Capítulo 4: Era hace una vez un científico loco.

Las cinco amigas se dirigían a la rama 177 del judgment en un camión del anti-skill, acompañadas por un agente, quien iba interrogando a Saten.

—Entonces Okahara Ryouta es el líder ¿cierto?

—Sí.

—Bien, con que logremos capturarlo, su grupo quedara desorganizado.

—Me alegra ser de ayuda.

—Aun no me creo que seas un nivel 1, Saten-san.

—Vamos Uiharu, tampoco es tanto.

—Es un gran avance Saten-san, si sigues así es posible que logres alcanzarme, o incluso a onee-sama.

—No creo llegar a ser un nivel 5, Shirai-san.

—Hoy ha sido un día lleno de experiencias para ti ¿no?

—Konori-senpai…

Eso era cierto, no todos los días subes de nivel, eres secuestrada, rescatada y terminas envuelta en un derrumbe y un intercambio de información.

—Muy bien, según tu historia, había más de ellos en su escondite ¿Verdad?

—Sí.

—¿Pudiste identificar si alguno era esper? ¿Tal vez sus poderes?

—No precisamente, me imagino que el que apareció de la nada puede tener algún poder que lo hacer invisible, pero fuera de eso solo reconocí a un chico rubio, un hidro hand, vi como manipulaba el agua para preparar la trampa, también esta Ryouta, un pyrokinetico, además de aquel chico que puede hacer un escudo y ese otro que derribó el edificio.

—Sí… su poder era distinto a otros que he visto— dijo Kuroko.

—Una vez peleé con una choca que podía cambiar la viscosidad del asfalto y manipularlo, pero eso fue completamente distinto, era como si golpeara todo el edificio a la vez.

—Es extraño ¿Por qué espers de ese nivel necesitarían hacer algo como esto? — se preguntó Mii.

—Eso lo averiguaremos cuando los encontremos— dijo Mikoto.


Apenas llegaron a la oficina, Uiharu se apresuró en encender su computadora e intentar ubicar a los criminales, sin éxito, tal parece que no habían accedido a los datos.

—Solo es cuestión de tiempo, habrá que esperar.

Mientras los demás charlaban, Misaka se dirigió sigilosamente al refrigerador, tomó el helado que había guardado anteriormente, algunos platos, cucharas y se acercó al grupo.

—Bien, mientras esperamos ¿Por qué no celebramos? — dijo la chica, levantando los objetos en sus manos.

—Buena idea.

Los siguientes minutos fueron relajantes, las chicas riendo y felicitando a Saten, haciendo algunas bromas y olvidándose por un momento de todo lo que les había pasado en el día… pero un sonido proveniente de la computadora de Kazari rompió este alegre momento.

Uiharu corrió a revisar su ordenador.

—Están en un almacén en el distrito 10, en… oh.

—¿Qué ocurre Uiharu?

—Están en Strange.

—¿eh? Es raro que espers vallan ahí, el lugar está dominado por delincuentes niveles 0.

—No hemos ido ahí desde el caso de Big Spider ¿no es así, onee-sama?

—Sí… ¡Bien, manos a la obra! Tenemos que-

—Me temo que no podrán intervenir.

El agente del anti-skill se había puesto entre las chicas y la puerta.

—En serio apreciamos su ayuda, pero dado que es un grupo de espers, no podemos arriesgarnos en involucrar estudiantes en este caso, mucho menos civiles— dijo, volteando a ver a Misaka y a Saten —, así que tendré que pedirles que se queden aquí, yo informare a mis superiores sobre su localización, lo más seguro es que formen un escuadrón de captura. Los datos que se llevaron involucran también al anti-skill.

—Él tiene razón— dijo Mii —, además, esa zona no está bajo nuestra jurisdicción.

—¡Pero secuestraron a Saten-san! ¡No podemos dejarlo así! — Misaka quería participar.

—Le aseguro que los capturaremos, tal vez no tengamos el poder de fuego de un nivel 5, pero confié en nosotros por favor.

El agente observaba severamente a Mikoto, quien solo pudo bajar la mirada, aceptando su error. Luego de la discusión, el hombre se encamino a su vehículo, desde el cual daría aviso de la nueva información. Algunos minutos después, el mismo agente subió.

