CAPÍTULO 4

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Aldebarán caminaba tranquilo tarareando una canción con una hermosa sonrisa en el rostro. Acababa de llegar del pueblo donde había estado conversando con Bella, la linda muchachita que siempre le regalaba una flor cuando se encontraban. La joven le había confesado su amor, completamente sonrojada, y se habían despedido con un beso. Era la primera vez que alguien despertaba en Aldebarán esa clase de sentimientos. El caballero de Tauro se encontraba tan feliz pensando en eso que ni siquiera se dio cuenta de que había llegado al Templo de Aries, hasta que escuchó la voz de Mu.

— Buenos días Aldebarán ¿Dónde has estado? El Patriarca nos ha citado a todos en su Templo. Atenea está en el Santuario y a juzgar por su aspecto no nos trae buenas noticias.

— ¿Qué ocurre Mu? ¿Apareció Kanon? —preguntó el grandote intrigado.

—Lo ignoro —respondió Mu y añadió—. Shaka lo sabe, pero... no ha querido decírmelo.

Aries se veía bastante triste. Desde hace un tiempo Shaka estaba muy distante con él. Más exactamente desde que había tenido ese "misterioso" encuentro con Aioria. Y es que aunque ahora Shaka y Mu eran pareja, el Caballero de Aries se sentía muy inseguro. Aioria y Virgo habían sido amantes y Mu tenía suficientes razones para sospechar que Shaka aún tenía a Leo metido en el corazón.

— Mu, Mu, Mu... ¡MU! —gritó finalmente Aldebarán.

— ¿Eh? — Aries ni siquiera se había dado cuenta de que su amigo llevaba casi un minuto llamándolo.

—Te estaba diciendo que debemos ir de inmediato con el Patriarca.

—Sí, por supuesto. Discúlpame no te escuche.

— ¡Ay, Mu! Que distraído andas, debe ser el amor. — Dijo Aldebarán entre carcajadas mientras lo miraba divertido.

Mu asintió y sonrió dulcemente. Sí, en efecto, era el amor la causa de su tristeza y seguramente también era el amor el culpable de la felicidad de su amigo. Sin decir nada más los dos empezaron a caminar a través del Templo de Aries para ir al encuentro con la diosa.


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Después del escándalo que protagonizara Kanon un mes atrás en presencia de Atenea, el Caballero de Leo tuvo mucho tiempo para reflexionar. No lo confesaría nunca, ni aunque su vida dependiera de ello, pero lo cierto es que se sentía culpable.

Según sus "profundos razonamientos" si no hubiera provocado a Kanon, éste no le habría devuelto el insulto, entonces Atenea no los habría regañado y Kanon no se habría ido. Saga no estaría triste. Aioros no estaría preocupado y Shaka no le reprocharía su falta de autocontrol cada vez que se veían.

Shaka... ese estúpido rubio entrometido, con sus aires de superioridad todo el tiempo ¿Quién demonios se creía que era? ¿Cómo se había dejado enredar por él? Era insoportable...aunque también muy hermoso y muy inteligente, y decía cosas tan bonitas con esa voz tan dulce y esa linda sonrisa.

Leo movió la cabeza de un lado a otro ¿Cómo podía pensar esas cosas? Shaka era detestable y punto. Además, él amaba a Shura ¿Verdad? y el Caballero de Capricornio era muy distinto al Caballero de Virgo. Shura nunca era vanidoso. También era muy hermoso, Aiolia pensaba, de hecho, que era más varonil que Shaka, y definitivamente eran igual de cultos... igual de buenos en la cama.

Allí estaba Aioria, confundido de nuevo. Ya no quería tener nada con el rubio del Sexto Templo. Pero tampoco estaba muy seguro de querer continuar su relación con Shura. El problema era que los dos lo trataban como un niño: "Aioria no hagas esto" " Aioria no hagas aquello". Él necesitaba una pareja, no un papá .Ni siquiera su hermano lo trataba así.

¡Ay, su hermano! Aioria siempre había querido ser como su hermano. Porque, Aioros era casi perfecto. Pero después de todo, Milo tenía razón: por intentar imitar a Aioros dejaba de ser él mismo, y entonces terminaba echando todo a perder al estallar en el lugar y en el momento menos oportunos.

Eso ocurría porque en el fondo de su corazón, Leo tenía miedo. Miedo a ser ignorado, a ser indigno, a estar solo una vez más. Ya había experimentado eso primero con la muerte de Aioros y después, al terminar su relación con Shaka. No quería que el español le hiciera sentir ese dolor de nuevo.

El Caballero de Leo había aprendido desde que tenía siete años negar sus propios sentimientos, a "lucir " bien cuando sufría. A callar y bajar la cabeza cuando lo insultaban por ser hermano del traidor. Ayudaba a otras personas cuando se sentía vacío y necesitado de afecto. Reprimía sus sentimientos casi siempre y fingía ser alguien diferente para ganarse el aprecio de los demás. Sólo Marín y luego Shaka habían podido ver a través de su máscara.

Aioria casi nunca había podido expresar con libertad lo que sentía, quizás fue por eso que se había disgustado tanto con Kanon. Lo odio por hacer lo que él nunca había podido: Decir lo que pensaba sin miedo a lo que dirían los demás. Probablemente Kanon había necesitado mucho valor para hacer lo que hizo. Leo pensó que quizás en el fondo Kanon y él se parecían mucho. El Marina comprendía sus sentimientos, algo que Shura difícilmente podría hacer...

En fin. Ya le dolía la cabeza de tanto pensar, recogió el casco de su armadura y se dirigió al Templo del Patriarca por el camino más lejano. No tenía la menor intención de entrar en el Templo de Virgo. Sabía que allí encontraría a Shaka y ver su cara era lo último que necesitaba en ese momento.


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NOTAS FINALES Gracias a todos por leer, en especial a las personas que me han dejado reviews y a las personas que aunque no han comentado han puesto esta historia en sus favoritas y también agradezco a las personas que seleccionaron la opción para recibir alertas con cada actualización. A todos muchísimas gracias por su tiempo. Sólo quedan dos capítulos por subir aquí y ya comienzo a subir los nuevos. Para todos una excelente tarde.