Ann: ~(*¬*)~
Ro: ~(*¬*)~
Turba enfurecida: x¬x
Ro: Definitivamente estropeaste a la turba xD
Ann: Esperemos que sigan así, las prefiero de esa manera y no cobrando venganza =¬=
Ro: Si, ha sido un extraño cambio o.o
Ann: Hai o.o. ¿Un helado?
Ro: Si, ¿por qué no n.n?
Ann: Pero antes, tengo un anuncio importante o.o, la próxima actualización sera dentro de dos semanas, porque tender unas cortas vacaciones *¬*
Ro: ¿Listo?
Ann: Listo n.n
Transmisión interrumpida.
De acuerdo, gente este es un Fic raro e inverosímil u.u inspirado en Mulan xD. BeyBlade no nos pertenece bla, bla, bla, no ganamos ni un peso con esto, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-
También es una situación inusual que no nos hace responsables de pérdida de neuronas oO. Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKai, luego no digan que no se los advertí u.u, Kai hace de Uke y Omega *¬*.
UNIVERSO ALFA/BETA/OMEGA.
CAPITULO CUATRO: BREAKOUT (Foo Fighters)
Ser un Alfa a veces es un asco. Si no fuera porque tienen más libertad y ventajas en este sistema de mierda, Kai no sabría qué es lo grandioso de ser uno. Claro que en algún punto se dio cuenta que estaba divagando sobre algo que no valía la pena, porque era un pensamiento tan inútil como cualquier otro.
Si era honesto, en este punto podría tener una contusión o estar a punto de sufrir una aneurisma. No sería tan extraño como suena. En realidad, no le sorprendería si fuera un punto intermedio entre ambas.
Aturdido, se dio cuenta que parte de sus discordantes pensamientos, se debían a la pobre chica Omega que temblaba al otro lado del callejón. La sola visión arrancó un gruñido de sus labios, mientras se puso de pie y escupió de lado.
El motivo por el que se encontraba en esa situación no era muy claro. Aunque no pudo distraerse en detalles, porque tenía un tipo tan alto como Spencer y con el doble de masa muscular, a menos de un metro de distancia. La amenaza en sus facciones, se debía a que "probablemente" lo golpeó con Dranzer.
—¿No te sienta bien el rechazo gordito? —preguntó Kai medio en burla— .Ella dijo que no.
—¡Es MI Omega!
Era un típico despliegue de poder Alfa. Kai frunció el ceño, sabiendo que era una pérdida de tiempo intentar razonar.
Eran casi las dos de la tarde y había salido del hotel por alguna razón; 5 minutos después, paso cerca de un callejón y escucho un sollozo. Una muchacha lloraba, le suplicaba a alguien que se detuviera, mientras era acorralada contra una pared y un basurero. Se encontraba parcialmente oculta, por lo que Hiwatari debió intentarse en el lugar para ver que sucedía. Medio segundo después, empujó al gorila que dejó un rastro de besos húmedos, mientras se mecía contra ella sin importar el llanto, o los desesperados gemidos para que parara.
La chica no olía como si fuera su Omega y aunque lo fuera, debía entender que no, significa no. Kai sentía que podía vomitar si acaso daba la vuelta, e ignoraba lo que sucedía. Su único consuelo es que ambos tenían la ropa todavía puesta.
Golpear al imbécil con Dranzer pudo parecer un poco excesivo, pero contrario a la opinión popular, el fénix no logró noquearlo (que era todo el propósito del asunto) En todo caso, el gorila se volvió más agresivo ante la presencia de un rival. La única manera de explicarlo, era la adrenalina y la presión de haber invadido su territorio. Los instintos más primitivos lo estaban controlando y llevando al borde. Probablemente se desmayé cuando todo termine.
Eso también explicaría porque con el primer golpe, Kai se fue hacia atrás mientras Dranzer se tambaleo peligrosamente.
—Ella no es tuya —dijo Hiwatari quizás porque su sentido de supervivencia estaba atrofiado, o porque le gustaba fastidiar Alfas.
