Hey! Muchísimas gracias por sus reviews, me hace feliz saber que les está gustando. Aquí les dejo el capítulo 4 y pronto subiré el 5~! Nos vemos luego!

Este huracán lleva tu nombre

Cap. 4

"Primeros pasos"

-Co...como demonios se pueden cantar tan felices.

Rubén lloraba a lágrima viva. Había elegido una película Hindú larguísima, pero sumamente interesante. Mendigar o morir. Un drama total. Ya estábamos en los créditos y él seguía llorando.

-Toma- le alcancé muchas servilletas- te esta goteando la nariz.

-Tú... ¿Tú eres de piedra?- dijo lloroso e indignado mientras se sonaba la nariz- ¿Co-como es posible que no estés llorando?

Mire al techo. Estaba triste, la película me había partido el corazón, pero no tenía ganas de llorar.

-No lo sé- dije encogiendo los hombros- sólo no me dan ganas.

-No eres humanaaaaaa- gimió. Me reí. Creo que eso agravo la situación.

-No es como que no llore- le dije, intentando apaciguar su mirada- Mi mamá me cuenta que cuando era niña era una llorona de primera.

La mandíbula se le desencajo.

-¿Cuándo eras niña? ¡Y qué me dices de ahora! ¿Cuándo fue la última vez que lloraste tía?

Su pregunta me cogió fría. No lo recordaba.

-Ah... No lo recuerdo.

Se tomó de la cabeza.

-Y lo peor es que te creo- se lamentó- ¡A usteh le falta mucho por vivih!

Me miró con los ojos rojos y con la nariz aún goteando. Le sostuve la mirada haciendo mi mejor esfuerzo por no reírme.

-A partir de mañana empieza tu entrenamiento- sentenció apuntando me con el dedo- ¡He dicho joder!

No entendía en lo más mínimo lo que planeaba, pero no quería estropear más su estado de ánimo así que me límite a asentir obediente.

Martes

Estaba cómodamente recostada en cama, leyendo por novena vez Crimen y Castigo con unos suculentos Doritos de aperitivo cuando Rubén arremetió contra la puerta. Me hizo dar un respingo.

-¿Qué pasa? - cuestione mosqueada.

-Nos vamos al centro.

Alcé la ceja. ¿Al centro?

-No me mires así, te dije que hoy empezaría tu entrenamiento.

-¿Ibas en serio con eso?

-¡Pues claro! Venga ponte guapa que en media hora nos vamos.

Y salió del cuarto dando saltitos. Me rasque la cabeza. Sí alguien fuera tan amable de explicarme cómo fue que llegué a esta situación sé lo agradecería en el alma.

Media hora después...

-¿Ya estas lista? ¿Ya estas lista? ¿Ya estas lista? ¿Ya estas lista?

-¡Sí pesado!

He abierto la puerta de golpe y Rubén se ha quedado mudo.

-¿Qué pasa? Te has quedado de piedra.

-No es nada. Sólo que verte peinada es escalofriante- chilló mirando a otro lado dramáticamente.

-Es tu castigo por arrastrarme a estas cosas- me reí y golpee su brazo con mi puño- Vamos antes que me arrepienta.

En el Centro

-Y bien, ¿cuál es el plan?

Rubén llevaba unas gafas oscuras grandes, la bufanda le cubría la mitad del rostro y llevaba un aún abrigo más negro como atuendo. Todo un espía.

-Pues... No lo he pensado del todo- se rió, nervioso.

-¡Fantástico!

-Por ahora, vamos por una hamburguesa.

Comenzamos a caminar, Rubén es el tipo de chico amable que te sede el lado de la acera y cuida que el tumulto de gente que viene en dirección contraria no te aplaste. Toda una sorpresa.

-Dos "BigMac" y dos sodas grandes para llevar, por favor.

La cajera le sonrió tan sensualmente a la hora de tomar el efectivo que se me escapó una risita. Me miró un poco hosca. Yo me apresure en informarle a Rubén que iría a los servicios. Qué miedo.

Me miré en el espejo. La cola de caballo seguía en orden, pero pensé en volverla a atar. Mi cabello es muy largo y ondeado, lo llevo hasta las caderas y es bastante molesto de cuidar, pero a mi padre le gusta mucho y es por ello que no lo he cortado. Una vez la cola hecha salgo del baño y por todo el local se escucha el mismo murmullo "Es él, es él, el Rubius" un escalofrío recorrió mi cuerpo. Me apure a ver que había pasado con Rubén. Estaba acorralado contra la pared, muy cerca de la puerta de salida de emergencias. Las chicas se turnaban una tras otra pidiéndole fotos y chillando desenfrenadas cuanto les gustaba. Los chicos le estrechaban la mano y le gritaban que era el puto amo.

Rubén se veía tranquilo, tranquilo hasta que me vio. Le hice una señal con la mano para que supiera que le esperaría afuera. Imagino que en algún momento se cansarían y dejarían que se marche. Cosa de famosos. Estaba ya con un pie fuera del local cuando escuché gritos indignados y silbidos socarrones. Una rubia espectacular estaba colgada como un mono del cuello de Rubén. El monstruo peludito de mi pecho rugió.

-Calma mujer- le escuche decir a un Rubén notablemente incómodo- ¡Me partirás el cuello!

Todos se rieron.

-¡Ah no, yo también quiero!- una morena increíble tomo del brazo derecho de Rubén y lo jalo como si fuera un peluche. La rubia la miro rabiosa y lo tomo del brazo izquierdo. Lo iban a partir por la mitad.

-¡BASTA!

