Betty se encontraba persiguiendo a Ash, ese pequeño de nuevo se habìa metido en problemas al robar otro de los poderes. Más le valía a ella encontrarlo antes que los demás, porque de no ser así, ellos no serían para nada considerados con el. Él era rápido, pero ella no se quedaba atrás. Lo siguió por varias calles desiertas en medio de la noche, y por alguno que otro callejón donde buscaba perderla, sin éxito. Los demás se habían quedado atrás, para bien y para mal. Ash se descuido, y entró en un callejón sin salida, y cuando quiso regresar sobre sus pasos, se encontró con que Elisabeth le tapaba la salida. Ash sonrió como si de un niño atrapado en medio de una travesura fuera.
-Oh... Hola Cherrie.-
-Ash ¿Qué demonios crees que estás haciendo? -
-Emm... ¿Salir a pasear en medio de la noche? He oido que es saludable.-
Elisabeth frunció el ceño. Ash siempre tomaba todo como una burla o un juego. -Ah ¿sí? ¿Y qué es eso que tienes en las manos?-
-Pues... alguien lo dejó tirado, asi que lo vi y lo traje conmigo-
-Ash... Sabes bien que eso es mentira. Deja de robarlos.- Y se acercó a paso decidido a él, cortando sus vías de escape
-Yo no usaría palabras tan fuertes. Robar es malo. Yo solo... lo tome prestado. Sin avisar.-
-Es mejor que lo regreses Ash-
-No, aun no Cherrie. Aún no es tiempo.- Fue lo único serio que dijo. Betty comenzaba a molestarse, ella sólo quería protegerlo y él hacía cada vez más locuras.
-¿Y cuando lo será Ash?- Comentó enojada. El solo se encogió de hombros.
-Cuando tenga que serlo. Todo a su tiempo, Cherrie.-
Betty lo acorralo contra la pared, sujetando la mano en la que poseía el tan anhelado objeto. Ash se sorprendió, pero no opuso la menor resistencia.
-Deja de jugar Ash.-
-Oh, Betty, yo no juego, no cuando se trata de ti.- Y sonrió.-¿Ya te dije que hay un tiempo para todo? Pues... ha llegado el tiempo de algo.- Ash soltó su tesoro, dejándolo en la mano de Betty, para rápidamente tomar su brazo y acercarlo mas a el, dejándola a solo centímetros de distancia. -Ya no soy un niño pequeño Betty.- Y sonrió aún más.- Ya puedo hacer esto.- Y sin decir más, la atrajo contra sí, chocando sus labios contra los de la chica, y empezando un beso, del cual no le permitió escapar. Su labios se movieron sobre los ajenos, y su lengua se movió sobre estos. Betty se sorprendió correspondiendo torpemente al beso y olvidando todo por un minuto. Ash se adentró en la boca ajena, jugando con la lengua de Betty, y retandola, disfrutando de una suave danza, que para ambos era embriagadora. Cuando se separó de ella, la sostuvo suavemente, ya que la joven parecía haber perdido el equilibrio, haciendo a Ash sonreír.
-Al fin puedo entender que tiene de bueno el beso francés- Y relamió sus labios. Volviendo a acercarlos a los de ella, robándole un nuevo beso. Más el sonido de pisadas acercándose lo puso en alerta y maldijo mentalmente a los que fueran los intrusos. Tendría que esperar una nueva ocasión. De un rápido movimiento, cambio sus posiciones, dejando a la chica contra la pared, y degustando una última vez aquellos labios. Se separó, asegurándose que la chica no fuera a caer contra el piso, pues parecía algo embriagada, y pasó su lengua por sus labios una última vez.
-Volveremos a vernos muy pronto, mi Betty- Y desapareció por el callejón llevandose con él el tesoro, dejando a la chica completamente sonrojada y desconcertada. Ash había vuelto a salirse con la suya, pero aunque intentara pensar en algo, Betty solo podía repasar la sensación de sus labios sobre los suyos.
