planning en esta agenda. A partir de ahora vas a estar muy ocupada, estás preparada?- dijo con una mirada desafiante.

-Sí! – contestó mientras le cogía del brazo, con los ojos brillantes y llorosos.

Ambas estaban emocionadas en medio del pasillo hasta que algo hizo a Kirsten volver a la realidad. Se quedó paralizada y la agenda se le cayó al suelo, soltando algunos brillantes. Kyoko miró primero a Kirsten, luego decició girarse para ver qué fantasma acababa de ver su manager.

-Ku… Ren Tsuruga..no me esperaba encontrarte tan pronto por aquí..

-Kirsten? Qué haces tú por aquí?- dijo Ren sorprendido de verla mientras se acercaba.

-Soy la manager de Kyoko! – contestó entusiasmada

-La manager de Kyoko?- miró sorprendido a la pelirroja.- Vaya.. me alegro mucho por ambas. Mogami san es una actriz con mucho talento- siguió diciendo, confiado.

-Tsuruga..sann- susurró Kyoko mientras sus mejillas se sonrojaban a la velocidad de la luz- Verás Kirsten, Tsuruga san es mi sempai, y es gracias a él que estoy aprendiendo tanto- prosiguió, todavía más colorada.

-Sempai? Preguntó Kirsten

-Si, sempai –contestó Ren- Soy la persona que le sirve de peldaño para escalar a la fama. Es, una chica ambiciosa, verdad, Mo-ga-mi-san? dijo sonriéndole, con esa sonrisa que tan solo Kyoko podía interpretar.

"Nooooooo! Esa sonrisa repleta de maldad otra vez! Me está llevando a los confines del infierno!" La Kyoko interior se tiraba de los pelos horrorizada, pero la exterior puso un semblante triste y solo se atrevió a decir.

-Me adelanto Kirsten, tengo que cambiarme. Tsuruga san, si me disculpas..- y se fue cabizbaja, sin saber que decir.

-Qué está pasando aquí Ren? –preguntó la rubia mientras miraba a un Ren pensativo y preocupado.

-Nada, no te preocupes- sonrío falsamente como de costumbre- Y que te trae por aquí?

-Pues verás, apenas me estoy iniciando como manager profesional, me propusieron esta oferta, miré Dark Moon y la actuación de Kyoko me dejó petrificada. Supe enseguida que juntas podríamos llegar lejos, la vi una actriz con talento y con mucha personalidad, y me dieron unas ganas locas de conocerla y trabajar con ella.

-La verdad es que tiene mucho talento y es una magnífica persona, os llevareis bien.

-Ren.. me gustaría que tomáramos un café tranquilamente un día de estos, hace tanto que no sabía nada de ti…- dijo, nostálgica.

-Por supuesto. De hecho, quiero hablar contigo.

Ambos se estrecharon la mano sonrientes, mirándose fijamente a los ojos, y cada uno se fue por su camino.

Cuando iban hacia el rodaje de la serie, Kyoko muy pensativa se atrevió a preguntar:

-Kirsten, puedo preguntar de qué conoces a Tsuruga san?

-Verás.. La verdad es que Ren y yo tuvimos una relación hace tiempo- se atrevió a contestar, nostálgica

-Ehhh? Kyoko, muy sorprendida, no se esperaba una respuesta así. Una ex novia de Ren? Por un momento se entristeció, sin siquiera saber por qué.

-Espero que no te moleste Kyoko chan. Eso fue hace tiempo- dijo la rubia mientras le tomaba de la mano.

-No.. no te preocupes!

-Mmmm… ya veo- espetó contenta. Si quieres, te explico cómo fue.

Kyoko no sabía que contestar a eso. Por un lado tenía curiosidad de saber más, pero por otro sospechaba que ese relato iba a ser como una herida punzante en su vientre. Hacia tiempo que intentaba mantener su caja de Pandora bien cerrada, pero era consciente de que esa caja había empezado a abrirse hacía tiempo, y temía que ese relato la hiciera estallar por completo. Kirsten, muy avispada, se dio cuenta en seguida de que algo pasaba entre esos dos, así que sin esperar respuesta de Kyoko, empezó a relatarle la historia, con la idea de calmar las dudas de la joven pelirroja.