—Me ordenaron permanecer aquí, en caso de que nos hayan seguido.

—Vaya, tenemos un guardaespaldas— Saten intentó calmar la tensión, sin mucho éxito.

—Dígame ¿Qué harán? — preguntó Mii.

—Como dije, están preparando un escuadrón tomando en cuenta los poderes que conocemos de ellos, además de la posibilidad de que tengan más aliados. El equipo contará con un mínimo de 50 personas según me dijeron.

—Creo… que eso será suficiente— Misaka parecía algo decepcionada por no poder ir, pero comprendía el porqué.

—Bien, estaré afuera si necesitan algo.

Cuando el agente se retiró, la castaña volteó a ver a Saten, quien tenía una expresión entre aliviada y consternada, si bien, le gustaba la idea de capturar a sus secuestradores, algo de la situación no le parecía correcto, como si el desenlace no fuera lo que ella esperaba, lo mismo para Mikoto, un costo a pagar por leer tanto manga.

—Bien— intervino Uiharu —¿Quién quiere más helado?

Ese comentario alivio el ambiente, todas comieron un poco más del dulce, hablando para matar el tiempo mientras esperaban nueva información. Luego de cerca de 30 minutos, Mikoto se levantó de su asiento y preguntó.

—¿Creen que el oficial quiera algo de helado? Esta cuidando de nosotros después de todo, y hace calor.

—Me parece una buena idea onee-sama, déjame llevarlo.

—No te preocupes, puedo hacerlo sola.

La chica bajó las escaleras hasta salir a la calle. Como les había dicho, el agente estaba ahí, dentro de su camión, vigilando. Mikoto rodeó el vehículo y golpeó levemente la ventana del oficial, él bajó el vidrio.

—¿Sí?

—¿Quiere helado?

—Gracias, no era necesario— dijo, recibiendo el refrigerio.

—No se preocupe, está aquí por nosotras después de todo… y, también, disculpe por mi reacción de hacer un rato, suelo tomar cartas en el asunto muy rápido, y creo que me sobrepase.

—Tranquila, no es como si me hubieras insultado o algo, solo debes pensar mejor las cosas antes de actuar, eres una chica decidida, estoy seguro de que con el tiempo lo ent-— el hombre fue interrumpido por la estática de su radio.

—¡A todas las unidades disponibles, solicitamos refuerzos en Strange!

El oficial se apresuró a contestar.

—¡Aquí el oficial Senkotsu! ¡¿Cuál es la situación?! ¡¿Qué está pasando?!

—¡Eran más fuertes de lo esperado! ¡Nos están acabando! ¡Solo quedamos-aahhh!

Tras eso, solo hubo estática. Senkotsu volteó a ver a la chica, con la intención de devolverle el helado, pero ella ya no estaba.

"Algo ocurrió en Strange, iré a ayudar." Era todo lo que su mensaje decía. Ya escucharía el regaño de Kuroko y de Konori en otro momento, ahora debía apresurarse.

Mikoto iba saltando de techo en techo, impulsándose con magnetismo, el Strange estaba lejos, así que decidió usar dos edificios cercanos para catapultarse, usando el mismo principio de su railgun, pero con menor fuerza.

Tras varios minutos de repetir el proceso, la chica logró ver el Strange, donde, aun con las edificaciones, se notaba una batalla. Llamaradas sobresalían de los tejados, y se escuchaban disparos ¿estaban usando munición real contra ellos? Aunque a ella le costara aceptarlo, ellos eran criminales peligrosos y se les debía tratar como tal. Cuando Mikoto llegó a la escena sol había silencio. Corrió por el lugar buscando al anti-skill, y lo que encontró la conmocionó. Una calle llena de agentes caídos, todos con quemaduras en sus trajes protectores, el suelo y las paredes también tenían quemaduras. Mikoto pudo notar, gracias a que sus ondas cerebrales seguían ahí, que ninguno estaba muerto, pero conforme seguía adentrándose, encontraba más y más agentes caídos, fácilmente se había topado con 70 de ellos antes de encontrar a ningún criminal. Fue hasta que llegó a una zona con un grupo de unos 10 trajes de poder, similares a los que ella había combatido en el incidente con Febri, todos destrozados, que escuchó algo. El sonido de disparos llamó su atención y se dirigió rápidamente allí. Misaka dobló la esquina y observó a un anti-skill, en la esquina opuesta de la calle, disparando a algo escondido detrás de un edificio, imposible de ver para ella desde su posición, para luego ser golpeado por una bola de fuego que apareció de la misma dirección hacia donde iban las balas.

