Capítulo 4: Un pacto con dobles intensiones


Estaba sentada en su cama siendo atendida por una de sus hermanas, se sentía algo mal de salud, tose un poco denotando la falta de consumo que puede estar teniendo, ya que era una vampiro y estaba en su derecho en consumir la cantidad de sangre que quisiese, pero había un detalle muy grande: "Necesitaba probar esa sangre que hasta ahora consumían aquellos dos clanes".

- Puedes retirarte Keiko y gracias por traer mi medicina – Le brinda una caricia en el rostro de su hermana que le dedicaba una sonrisa de optimismo, para así esta besarle la palma de la mano y retirarse, dejándola a ella sumida en la oscuridad de su cuarto.

Trataba de recordar la última vez que se descompuso, asusto a muchas chicas durante el discurso de bienvenida, arruino tres oportunidades de comprar a la mitad de la corte vampírica, pero ese mismo día lo había conseguido y tan solo estaba a un paso de acabar con ese sujeto que le provoco la desgracia de su familia. Su corazón estaba unido a recuerdos completamente borrosos, se podría decir que no identificaba de los reales o los implantados, le costaba admitir lo vulnerable que se volvió y eso que solamente necesitaba saciar su sed lo más rápido posible o enloquecería.


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Se había cambiado de ropa, estaba algo aturdida por las constantes charlas que algunas de las mucamas de la mansión resonaban en su cabeza, algo extraño le sucedía, pero cuando recorrió aquel pasillo sin darse cuenta y dar que al final del todo había una habitación. Traga un poco de saliva para recorrer el poco trayecto que le quedaba, llega a la puerta para así tocar unas tres veces, espera a ser atendida y como respuesta de un: "Pase", fue suficiente para que ella se adentrase.

- Permiso Miiko-san, ¿Acaso me necesitas para algo? - Ingresa a la habitación encontrándose a la susodicha sentada en la cama, dándole a ella la espalda y eso le hizo quedarse cerca de la puerta.

- No te necesito para nada Yui-chan, simplemente quiero que tomes asiento a mi lado – Le responde con un tono sofisticado y digno de una persona aristocrática, camina hasta la cama para así tomar asiento al lado de aquella chica, que ahora le observaba con una sonrisa carente de felicidad y confort.

- Fumiko-san me dijo que deseabas hablar conmigo, y… yo me preguntaba, si… era… - No estaba segura que decir, dado que cuando empezar a expresarse podía sentir la mirada de aquella chica clavada en su persona.

- Es cierto, yo necesito hablar contigo y simplemente son tres cosas muy puntuales, ten muy en cuenta que tu eres la llave tanto para el desastre como para la renovación, dos puntos que debes tener muy presentes en tu mente tan frágil, inocente e impura, porque con sentir ese dulce aroma de tu sangre, hace que a más de uno se le tiente en darte una mordidita – Acorta la distancia entre ambas para así abrazarla acunando el rostro de esta entre sus brazos, le arrulla cuan niña asustada con un leve tarareo, provocando que la de cabellos rubios se quedara embobada.

- Y… ¿Cuales son esas tres cosas que debo de saber? - La mayor suelta una risita fascinada por lo sabía de esa pregunta, dado que podía sentir que el peligro estaba próximo.

- Una de esas tres cosas, es que debes estar muy segura a cual escoger, segundo tienes a muchos chicos guapos en la palma de tu mano y puede que tengas más, tercero siempre debes cuidar tu salud, come, bebe agua, haz ejercicio y trata en lo menos posible en lastimarte, porque podrías echar a perder el sabor de tu sangre Yui-chan – Dice aquellas tres cosas puntuales en un tono melodioso, logrando que esa muchacha se le quedase mirando con esa hermosa sonrisa y que estén a pocos centímetros de cualquier contacto físico.

- Lo haré como usted lo dice, pretendo poder entender un poco más acerca de este mundo y del porque termine en relacionarme con los vampiros, no es que me desagraden, simplemente es difícil de comprender – Toma distancia de aquella chica ya para cuando le menciono sus inseguridades, le era comprensible y eso que le costaba dar con el clavo, porque en cierta forma esa muchachita era totalmente distinta.

