Capítulo 4

El resto de la semana transcurrió tranquila. Desde aquella noche, el clima había empeorado y no había parado de llover. Sakura abrió sus párpados, fatigosamente, mientras trataba de desenrollarse de las sábanas. Era sábado. Sonrió perezosamente, con la idea de no tener que ir a clases. Tomoyo, aún en pijama, estaba preparando el desayuno. Con dificultad, la chica bajó sus pies de la cama y con ellos palpó el alfombrado suelo, en busca de sus pantuflas. Le costó un poco encontrar la derecha, ya que se había metido debajo del velador. Refregándose los ojos, apareció en la cocina americana y se sentó en una de las bancas que daban hacia el mesón.

-¡Buenos días Sakura!- le dijo sonriente su amiga, al momento en que depositaba dos platos con waffles recién hechos en el, ya mencionado, mesón. Había allí también, dos vasos de vidrio y una caja de leche.

-¿Despertaste hace mucho?- respondió Sakura, aún medio dormida, tomando la caja de leche y vaciando un poco de su contenido en uno de los vasos.

-Mmm… hará una media hora- le dijo, dándole la espalda para sacar algo del refrigerador. –Tu hermano llamó, pero no quise despertarte, así que quedó en llamar más tarde-.

-¿No dijo que quería?-.

Su amiga negó con la cabeza, al momento de dejar sobre la mesa dos envases plásticos y sentarse frente a la chica. Sakura tomó uno de ellos, lo agitó sobre su plato y presionó, liberando salsa de chocolate sobre su desayuno.

-¿Vas a salir con Eriol hoy?-.

-No, nos veremos en la noche. Me dijo que tenía que terminar un proyecto con Shaoran- Sakura trató de parecer natural al escuchar el nombre del muchacho. -¿Tú vas a hacer algo hoy?-.

-Tengo que terminar mi informe sobre Hipoxia Infantil- dijo la chica, al momento en que se echaba un pedazo de waffle a la boca. La expresión de Tomoyo le dio a entender que no había comprendido nada. –No importa- le sonrió, aún con la boca llena. –En todo caso, no creo que eso me deje tiempo para hacer alguna otra cosa-.

-Pero supongo que iras a la fiesta…- Tomoyo le dirigió una mirada ceñuda.

Sakura tosió y tuvo que tomar un sorbo de leche para poder desatorarse. Tragó con lentitud y dirigió sus esmeraldas suplicantes a su amiga. -¡Por favor Tomoyo, no me hagas ir!-.

-¡Sakura!- le habló decepcionada la amatista. –Me lo habías prometido-.

-Sí, pero eso fue antes de…- la chica se detuvo, antes de decir algo de lo que pudiera arrepentirse luego.

-Ya veo…- asintió Tomoyo, analizando la situación. Y le sonrió. -¡Aprovecha las oportunidades que te da la vida!-. La castaña observó incrédula a su amiga. ¿Tan mal disimulaba?

Continuó comiendo su desayuno en silencio, aunque la amatista no dejó de sonreírle. Cuando ambas terminaron, se levantó y recogió los trastos sucios, los lavó y los guardó en sus respectivos lugares. Luego se dirigió al armario de su pieza, sacó una toalla y se metió al baño. Momentos después, Tomoyo sintió el sonido del agua caer por la ducha.

Al cabo de unos minutos, la puerta se abrió, liberando una cantidad considerable de vapor que se apresuró a esparcirse y desvanecerse por el resto del departamento. Sakura salió envuelta en la toalla y con el pelo mojado. Sonó el teléfono.

-Debe ser Touya…- le dijo Tomoyo, haciéndole señas para que contestara. –Me voy a duchar- agregó, desapareciendo tras la puerta del baño. Sakura se apresuró en contestar el aparato.

-¿Aló?-.

-¿Sakura¿Cómo estás?-.

-¡Oh, Eriol!- respondió la chica, sonriendo. –Bien, gracias. Si buscabas a Tomoyo, ella acaba de meterse a la ducha-.

-Mmm… ya veo- la voz sonó desilusionada. -¿Puedes darle un recado de mi parte?-.

-Dime…-.

-Dile que adelantaron la hora de presentación de la banda, por lo que no podré ir a buscarla como habíamos acordado-.

-Está bien-.

-¡Muchas gracias!- el tono de voz del chico volvió a sonar alegre. -¡Nos vemos en la noche¡Adiós!-.

-Pero yo…- antes de que ella pudiera refutar, el joven había colgado.