Misaka corrió hacia el oficial, con la intención de encarar a su agresor, pero no fue necesario, pues el pyrokinetiko dio vuelta en la esquina, apoyándose en la pared para caminar, encontrándose con la chica de frente. Ryouta lo observó, algo sorprendido, pero no tanto como ella. El chico ya no traía su chaqueta de cuero, en cambio solo vestía su camiseta blanca, dejando al descubierto sus brazos, llenos de cicatrices, también tenía algunas heridas de bala por el cuerpo, ninguna en puntos vitales.

—Je, así que al fin enviaron a las armas pesadas.

—Tu… ¿Por qué haces esto? ¿Por qué arriesgar tu vida así?

—No lo entenderías.

—Aun así— el cuerpo de la chica había comenzado a generar electricidad, como una advertencia —, esto se acaba aquí, ríndete.

—Eso seria lo mejor ¿no? — por un momento, el chico parecía irse a desmallar, pero un fuerte pisotón en el suelo detuvo su caída —¡ME ESTAS JODIENDO! ¡No llegue hasta aquí solo para rendirme!

El chico caminó hasta el medio de la calle y encaró a la chica.

—¡Prepárate, nivel 5! — fueron sus palabras antes de adoptar una posición agresiva. Separó sus piernas, dobló sus rodillas y levantó levemente sus manos, comenzando a encenderlas en un ardiente fuego.

—No lo hagas, estas herido.

—¡Una rata acorralada puede llegar a morder al gato! ¡Entonces ¿QUÉ ME IMPIDE HACERTE UN RASGUÑO O DOS?!

Su camiseta se había comenzado a quemar por el calor, y por el echo de que de su espalda también estaba saliendo fuego, que se dirigía lentamente a sus manos, ya escondidas tras el vaivén anaranjado rojizo.

Misaka solo podía ver como aquel chico acumulaba poder, siendo golpeada por la onda de calor, mientras recordaba los pensamientos que había tenido de gente como él, gente que se había rendido y había decidido vagar y delinquir, pero él era diferente, sus ojos estaban llenos de esperanza y convicción, mostrándole que todo lo que había hecho no era más que sus propios deseos, en busca de algo mayor, alguna meta.

Un movimiento de brazos hacia atrás y otro hacia adelante y un pilar de fuego concentrado fue disparado hacia la chica, inundando la calle de luz y llamas. El ataque tomó un color amarillento brillante cuando fue disparado, cambiando rápidamente a un azul, similar a las turbinas de un jet cuando alcanzaban su máxima velocidad. Fueron unos largos 5 segundos los que el ataque se mantuvo, hasta que lentamente fue decayendo, al igual Ryouta, quien terminó apoyándose en sus rodillas para no caer. El chico se encontraba sudando, casi desfallecido, con lo poco que quedaba de su camiseta en llamas. Jadeando, Ryouta levantó la mirada, no pudiendo encontrar a Mikoto, pero sí a la calle que él mismo había destruido. El asfalto estaba prácticamente fundido, al igual que el concreto de algunas paredes, algunas partes del pavimento seguían en llamas, pero no había rastro de la chica.

—¡No te compares con una rata!

El grito vino de arriba. Sobre su cabeza, la castaña estaba flotando, ella supo que no podría bloquear el ataque sin poner en riesgo la vida del chico, por lo que optó por evadirlo.

—Ese ataque tuyo fue muy bueno. Pelaste bien.

Un relámpago impactó a Ryouta, dejándolo inconsciente en el acto. Cuando la chica se acercó a él, notó algo que su camiseta, ahora incendiada, había estado ocultando, su cuerpo estaba lleno de cicatrices, algunas similares a las que cualquier pandillero tendría, otras mucho más alarmantes, como si lo hubieran atropellado y luego reconstruido, y otras muy distintas a las que comúnmente encontrarías en un delincuente, eran marcas de suturas, inyecciones y posibles operaciones, como si el chico hubiera tenido una vida entrando y saliendo de hospitales. El celular de Misaka la sacó de sus pensamientos, era Kuroko.

