Capítulo 4: "Los Celos de una Fan"
Cuando abrió los ojos una muchacha de rostro demasiado juvenil la miraba con simpatía y una amplia sonrisa en el rostro.
- Ohh… al fin despertaste… - Dijo alegremente. Enseguida vio a una enfermera acercarse tras la muchacha y la miró.
-¡Vaya, que susto niña!... ¡Llevas más de 1 hora sin sentido! Creí que tendría que avisar que te dejaran en el primer puerto…
La muchacha que estaba allí rió ligeramente tapándose la boca mientras Kagome se incorporaba apenas de la camilla.
- Argg… ¿qué pasó? - Murmuró y miró a su alrededor, extrañada, sin recordar-¿Dónde estoy?
-¿No te acuerdas? Estas en el crucero… - Dijo la muchacha mientras la enfermera se encargaba de darle un vaso de agua-… a causa de un premio…
Kagome se atragantó con el agua mientras abría los ojos enormemente al recordar precisamente en donde estaba y debido a qué. La imagen de él cerca suyo sonriéndole y preguntándole su nombre se le vino a la mente y entonces su mano tembló tanto que el vaso cayó al suelo quebrándose en mil pedazos. La muchacha sonrió y la enfermera movió la cabeza algo exasperada.
- Entonces… es real… - Murmuró más para sí misma, sintiendo otra vez un nudo en el estómago y un temblor en el cuerpo.
- Jajaja, fue gracioso ver la cara de Inuyasha… lo dejaste sin poder hacer nada- Dijo la muchacha y Kagome entonces se concentró en ella pestañeando confundida. La chica estiró su mano y se presentó- Lo siento, soy Rin, trabajo con Inuyasha.
- ¿Trabajas con él?- Preguntó sorprendida y tragando apenas.
- Sí, soy una de las coristas.
Kagome sacudió la cabeza y pensó que tal vez todo era un sueño suyo, se levantó de la camilla sintiendo aún los estragos del desmayo y sus ojos se detuvieron en la ventanilla que daba a un paisaje azul y celeste, mar y cielo.
- Cielos… ya zarpamos…. – Murmuró. En verdad se sentía como en un sueño, no podía ser esta la realidad… volteó y entrecerró los ojos sintiéndose realmente mareada.-… fui un desastre… ¿verdad?
La chiquilla se echó a reír con ganas mientras se acercaba a ella y la abrazaba con bastante confianza.
- Tranquila, realmente fue gracioso, Sesshoumaru creía que podría armar algo para causar revuelo pero realmente no fue necesario… creo que sólo Inuyasha lo lamentó… no esta habituado a que no le den un beso en el primer encuentro… creo que hasta se sintió ignorado.
Kagome se llevó una mano a la boca espantada. ¿Un beso?... ¿Recibía un beso de parte de cualquiera?!... ¿Y en el primer encuentro?... se volvió a sentar en la camilla totalmente abatida mientras la otra muchacha la observaba preocupada.
- ¿Pasa algo?... ¿te sientes mal otra vez?
Mal… realmente… se sentía estúpida. Ocultó la cabeza entre sus manos mientras la sacudía de un lado a otro totalmente avergonzada.
- Nooo… pero qué tonta he sido… ingenua, ingenua¡ingenua!- Se reprochó. ¿Cómo no lo había imaginado? Claro, él siendo besado y aceptando los besos de cualquier fan que se le cruzara por delante y ella la muy tonta e ingenua soñando que podía serle fiel a su amor… de pronto sintió rabia y vergüenza y encrispó los dedos en su cabeza. Argg…
- Te recomiendo que vayas a tu camarote a descansar… o si quieres puedes dar un paseo para relajarte por el crucero… pero debes estar tranquila esta vez… esta noche es el primer concierto… - Dijo la muchacha. Kagome parecía no escucharla, pero luego de un momento en que pareció meditar alzó la vista a ella con los ojos iluminados.
- Oye… gracias… por preocuparte por mí…
- De nada. Sesshouramu quería saber si te encontrabas bien después de todo. - Rió. Kagome pestañeó.
- ¿Sesshoumaru?
- Sí, el manager de Inuyasha.