Soltó un suspiro y colgó el auricular. Caminó con resignación a su pieza, arrastrando las pantuflas, y cerró la puerta para vestirse. Le costó poco elegir su ropa. Muy cómoda y holgada. Un pantalón grueso y ancho, junto con un chaleco que parecía vestido no era, precisamente, algo que ocuparía para salir. Hacía frío. Llovía. Y no tenía intenciones de abandonar su tibio departamento. Por el momento.

Cuando sintió que Tomoyo abría la puerta del baño, alzó la voz y le dio el recado de Eriol. Durante el resto de la mañana, se dedicó en un cien por ciento a su trabajo. Seguía lloviendo. De vez en cuando alzaba la mirada y observaba la solitaria plaza por el ventanal. Y aunque mansa y silenciosa, aquella lluvia hacía vibrar el alma dormida del paisaje. Sus pensamientos se perdían a través de los empañados vidrios. Luego, volvía a su computador. Su trabajo. Mañana en la tarde le tocaba turno en el hospital infantil. Debía aprovechar cada segundo que tenía. De pronto un escalofrío recorrió toda su espalda. Se levantó y se preparó un chocolate caliente. Dio un vistazo rápido en la habitación que Tomoyo usaba de taller, y allí la halló, sumergida en uno de los trajes de su nueva colección. Sus profesores decían que era, posiblemente, la futura promesa de las pasarelas japonesas.

Mejor no molestarla, pensó y, tomando el tazón entre sus heladas manos, aspiró aquel embriagante aroma. Luego, sentándose nuevamente frente a su escritorio, saboreó en el chocolate la liberación de todo pensamiento.

El resto del trabajo se le hizo mucho más fluido. No demoró tanto en terminar, como ella tenía planeado. Su hermano no volvió a llamar. La chica no lo llamó tampoco. Ni siquiera se acordó. Ya se estaba poniendo el sol. No había sentido a su amiga en todo el día. Miró la hora. Decidió preparar algo para que comieran. Tomoyo pronto le diría que vistiera para la fiesta. Y repentinamente, sintió deseos de ir. De pasarlo bien. De olvidarse de todo. Tomoyo, que también había terminado el traje en el que estuvo trabajando, salió de la habitación y puso un poco de música. Jazz, para relajarse. Ambas comieron los sándwiches que Sakura había preparado, tendidas en algunos de los cojines que había en la sala.

-¿Lograste terminar?- preguntó Tomoyo, conociendo la respuesta. Su amiga asintió, mientras sonreía satisfecha. –Y…-.

-Sí Tomoyo- interrumpió Sakura. -Te voy a acompañar, si es esa tu pregunta- la chica no dejó de sonreírle. La amatista imitó su gesto.

Sakura no podía recordar la última vez que se demoró tanto en decidir que ropa usar. Finalmente, y con la ayuda de Tomoyo, estuvo lista para salir. Tomoyo miró la hora en su celular. Casi las diez y media. Si no se iban de inmediato, no alcanzarían a ver a la banda. Como aún llovía, las dos se pusieron chaquetas impermeables.

Decidieron ir en el auto de Tomoyo y ésta condujo con mucha precaución, camino a la facultad. La verdad es que a ninguna de las dos le gustaba manejar con el clima así. Para suerte de ambas, había un par de estacionamientos desocupados, muy cerca de la entrada al gimnasio. La amatista se estacionó en el más próximo. Se bajaron del vehículo rápidamente y se apresuraron a entrar, para no mojarse mucho.

Dentro, el clima estaba temperado, así que las chicas dejaron sus chaquetas en la custodia. Tomoyo guardó los números en el bolsillo de su pantalón, mientras Sakura echaba un vistazo a su alrededor. Había bastante gente. Se escuchaba algo de música, pero no para bailar. La banda debía estar a punto de salir a escenario. En una de las esquinas del lugar, se había instalado un pequeño bar que vendía toda clase de tragos y algunas cosas para comer. La esmeralda le señaló el puesto a su amiga y caminaron hacia él. Tomoyo compró una bebida, mientras que Sakura prefirió un "combinado". Al tomar el primer sorbo, hizo una mueca. Estaba bastante fuerte.

Las chicas comenzaron a abrirse paso entre la multitud. De vez en cuando Tomoyo saludaba a gente desconocida para Sakura. Sólo le sonaban familiares algunas caras. En una de esas distracciones, por ir mirando para el lado, la esmeralda chocó con la espalda de un joven relativamente alto.

-Disculpa, iba distraída- dijo Sakura un poco avergonzada. Grande fue su sorpresa, cuando el chico se volteó para verla.

-¡Shaoran!- exclamó Tomoyo, ante la mirada semi-estupefacta de su amiga, y saludó al joven. -¿Y Eriol?-.