—¿S-sí?

—¡Oneesama! ¡¿Cómo se te ocurre ir tu sola al Strange?! ¡¿Te encuentras bien?!

—Sí, acabo de derribar a Okahara Ryouta, aún tengo que encontrar a los otros.

—Para eso también te llamaba, según anti-skill, el único enemigo que encontraron fue Okahara Ryouta, en las imágenes satelitales no aparece nadie más que él y los anti-skill.

—¡Espera! ¡¿Estás diciendo que él solo se encargó de todos los anti-skill?!

—…sí

—¿entonces…?

—Parece que se quedó atrás para que sus compañeros pudieran escapar.

—…Kuroko… este chico está muy herido.

—Es normal, un nivel 3 enfrentándose a un escuadrón especial no puede salir ileso.

—No es solo eso, su cuerpo está lleno de cicatrices.

—Tal vez sean de peleas anteriores, es un delincuente después de todo.

—Sí… tal vez tengas razón.

—De cualquier modo, los refuerzos van en camino.

—Gracias…

Misaka colgó y se acercó al chico, observándolo con una mirada solemne.

—¿Qué diablos te ocurrió?… ¿Por qué estás haciendo esto?


Cuando los refuerzos del anti-skill llegaron, se encontraron con que su avanzada había sido aplastada por un solo esper, quien a su vez fue derrotado por la railgun. Los oficiales se apresuraron en tomar custodia del criminal y llevarlo a prisión.


En un cuartel del anti-skill, varios oficiales veían las imágenes satelitales que se habían tomado del enfrentamiento contra Okahara Ryouta, llegando a comprender la gravedad del asunto.

—¿Cómo es que un nivel 3 puede hacer eso?

—Imbécil, es claro que él ya no es un nivel 3... pero esto… necesitaremos un experto.

—Entonces es bueno que haya llamado a uno.

Una oficial interrumpió la conversación, tenía cabello azul oscuro atado en una cola de caballo y vestía su uniforme, como todos los demás.

—¿A quién llamaste, Yomikawa?

—A una amiga-jan, no debe tardar mucho en llegar— dijo, saliendo de la habitación.

En la entrada de la estación, un oficial estaba distraído, leyendo una revista cuando escucho una voz bastante infantil hablándole. Cuando volteó, no pudo ver más que un poco de pelo rosa asomándose por detrás de su escritorio, haciéndolo asomarse, encontrando a una pequeña niña de vestido rosa cargando algunos cuadernos.

—¿Sí? ¿Qué necesitas pequeña?

—¿pequeña? Soy una adulta, y fui llamada aquí por Yomikawa-sensei para ayudarla con un caso.

—Sí, sí, entonces tu tutora es Yomikawa-san y viniste a buscarla ¿no?

—Ya le dije que…

—¡Hey, Tsukuyomi-sensei!

Yomikawa se había aparecido justo a tiempo.

—Gracias por venir con tan poco tiempo de anticipación, pero enserio necesitamos a alguien bueno con las habilidades.

—No te preocupes.

Tras eso, ambas prosiguieron a entrar a la comisaria, dejando a un anonadado guardia detrás.

—¿Y bien, que necesitas?

—Necesitamos evaluar la habilidad de un pyrokinetico.

—Llamaste a la persona indicada. La pyrokinesis es mi especialidad.

—Lo sé, pero… nunca había visto algo así.

Yomikawa llevó a Komoe a la sala donde estaba antes, la presentó rápidamente a sus compañeros y luego le mostró las imágenes de la batalla.

—Es un criminal. Ya lo capturamos, pero su poder sobrepasó nuestras expectativas, como puedes ver.

Komoe se mantuvo en silencio mientras veía detenidamente cada imagen. Las imágenes eran nítidas, permitiendo a la maestra el examinar con detenimiento las escenas. En una imagen, se podía ver al chico atacando a un grupo de anti-skill con una gran llamarada, en otras, se encontraba volando, impulsándose con pilares de fuego que salían de sus piernas, y en otra se veía su confrontamiento contra el as de Tokiwadai y el gran ataque que lanzó contra ella. Tras un largo silencio, habló.