La sonrisa que comenzaba a nacer de los labios de Kagome había desaparecido. ¡¡Tonta!!!! Era obvio que "él" no se iba a preocupar por ella…
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Tomó el amuleto que estaba dentro de su billetera y lo miró unos segundos en silencio. Aquella sacerdotisa que ni siquiera lo había reconocido… ahora se desmayaba de sólo verlo. ¡Qué ilógico! Y más ilógico siendo sacerdotisa… ¿qué no se suponían, así como había dicho Sesshoumaru, eran mujeres tan centradas y recatadas? Sonrió de pronto con arrogancia. Bueno… eso le demostraba que aunque fuera una sacerdotisa… a ninguna mujer le era indiferente…
- Creo que voy a ir a tomar un trago al bar… - Murmuró y entonces Sesshoumaru, que se encontraba leyendo no muy lejos de él, levantó la vista dorada hacia el joven con reprobación. Inuyasha se volteó y no le sorprendió su actitud. Se encogió de hombros sonriendo-… tranquilo… no haré nada malo… sólo me divertiré un rato…
Sesshoumaru luego lo meditó. Bueno, en realidad sí estaba bien que saliera, los fotógrafos de la revista deseaban que este viaje se convirtiera en todo un éxito y eso dependía prácticamente del encanto de Inuyasha y del magnetismo que desprendía y que hacía irresistible a las jovencitas que se encontraban en el crucero… que la ganadora estuviera sin sentido sólo decía que era una menos… una menos de tantas que había allí dispuestas a todo...
El muchacho sonrió levemente al sentir como las miradas de las pocas personas que había en el bar a esa hora tan temprana se clavaban sobre su persona. Estaba acostumbrado. Pidió al barman un manhatan y el hombre de inmediato se lo preparó. Mientras esperaba no le sorprendió que una muchacha bastante atractiva se acercara tímidamente con un pequeño cuadernillo y un lápiz, en busca de un autógrafo. Él sonrió y cumplió, como siempre.
La amistosa y jovial Rin le había mostrado su camarote, en donde para su alivio, ya estaban sobre la cama su pequeña maleta. Ella se quedó allí un momento intentando procesar lo que estaba sucediendo, le parecía aun increíble donde estaba, que había estado a su lado y lo peor... que se había desmayado delante de él…
- Creo que sólo Inuyasha lo lamentó… no esta habituado a que no le den un beso en el primer encuentro…
Arggg que rabia sentía al saber eso ¿pero cómo había sido tan ingenua no pensando en lo que él verdaderamente era? Sí, sabía que era un mujeriego pero… ahhh ¿porqué le dolía tanto enterarse de frente de aquella innegable verdad?
- Que tonta he sido… - Murmuró sintiéndose mareada. La verdad, estar en ese pequeño camarote, sobre las aguas que se movían y la aturdían cada vez más la estaban enfermando. Decidió salir de allí intentado sentirse mejor… esto no estaba siendo como lo había soñado, se lamentó.
Caminó por el largo pasillo recibiendo la tibia brisa del viento marino en su rostro. Se detuvo a medio camino dubitativa y entonces ladeó el rostro. Jamás había estado sobre un barco y jamás pensó que estar sobre uno realmente la enfermara. Se acercó a la baranda y sus ojos se fijaron sobre las olas que se rompían contra el casco de la nave, avanzaban rápidamente, siempre era igual. De momento sintió que el estómago se le revolvía y hasta creyó que iba a morirse allí mismo. Se alejó apoyando la espalda en la pared respirando con dificultad. Menos mal que no había ni siquiera desayunado porque estaba segura que si hubiera tenido algún tipo de comida en el estómago, esta iba a ir a parar junto a las olas de allá abajo.
Volvió a caminar intentado no caer ni desfallecer, casi sudando de lo mareada que estaba hasta que finalmente volvió a entrar al crucero. Ya dentro se sintió más aliviada y miró a su alrededor. Era una habitación grande y bien decorada con muy pocas personas comiendo y bebiendo. Sin embargo había un grupo de chicas en la barra que la alertó. Todas sonreían, todas parecían realmente modelos, bien vestidas, coquetas, con amplias sonrisas, con miradas de borregos a medio morir… Kagome frunció el ceño. Entonces lo vio, al centro de ellas sonriéndoles y hablándoles. Ella tragó. Un fotógrafo estaba cerca y el "ídolo" ni siquiera se molestaba en que le estuviera tomando fotografías casi comprometedoras, porque una muchacha de pronto se sentó en sus piernas y le tomó el rostro con ambas manos plasmando un enorme beso. Hubo un pequeño grito entre ellos y entonces Kagome enrojeció de pura rabia otra vez. Recordó en ese momento todos los sueños estúpidos que había tenido, todas las ilusiones tontas que se había imaginado, todo el tiempo perdido hablando de él con sus amigas… en algún momento hasta pensó que estaba enamorada de una estrella, y que aunque resultara imposible, no le importaba demasiado… pero ahora, viéndolo ahí con aquel grupo de chicas descaradas… apretó los puños de su mano de pura rabia.
Fue en ese instante en que él lo notó, alzó la vista y vio a aquella muchacha a la entrada del bar, mirándolo con el rostro contraído y serio. Vaya, la sacerdotisa, pensó fríamente. Sonrió esperando que la ganadora del concurso se acercara al grupo, pero para su confusión la chica se volteó y salió rápidamente de allí. Inuyasha pestañeó extrañado y la sonrisa desapareció del rostro... ¿qué pasó?
