Capitulo 4: Naufragando.
Era un nuevo amanecer, el sol resplandecía una vez más. Se podía apreciar un bote inflable salvavidas flotando en medio del mar en la cual tenía encima una lona de color verde claro; que cubría a dos jóvenes que estuvieron cerca de la muerte en la noche anterior.
–Que… Luan ¿En dónde estamos? –Preguntaba el peliblanco que acaba de despertar. Quitando la lona que los cubría. –Por favor no…
–Lincoln…. Por favor dime que solo fue un mal sueño… los demás siguen vivos ¿Cierto? –Preguntaba la comediante que acaba de despertar, invadida por una sensación de miedo.
Ellos al levantar la vista apreciaron el gran infinito océano a su alrededor. No estaban en el crucero, no se encontraban sus padres ni sus demás hermanas, y sobre todo no había absolutamente nada a la vista; solo el mar y el cielo. Fue entonces que los dos reaccionaron y recordaron la horrible tragedia de anoche quedando en shock. En verdad el crucero se había hundido llevándose al resto de su familia y las cosas no quedaban ahí ya que también se encontraba flotando en el mar; sin saber en qué dirección estaban o en donde iban a llegar, y por cuánto tiempo estarían flotando.
–No ¿Por qué tuvo que pasarnos esto? –Pregunta la comediante entre lágrimas, mientras que abrazaba a su hermano. –Ellos no… no debieron morir.
–Lose tampoco lo quiero aceptar que murieron, pero es la realidad… lo vimos con nuestros propios ojos anoche. –Había sido la respuesta del peliblanco con lágrimas en los ojos. Devolviéndole el abrazo de su hermana. –Los extraño.
No estaban simplemente tristes sino también destrozados por dentro, no podían olvidar aquella terrible escena del barco hundiéndose. Así fue como sus vacaciones perfectas en familia se convirtió en su peor pesadilla y tragedia. Solo quedaban ellos dos, sin tener la mas mínima idea de su rumbo en cambio solo tenían preguntas; ¿Acaso iban a sobrevivir? ¿Iba a valer la pena con su familia muerta? Y entre otras tenían en sus mentes, pero algo era seguro y era que las cosas ya no iban ser como antes.
Los dos hermanos estaban perdidos en sus mentes mirando el cielo, sin saber cuánto tiempo había pasado; si habían sido minutos o horas, gracias que sus celulares estaban muertos por el contacto con el agua. La comediante recordaba los minutos antes del accidente, donde sufrió una horrible humillación en el concurso de parte del público, pero lo más que le dolía que esa había sido la última vez en ver al resto de su familia.
Por otro lado el peliblanco intentaba de ser fuerte, de poder superar la muerte de sus familiares. Tenía que buscar una forma de poder salir de esta, ya que después de todo aun tenía a su hermana comediante a su lado. En ese momento algo se le vino en mente fue cuando Luan se cayó del barco, si ella no hubiera caído y él no hubiera saltado para rescatarla; hubieran terminado como los demás, gracias a eso ellos aun seguían con vida, pero a que costo.
El chico empezaba a tener un poco de hambre, así que empezó a buscar en el bote algo para comer o para conseguir comida "Como una cuerda con anzuelo". Había encontrado una caja de provisiones de emergencia que traía; dos paquetes galletas, una lata de atún, un mini envase de pate, un mini paquete de tostadas, una barra de chocolate energética y un chicle de menta. No solo eso sino también una pistola bengala con unas provisiones, un rollo de papel higiénico, una linterna y una caja de cerrillo. A pesar que eran pocas cosas le iban ser útiles en algún momento en especial la comida y la pistola.
–Vaya por al menos algo es algo. –Decía Lincoln que sacaba un paquete de galletas. –¿Quieres? –Le ofrecía.
–No gracias no tengo hambre. –Respondió desanimada.
El peliblanco sabia que esto no iba ser para nada sencillo de superar, había sido un golpe muy duro para ambos. Quizás su hermana necesitaba un poco de tiempo, pero él no era la clase de personas que se quedaba sin hacer nada primero.
–Luan…
–Lincoln ya te dije que no tengo… ¿Cómo lo conseguiste?–Preguntaba la comediante al ver que su hermano traía al señor cocos en sus manos. –Creí que se había perdido en el mar.
–Lo encontré cuando te estaba buscando en el mar… me ayudo a ubicarte, como sabia que este muñeco es especial para ti lo guarde. –Respondió el peliblanco mientras que le entregaba el muñeco a su hermana.
