Capítulo 4
Confesión

-Muy bien es todo por hoy, y como soy muy simpático los dejaré salir unos minutos antes, no olviden el trabajo del viernes por favor, no daré plazos extra.- Mr. Fitz se sentó en su silla detrás del banco del profesor y hojeó unos trabajos. Las cuatro chicas salieron de la clase y Emily fue directo a su locker.

-Emily, ¿Qué pasó? No has dejado de sonreír desde que volviste.- Le preguntó Aria mirándola fijamente.

-Si Em, tienes la misma cara que Hanna cuando saca un diez en… cualquier ramo. -Aclaró Spencer.

-¡Oye!- Hanna frunció el ceño. -Bueno si es cierto.-

Emily cerró el locker, se dio vuelta y apoyó la espalda en el frio metal café claro para mirar a sus amigas.

-¿Acaso sacaron a la matona de Paige del equipo?- Trató de adivinar Spencer esperanzada.

-¡No! No estaría feliz por eso Spence.- La sonrisa abandonó el rostro de la morena. -¿Cómo sabes que estaba con ella?- Le preguntó Emily a Spencer.

-Spencer lo sabe todo.- Dijo Hanna como si la respuesta fuese obvia.

-Porque desde la primera fila se ve quién está en la puerta.- Respondió Spencer sin tomar en cuenta a Hanna.

-Em no rodees la pregunta, ¿Qué pasó?- Volvió a preguntar Aria.

Emily no sabía que responderles, las mentiras se le daban bien, pero no cuando se trataba de sus amigas y a esto se le sumaba que ellas no tenían idea de su relación con Paige, solo sabían que la odiaban porque ella odiaba a Emily.

-Es solo que habrá una competencia y…- La morena no alcanzó a terminar la idea porque fue interrumpida por Hanna.

-¡Por eso habías estado tan bajoneada toda la mañana!- Dijo Hanna triunfante. –Creías que Paige no estaba en Rosewood y que podrían haber perdido esa competencia sin ella.-

Spencer, Aria y Emily la miraron sin decir nada.

-¿Qué?- Preguntó la rubia.

-No estamos jugando a Scooby Doo Hann, Emily no necesita a esa piraña para ganar. –Dijo Aria volviendo la vista a la morena.

-Ya, en serio Em, ¿Qué pasó? Muero de la curiosidad, es como si A te hubiera enviado una foto suya con un cartelito que dijera que ya no nos molestaría más porque está de vacaciones.- Insistió Spencer con su cara seria de 'Aquí pasa algo'.

-Es lo que dice Hanna, yo estaba preocupada por Paige.- Confesó Emily.

Spencer abrió la boca sin querer.

–Bueno, no por ella exactamente, es solo que ella es muy buena nadadora y probablemente sí perderíamos sin ella en el equipo.- Finalizó Emily algo nerviosa por su mentira.

-¡Aria!- Mr. Fitz la llamó asomado desde una sala vacía. -¿Puedes venir por favor? Hay un pequeño problema con tu trabajo.- El profesor apuntaba hacia adentro de la sala y tenía unas hojas garabateadas en la otra.

-Nos vemos chicas.- Se despidió Aria y entró después de Mr. Fitz perdiéndose de vista.

-Un pequeño problema de autocontrol querrás decir.- Murmuró Hanna a modo de broma.

Emily rió forzadamente tratando de disfrazar sus nervios y funcionó bastante bien con Hanna pero no así con Spencer.

-Bueno Em, no me creo nada de lo que dijiste así que da gracias a la familia Hastings por su adoración a las clases extra.- Dijo Spencer mirando su reloj y verificando que su libro de genética estaba en su bolso.

-Hablaremos más tarde.- Se despidió Spencer.

-Sí Em, yo tengo este asunto…- Hanna movía las manos tratando de explicar algo que ni si quiera ella misma entendía.

-¿Peluquería?-

-Lo tienes.- Dijo Hanna en un suspiro y se alejó por el lado contrario que el que había tomado Spencer.

Emily se quedó apoyada en su locker por unos minutos.

-Vaya, por poco me descubren. Nos descubren.- Pensó.

Sonó la campana indicando el final de las clases y el inicio de las clases extra para personas como Spencer.

Emily caminó lentamente hacia la piscina para encontrarse con Paige. Puso una mano en la puerta para abrirla y respiró hondo antes de entrar.

Atravesó el marco pero para su sorpresa solo había niños en trajes de baño y dos profesores de natación.

Escuchó algo de un grupo delfín y un grupo salmón y varios niños levantaron sus pequeñas manos.

Se sentó en las gradas y se quedó mirando hasta que las clases de los niños terminaron. Aprovechó las dos horas para recordar cuando ella asistía a esas mismas clases hace unos años atrás.

Se levantó y fue al estacionamiento para volver a casa. Entró al auto y puso las llaves, antes de hacerlo arrancar miró fugazmente al asiento del copiloto que estaba vacío.

-¡Ya llegué!- Gritó cerrando la puerta detrás de ella pero nadie respondió.

-Al parecer la casa es toda mía.- Dijo para ella misma.

