CAPITULO 4 ¿CARLA RADAMES?
-Ada… ¿Estas molesta?- La pelinegro no había soportado que esa perra enfermera coqueteara con leon, le ocurría algo que entendía a la perfección pero que no admitiría "Celos".
-¿Por qué habría de estarlo? – Tiro las llaves en el sofá para dirigirse a la habitación confundiendo al rubio con su actitud, apresuro un poco el paso para sujetarla por el brazo.
-Ada, espera un momento- Instintivamente se giro, chocando con la mirada confundida del ojiazul.
-Leon…- Un beso la saco de lo que diría.
-Callada te ves más bonita- Bromeo el rubio mientras acariciaba la mejilla de la pelinegro., solo paso un segundo antes de que ella reaccionara, lo empujo levemente para librarse de su agarre.
-Eres un idiota-
-Un idiota que te ama- No puedo evitar sonrojarse al escuchar esas palabras, se acerco y puso una de sus manos en el pecho del agente.
-Escucha bien, eres solo mío ok!-
Leon sonrió con picardía, ya había entendido el porqué de su enojo al momento que recordaba que la última vez que le pregunto si estaba "celosa" esta lo había golpeado en la entre pierna dejándolo en el sitio y con un dolor de la gran madre, a ella jamás le gustaba aceptarlo, así que esta vez dejo la terquedad para otro momento.
-¿Lo soy?- Pregunto juguetón, ella se limito a sonreír regalándole un beso tierno en la mejilla.
-No te pases de baboso- Susurro con picardía mientras daba la vuelta para dirigirse a la habitación.
-Mujeres!- Exclamo con sarcasmo al momento que seguía a la espía a la habitación .
-¿Me ayudas?- EL rubio no podía levantar bien el brazo para quitarse la camisa, Ada se acerco y lo ayudo, cuándo por fin se la había quitado se encontraba en una posición difícil frente a él, su corazón empezaba a acelerarse al momento que sintió su respiración rosar sus labios era tan reconfortable, tan excitante sentir su calor, león tenía ganas de hacerla suya de nuevo, ganas de explorar como en otras ocasiones su cuerpo esbelto, con la diferencia de que ahora no tendría un límite de tiempo para hacerlo como era en la mayoría de sus encuentros.
Sujeto su cintura y la acerco más a su cuerpo para poder sentirla y sin más la beso con pasión de la misma manera ella respondió, el bajo la mano hasta toparse con la abertura de la falda y por allí empezó a acariciarla, haciendo que la ojicafe se estremeciera, por su parte ella enruedo sus manos en su nuca mientras besaba su cuello hasta llegar al lóbulo de su oreja, lo mordió con deseo de algo mas, león la giro y la pego contra la primera pared que visualizo, ella soltó una pequeña risita que hizo sonreír al rubio, extrañado la observo a la cara.
-Deja vü!-Explico la espía, recordando lo ocurrido por la mañana, el ojiazul sonrió de nuevo para luego seguir en lo suyo.
Metió su mano un poco mas por su falda hasta llegar a esa zona prohibida que húmeda exigía su tacto y sin más preámbulo empezó a tocarla causando un agarrón fuerte del cabello del apuesto agente, siguió hasta causar un movimiento espontaneo por parte de la pelinegro, un movimiento que le pedía a gritos que se aventurara un poco más, sin importarle el dolor en su brazo la alzo haciendo que como acto seguido ella enrollara sus piernas en su torso, se movió ágilmente entre besos feroces y caricias hasta la cama, allí empezó a quitarle uno por uno los botones de su camisa, hasta deshacerse de ella, la pelinegro se mordió el labio inferíos sensualmente mientras dirigía sus manos a el broche del pantalón del rubio, pero antes de siquiera quitarlo el la detuvo con una media sonrisa.
-¿No te estás saltando un paso?-
-No me jodas-
Lo jalo por el cuello de la camisa estampando sus labios con los de él y apretando su agarre, sin darse cuenta de en qué momento lo hizo ya no tenía la camisa, la ojicafe le dedico una sonrisa triunfante y se acerco a su oído.
-Era solo cuestión de tiempo Kennedy-
Mordió nuevamente el lóbulo de su oreja, el coloco las dos manos en sus muslos pegándola más a su ahora viril miembro que exigía ser liberado, podía sentir lo húmeda que estaba la pelinegro, no podía negar que eso lo excitaba mas, empezó a lamer sus senos y a tocarla alocadamente, Ada lo detuvo y empezó a besarlo desde el cuello hasta esa parte baja cerca del broche del pantalón, el cual se dispuso a quitar con la boca "De verdad que era toda una maestra en el arte del sexo", no paso mucho tiempo para que el rubio estuviera dentro de ella, entre gemidos finos, caricias y besos salvajes los dos llegaron al estasis y al orgasmo casi al mismo tiempo como si hubieran estado sincronizados.
La noche había sido larga y agotadora, la pelinegro yacía en el pecho del agente acariciando su bien formado abdomen, el coloco su mano por detrás de la cabeza para apoyar la misma.
-Ada…-Llamo el ojiazul casi en susurro mientras con su mano libre le acariciaba el cabello a la esbelta mujer en su pecho.
