Autora: Stunning sunset
Traductora: nekoumori
Disclaimer: Ninguno de los lugares o personajes me pertenece, pertenecen a Masashi Kishimoto,y en caso de que haya un OC a Stunning sunset.
888888888888888
Para cuando llegó de nuevo al pueblecito, Sakura había conseguido comprar unos cuantos kunai, un puñado de senbon y dos rollos de cable, además de dos cajas llenas de botes vacíos. Con la ayuda de los ojos de Nobutada, había podido comprar materiales de buena calidad. Nobutada había estado incómodo en un principio en el momento de manejar armas, pero después, al pasar el tiempo, se relajó de algún modo y actuó de manera normal durante el camino de vuelta.
"¿Estás incómodo conmigo?" Preguntó Sakura casi silenciosamente, acallada.
"¿Qué?"
"Ahora que sabes más cosas sobre mi." Explicó un poco desinteresadamente.
Nobutada se rascó la mejilla con un dedo, carraspeando avergonzadamente.
Iie, iie, yo no … Solo estaba... sorprendido, pero tu todavía eres la misma persona que antes, ¿verdad? Así que... he llegado a la conclusión que me fío de ti."
Afectada a más no poder, Sakura se abrazó a su brazo y murmuró agradecimientos emocionados.
-:-
Incluso antes de acercarse a su cueva, Sakura podía sentir que algo no estaba bien. Había cuatro signaturas de chakra en su pequeña cueva. Y no eran de sus amigos. Le irritaba que hubieran entrado sin permiso y sin avisar, pero la parte racional de su mente decía que realmente no podrían haber avisado de ningún modo. Excepto a lo mejor en el bosque. Como hubieran hecho si tuvieran modales.
Decididamente cabreada, entró en la cueva, dejó sus cosas en el suelo, y espetó irritada, "Dadme una buena razón por la que no debería echaros a patadas."
La voz que la contestó era más joven de lo que se esperaba y sonaba indecisa.
"¿Es usted Sakura-sensei?"
"Dime que estás mortalmente herido." Exigió enfadada con los dientes apretados, el cuerpo tenso por la irritación.
Kami, no quiero lidiar con esto ahora.
"Hemos venido por una misión. ¿Eres Sakura-sensei?"
La tensión se apoderó de su cuerpo mientras flexionaba las rodillas ligeramente, sabiendo que si daba un pisotón recargado de chakra, podía enterrar a los cuatro ninja bajo unas cuantas toneladas de roca.
"Por favor decidme que no estáis aquí para matarme. No tengo muchas ganas de matar a gente en el momento en el que pongo los pies en mi casa." Espetó secamente.
"Así que tú eres Sakura-sensei."
"Iie, soy un arbolito. Por supuesto que soy Sakura. ¿A caso el cabello no te dio una pista? Hay que ver, con los ninja de hoy en día..."
Sakura hubiera rodado los ojos si hubiera podido, pero se contentó con sacar un kunai de aparentemente ninguna parte, haciéndolo girar expertamente, y se limpió las uñas con él. Sentándose donde estaba, les hizo un gesto a sus inesperados visitantes.
"Hablad."
Uno de los ninja se levantó de donde estaba en la mesa y le puso un paquete en las manos.
"¿Y esto qué es?" Preguntó Sakura con una ceja levantada.
"Nos han enviado a entregarte esto, sensei. Es un kimono, y un tabi y geta a conjunto." Explicó el líder del grupo.
"¿Un kimono? Pregunto Sakura, preguntándose quien demonios iba a mandarle un kimono, más aún gastar su dinero en pagar a un equipo entero para que se lo fuera a entregar. "¿Habéis venido todo el camino hasta aquí por un kimono?"
"No solo eso." Contestó el mismo hombre. "Nuestra cliente nos ha dicho que te diéramos el kimono y, si estás de acuerdo, te llevemos hasta ella."
"¿Y quién es vuestra cliente?" Dijo la niña peli-rosa arrastrando las palabras, cruzando los bazos sobre su pecho. Sus dedos empezaron a tamborilear contra sus brazos impacientemente.
"Un hombre vino a verte hace unos días buscando ayuda. Un shinobi. Tu aceptaste solo su compañía como forma de pago. Ella es su mujer, Uchiha Mikoto."
La mente de Sakura se quedó en blanco.
