Dimmock

- El estúpido de Lestrade acaba de estar en Devon dando todo un discurso a la gente, y ahora se andan queriendo levantar.

- Tranquilo Dimmock, en éstos momentos la gente es un polvorín, con cualquier cosa se encienden y por lo que sé Gregory Lestrade tiene cada vez más adeptos, en especial al sudoeste del país, y si haces algo en su contra quedará como un mártir y entonces si te los vas a echar encima.

- ¿Dónde está John Watson? Él es el encargado del proyecto Titanes y no he visto ningún avance.

- Siguen buscando a un sujeto compatible con la matriz –aunque lo ocultaba en el interior Mycroft estaba sumamente preocupado, pues sabía que era cuestión de tiempo para que se enteraran de que tenía un hermano con un alto coeficiente intelectual, que si bien no era tan inteligente como él, seguía siendo un genio, que era justo lo que andaban buscando-

- Necesito que los titanes salgan a la calle y ¡dobleguen a la gente! –el General había levantado la voz-

- ¿doblegar? –Mycroft dijo eso levantando una ceja-

- Bueno, no, me expresé mal –el General bajo el tono de su voz, sonando mucho más relajado y preocupado a la vez- quiero decir, para poner en orden a toda esa bola de mal nacidos que se aprovechan de la desestabilidad por la que estamos pasando, ocasionando actos de vandalismo y criminalidad, pues la población comienza a pensar que estamos peor que antes y por eso poco a poco tenemos menos adeptos y Lestrade va ganando terreno.

Mycroft se le quedo viendo muy serio, mientras éste le devolvía la mirada con expresión inocente, inocencia en la que por supuesto Holmes no creía.

- Lógicamente tienes a los militares de tu lado, son tu gente y te van a apoyar, pero para que los tengas contentos deberías subirles el sueldo, así aseguras que no flaqueen…..cuando tengas a los titanes estos te servirán para aprehender a aquellos que infrinjan la ley y darle un mensaje a los rebeldes, que vean que vas en serio y que la población se de cuenta que eres capaz de protegerlos, pero mientras estos no estén en las calles tienes que ganarte el apoyo de todos aquellos que empiezan a ver en Lestrade a un líder, él ha estado manifestando en sus discursos que pretendes quedarte con las propiedades del Ex-Canciller y de todos los demás políticos exiliados, para uso personal y de tus familiares y amigos, demuestrale que no es cierto, no intentes combatir a Lestrade atacándolo, que vean que no eres el tipo que él pinta, te recomendaría que con las 2 Mansiones que tenía el Ex-Canciller hicieras un hospital y una escuela, y que la Residencia del Presidente Federal la tiraras e hicieras un parque o transformala en un museo.

Dimmock se mostró visiblemente incómodo cuando Mycroft mencionó las propiedades de los políticos anteriores, cosa que por supuesto éste último no pasó por alto.

- Por supuesto que pienso subirle el sueldo a los militares, eso es algo que tengo contemplado, pero más adelante, por ahorita mi prioridad es el financiamiento de los titanes, en cuanto a lo de las propiedades no es mala idea, pero déjame analizarlo bien

El mayor de los Holmes lo vio con desconfianza mientras Dimmock le esquivaba la mirada.

- Dentro de la ficha de Lestrade encontré que hace tiempo fue aprehendido por uso de estupefacientes –Mycroft sabía que en esa ocasión Lestrade se había estado drogando junto con su hermano en una casa abandonada, solo que a éste último no lo habían agarrado porque cinco minutos antes de que la policía llegara (habiendo sido alertada por un vecino) había abandonado la propiedad, Mycroft siempre estaba al pendiente de su hermano, aunque últimamente no sabía nada de él, pero se imaginaba que seguía apoyando a su amigo- podría hablar con algún periódico local y que saque eso a relucir, no es gran cosa pero podemos manejar el rumor de que tiene o tuvo tratos con la banda de Magnussen (un grupo de narcotraficantes bastante temido en Inglaterra), por supuesto esto tiene que ser cosa del periódico, no puede, ni debe salir a colación que estamos detrás de esto o perdería credibilidad y tu imagen quedaría dañada.

- Me gusta la idea –dijo Dimmock con una sonrisa en su rostro- ponlo en practica inmediatamente.

Mycroft sonrió de manera forzada y con un movimiento de cabeza salió de la oficina de Dimmock.