No tengo la menor idea de donde saqué esa voz. Todos voltearon a observarme. Les sostuve la mirada, camine en dirección a ellos y me abrí paso. Las dos chicas se habían quedado inmóviles.

-¿No les da vergüenza? Le están lastimando- dije con voz severa.

La morena lo soltó de inmediato. Pero la rubia sólo aflojo un poco. Pobres los brazos de Rubén, primero las uñas de Nurcia y ahora los grilletes de estas.

-¿Y tú, acaso no puedes decir que no?- fulmine con la mirada a Rubén y este primero me miró atónito y luego sonrió. Masoquista, la única explicación.

-¡Y-y tú quién demonios eres para hablarle así!- maulló la rubia. Me quede pensando por unos instantes. Era cierto, yo no era nada de Rubén, ni familia ni amiga. Mi monstruo gimió de pena.

-No soy nada de él, pero me enferma la gente como tú. Siempre he pensado que sí admiras a alguien o algo debes respetarlo sobre cualquier cosa, y definitivamente lo que estas haciendo esta fuera de lugar. Suéltalo.

No espere respuesta. Con un movimiento rápido aleje su mano y ahora yo tire del brazo del youtuber más famoso de España en dirección de la puerta de emergencia. Se escuchó un fuerte ¡Oh! del público cuando salimos corriendo de ahí. Parecía de película.

No paramos hasta pasada unas 10 cuadras. Ambos teníamos la respiración descontrolada. Ejercicio suficiente para un año entero.

-Co-como un súper héroe- murmuró Rubén aún sin aire- eso fue genial. ¡Incluso fui regañado!

Le sonreí un poco avergonzada, no pensé que en mi vida haría algo tan "temerario". Sinceramente cada vez estaba más desconcertada con mis propias actitudes. Todos estos sentimientos raros, ese monstruo en mi pecho, estos arranques de adrenalina ocasionados, todos, por Rubén. ¿Por qué? Esta persona irrumpió en mi vida y yo le sigo la corriente como sí nada. ¿Qué demonios me esta pasando?

Mire a Rubén, su pecho subía y bajado aún agitado por correr. Me pregunto sí él también tendrá un monstruo peludito ahí dentro.

-Sabes, estoy herido- dijo serio.

Miré con atención sus manos y su cuello alarmada, no podía estar herido en otra parte, su abrigo es lo bastante grueso como para proteger sus brazos y muñecas.

-No tonta, emocionalmente- me dijo sin poder suprimir una sonrisa.

-¿Querías ligar con la rubia?

-¡Jajajaja! ¡No! La que me hirió fuiste tú al decir que no eras nada mío. Ni siquiera mi amiga. Y yo que pensaba que había progresado un poco- dijo con una sonrisa tristona.

De pronto todo cobro sentido. ¡Claro! ¡Eso era!

-Ya veo...- dije feliz, Rubén ladeo la cabeza sin entender- ¡Todo lo raro que estoy sintiendo, incluso mi comportamiento es porque eres mi primer amigo!

Y sonreí con el corazón latiendo desenfrenado por la emoción, desde el fondo de mi alma. La cara de mi amigo se volvió roja como un tomate.

-Esa... Esa es una sonrisa asesina- musitó- Estas prohibida de hacerla con otra persona que no sea yo. Te atacarían y sabe Dióh qué te harían.

Iba a decirle que no entendía nada de lo que había dicho cuando su expresión volvió a cambiar a una completamente sorprendida.

-¿Tu tu tu tu tu primer amigo?

-Eso dije.

Se llevó las manos a la cara.

-¿Qué pasa? ¿Te sientes mal?- me acerque a él y aparté sus manos, su mirada me sorprendió. Estaba muy serio.

-¿Nunca has tenido un amigo en tu vida?

-No. Cuando era niña siempre viajaba con mis padres a distintas partes del mundo, nunca nos quedábamos lo suficiente como para que pudiera conocer a alguien y crear un lazo. Luego, ya conoces mi personalidad, los libros fueron mi única compañía durante muchos años y así estoy bien. Normalmente las personas me dejaban sola una vez que les decía que no me interesaban. En cambio tú obviaste mis constantes rechazos he incluso me dejas vivir en tu casa. Cuando menos me he dado cuenta ya estaba experimentando sentimientos que no había tenido antes. ¿Tan raro es?

-Rarísimo- dijo un poco turbado- pero estoy feliz.

El pequeñín en mi pecho rodó de placer.

-Desde que te he conocido no ha pasado ni un sólo día en que no me sorprendas- dijo medio riendo- Yo estoy feliz por ser tu primer amigo. De verdad.

Extendió su mano y la cerro a la altura de mi pecho. Chocamos puños. Y con ese gesto sellamos nuestra amistad.

Nos quedamos mirándonos en silencio, medio sonriendo. Un ambiente dulzón y con bokeh de fondo comenzó a formarse alrededor nuestro. Incomodo.

-Sigo teniendo hambre- solté, riendo nerviosa y para terminar de matar el momento mi estómago lanzo un gruñido aterrador. Rubén se desarmó de risa y se disculpó por haber dejado las hamburguesas en la mesa.

Esta vez fui yo a por unas butifarras. No quería que volviera a suceder otra situación similar.

-Toma- dije tomando asiento a su lado.

-Lo siento, las cosas no han salido como quería.

Mastique el pan. Estaba delicioso.

-Quedan muchos días por delante. Yo quiero aprender más. Enséñame todo lo que puedas, por favor- solté con sinceridad.

Él pasó su brazo por mis hombros y apoyó su cabeza en la mía. Me sentí muy cómoda ante todo pronóstico.

-Lo haré.