Familia.
Parte II.
Cerré la portezuela, no sin antes notar la melancólica mirada de mi madre al voltear por el retrovisor.
Caminé poco para llegar a la entrada y rápidamente entré. Ordene mi usual hamburguesa doble con papas grandes. En poco tiempo me entregaron el pedido y me fui hacia la mesa más lejana. Asenté la bandeja y no tuve que esperar mucho para darme cuenta que el ya estaba sentado frente a mi.
Miré hacia abajo y contemplé mi hamburguesa. Estaba nervioso, nervioso realmente.
- ¿Qué sucede? – me preguntó.
- Es que…es difícil – dije.
- Déjame explicarte – supuse que diría eso. Lo hacía aún peor, eso quería decir que no sabía que yo sabía que sabía…oh, dios me estoy confundiendo yo mismo.
- No es necesario – dije sin mas. Abrí torpemente la envoltura de la hamburguesa - …abuelo – solté. Era lo más extraño que había salido de mi boca en muchos años, la última vez que dije esa palabra fue la ocasión en que conocí a Charlie, pero desde eso siempre lo llamo por su nombre.
Me miró por unos minutos, analizando lo que hacía.
- Disculpe – le interrumpí, me miró dandome tiempo de completar lo que estaba diciendo – no puedo comer si me observa.
- ¿Puedes comer eso? – me preguntó curioso – disculpa es que…todo esto es muy repentino.
- Pienso lo mismo, aunque ya sabe…el mundo esta loco de vez en cuando – reí por lo bajo dando a entrever que sigo nervioso – ayer no hubiera imaginado que hoy estaría con el padre de Edward, sentandos en Burguer King.
- ¿tu madre te habló de Edward? – me preguntó.
- Desde que tengo memoria, sí – respondí. Le di un mordisco a mi comida y tomé unas cuantas papas – me ha contado todo de él a tal grado que me enferma. Pero, no me había dicho nada sobre ustedes.
- Quizá no le haga mucha gracia hablar de nosotros – dijo con una sonrisa cansada.
- Todo lo contrario – admití – creo que no lo había hecho por que les extraña.
- Me doy cuenta que recién te contó – me miraba expectante. Es mi abuelo, pero me da algo de miedo toda la compasión que en el se encierra.
- uhm...si, algo por el estilo – dije – pero sería mas preciso decir que me relató de cada uno de ustedes – la emoción se me salió, traicionando a mi voluntad de permanecer frío.
- No tienes que contenerte – me dijo revolviéndome el cabello rebelde con una mano –
- Lo siento es que…- me trabé. No sabía que hacer, estaba confundido y en mi naturaleza la debilidad no estaba permitida – no sé que hacer, que decir…nunca había tenido una familia.
Me miró con un dejo de culpabilidad y se acomodó un poco en la silla. Miró a un lado y por un momento pensé que estaba a punto de irse. Rechazado, sería dejado atrás.
- Me siento muy apenado por lo que ha ocurrido, Elliot – me dijo. Lo pude sentir, comenzaba a excusarse y después se iría. Era mas fácil así, decepcionarme desde el comienzo para que después no duela tanto – si hubiéramos…si hubiera tenido noticias de que Bella…si hubiera sabido de tu existencia desde hace mucho vivirías con nosotros.
- Eh? – pregunté anonado y casi se me cae la comida de la boca.
- Pero tienes que confiar en mi palabra cuando te digo que no sabíamos nada – me dijo cruzándose de brazos – de ser de otra manera yo mismo hubiera buscado a Bella.
- No importa, eso ya es pasado – dije tratando de actuar lo mas natural posible.
- Tu abuela está como loca – me dijo sin más, y unió las cejas en señal de preocupación – si pudiera llorar, creo que estaría hecha un manojo de lágrimas. Estuvo a punto de llamar a Edward y…
- Ah, no!! – Exclamé fúrico – no quiero que sepa siquiera que existo.
- ¿Por que? - Ladeó la cabeza en señal de pregunta – es tu padre.
- No me importa que lo sea, lo odio – dije. El abuelo abrió los ojos como platos, tratando de convencerse de lo que acababa de escuchar – solo no quiero verlo. Por que si lo hago lo mataré y no podría vivir con ese peso sobre mi conciencia. Aunque bueno…- reí perversamente – una parte de mi lo disfrutaría.