–Gracias Lincoln… aff, pero aun así no me siento bien…
–Lose yo tampoco lo estoy, pero no podemos rendirnos tan fácilmente… Quién sabe, quizás tarde o temprano pase un helicóptero y nos rescate… además aun tenemos al abuelo y a nuestros amigos esperándonos en Royal Woods.
–Si tienes razón aun nos queda el abuelo, pero yo… Lincoln mira. –La comediante le indica a su hermano, con su dedo a una isla que había a unos metros lejos de ellos.
El chico sin perder el tiempo; toma el único remo que traía el bote para luego remar a hacia la isla. Aunque no sabían de qué isla se trataba o que había allá, era mejor intentar explorar la isla que seguir flotando en el mar sin ningún rumbo fijo.
Pasaron varios minutos o quizás fueron horas, en que los hermanos remaban hacia la isla. Cabe por resaltar que ellos se iban turnando para remar. Ahora se encontraba la peli castaña encargada del remo, ya les faltaba pocos para llegar a la isla, pero habían entrado a una zona de olas que no estaban para nada pacificas. Fue entonces que una de las olas el bote, empujándolos hacia la costa de la isla, específicamente hacia una zona rocosa.
El bote había recibido un fuerte golpe contra las rocas, dañándolo y dejándole un gran rasguño en la parte de adelante. Por suerte los chicos ya estaban cerca de la orilla, ya podían estar en contacto con el suelo sin ningún problema. Los dos hermanos se bajan del bote antes que se desinflara por completo, sacando la caja con las provisiones de emergencia junto con el señor cocos. Para luego ir hacia la costa de la isla, dejando al bote desinflando en el agua.
La isla era algo grande tenía; un suelo de arena blanca, había una zona de la orilla que era rocoso y habían muchos árboles e palmeras de distintos tamaños.
–Vaya ¿En dónde estamos? –Preguntaba la comediante con intriga, por saber en donde estaban. Mientras que dejaba en el suelo la caja y a su muñeco. Pero hubo respuesta hacia que le volvió hablar: –Lincoln tienes alguna idea… ¿Lincoln?... Eres asqueroso.
–Lo siento, pero ya no aguantaba. –Se encontraba en uno de los arboles haciendo sus necesidades. Una vez acabado se dirige hacia su hermana. –no lo sé, no me acuerdo haber visto una isla así en el programa de Rip Hardcore… Pero quizás haya alguna civilización que nos ayude, así que será mejor explorar la isla quedarnos parados sin hacer nada… y quizás encontremos algún helicóptero en el cielo durante el recorrido –Respondió el peliblanco, mientras que sacaba de la caja; la linterna y la pistola véngala con sus moniciones.
–Creo que tienes razón… Aff… ojala que encontremos alguien en esta gran isla. –Decía la comediante con un poco de preocupación, ya que nunca habían enfrentado una situación así.
….
Pasaron varias horas en que los hermanos estaban recorriendo la misteriosa isla. Ellos esperaban encontrar alguna pequeña civilización o quizás alguna tribu, por al menos a una persona para que les ayudara a regresar a casa. Pero no lo lograban solo encontraban mas árboles, diferentes tipos de arbustos, rocas, pequeños chorrillos de agua y horribles insectos tales como ciempiés, escorpiones, arañas y entre otros. Por al menos no habían encontrado rastro de algún felino peligroso por el momento. A lo lejos unos pajeros y animales pequeños.
–Ah! Que horrible. –Decía la comediante mientras que se quitaba un ciempiés de su hombro.
–Pensé que solo Leni le tenía miedo a los insectos.
–Esos incestos son horribles, sin mencionar los venenos que son… ojala que no hayan serpientes. –Decía la comediante con un poco de miedo.
–Maldita sea al parecer no hay nadie por aquí… me está dando hambre. –Decía Lincoln que sentía sus tripas pidiéndole comida. Por suerte había traído el paquete de galletas, también le ofreció a su hermana que también le estaba dando apetito. Volvió hablar: –Bueno, no hay que perder la fe todavía.
Ellos siguieron recorriendo la isla sin parar, con el paso del tiempo seguían sin tener ningún éxito y posiblemente ya habían recorrido toda la isla a excepción de una montaña rocosa que estaba al final de la isla. No habían encontrado señal de vida humana por ningún lado, al parecer ellos dos eran los únicos que se encontraban habitando la isla. También cabe por resaltar que tampoco se habían sentido o tenido avistamiento de aviones o helicópteros cerca del lugar, haciendo que ambos chicos se preocuparan bastante, en verdad estaban totalmente perdidos y solos, siendo una mala situación, sin mencionar que estaban sedientos.