—¿Puedo ver el expediente del chico, por favor?

Un oficial le alcanzó una laptop con el expediente.

—Primero tendrán que modificar su registro, ya no es nivel tres.

—Eso lo podemos ver— dijo un agente.

—Y su poder ya no es pyriokinesis.

Todos en la sala sintieron un nudo en la garganta.

—¿A-a que te refieres Tsukuyomi-sensei? Su poder es claramente pyrokinesis.

—No, es de hecho una variación, podríamos tratarlo como la evolución lógica de la pyrokinesis.

—¿Qué?

—La pyrokinesis es la capacidad de crear y manipular fuego, pero hasta el momento, todos los pyrokineticos solo podían hacerlo con sus manos, y solo algunos llegan a desarrollar lo que conocemos como fire tower, la capacidad de expulsar una gran cantidad de fuego desde la palma de sus manos, asemejando un pilar, pero él a llegado a un nivel completamente diferente, pudiendo proyectar llamas desde distintas partes de su cuerpo, así como concentrando fuego y haciendo…esto.

Komoe apuntó a una de las fotografías, donde se podía ver al chico disparando fuego concentrado de color azul, y luego otra, donde se veía la misma calle, destruida, la mayoría en llamas.

—¿Saben porque el fuego es azul en la base, pero luego se vuelve naranja?

Nadie respondió.

—Se debe a los gases que expulsa el fuego, si la llama es pequeña, será azul, pero si es muy alta, los gases que exhala la base no permiten la correcta combustión del resto de la flama, pero él disparó con tanta presión que dispersó estos gases. Posiblemente, estemos ante el "pyrokinetico" más fuerte de ciudad academia.

Nadie podía creerlo, ese chico era realmente un monstruo.

—O-oye, Tsukuyomi-sensei ¿No estarás diciendo que él es un nivel… 5, o sí?

—No, no lo creo, pero sí es un nivel 4 muy fuerte.

—Y… ¿Cómo deberíamos llamar ahora a su poder? ¿Enserio debemos cambiarlo? — preguntó uno de los presentes.

—Sí, es similar al caso entre la teletransportación y el move point. Aunque ambos se basan en los mismos principios, existe una clara diferencia, ya que el move point puede transportar objetos sin necesidad de tocarlos.

—¿Entonces porque el poder de la numero 3 no se llama distinto al de los demás electromasters? — preguntó otro.

—Porque hay varios que pueden hacer lo que ella, solo que, en menor medida, claro. Se podría decir que, más que evolucionar, su poder se fortaleció hasta alcanzar el nivel 5.

—Entonces ¿Cuál sería el nombre? — interrumpió Aiho.

—Su poder solo había sido descrito en la teoría, algo así como el nivel 6 o los números imaginarios, pero he visto a varios autores referirse a él como "Fire Mind".

—Fire Mind ¿eh?


Cuando Ryouta despertó, se encontraba atado por correas de cuero en sus muñecas y tobillos a una cama de hospital, con una intravenosa conectada y una terrible jaqueca. Inspeccionándose, el chico se dio cuenta de que le habían tratado las heridas de bala.

—Vaya, ya despertaste.

La voz venia de un hombre que iba entrando, vestía una bata blanca, mostrando que era un doctor, era algo robusto y su rostro le recordaba extrañamente a una rana.

—¿Dónde… estoy?

—En un hospital, en el distrito 7.

—No puedo… permanecer aquí.

El chico intentó soltarse de sus ataduras, sin éxito. Cuando comenzó a concentrarse para quemarlas, el doctor lo interrumpió.

—No te recomendaría hacer eso, anti-skill puso un varios AIM jammer en el hospital, así que solo terminarías lastimándote a ti mismo.

—Varios… ¿qué?

—Son aparatos que afectan la longitud de onda de tu habilidad, por lo que la vuelve incontrolable.

El hombre parecía no estar mintiendo, y Ryouta estaba familiarizado con esa clase de dispositivos, por lo que sabía que lo mejor era no hacer nada.