-Ya está en el escenario- respondió él, con una sonrisa. –Llegaron justo a tiempo, están a punto de empezar-.

-¡Oh, ya veo!- sonrió pícaramente, mientras se le iluminaban los ojos. –¡Qué bueno que traje mi cámara!, iré a grabarlo…- diciendo esto, la amatista desapareció entre el gentío.

-¡Tomoyo!- gritó Sakura, pero sus palabras se ahogaron en el ambiente, debido al ruido. La chica desapareció de su vista.

Y ahí estaba. Ella frente a él. A pesar de que evitaba a toda costa mirarlo a los ojos, el chico la observaba con una mirada muy dulce. Un silencio incómodo, que había sido el protagonista de sus últimos encuentros, comenzó a invadir la escena. ¡Aprovecha las oportunidades que te da la vida!, Sakura recordó las palabras de Tomoyo. ¿Sería ésta, una de esas oportunidades?

Sakura terminó el contenido de su vaso de un solo sorbo. Otra mueca, aunque menos intensa que la anterior, invadió su rostro por un instante. Un instante suficientemente largo como para que Shaoran pudiera notarlo. Y soltó una pequeña risa. Sakura frunció el ceño, pero luego le sonrió.

-Y… ¿Cómo has estado?- fueron las primeras palabras que salieron de sus boca, para romper el silencio.

-Bastante ajetreado últimamente. He tenido que ponerme al día muy rápido- le respondió el chico con gesto fatigado, mientras rascaba su cabeza. –Pero estoy feliz de haber vuelto. Extrañaba muchas cosas…- Shaoran le sonrió dulcemente a Sakura, haciendo que ella se ruborizara un poco. –Y tú Sakura¿Cómo has estado?

Frente a aquella pregunta, la chica retrocedió en su cabeza al día en que Shaoran se había marchado a estudiar a Italia. Ni siquiera quiso ir a despedirlo. Los meses después de su partida fueron desastrosos, tanto, que afectaron su rendimiento en la universidad. Su padre y Tomoyo estaban muy preocupados. Fue por eso que, un fin de semana cualquiera, su amiga la invitó a su casa en la playa, para despejar la mente. Esos 3 días fueron fundamentales para poder seguir adelante¡Le debía tanto a Tomoyo! Ella le ayudó a superar la partida del joven. Y le hizo entender que su decisión de terminar con él, había sido lo mejor. Después de las largas conversaciones que sostuvo aquel fin de semana con su amiga, las cosas comenzaron a mejorar. Incluso, había un chico en su facultad que últimamente llamaba bastante su atención. Era estudiante de Medicina, tenía su misma edad, por lo que topaban en algunas clases de formación general. Desde hace algunos meses, durante una de esas clases, habían comenzado a conversar, a conocerse. Y lo cierto es que se llevaban bastante bien. Pero, en cierta forma, la manera de ser de aquel chico le recordaba siempre a Shaoran. Aunque su mente había logrado dejarlo atrás, nunca logró sacarlo de su corazón. Y ahora había regresado.

-Bien- Se limitó a decir la chica y le sonrió abiertamente. Finalmente, sus miradas se encontraron. Silencio. Pero no fue aquel silencio incómodo. Fue un silencio que transmitió muchas cosas. Un silencio que dijo más que cualquier palabra.

De pronto, el comienzo de una canción familiar interrumpió aquella atmósfera en la que ambos se habían sumergido.

-¡Eriol!- exclamó Sakura mirando en dirección al escenario. -¡Vamos a verlo!-.

Y sin pensarlo, la chica tomó al joven de la mano, para arrastrarlo con ella entre la multitud. No pasó ni un segundo, cuando se percató de lo que había hecho. Paró en seco y con nerviosismo, miró de reojo a Shaoran, que ahora se encontraba detrás de ella. Pero la respuesta que éste le dio, no fue lo que la chica esperaba. Shaoran sujetó con fuerza la mano de Sakura y le dirigió una sonrisa. La esmeralda le devolvió tímidamente la sonrisa, bastante impresionada. Pero comenzó a abrirse pasó entre la gente nuevamente, cuando el chico la jaló suavemente en dirección al escenario.


Nota:

-Hipoxia: Trastorno en el cual el cuerpo completo, o una región de éste, se ve privado del suministro adecuado de oxígeno.


Grax a todas las personas que han dejado reviews...

Y a todos los que han leído mi fic, sin dejar review tb...

La domora??

Mmmm... falta de inspiración, enredo de ideas, escasez de tiempo...

En fin...

Aquí está!!!

Ojala les guste...

Dejen reviews!!! (si quieren :P)