–Que tonto soy… pues claro que no iba haber nadie solo es una simple isla. –Se lamentaba el peliblanco, solo había sido una pérdida de tiempo. –No hay ninguna carretera, casas, ganados, ni siquiera baños… Lo siento Luan por hacerte caminar por nada… ¿Luan? ¿Dónde estás?
–Por aquí… ven rápido. –Decía la comediante de lejos.
El peliblanco con preocupación va hacia donde se escuchaba la voz de su hermana, cada vez que se aproximaba se escuchaba una brisa de agua corriendo. Cuando llego se topo con Luan y atrás de ella había una pequeña cascada.
–Guau… que bonita cascada.
–Si… estaba buscando un lado para hacer pipi y sentí un ruido, y encontré esto… crees que esté limpia.
–No sé, pero estoy muriendo de sed así que me da lo mismo. –Respondió el peliblanco para luego dirigirse al pozón de agua, para agacharse y con sus manos sacaba un poco y la bebía. –Esta rica.
La peli castaña al igual que se hermano tenía mucha sed, así que también bebió el agua de la cascada que al parecer no estaba para nada contaminada. Una vez que recargaron su garganta se sentaron para descansar un poco de su caminata.
–¿Lincoln que hacemos? Creo que somos los únicos en esta isla. –Preguntaba la comediante con preocupación.
–Pues… no tenemos de otra que… sobrevivir.
–¿Como en esos programas de supervivencias?
–Si… se algunos trucos que nos pueden ayudar.
–Sabes perfectamente que no estamos atrás de cámaras, cierto? –Preguntaba un poco dudosa.
–Bueno si… pero los consejos queda Rip Hardcore son útiles, me ayudaron cuando yo y Clyde hacernos rudos en el bosque… me ayudo cuando se me perdieron las menores en el centro comercial.
–Espera ¿Qué?
–Lo que quiero decir… como estamos en esta situación es mejor seguir los consejos básicos de supervivencia, hasta que alguien nos rescate.
–Bueno creo que tienes razón… ¿cuáles son esos consejos?
–Uno de ellos es buscar un refugio para la noche en caso de lluvia. –Decía el chico mientras que sacaba la linterna e iba a ver a una pequeña cueva que estaba cerca de la cascada. –Esto es perfecto para pasar la… Ah! –No pudo continuar ya que al alumbrar salió una manada de murciélagos, por suerte no recibió daños solo un pequeño susto y chapuzón.
–Esto será más difícil de lo que pensé. –Dijo la comediante.
…
Se estaba atardeciendo faltaba muy poco para anocheciera. Los dos hermanos habían regresado al punto de inicio, cuando llegaron a la isla. Ahora se encontraban haciendo una especie de techo con el resto que quedo del bote flotador, amarrando sus extremos con las ramas de unos árboles de esa forma se podían cubrir por mientras en caso de lluvias.
La noche había llegado, el peliblanco había hecho una fogata con unas ramas que recogió en el regreso y gracias a los fósforos no tuvo muchos problemas de esa forma no pasaran frio. Ahora se encontraba comiendo unas tostadas con un poco de pate, mientras que se calentaba con la fogata.
Por otro lado la comediante estaba cerca de las orillas, viendo las olas del mar esperando que pasara algún barco o avión para salir de la isla. Jamás pensó estar en una situación así, el resto de su familia estaba posiblemente muerta, estaban en una isla totalmente desconocida, con su hermano como única compañía. Ella sin darse cuenta suelta unas lagrimas, ya que no era una buena situación no sabían cuanto tiempo iban a estar en la isla, o si acaso iban vivir ¿Qué pasaría si uno de ellos se enfermera o se lesionara? No quería perder a Lincoln era lo único que le quedaba.
–Luan, no te sientas mal… también estoy preocupado. –Decía el peliblanco, mientras que la abraza por atrás. –Pero no te dejare sola, todo saldrá bien tarde o temprano.
–Gracias Lincoln. –Decía mientras que se limpiaba las lágrimas.
El peliblanco se gana al lado de ella, tomándole de la cintura. Miraban el cielo estrellado para luego decirle a su hermana: –No importa lo que pase o por cuánto tiempo estemos en la isla… estaremos juntos sin importar que.