- Ven a mi si tienes dudas, total asisto a la misma clase que Reiji-san, y también podrías buscarme por el instituto – Le informo mientras miraba de reojo por la ventana en como las chicas eran regresadas a la casa que mando a construir antes de que ella y sus hermanas se mudaran allí, era mejor tener cerca a todos, como tener acceso a esa casa que no estaba a veinte minutos caminando por el sendero de piedra – Eso sí, trata de ser un poco más inteligente y valórate un poco más niña estúpida, por que con esa fachada me dan ganas de golpearte, y eso que odio a las nenitas frágiles como tú – Se dio la vuelta quedando como el centro de toda la habitación, Yui se quedo horrorizada cuando comenzó a hablarle muy duramente y le parecía muy autoritaria – Sé buena niña, infórmame cada día lo que te sucede o hazlo anónimamente escribiendo un diario, de ese modo no dejas de perder tu humanidad, que es lo primero que debes valorar – Camina hasta la de cabellos rubios para tomarle de los hombros, estaba dispuesta a suavizar un poco su manera de hablar y con la intención de que Yui le permitiese voluntariamente en dejarla probar un poco de su sangre – Yui-chan, lo que te acabo de decir es por tu bien, algo dentro mío dice que tu eres la salvación y a la vez la perdición, pero la gran diferencia entre ambos caminos es que tu elijas el más apto, por lo que te haré la siguiente pregunta – Se pone de pie dispuesta a cortar la distancia y hacerle esa pregunta, dado que podía sentir los pasos sonar por el pasillo - ¿Puedo probar un poco de tu sangre? - La de cabellos rubios asiente con una sonrisa, para así correrse por si sola los cabellos y dejar totalmente expuesto el cuello de ella. Miiko se relame lista para clavar sus colmillos en la yugular, al hacerlo succiona con mucha rapidez la sangre de esa chica, evitando que esta se mareara, de que perdiese fuerzas y que de vez en cuando lamer en aquellos orificios hasta que siente como su estomago se lleva de golpe.

Ya para cuando termino de probar aquella sangre, decide en tomar a una de las ya iniciadas que ingreso por la puerta del baño, la muerde a ella también saciando una vez más sus ganas de consumir sangre, el mismo grupo de sangre que la de cabellos rubios tenia. Esta misma estaba en un estado de no saber que hacer, dudaba en salir de aquella habitación, temía que esta mujer le hiciese algo similar a como lo hizo con Ayato, cosa que no le dejaba en claro de como accionar; por lo que toma la decisión en hacer de cuenta que no vio absolutamente nada y sale del cuarto, pero lo menos esperado era que al tomar el pomo y abrir la puerta poder encontrarse con la figura de los hermanos Mukami.

Traga el poco de sangre que pudo sacar de aquella pobre e inocente humana, la deja sentada en el sofá que estaba al pie a uno de los ventanales de su cuarto, se limpia la boca con su lengua dándose a entender que ya estaba en condiciones para dar comienzo con las negociaciones y eso que aquella chica de cabellos rubios permanecía obstruyendo el paso.

- ¡Oye, pedazo de mierda! ¿Acaso sabes que es de mala educación obstruir el paso a los invitados? - Yui agacha su cabeza totalmente sumisa ante el tono autoritario, carente de un toque sombrío y espeluznante, ya que temía muchisimo en voltearse hacía la dueña de la casa – Buena chica – La de cabellos largos y de un tono violeta oscuro camina con elegancia hasta su ya antigua invitada para así acariciarle la cabeza tal como lo hacía con sus hermanas, cosa que en cuestión de segundos Ima estaba allí totalmente sonriente – Haré que Miku te enseñe el arte de ser una futura novia para ser liberada, ahora limítate a ser el juguete de estos vampiros y el mio, porque no sé hasta cuando podre mantener mi palabra… pequeña mierda – Le susurra estas palabras muy cerca de su oído para después depositar unos golpes secos y firmes en la cabeza de la chica que estaba totalmente sumisa ante sus ojos, se separa de esta para hacerle una seña a Fumiko que ingresaba como escolta para los hermanos Mukami quienes se limitaban a observar en un absoluto silencio totalmente cómplices del trato.


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La habitación era alumbrada por unas pocas velas, los cuatro integrantes del Clan Mukami estaban distribuidos por el dormitorio, pero manteniéndose cerca del sector de muebles en donde estaban sentados ambos representantes de los dos clanes manteniéndose enfrentados y sin quitarse la mirada de encima.

- Puede que tus tres hermanos no estén enterados de nuestro previo intercambio de palabras Ruki-kun, por lo que Fumiko trae los contratos y distribuirlos a los demás – Su hermana hizo una reverencia para así desplazarse hasta el mueble con un gran florero, tomando de este una bandeja con algunos contratos e ir llendo de Kou que estaba mal sentado en uno de los sillones individuales, para después ir al espejo en el que se estaba reflejando Azusa que jugueteaba con una daga que estaba allí a mano, y posteriormente ir hasta el otro extremo en el que estaba Yuma cruzado de brazos y ajeno a su entorno.

- ¿Neh? Acaso debemos firmar esto Sirena-chan – Pregunto con un dejo de estar cantando aquellas palabras, cosa que sentía la mirada tanto de Ruki como la de aquella chica.

