School 2013 y sus personajes no me pertenecen


8. Como un espejo.

En este mundo no existe forma en que pueda juzgar la ira de Song Hakyung, o reprocharle algo, aun si resulta más simple de explicar que sus antiguos tormentos. Ciertamente, es comprensible que la muchacha busque proteger su orgullo herido y el posible deterioro de aquel lazo tan querido, en silencio. Para él, no existía nada que justificar, pese al arrepentimiento que cada palabra suya predecía.

Pero, ¿no había hecho lo mismo él, antes? La inocente fe de Lee Kanjoo probablemente la perdonaría, luego, como aquel a quien su egoísta terror apartó; era extraño comparar de este modo a Heungsoo y Kangjoo, no obstante, las diferencias de magnitud entre ambas situaciones.

Song Hakyung jamás cometería sus errores, cree; incluso en su soberbia, debería ser lo suficientemente sagaz, y no duda de eso, ni por un segundo. Puede entender un poco a Hakyung y hasta compadecerla, mas no la subestimaría nunca. Existe una determinación en ella que quisiera poseer, en muchas ocasiones.

Sin embargo, como se subestimó a sí mismo, el destello de un segundo, un grito, sangre y el ahogado jadeo de Kangjoo fueron suficientes para probar lo contrario. Necia, mil veces. Herir a quien regresa, a la única que regresa, sonriendo, es tan estúpido y tan familiar. ¿Caerá, se arrepentirá, será tarde también, acaso?

Nunca había deseado tanto no entender la pasmada expresión en el rostro de ella como lo hacía ahora. —Debiste tener cuidado —asevera, cubriendo la herida abierta de la afectada con el máximo cuidado del que es capaz. Debería advertirle a Hakyung, o aconsejarle, prevenirle las consecuencias, empero un impulso patético lo refrena, mientras el salón se vacía, con la urgencia.

"Hoy, este momento, te marcará para siempre", tendría que prevenirla, mas calla.


9. Upon a star.

Pregunta una vez solamente, pese lo incierto de la respuesta. Hay mucho que no conoce del presidente, de Namsoon, por lo que cuestionar nunca está de más; si no desea responder, la ignorará, después de todo.

Comen, cual reflejo de circunstancias distintas, quizá amargas en mayor grado, tal vez menos precarias —Oye, presidente Go —inicia, tragando el último mordisco de su primer hot dog— dime, si pudieras pedir un deseo que se cumplirá de seguro, ¿qué sería?

Él parpadea una vez, perplejo de pronto —¿Y eso? —inquiere. Por supuesto que no lo sabría, y sería inútil tratar de recordarle la lección de literatura que jamás escuchó hoy, por lo que se limita a sostener: —Sólo se me ocurrió.

Pero, él aún se mantiene mudo, dirigiendo la mirada a su bebida y ella, alternativamente; luego de minutos incómodos, cuando está a punto de dejar ir el tema con el bufido y burla respectiva, (claro que Go Namsoon no querría nada), la réplica arriba, eco de una súbita expresión solemne, lejos de su comprensión.

—Ahora —musita, retornando la vista a la mesa, en un tono acompasado, mas no vacío; es tan extraño escucharlo así que Kangjoo se limita a escuchar, como si la sinceridad fuera a romperse si se atreve a mover un músculo—, no tengo algo como eso.

Ella no es tonta. Hakyung es mejor, sin duda, pero Lee Kangjoo no es tonta; reconoce la implicancia tras la admisión, y susurra, antes de pensarlo. Algo le dice que esto está más allá de lo que su acompañante se permitiría contestar, empero.

—¿Sólo ahora?

¿Qué es lo que deseas más?

La reconoce ahora, esa expresión mientras el muchacho sólo esboza una pálida sonrisa, carente de palabras; la recuerda, la voz y el rostro confesando su culpa para salvar al que todos condenaban, o intentarlo, al menos. No dirá otra cosa hoy, pero no es ya necesario.

Hace un año, de seguro, la respuesta habría sido muy distinta. Algo torpe, asiente con fuerza, sorbiendo un trago de soda antes de dar cabida a algo embarazoso, o algún recuerdo penoso; existían asuntos en los que no se debía pensar más, por poco que supiera acerca de ello.

Con un mohín, sacudió el mutismo empujando la comida abandonada en la boca de Namsoon; su quejido tras un segundo de contemplación sonó casi a disculpa y agradecimiento, agridulce como los sabores de sal y refresco en la tarde.


10. Sorry, but not enough.

No hay manera de aplazar este encuentro, ahora. Absolutamente ninguna de las escusas usuales serviría frente a su más reciente resolución, y no podría usar a Heungsoo como escudo esta vez; ciertamente, Noona no mascullaría un insulto con su hermano menor muy cerca, pero un insulto es lo de menos hoy.

Necesita decírselo, sin importar la respuesta. Existe poco de lo que se encuentra totalmente seguro a este punto de su vida, por lo que el manojo de certeza en su pecho vale cualquier riesgo, cualquier ofensa, o agresión; esperaría en este lugar a Noona y le diría, sin titubear, nunca, le diría que podía ir abandonando esa idea de apartarlo de Heungsoo, porque eso jamás sucedería.

Diría también, después de respetar apenas su jadeo incrédulo, que preferiría no tener que hacer esto, estar al lado de él sin su oposición, pero que, al final, lo haría; porque es lo más importante que tengo, anunciaría, no pienso renunciar mientras él no lo pida, Noona. Lo siente, muchísimo, pese a mantenerse en tal resolución; lo siento, pues entiende que sus malas decisiones todavía lo acechan, mas no se echará para atrás.

Así, traga en seco el nerviosismo, la culpa y miles de disculpas al vislumbrar la figura menuda de Noona ingresando al lugar. Levanto un brazo, llamándola, lamentando que, quizá, esta podría significar la última oportunidad de convencerla de que no arruinaría la vida de su única familia, de nuevo.

Puede que sea mentira, tal vez, no en realidad. Go Namsoon, no obstante, resiente renunciar como el peor de los venenos (No huiré nunca más).


Nota. Quizá sólo el primero es canon. Los otros surgieron de una necesidad de ampliar ciertos conceptos no ampliados; el primero, porque las escenas entre Kangjoo y Namsoon son muy cute~ y nunca se nos permitió verlos hablar de algo semiserio, como esto, y lo segundo, porque la hermana de Heungsoo, me parece, no habría perdonado a Namsoon tan fácilmente todo lo que hizo, pero dudo mucho que eso le impidiera permanecer al lado del susodicho, a fin de cuentas.