- ¡Tonta Kagome tonta!- Masculló llena de rabia y reteniendo las lágrimas. De pronto sintió que había despertado, que había sido una tonta ingenua que se había pasado el último tiempo soñando y suspirando por alguien que jamás siquiera sabría su nombre y que peor aun… podría tener a cualquier chica muchísimo mejor que ella… antes que a ella misma. ¿En qué demonios estaba pensando?- Qué idiota he sido… - Murmuró casi pateando el suelo, si hubiera tenido una piedra en el camino seguro la hubiera pateado lo más fuerte posible… y en dirección a él… - Mujeriego… engreído…
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Cuéntame una historia
donde todos cambiamos
y vivimos juntos
y no nos separamos…
Las personas que estaban allí corearon la canción. El muchacho les devolvió la sonrisa mientras miraba a Sesshoumaru de reojo al lado del escenario de crucero. Era su primer "concierto" y se suponía que debía estar ahí, en primera fila, la fan, él debía bajar y cantarle un par de frases mientras los periodistas sacaban fotografías para su revista adolescente y todo eso pero… él no veía en ningún lado a la fan, eso lo desconcertaba enormemente… otra vez…
Sesshoumaru se levantó de su asiento y caminó aprisa cruzando el pequeño auditorio y saliendo al pasillo. Pidió a una Hostess que le dieran el numero de habitación de Kagome y luego se fue en esa dirección caminado con los puños apretados y evitando pronunciar una maldición. Pero ¿desde cuando debía acudir a alguien para que estuviera con Inuyasha? Ciertamente si no tuviera un contrato con aquella revista adolescente no se tomaría tantas molestias.
Se detuvo frente a la puerta y respiró. Tenía un pésimo humor, así que intentó contar hasta diez antes de estallar en ira. Golpeó levemente y esperó, escuchó unas pequeñas pisadas que se acercaban hasta que finalmente la puerta se abrió. Kagome realmente lucía fatal. Desaliñada y con el cabello desordenado, lo miró a través de las oscuras ojeras y la palidez cenicienta de su rostro. Él no pudo evitar fruncir el ceño y ella también.
- ¿Porqué no estas preparada?- Preguntó el manager con la voz altiva y ronca. Entró a la habitación sin escuchar los protestos de ella.
- ¡¡Oiga!!... pero… ¿Quien le dio permiso!?
Ella llevaba una bata que a modo de protección acurrucó más a su cuerpo, él se giró y la miró con indiferencia.
- ¿Qué crees que haces? Deberías estar abajo, los fotógrafos estan esperando.
- ¿Y para qué?- Preguntó sorprendida. El hombre la escudriñó con sus ojos calculadores. ¿Cómo que para qué?... ¿le estaba gastando acaso una broma?
- Oye, mejor compórtate que ya me basta con los caprichos de Inuyasha.
Kagome entreabrió los labios mirándolo sorprendida. ¿Y este quien se creía al hablarle así? El hombre se acercó y le tomó un brazo con fuerza mirándola de forma más que severa, a través de sus pupilas doradas que parecían casi las de un gato alzado. Él no estaba para juegos de adolescentes.
- ¡Suélteme!
- Vístete y baja de una vez ¿entiendes?- Cuando vio que ella estaba aterrada casi se dio cuenta de lo brusco que había sido, la soltó y carraspeó intentando disculparse, claro, a su manera.- Soy su manager, Sesshoumaru… - Murmuró y entonces la vio calmarse-…lo siento, pero es que hay asuntos que se deben cumplir… las fotografías para la revista es una de ellas… y se supone que debes estar ahora allá abajo ¿acaso estas enferma? – Fue lo único que lograba explicar debido a su ausencia. Kagome se tapó la boca. Ya sabía que debía comprar en su próxima compra: Una agenda, pues realmente lo había olvidado. Luego hizo una mueca intentando parecer tranquila, aunque el malestar del mareo se acrecentaba.
- Realmente… este crucero me sienta fatal… he estado mareada todo el viaje. – Respondió, obviando comentarle que también había olvidado asistir al concierto, mirándose en el espejo sintiendo nauseas nuevamente. Ni siquiera había comido en todo el día pues de solo imaginarlo su estómago se revolvía mas… y eso, más darse cuenta lo muy estúpida que había sido con respecto a Inuyasha… noo, realmente era todo un caso, actuaba como novia celosa, se desmayaba en frente de él y ahora, producto del mareo en que se sentía enferma y horrible… ¡Kami Sama!... ¿cómo se iba a presentar delante de su "ídolo" así?... realmente y por un segundo dudó en asistir…
- Mmmm, pues ni modo. - Respondió el hombre mirando el armario.- Vístete pronto y apúrate.