—Dime ¿Por qué hiciste tanto alboroto? — preguntó el doctor.

—¿Habla de la pelea?

—Según me enteré, no fue solo una pela contra los anti-skill.

—Bueno, no creo que lo entienda, pero tengo mis razones.

—Está bien.

Luego de unos minutos, un par de anti-skill entraron al cuarto.

—¿Cómo se encuentra? — preguntó uno.

—Bien, solo eran heridas menores, pueden llevárselo cuando gusten.

—Gracias sensei.

Ambos agentes le dijeron a Ryouta que se pusiera un overol blanco y que los acompañara. El chico se vio reacio a ponérselo, pero al final terminó haciéndolo, y los guardias lo esposaron de manos y pies. Antes de salir de la habitación, Ryouta volteó a ver al doctor, despidiéndose con un movimiento de cabeza. Heaven Canceller observó al muchacho irse y luego suspiró.

—Estos chicos, siempre metiéndose en problemas.

Al salir del cuarto, uno de los guardias agarró un aparato que estaba en el pasillo. Cuando los anti-skill escoltaron Ryouta a un vehículo, antes de subir, el chico preguntó.

—¿A dónde me llevan?

—¿A dónde crees? A prisión.

—… ¿Estás seguro de que será una cárcel?

—¿De qué diablos hablas?

Un empujón metió a Ryouta al camión.

Durante el trayecto, Ryouta estuvo a la defensiva, volteando constantemente para ver las acciones de cada guardia, pensando que, si en algún momento ambos oficiales bajaban, él haría explotar la caja del camión, aun corriendo el peligro de lastimarse… pero eso no fue necesario, pues en su primera parada, la puerta se abrió y un tercer anti-skill le ordenó bajar. Cuando salió, se encontró frente a un edificio amplio, de paredes grises y puertas de metal.

Sí parece una cárcel.

El chico fue escoltado dentro de la edificación, pasando por distintos pasillos hasta un cuarto de puerta blanca, donde lo hicieron pasar y sentarse en una mesa que estaba en medio, esposándolo a la misma. Frente a él se podía ver un cristal que, según él, guiándose en sus conocimientos por series policiacas, era opaco de su lado y transparente del otro, habiendo muy posiblemente personas observándolo.

Del otro lado del cristal, en otra habitación, se encontraban dos agentes con vestimentas más formales, hablando entre ellos.

—¿En serio debemos interrogarlo? Viste lo que le hizo a esos trajes de poder. Aun con los jammers, si nos alcanza…

—No creo que lo intente. Tiene poder suficiente para matar a una persona, ya aun así nadie murió en el incidente.

—¿Crees que se estuviera conteniendo?

—Posiblemente, parece que no le gusta la idea de matar.

—Qué suerte— dijo sarcástico —, pero ¿crees que hablará?

—Eso espero, lo que más me preocupa es que solo lo tenemos a él. El resto de su pandilla sigue suelta.

—Sí, pero él es el líder, y a menos que puedan organizarse rápidamente y elegir otro jefe, o están corriendo en círculos como pollos sin cabeza o matándose entre si por el poder.

—¿Cómo estas tan seguro?

—Hice varios trabajos en cubiertos cuando estaba con la policía de Tokio, antes de venir a la ciudad, y siempre es lo mismo. Claro, puede que intenten salvarlo, pero si tienen la edad que dicen, no creo que tengan las agallas.

—Espero que tengas razón.

—Yo también.

Los dos agentes salieron del cuarto oscuro para pasar a la otra sala, uno de ellos llevaba un folder con documentos.

—Aquí es donde me interrogan ¿no? — Ryouta se veía relajado.

—Sí, yo soy el detective Matsuda, y él es mi compañero, el detective Takahashi.

—Bien ¿Qué quieren?

—No— interrumpió Takahashi — ¿tú que quieres?

—¿Qué?

—Debes tener un propósito para haber hecho todo eso ¿no?

El chico se mantuvo callado.

—Quiero que entiendas algo— dijo Matsuda —, no te haces ningún favor al no decirnos nada.

Ninguna respuesta.

—Bien niño, te dejaré las cosas claras, o nos dices que planean o-

—¿O que?

—O te encerraremos en un sitio donde nunca veras la luz del sol de nuevo.