Hubo un silencio enorme, el cual aproveche para comer a gusto y en silencio.
- Bueno, dejando a un lado la obviedad de la situación con tu padre – dijo sonriendo – quiero saber mas de ti.
- Mi vida es como una tumba – dije. Siempre he estado convencido de eso, una tumba…por lo plana que ha sido, o tal vez por lo trágica.
- Realmente me gustaría saber mas de ti – me dijo emocionado-
- Para no hacerlo mas largo, le daré un "Curso intensivo" – me arremangué las mangas de la camisa – fácil, rápido y sin peligro de aburrimiento
(Carlisle POV)
El chico en sí resultaba interesante. Su presencia representa un Dèja Vu en mi, cuando hace poco mas de un siglo un humano físicamente muy parecido se convirtió en mi hijo. Y ahora, a pesar de saber de su existencia pocas horas atrás es más que un hijo: un nieto. Claro que corrí a casa a decirle a mi esposa. Mi tierna Esme, se puso muy feliz de saberse abuela…pero también, al igual que yo, la tristeza la embargó al saber que nuestro nieto creció sin estar con nosotros y los chicos: su familia. Alice confesó haber tenido unas cuantas visiones de un Elliot hacía años atrás, más nunca se imaginó qué relación podía tener "ese" Elliot con nosotros.
Sin embargo, como médico y eterno buscador de la naturaleza humana y vampírica su existencia era un hecho totalmente imposible. Sus hábitos y ciertamente imagen exterior son de un humano normal pero esa fuerza suya y la resistencia a enfermedades era claro signo de su condición de híbrido.
- Cuando nací – comenzó suave pero decidido- aparentaba ser normal. Me alimentaba de leche materna como todo humano recién nacido. Seguí igual, hasta que poco a poco iba palideciendo. Dormía más de lo común y según mi madre los latidos de mi corazón se hacía lentos con cada día que pasaba...me estaba muriendo.
Ciertamente un caso que no había escuchado antes, pero de igual forma sobrecogedor.
- Me moría de anemia siendo un bebé. En ese entonces, mi madre vivía en Italia con Aro y los demás, uno de los antiguos sugirió que bebiera sangre como de cualquier otra mamila antes y así lo hicieron. No recuerdo nada de eso, pero cuando mamá me contó sobre ese episodio tuve la rara sensación de haber sido el conejillo de indias de los Volturi…en fin – soltó un bufido cansado. Pobre criatura – para sorpresa de todos, la descabellada idea funcionó. Comprobaron que mientras siga siendo un vampiro parcialmente, tengo que nutrirme de alimentos humanos pero…también beber sangre humana para "mantener" mi otro estado. Usted es doctor, debe comprender.
Asentí. Era verdad, ya que mientras no fuera uno de los dos por completo, tendría que llevar una alimentación de las dos formas.
- ¿Y como lo llevas? – estaba realmente interesado en eso -
- Puedo comer casi de todo – dijo pesadamente – pero lo demás, como a cualquier humano, no me gusta. El sabor de algunas comidas es…iiiug – con una expresión de asco y esa singular palabra que desconocía me dio a entender que tenía comidas favoritas y otras que no lo eran tanto. Algo totalmente natural.
- Y la sangre? – el quid del tema.
- Carlisle ¿Recuerda como era tomar agua? – preguntó.
- Con poca claridad, pero sí – dije. La sensación yacía débil en la cavidad baja de la lengua a pesar de los siglos dormida.
- Es así – contestó – es MUY necesario – hizo énfasis en el "muy" – Otra característica humana es que, necesito echarme una pestañita de sueño de vez en cuando.
Hablamos durante algunas horas. De su vida, sus vivencias de la infancia y de todo cuanto había hecho con su madre. A simple vista adoraba a su madre y con justa razón. Bella debió habérselas visto duras para criar a un hijo sola, sin ayuda de su familia y sobre todo siendo vampiro. Sentí respeto por ella, al ver como un muchacho sano estaba frente a mi, hablando de su vida despreocupadamente pero…¿La otra cara de la moneda estaría bien? Crecer sin familia, sin una imagen paterna estable al parecer le había dejado un estado emocional cambiante y a pesar de la sonrisa que mostraba, podía asegurar que había construido una gruesa pared que lo mantenía seguro. A salvo de todos.