-:-
El líder del equipo pegó un salto de miedo cuando la niña se clavó un kunai en la pantorrilla de repente.
"Ah, ¿aún estáis ahí?" Preguntó de algún modo desapegada, y tuvo dudas de si les hablaba a ellos o no. "¿Y vuestro cliente es aún Uchiha Mikoto?"
"¿H-aaai?"
Kami, eso había sonado casi como una pregunta. Frunció el ceño ante lo patético que acababa de sonar. Si la gente se enteraba, nunca se lo iban a dejar olvidar.
Sin embargo, la extraña niña no parecía mucho más contenta. Él había pensado que ser invitada a ver a la matriarca del famoso clan Uchiha iba a llevarle más entusiasmo a una ermitaña sin-nombre.
"Kusoooo..." Dijo la niña suavemente, tomándose la cabeza con las manos. Empezó a negar con la cabeza gentilmente, y entonces empezó a reír un poco como una chiflada. "Eso no me lo esperaba."
Él carraspeó ruidosamente.
"¿Significa eso que no vas a venir?"
Y de nuevo, la peli-rosa (¿por qué ese horrible color?) negó con la cabeza, y la sonrisa en su cara parecía tensa aunque genuina.
"Iie, yo … voy a venir. Eto … ¿Cuándo espera que llegue?"
"Ah, no tenemos que marcharnos inmediatamente, si es lo que te estás preguntando. Pero … a lo mejor deberías tratarte esa herida primero..."
Sakura lució realmente sorprendida, como si se hubiese olvidado completamente del arma en su pierna, y la quitó con tranquilidad, entonces empezó a curarla. El proceso entero no tomó más que unos pocos segundos.
Así que ella realmente es una doctora...
"Ah, Uchiha-sama quiere que lleves el kimono puesto, así que por favor cámbiese, sensei."
Ella asintió y tomó el paquete de su lado, entonces empezó a ir hacia la habitación donde se bañaba. Él a su vez, rápidamente le hizo señas a la única chica del equipo que la siguiese.
"Hey, mi nombre es Tanabata Kazuki. Voy a ayudarte a cambiarte."
-:-
"Los han visto en las puertas. ¡Estoy tan impaciente para verla! ¿Cuándo va a llegar? ¿Por qué está tardando tanto? ¿Estoy presentable?" Dijo Mikoto, tirando de su kimono nerviosamente, tratando lo mejor que podía de lucir digna, pero era difícil de hacer mientras se retorcía las manos. Y los numerosos Uchiha que iban pasando no dejaban de darle miradas extrañadas y curiosas, lo que no la ayudaba a calmarse en la más mínimo.
Fugaku suspiró y la cogió de la muñeca, parando sus movimientos de nerviosismo.
"Luces perfecta, pero ¿por qué te esfuerzas tanto en lucir bien en este caso? ¡Ni siquiera puede verte! Solo sé tú misma, ¿de acuerdo?"
"Oooh, ¡ya están aquí!" Exclamó Mikoto excitadamente, obviamente ignorando todo lo que le acababa de decir. "¡Mira, mira! Oooh, ¿no es preciosa? ¡Mira lo dulce que es, vestida con ese kimono! ¡Parece una muñeca!"
Fugaku agradeció silenciosamente a los dioses de que no tuviera ninguna hija.
La niña peli-rosa acababa de entrar en el complejo, acompañada del equipo que su esposa había enviado. Ella estaba vestida en un kimono azul media-noche con mariposas plateadas bailando de los tobillos hacia arriba, con brillantes lucecitas a su alrededor. El obi en sí mismo era solo un tono más claro y lucía como la superficie de una oscura extensión de agua por la noche, iluminada solo por la luz de la luna, dándole tonos plateados. En contraste, la piel de Sakura parecía mucho más pálida. Lucía muy frágil, usando el brazo de uno de los miembros del equipo para guiarse, mientras la otra mano estaba estirada delante de ella. No era necesario en el complejo ya que, como la gente no estaba acostumbrada a gente de fuera del clan andando por allí, los Uchiha le daban espacio o se apartaban para dejarla pasar sin inconvenientes. La chica captaba muchas miradas curiosas, ya que los miembros del clan tenían todos el cabello en diferentes tonos de negro; su cabello rosa chocaba en el mar de negro, como una luz en la oscuridad.