Un silencio pesado se hizo presente, pero luego un oficial entró abruptamente, rompiendo con el ambiente.

—¡Detectives! Es una emergencia, un desaparecido.

—Estamos a mitad de un interrogatorio ¿Es tan importante?

—Desapareció un oficial, estaba…

—Estaba involucrado con mi arresto de hacer un año ¿verdad?

Los tres hombres voltearon a ver al chico, que ahora lucia una sonrisa, como si lo que acabaran de decir fuera la mejor noticia del mundo. Los detectives lo comprendieron en ese momento, ellos no tenían al cerebro de la operación, solo a alguien que parecía serlo.

—¡Desgraciado! ¡Fue tu grupo ¿verdad?!

—Bien detectives ¿Qué les parece si les cuento una historia?

—¿Una… historia? — preguntó Matsuda.

—¡No tenemos tiempo para tus estupideces!

—Va así, había una vez un chico que intentó robar un banco, pero lo atraparon.

Los dos detectives se sorprendieron, no era una historia, era SU historia.

—Cuando arrestaron al chico, él y sus amigos fueron llevados a prisión, donde cumplieron sus condenas y se reintegraron a la sociedad como grandes personas… ahora díganme ¿Qué estuvo mal?

—Que tu deberías seguir encerrado… y no hay un reporte de fuga.

—¿Cuál es la verdadera historia?

—Antes de contarla, deberé de preguntarles algo… ¿les gustan las historias de terror?


Había una vez un chico que intentó robar un banco, pero lo atraparon. Cuando arrestaron al chico, él y sus amigos fueron llevados a prisión, separados debido a su diferencia de niveles, pero a mitad de trayecto, el chico fue drogado con gas y entregado a un científico loco que comenzó a usarlo como conejillo de indias, así como hacia con muchas otras personas, a quienes encerraba en celdas especiales. Todos tenían un collar que soltaba descargas eléctricas cuando no hacías caso a las indicaciones, y producía un sonido agudo que te impedía usar tus poderes.

El científico obligaba a sus victimas a pelear entre ellas, en lo que llamaba "simulaciones de combate real". Quien ganaba, era llevado de vuelta a su celda. Quien perdía, era llevado a un ala separada del complejo, una especie de laboratorio, donde experimentaban con humanos. Si luego de la pelea, el sujeto terminaba muy malherido, era curado antes de comenzar. Dependiendo del tipo de experimento del que fuera parte, la persona podía ser juntada con otras durante periodos prolongados de tiempo, encerrados en el mismo sitio donde, cuando nadie miraba, podían hablar entre ellos, aunque fuera con susurros, amarrados a las camas. de esa manera, el chico se percató de la cantidad de sujetos de prueba que había ahí, y que todos eran espers.

El propósito del experimento, según el científico, era encontrar una manera de aumentar los poderes de los espers de manera rápida y efectiva, por lo que, luego de cierto tiempo, cada sujeto era llevado a un salón grande donde lo obligaban a usar sus poderes, para medir la mejoría.

El chico sabía muy bien su situación pues él siempre perdía, no porque fuera débil, sino porque se reusaba a pelear, a formar parte del experimento, lo que causó la furia del científico en más de una ocasión. Debido a su comportamiento, el cuerpo del chico fue experimentado una gran cantidad de veces, todo con el propósito de hacerlo más resistente o de aumentar su rendimiento físico y psíquico de forma permanente, con la hipótesis de que, un cuerpo fuerte tiene poderes fuertes, o al menos es lo que pudo escuchar.

El chico estuvo en el ala de laboratorio gran parte del tiempo, llegando a presenciar cómo algunos de los sujetos llegaban a morir, al no soportar el tratamiento, o debido a las graves heridas causadas por otro sujeto.

Un día, sin previo aviso, un fuerte temblor sacudió todo el complejo y los collares dejaron de funcionar. En medio del caos, el chico, junto con un grupo de sujetos de prueba, sacaron de ahí a todos los que pudieron antes de un inminente derrumbe.

Luego de eso, el chico y los supervivientes vivieron en las calles, buscando la forma de encontrar y vengarse de quien les había hecho eso.


Los detectives estaban anonadados, esa historia era mucho peor de lo que esperaban.