Me pregunto si Edward sería capaz de saber lo que piensa.
(Elliot POV)
El abuelo Carlisle es genial. Sentí un gran alivio y una sensación agradable me llenó cuando me dijo que quería mantener contacto conmigo. Al menos, en toda mi vida una persona aparte de mi madre (y por supuesto, Reneé y Charlie) me aceptaban.
- Elliot – dijo. Le miré mientras una sonrisa de complacencia se formaba en su rostro, dejando finas marcas de expresión en su piel de porcelana. – Seré precavido con lo que diré, pero quiero que sepas que todos lo deseamos.
- Que cosa? - pregunté.
Dudó unos cuantos segundos, quizá se debatía entre si era lo correcto o no. Lo miré expectante y aún no salía nada de su boca.
- No es fácil¿verdad? – Pregunté y bajé la mirada – Mira abuelo…desde que tengo memoria, no ha sido fácil para muchos verme…ni siquiera concebir mi existencia. No debería existir – le miré y estudié en el las emociones que descansaban en la coraza blanca que era la mortecina piel de mi rubio familiar – y estar aquí, en este momento va contra toda la naturaleza en sí. Lo mejor para usted y su familia es hacer como si no supieran de mi…y no lo digo para alejarlos – afirmé, y cerré los ojos en un intento por que apreciara la sinceridad de lo que estoy diciendo – son mi única familia…quiero cosas buenas para todos ustedes…y yo no soy ni una milésima de lo que necesitan.
Me miró como si fuera un fantasma y luego una risa comenzó a hacerse más fuerte. Se estaba riendo. Demonios, primero mi madre y luego el abuelo Carlisle. ¿Es que acaso tengo cara de payaso?
- No es gracioso – estaba de mal humor.
- Es que…es que – entre risas atinó a decir. Estaba literalmente cayéndose de la risa y yo no encontraba el chiste – hijo…de la forma en que has hablado, digamos que…te pareces a alguien que conozco.
- No dije nada más que la verdad – entrecerré los ojos, enojado.
- La verdad – repitió el abuelo, ladeando la cabeza – bueno, hijo. Esa es tu verdad, sin embargo – hizo una pausa y se llevó una mano al mentón – no la nuestra.
- Uh…no entiendo – estaba totalmente perdido.
- Queremos convivir contigo, Elliot – dijo sin más, y todo se esclareció –
- Eso es imposible – me negué rotundamente. Si convivía con todos ellos, si les tomaba cariño…sería difícil cuando quisieran marcharse y darme la espalda. Tengo que actuar pensando a futuro.
- Danos la oportunidad de conocerte – casi rogó, y sentí como mi débil corazón latía con más fuerza de lo usual –
- No tienen ni que pedirla – murmuré por lo bajo, olvidando de que mis divagaciones conmigo mismo eran escuchadas claramente por el agudo sentido del oído de mi abuelo.
- Entonces ya está decidido – una sonrisa enorme se dibujó en mi rubio abuelo – te llevaré a nuestra casa, todos están ansiosos por verte – se puso de pie y me tomó por un brazo, arrastrándome sin fuerza alguna. Y por segunda vez en el día, alguien me estaba arrastrando hacia un destino que era incierto.
Es en estos momentos cuando quisiera que mi abuelo fuera uno de esos ancianitos que necesitan que les repitas las cosas mas de cien veces o que tienes que ayudarlos a caminar. Para mi gracia…mas bien, desgracia, es todo lo contrario.
De nuevo otro capitulo. Ya he escrito en mi cuaderno de borradores unos 4 o 5 capitulos mas, y creo que este fic va a ser extenso...solo espero encontrar todo el tiempo libre posible para dedicarme como se merece a escribir.
Espero ideas, consejos y opiniones sobre como va. Sus reviews me ayudan y animan a escribir mas y mejor. Así que pincha el potoncito de abajo y ayudame a mejorar!
Nos vemos en el próximo chap.