-Si-
-Te amo-La espía le dirigió la mirada un poco sonrojada
-Ya empezaste…- Sonrió de medio lado – Yo también te amo guapo-
El rubio sonrió al tiempo que le daba un beso tierno en la frente – Tengo algo importante que decirte- Ella volvió a apoyar su cabeza en el pecho del agente.
-Escucho- El ojiazul le dio un leve toque en el hombro
-Necesito que me mires a la cara-
Ya estaba resultando algo extraña la actitud del ojiazul, bufo con fastidio mientras alzaba nuevamente la cara y lo miraba fijamente a los ojos, perdiéndose en el acto, el agente acaricio con ternura su mejilla sin dejar de sonreír.
-Ada… ¿Quieres casarte conmigo? – Los orbes de la espía se ampliaron y su corazón se acelero rápidamente, una sonrisa se empezaba a formar de manera espontanea en su rostro.
-¿Esto es enserio?- Dijo enmarcando una ceja, el rubio hizo el mismo gesto.
-Tú eres la de los jueguecitos...no yo-
-Vale,vale…-
-Y entonces…- insistió el ojiazul impaciente por lo que fuera a responder la ojicafe.
-Ada wong de Kennedy – Sonrió de una manera que jamás la había visto en sus 15años de conocerse, mientras pronunciaba su nombre con el apellido Kennedy, al decir verdad solo escucharlo formar parte del nombre de wong lo hacía sentir una pequeña corriente de alegría en su interior.
Se acerco un poco más al rostro del ojiazul haciendo leves movimientos con la cabeza, no podía creer que después de tantos años entre traiciónes, mentiras y secretos el estuviera dispuesto a dar ese paso, le dio un beso tierno en los labios.
-Si quiero Kennedy –
Antes de que pudiera decir o hacer algo mas el la giro con astucia, encontrándose ahora encima de ella, apoyando un poco el peso de su cuerpo con los brazos que la tenían prisionera, la beso ferozmente a lo que la espía correspondió agarrándolo por la nuca para profundizar más aquel beso, en ese momento el dolor en su brazo no existía, era él y su amada nada mas, no podía describir la felicidad que en ese momento sentía, porfin seria la Sr de Kennedy, su esposa, cuando se vieron obligados a romper el beso por falta de oxigeno el sonido del móvil de la pelinegro los saco de su momento, el rubio se tumbo a un lado con fastidio para que ella pudiera coger el teléfono.
-Wong!- Contesto con indiferencia
-¿Interrumpo algo?- reconoció la voz al instante.
-¿Qué quieres ahora?- Pregunto en voz baja, al momento que se levantaba de la cama para que el rubio no escuchara, enrollo una de las sabanas en su cuerpo para dirigirse al pequeño balcón del departamento, podía sentir la mirada de Leon en todo momento.
-Carla Radames..Sigue viva-
-West,eso es imposible y lo sabes…- Le dedico una sonrisa al rubio que sonrio de igual manera sin quitarle la vista.
-Checa las imágenes que te estoy enviando- Cuando paso la primera imagen pudo verificar que las palabras de su informante eran ciertas, no siguió con las otras imágenes, ya sabía todo lo que necesitaba saber.
-¿Qué hacía en Raccon City?-
-A eso voy..Pidió información sobre un ex policía que ahora es agente gubernamental, León Scott Kennedy, ese ¿no es amigo tuyo?-
Entro nuevamente en la habitación y se sentó en la orilla de la cama con una de sus manos en la frente, el ojiazul se acerco incorporándose un poco, acaricio un poco la espalda de la ojicafe sintiendo lo tensa que se encontraba.
-¿Bajo qué nombre pidió la información?-
-Ja,es raro que lo preguntes Ada wong…-
-Que maldita!- Dijo con brusquedad en su voz olvidándose por completo de su amado.
-¿Pasa algo Wong?-
La espía bufo molesta omitiendo la pregunta- No es nada, infórmame si hay alguna noveda…Por cierto la BSAA y la OIDE ¿están al tanto?-
-Aun no!...-
-Mantenlo bajo cuerda-
-¿Por qué debería hacerlo?-
-West.. Cariño, no te quiero recordar gracias a quien trabajas en la agencia-
-Serás…. Como sea-
Sin más la llamada finalizo, león agarro el móvil de la mano de la pelinegro y lo puso en la mesa de noche, para luego empezar a darle besos dulces por los hombros y parte de la espalda.
-Estas tensa…Relájate – Susurro el rubio, ahora acariciando sus hombros.
La espía giro un poco su cabeza para encontrarse con esos ojos azules, en los cuales le encantaba perderse.
-¿En qué nos quedamos?- Pregunto con una sensual y picara sonrisa.
Empezo a besarla nuevamente al tiempo que la recostaba en la cama, donde empezó a trabajar de nuevo explorando el cuerpo de la que ahora sería su prometida, la beso desde el cuello hasta esa parte sensible que hacia gemir y pronunciar su nombre, al cabo de 1hora estaba tumbado a su lado, tenia uno de sus brazos sirviéndole de apoyo a la cabeza de la espía que había colocado una de sus piernas encima de el mientras lo abrazaba.
Se quedaron en silencio, dándose tiernas caricias hasta quedarse dormidos producto de un día intenso de principio a fin. A él no le interesaba en ese momento nada que no fueran ellos dos, aunque había quedado con la duda de aquella llamada, pero ya tendría tiempo para pregúntale y con un poco de suerte conseguir repuestas.