Dejando a su esposa hablar sobre la "la ternura absoluta de esa hermosa niña", Fugaku hizo unos cuantos pasos hacia dicha niña y le hizo una reverencia. Solo porque no podía verle no implicaba que no iba a ser educado.
"Sensei. Gracias por honrar los deseos de mi esposa."
Sakura devolvió la reverencia apropiadamente, contestando, "No ha sido nada, es un honor el haber venido aquí."
Puso una mano entre los hombros de la pequeña para guiarla durante los últimos pasos hacia su casa después de agradecer al equipo genin por haber ida a buscarla.
"Así que realmente eres un Uchiha, huh..." Murmuró Sakura.
"¿Te sorprende eso?" Preguntó Fugaku.
"Sorpresa no es la palabra exacta que usaría." Continuó la niña en el mismo tono. Se ahorró seguir hablando ya que Mikoto se arrodilló delante de ella y le dio un abrazo de oso.
"¡Gracias por salvarle la vida a mi marido, querida! ¡Ven, ven! ¡Como si estuvieras en tu casa!" Dijo Mikoto fervientemente, soltando la niña.
"Eto... Uchiha-sama... realmente no le salvé la vida. Estoy segura que hubiera sido capaz de regresar a Konoha para que le tratasen sin problema. Sin embargo, estoy agradecida que viniera a mi primero. Me dio compañía durante el atardecer."
Fugaku guió a Sakura hacia el comedor y la ayudó a sentarse en la mesa mientras Mikoto iba ajetreada por la cocina para preparar algo de té para su invitada. La joven chica se sentó en uno de los cojines de manera propia, luciendo como toda una damita, pero sintiéndose todo menos eso. Suponía que todavía tenía que procesar en su mente que estaba en la casa de su antiguo enamoramiento con los padres muertos de dicho antiguo enamoramiento. Quienes aparentemente ya no estaban tan muertos.
-:-
La pareja más prominente de la familia Uchiha paseaba por las calles como raramente lo hacían, luciendo realmente en paz en lugar de arrogantes y distantes. La razón por el súbito cambio andaba justo entre ellos, con una mata de cabello rosa. Por mucho que la gente se mirara a la famosa pareja, miraban aún más a la niña que les acompañaba. Básicamente, porque nunca habían visto una niña ciega, y todos se preguntaban lo mismo: cómo había conseguido acercarse a la pareja más inacercable de Konoha.
"¿Estás segura de que no quieres nada?" Preguntó Mikoto mientras salían de otro tienda con las manos vacías. Parecía sin importar dónde iban, nada interesaba particularmente a la niña. No era que le supiera mal gastar su dinero. Ella simplemente no quería nada en particular, o por la menos eso era lo que parecía.
"Estoy bien, Uchiha-sama, se lo aseguro. No necesito nada."
"¡Tonterías!" Objetó Mikoto. "¡No seas tímida! Me place comprarte cosas."
Había sido bastante tiempo desde que había tenido algo parecido a normalidad, con gente yendo a comprar con ella, y aún así algo atravesaba el pecho de Sakura dolorosamente. Ellos no eran su gente.
Se giró hacia la matriarca Uchiha y sonrió tristemente.
"Lo que realmente quiero no puede comprarse, Uchiha-sama. Mucho menos conseguirse."
Los dos Uchiha pararon de andar ante las palabras completamente serias, pero, sintiendo la atmósfera opresiva que había creado, Sakura saltó delante de ellos, se giró, y puso sus manos en su espalda, rodando sobre sus talones.
"Ah, era una broma. ¿Os lo habéis tomado en serio? Venga vamos, vayamos a disfrutar el día, ¿de acuerdo?" Les preguntó dulcemente con una sonrisa entusiasta.
Sabiendo que ella no podía verles, los dos Uchiha se miraron entre ellos con ojos serios. La pequeña definitivamente no les había mentido hacía un momento, sin importar lo mucho que había mentido después para no hacerles sentir mal. ¿Qué era lo que tan desesperadamente quería que era tan imposible de obtener?
8888888888
Nota de la Traductora:
Ya vuelvo a estar por aquí con un nuevo capítulo!
Gracias de nuevo por los comentarios que habéis dejado / Me ponen super contenta.
Bien, nos leemos de nuevo en el siguiente capítulo :D
PD: De momento voy traduciendo bastante rápido los capítulos, pero a medida que pase el semestre iré volviéndome más lenta.