- Todavía no firmen absolutamente nada – Sugirió el de cabellos cortos y oscuros mientras recibía los papeles que podría dar su constatación, pero no estaba tan seguro y eso que conocía perfectamente a esa muchacha que tenía en frente – Miiko nos conocemos desde que tengo uso de memoria, fue en aquellos tiempos que tu escapaste de aquel infierno y en el que yo con mis hermanos fuimos recogidos por aquella persona dándonos lo que ahora tenemos – La chica asentía en silencio ante lo que escuchaba, dado que su mirada era fijada en el vacío de su dormitorio y eso que su cabeza era inundada por esos dolorosos recuerdos.

~~~~ Flashback ~~~~

Estaba sentada al pie de una fuente, vestía ropas que cualquier humano pobre podría utilizar y con todo su rostro cubierto por tierra. Sollozaba ante los malos tratos que recibía por parte de los dueños de aquel orfanato que residía temporalmente, detestaba tanto al verse orillada vivir como una muerta de hambre, extrañaba su vida y eso que no reparo en un pañuelo de tela fina que le era tendido.

Toma aquel pañuelo en el mientras alzaba su rostro quedando absolutamente asombrada al ver a un muchacho de su misma edad, se pone de pie, se acomoda un poco su apariencia para así dedicarle una sonrisa – Gracias por el pañuelo, no debiste dármelo porque soy una marginada – Aquel muchacha simplemente la observaba totalmente negado ante sus palabras, no comprendía ese apuesto chico vistiendo ropas típicas de los nobles y ella usando trapos viejos.

- Te acostumbraras, ten ese pañuelo como símbolo de que sigues viva y eso que yo ya atravece por esto no hace mucho – Sus palabras fue todo lo que su cerebro capto, aquella sonrisa tan amable que el chico le brindaba y eso que no pudo contener esos sentimientos que afloraban en su joven corazón.

- Entonces… Gracias – Le responde para así tomar asiento de nuevo en aquella fuente de la plaza que ahora mismo no estaba tan abarrotada de personas como era costumbre, lo que le brindo paz era que ese muchacho también le acompaño.

- Sabes mi recuerdas mucho a mí y a mis hermanos, todos nosotros vivimos un gran dolor en nuestras vidas, hasta que el destino nos unió y dándonos al mismo tiempo la salvación – Asiente algo apenada al escuchar esa historia, podía intuir que ese chico anteriormente fue humano cosa que le dio esperanzas – Ya han pasado más de seis años, tenemos lo que yo alguna vez tuve y agradezco al destino que pueda compartirlo con mis tres hermanos, aunque – Desvía su mirada totalmente sonrojada al sentir aquellos ojos oscuros estandole observando, provocando cosas que no sabría como explicar – Viéndote sostengo que no eres humana, tu piel es algo oscura y hasta el momento no sé si eres vampiro – Abre sus ojos para así voltearse los dos se miran por unos minutos hasta que no aguanto con tropezar con su falda y caerse hacia atrás, provocando que su acompañante tratase de ayudarla.

- ¡Dios mío! - Exclama mientras tose a causa de la cantidad de agua sucia que trago, logrando a su vez ponerse de pie con ayuda de aquel joven – Bien hecho Miiko, eres la princesa de la torpeza – Su comentario provoco risa en su contra parte, se le queda mirando para así ella también comenzar a reírse.

- Veo que si eres vampiro y también se tu nombre – Aquellas palabras le dejo muy en claro que ese chico que acababa de conocer podría volverse un pilar en su vida, cosa que no dejaría que alguien lo destruyese con malas intenciones.

~~~~ End Flashback ~~~~

Oculta su mirada totalmente seria, no quería revolver cosas del paso, tampoco le podría echar la culpa a la sangre de aquella chica, la bebió y nada más que eso. Solamente podría tener muy en cuenta que su postura de ese tiempo era totalmente distinta a la que tenía en el pasado, abandono la mujer sumisa y débil, ahora era completamente otra – Nuestra relación Ruki-kun es muy estrecha, no tanta es la estreches como para decir: "Somos cercanos", simplemente pretendo llegar a los mismos objetivos, pero teniendo muy en cuenta lo que mis contra partes tienen en común, dos objetivos y una sola dirección – Los dos en una misma sincronía se dedicaron una sonrisa de estar satisfechos con lo dicho por esta última, ya que todo era por un bien propio y dejando en claro que en un futuro podrían volver a contar con la ayuda de los mismos.

- Esparen un minuto – Interrumpe Yuma algo aturdido al no entender de lo que estaban hablando tanto Ruki y aquella chica, dado que ambos lo miraban expectantes a que él continuase – No sé de que diablos estan hablando, me irrita el no entender este asqueroso contrato y eso que ni tu Ruki nos lo mencionaste – El susodicho se cruzo de brazos, cerro sus ojos tratando de no perder la compostura ante el reclamo de Yuma, comprendía que cometío un error, eso que ahora también Kou y Azusa lo observaban.

- ¿Tiene que ver Eva en esto? - Pregunto con su forma lenta de comunicarse, Azusa miraba las hojas que sostenía y eso que en su otra mano poseía la daga que tomo sin permiso, provocando que tanto Fumiko como Ima se alertasen el que esas hojas que el chico de cabellos verdes sostenía se manchasen.

- ¿Eva? -Suelta una carcajada al escuchar el apodo que le pusieron a esa chica, tanto era su asombro que no podía mantener su compostura al ver el como la tratan - ¿A cuánto apuestas Ruki que no duras ni diez segundos en aceptar que son más idiotas que los Sakamaki? -