— ¿Perdona? Es horrendo ser amigo de este tipo— se quejó el rubio.
— Llegas media vida siéndolo.
— Mira, ya no lo soy, ¿vale? Búscate nuevos amigos. — Koushuu no podía parar de reírse, al igual que yo. Dejó que Takuma se pusiera nerviso un poco y luego añadió— Es broma.
— Más te valía.
Tras pasar varios días haciendo no más que maratón, por fin iba a tocar la bola oficialmente. Al haber tantísimos miembros de primer año, nos separamos voluntariamente en dos equipos. En el mío estaban tanto Koushuu como Takuma, verdaderamente inseparables, y Masashi. Llevábamos las de ganar, el pitcher del otro equipo era un cobarde y si el pitcher no muestra fortaleza, el equipo tampoco. El único que pensé que sería difícil era su catcher, Kaoru, quien estaba a la par que Koushuu.
— Os anunciaré la alineación de bateo— anunció el entrenador Takaoka.
— Bateador uno, Seto Takuma— continuó el entrenador Ochiai, Taku sonrió al oír su nombre—. Bateador dos, Ichinose April... bateadora, perdón— muchos soltaron una risa. Ahora venían los limpiadores, era evidente quiénes iban a ser—. Bateador tres, Okumura Koushuu. Bateador cuatro, Yuki Masashi.
No escuché más, quienes me interesaban escuchar ya los había dicho. Nosotros bateábamos la alta, lo cual me gustó para ver el verdadero nivel de ese pitcher. Takuma ya estaba en la caja y yo esperando tras él, la batería se tomó un tiempo para hablar entre ellos y luego el catcher volvió a su sitio. El primer lanzamiento fue una recta rápida, aunque no muy veloz, directo al guante. Trayectoria perfecta pero fuera de la zona de strike, bola. El segundo fue justo al contrario, hacia dentro. Pero esta vez, Takuma no se hizo de esperar y abanicó. Su bate rozó la bola, pero fue a parar a foul, bien visto al menos. El bateador soltó un suspiro nervioso y se recolocó, preparado para el siguiente. El catcher hizo una seña, el pitcher asintió y lanzó. Una curva. Takuma no iba a alcanzarla con su abanico, pero soltó la mano izquierda y avanzó un poco con un pie. De pronto, la pelota estaba en el jardín central.
El doblete fue increíble, Takuma iba a causar sensación. Me coloqué un poco el casco, por el filo del ojo vi la expresión desanimada del pitcher. Lanzó una rápida recta demasiado hacia fuera, ¿ha perdido el control? Sin embargo, nada más recoger la pelota, el catcher se levantó y la lanzó a la segunda base, bien pensado. A pesar de lo muy adelantado que estaba el corredor, llegó de vuelta a base a tiempo. Maldito sea, no acapares toda la atención. La siguiente fue, para mi extrañar, una curva bastante difícil. No pensé en nada, solo solté mi abanico, estampando la bola en la red del fondo. Corrí mientras lucía mi engreída sonrisa y elevaba mi puño, home run.
— ¡Vamos, Koushuu!— chillé cuando volví al banco.
— ¡Confiamos en ti!— el tono de Takuma sonó algo sarcástico.
— No sé por qué tengo unos amigos así— murmuró mientras se alejaba—. Pero gracias de todas formas.