Ella lo miró sorprendida, realmente ese hombre… ¿tan prepotente era?... ¿Y era el manager de su adorado Inuyasha??
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Vestía un traje negro de noche hasta la rodilla, sin adornos, ni siquiera se había peinado muy bien el cabello. Los tacones de los zapatos la hacían lucir alta pero apenas lograba caminar sin soltar una maldición y no caerse en cualquier parte. Realmente nunca más en su vida se subiría a un barco, el mareo que sentía no se le pasaba con nada. Se asomó al auditorio y se quedó en la entrada observando el espectáculo. Cielos… era muy guapo, verlo ahí cantar sobre el escenario, con su voz tan ronca y varonil le causaba escalofríos. Rió nerviosamente por lo que había pasado en la mañana, cuando lo había visto con las chicas en el bar… ¿cómo podía sentir celos si Inuyasha ni siquiera sabía que ella existía? A pesar de que en ese momento quiso odiarlo y hasta se juró que nunca más soñaría con él… pues la verdad ahora… ya no estaba muy segura. Suspiró y se afirmó en la pared. Si tan solo fuera visible a sus ojos…
Cuando no hay amor en la ciudad,
este nuevo siglo sigue derrumbándote.
todos los sitios en los que has estado
intentando encontrar un amor supremo,
un amor supremo…
Kagome sonrió… ¿un amor supremo?... ¿es que acaso él buscaba un amor tan grande? Imposible… tenía a millones de chicas a sus pies…
Cuando no hay amor en la ciudad
este nuevo siglo sigue derrumbándote.
Todos los sitios en los que has estado
intentando encontrar un amor supremo,
un amor supremo.
- Si tan solo me viera a mí… - Murmuró. Sus idealizaciones la llevaron a soñar casi despierta. Podía imaginárselo cerca de ella, besándola, jurándole amor de por vida… sintió la piel de gallina wow ¿cómo sería recibir un beso de aquellos labios tan sensuales?
Oh ¿que estás buscando realmente?
¿otro compañero en tu vida
al que abusar y al que adorar?
De pronto pegó un brinco y abrió los ojos enormemente. Sus mejillas se volvieron rojas de súbito al verlo a escasos centímetros de ella, cantando. ¿Desde cuando estaba ahí?!
¿Es eso un amor tranquilo?
Se quedó de piedra y los fotógrafos finalmente obtuvieron sus fotografías. Él tomó su mano y le besó nuevamente la mejilla, estaba tan pálida como la misma luna de allá afuera y no fue capaz de responder. Él no estaba muy acostumbrado a eso, se suponía que las chiquillas gritaban, se volvían histéricas, intentaban quitarle alguna prenda de ropa e incluso lo besaban pero ella… la sacerdotisa realmente no hacía nada. La dejó y volvió al escenario y Kagome creyó que aún soñaba, pestañeó dos o tres veces más para sentir unas palmaditas en el hombro de unas muchachas que le sonrieron.
- Que suerte tienes…
- Eres muy afortunada, wow…
- Yo que tú me muero jajaja…
Pues en realidad ella se hubiera muerto, pero se había quedado paralizada, sin habla ni movimiento, era como si la hubiera sorprendido en sus sueños románticos… ¡¡¡nooo!!! Enrojeció otra vez y tembló horrorosamente. Esto no estaba pasando… ¡¡¡otra vez había echo el ridículo!!!
Continuará…
N/A: Vuelvo a hacer la aclaración para la persona que dice que mi fic no es original. Realmente escribí esta historia basándome en mis propias ilusiones de fan adolescente (no, no era con Enzo) y por eso las relato aquí. Si la temática de que Inu sea cantante ya esta repetida, pues realmente lo siento, no fue mi intención. Muchas aquí saben que no leo fic por falta de tiempo y apenas tengo para escribir con los míos, no podría copiar algo a menos que sea psíquica y dudo tener ese poder porque de otra forma me hubiera ido mejor en el cole. Así que, por favor… piensen bien las cosas antes de mandar a alguien a la hoguera sin pruebas sólidas.
Ya, terminando el asuntito que me hace sentir pésimo, me remito a darle las gracias a las que me dejan su review, ya saben que es importante para mi y aclararles que como siempre he dicho y desde el principio, esta historia es corta pues estoy trabajando en mi "súper producción" que se viene muy pronto con todo (algo de eso puse en mi space). Gracias por el apoyo, sin uds no escribiría…
Canción de este fic: "Supreme" ("Supremo") Robbie Williams (me he basado un poco a Inu con este personaje pues es el que esta de moda) ahh, la persona que me preguntó si había ido a su concierto… pues no… es que no tengo tiempo u.u
Nos vemos amigas.
Lady.-