Subió las escaleras y fue a la habitación de Hanna que también era suya desde hace unos días. Dejó su bolso a los pies de la cama y tomó un libro de química para leerlo en la cocina mientras comía algo.

-Dios… Quién habrá inventado esto…- Se quejó.

Después de unos quince minutos peleando con su libro tomó su móvil y llamó a Spencer, necesitaba a alguien con quien hablar y que además le enseñara eso de las radiaciones alfa y beta.

-Qué bueno que llamaste Em, voy en seguida, ¿Estas dónde Hanna no?-

-Sí.- Fue lo único que pudo decir Emily ya que Spencer se escuchaba muy decidida de venir a verla. No alcanzaron a pasar siete minutos y el timbre sonó. Emily se levantó y fue a abrir la puerta. Spencer no estaba sola, Hanna venía también.

-Hola Em, ¿Qué tal?- Hanna fue directo a la cocina a sentarse en la mesa.

-La vi de camino hacia acá así que la traje. ¿Entonces sí nos vas a contar lo que de verdad pasó?- Preguntó Spencer siguiendo a Hanna.

Emily cerró la puerta y fue a la cocina para juntarse con las chicas.
Que también estuviera Hanna la alivió un poco, así solo tendría que contárselo a Aria repitiendo la historia una sola vez y no dos. Se sentó al lado de sus amigas.

-¿Qué pasó ayer?- Preguntó Emily.

-Vinimos todas aquí a hacer el trabajo de historia pero tú te quedaste dormida en tiempo record.- Respondió Spencer. Hanna asentía con la cabeza.

-Se trata de Paige.- Comenzó Emily.

-Si te ha dicho algo la mato.- Amenazó Hanna.

-No nada de eso Hann, hablamos un poco cuando me sacó de clases. Ella volvió de donde sea que estaba, no me quiso decir dónde.- Les empezó a contar Emily.

-Mejor se hubiese quedado en ese lugar por más tiempo, no se tu Em pero yo no he olvidado que esa loca trató de ahogarte.- Dijo Spencer.

-No, no se me ha olvidado tampoco.- Un escalofrío recorrió su espalda.

-Antes de que se fuera tuvimos algo.- Soltó por fin la morena.

Spencer y Hanna abrieron sus bocas y adoptaron posiciones de tipo kung fu.

-No me miren así, no se los había dicho antes porque ella aun no se lo dice a nadie. Ustedes son las primeras en saberlo.- Les explicó Emily a las chicas.

-¿Spencer escuchaste lo mismo que yo?- Dijo Hanna sin dejar de mirar a Emily.

-¿La psicópata es gay?- Preguntó Spencer más a modo de exclamación que de pregunta.

-Sí, bueno, tienen que prometer que no se lo dirán a nadie.- Emily bajó la mirada.

-Eso no te gusta nada ¿No Em?- Preguntó Hanna adoptando una posición normal en la silla.

Emily la miró y se mordió el labio.

-No, no me gusta tener que andar escondida por ahí, siento que estamos haciendo algo malo y que nadie nos puede descubrir. No soy un crimal ni nada de eso, pero así me hace sentir.-

-Vaya, esto responde muchas preguntas Em.- Dijo Spencer. -Tienes que hablar con la… ella.-

-Intenté pero cuando me contó todo esto de que el sueño no era tan falso como pensaba, no reaccioné. Solo podía poner esta sonrisa tonta y escuchar lo que decía.- Se lamentó Emily.

-No me creo que hayas soñado tal cosa. ¿Te imaginas que alguien más tome el café de Spencer? Sería totalmente enfermizo.- Hanna sonreía para ella misma. –Oh, lo siento.- Se disculpó al notar su comentario fuera de lugar.

-Si volvió y lo primero que hizo fue hablar contigo creo que deberías darle una oportunidad.- Dijo Spencer con sentimientos encontrados, estaba feliz de poder ayudar a su amiga pero no entendía aún que la estaba ayudando con una psicópata con impulsos asesinos.

-Ya lo he hecho.- Murmuró Emily.

-Aww que lindas.- Soltó Hanna. Emily y Spencer la miraron. -¿Qué? No creen que muy romántico cuando dos personas se odian y después se enamoran.-

Emily sonrió y Spencer asintió con la cabeza de mala gana pero convencida del romanticismo de la situación.

-¿Y qué estás haciendo aquí Em, no hay una princesa rosada esperando por ti?- Preguntó Hanna.

-Eso creía yo pero cuando fui a la piscina solo había niñitos nadando como gatos sin piernas.- Emily puso cara de asco.

-Princesa rosada, no podías haber dicho algo más sutil.- Le dijo Spencer a Hanna.

-No Spence, me gusta.- Se apresuró a decir Emily para evitar una discusión entre sus amigas. No era el mejor momento para eso.

-Emily, el día aún no termina, son tan solo las 17:56 tienes mucho tiempo.- Le dijo Spencer.

-Gracias chicas, de verdad me ha hecho muy bien hablarles de esto.- Emily se levantó y salió al porche. Tomó su móvil y le envió un sms a Paige.

"Tenemos que hablar.
Emily. "

No tuvo que esperar mucho por una respuesta.

"Me lees la mente Fields. Te espero en mi casa."