—Entonces… secuestraron a quien te escoltó aquella vez porque…

—Si él me entregó, debe saber donde encontrar a ese maldito.

—Y cuando lo encuentres ¿Qué harás?

—Lo matare.

Fue una respuesta inmediata y robótica, como si fuera obvio y solo se los hubiera dicho por cortesía, como un niño respondiendo "4" cuando le preguntan "¿2+2?".

—Meteré fuego en sus pulmones y lo haré estallar desde dentro, pero antes le hare decirme el nombre de todos sus colaboradores, y luego les haré lo mismo. Me aseguraré de que ese maldito experimento no se repita.


La tarde estaba por caer en ciudad academia, dando paso al ocaso, y una chica seguía sin poder olvidad lo que había visto ese día.

Esas heridas…

—¡Onee-sama! — Kuroko la había estado llamando durante al menos 20 minutos.

—Mmm… ¿si?

—Por favor Onee-sama ¿Qué te está distrayendo?

Ambas seguían en la rama 177 del judgment, acompañando a sus amigas, intentando pasar el mal trago que había sido esa tarde.

—Bueno, es que… ese chico…

—Acaso estas pensando en tu novio, Misaka-san— en cualquier otro moemento, esa frase hubiera encendido la cara de la castaña como un semáforo en rojo, haciéndola repelar y negar enérgicamente, pero parecía que la chica ni siquiera la había escuchado.

Todas miraron preocupadas a Mikoto, ella les había hablado sobre su llegada al Strange, la escena de los anti-skill abatidos, su enfrentamiento con Ryouta, y sobre las cicatrices, pero solo en esa parte ella había preferido no dar detalles. La mayor del grupo se acercó y la sujetó del hombro.

—¿Tan impresionantes eran sus cicatrices?

—¿eh? ¡¿Que?! Bueno… sí.

La chica bajó la mirada, sujetando su falda fuertemente.

—Es que… no eran normales. El pensar en lo que tuvo que pasarle para hacérselas… me asusta.

Todas se sorprendieron. Ella normalmente mostraba una imagen dura y decidida, la de una chica independiente que no teme en meter las manos al fuego por el bien de otros, pero en ese preciso instante podían ver una faceta más vulnerable de la chica. Ninguna sabía que decir o hacer ante esa reacción, así que a Mii se le ocurrió un plan.

—Entonces solo hay una cosa que hacer, llamar a su antiguo reformatorio.

—¿Qué? — se escuchó en toda la oficina, pues las cuatro amigas lo habían dicho al unísono.

—Si estaba en tan mal estado, es posible que sufriera de abuso de parte de algún guardia, y ya que parece que somos las únicas consientes de su condición, es mi deber como miembro del judgmente el llamarles la atención, no solo por eso, sino también por la fuga.

Eso distraería la mente de la chica en otra cosa, o al menos eso esperaba.

—Tienes razón sempai— Uiharu se levantó del sillón, encendió su tableta y tomó el teléfono.

El rostro de la castaña se veía mucho más aliviado.

—¿Sí? Habló de parte de la rama 177 del judgment, quisiera hablar sobre uno de los residentes de la correccional… sí, numero 1709H94, nombre Okahara Ryouta, quisiera reportar posible abuso al recluso, aparte de la fuga no docu… ¿disculpe? ¿a qué se refiere con que ese nombre no figura en su base de datos? ¿Nunca… llegó ahí?

Y en solo un momento, el rostro de Mikoto se vio más angustiado que antes.


Hola, aquí Ion… saben, la verdad no suelo pedir reviews ni nada por el estilo, por lo general mis comentaros son para decir como me siento respecto a la historia o algo sobre mí, pero realmente apreciaría que me dejaran sus opiniones sobre mi escrito, digo, yo escribo porque quiero, y más o menos comentarios no harán que deje de hacerlo, pero sí es un gran apoyo el leerlos, pues aunque mi historia no cambiará, sí quisiera hacerla lo más disfrutable posible… pero bueno, eso sería todo, hasta la próxima.

Posdata: en la parte del cuanto, imagínenselo con personajes tipo títeres, como la escena de los tres hermanos en Harry Potter, creo que así queda mejor, no sé.