Como fuera, el último vestigio de autocontrol del gorila se rompió. Lo siguiente que supo fue que un puño se estrelló contra su mejilla. Su cerebro retumbo un instante, pero de alguna manera logró pegar los codos a las costillas para evitar la lluvia de golpes. De fondo, la Omega gritó algo parecido a "Basta, ¡Lo vas a matar!" Pero no pudo asegurarlo, porque se encontró en el suelo.
Kai sabia defensa personal, era bueno en eso. Pero perdió el hilo del asunto, una vez lo sintió en su regazo mientras colocó un brazo en su pecho, para que se quedara quieto.
—Te gusta meterte con las cosas de los demás ¿uh?
El bicolor no sabía de lo que habla; no entendía ni la mitad de lo que decía. Pero cuando sintió una mano desabrochar su cinturón, su respiración se enganchó. El gorila golpeó sus costillas y eso bastó para que se quedara quieto. También gimió entre dientes una maldición y escuchó que el otro se rio, en cuanto se inclinó para hablarle al oído.
—Vas a aprender a las malas, a no entrar en el territorio de otro.
La hebilla se soltó y el cierre bajo. A los Alfas, no les interesa otros Alfas de esta manera. Pero la violación no se trata sentimientos, es control y poder. Kai se quedó quieto un segundo, sólo un segundo, porque no necesito de nada más. Llamar a Dranzer que seguía girando en alguna parte (por sorprendente que pareciera), fue atontado y algo golpeado, lanzó el ataque más devastador que pudo.
Es triste, pero este no era el primer violador con el que ha tenido que lidiar. El truco es permanecer centrado, buscar una abertura, un único golpe para cambiar todo el asunto. Es una apuesta arriesgada, pero es la única que tenía.
—¿Qué…?
Cuando el fénix lo golpeó en la cabeza, el gorila cayó a un lado. El bicolor no dudo, giró y lo golpeó en la entrepierna una vez se puso de pie. No le importaba jugar sucio, ni patearlo un par de veces antes ir hacia la chica. El tipo lo merecía. Si moría nadie lo lamentaría, así que pudo haberle roto la nariz y astillado un brazo.
La Omega era un mar de lágrimas, sollozaba y tiritaba en una esquina, mientras se abrazaba a sí misma. Kai no tenía tiempo para esto, no cuando escupió de lado y llamó a Dranzer.
—¡Hey! —exclamó alguien desde la calle y esa fue su señal de partida.
Explicar porque tenía un Alfa semi-inconsciente iba a ser un jodido problema para ambos. Por lo que se apresuró a tomar su mano.
—¡Tengo un Alfa! —lloró al forcejear— ¡Es verdad! Tengo un Alfa, por favor.
—¡No te estoy reclamando! —aseguró Kai algo impaciente— .Vamos!
Esta vez fue una orden. En ese instante, vio el temblor que la acobijó; era difícil para un Omega no obedecer a un Alfa, aun uno falso. Pero sobre todo, ambos sabían que ir a una comisaria oliendo como si estuviera cerca de su calor, la metería en problemas. No dudarían en culparla por salir en ese estado. Por no tomar lo supresores. Por tentar al gorila. A él no le afectaba mucho, sólo era el tipo que ganó el derecho de tenerla.
Pero como no planeaba someterla a nada de eso, Kai sacó sus dos últimos supresores del bolsillo y se los pasó. Ella los recibió sin saber qué hacer, pero dejó de oponer resistencia cuando fue nuevamente halada. Aturdida, vio sobre el hombro la multitud que comenzaba a reunirse, por lo que apretó la mano del bicolor y lo siguió por un sucio pasaje hacia una calle principal. Agitada, se encontró corriendo hacia un parque, hasta que terminaron lo más lejos posible de cualquier persona.
Cuando se sintieron seguros, se sentaron en el pasto. El corazón le palpitaba a mil, pero cuando vio los supresores en su mano, abrió grandes los ojos.
—N-no puedo tomarlos. Son los últimos, tú pareja…
—Conseguiré mas en la tarde, mi pareja estará bien. Te lo aseguro —interrumpió Kai, en lo que podría ser la mitad de una verdad.
A cambio, la vio sonreír con alivio y una alegría difícil de disimular. Ella estaba con la ropa medio puesta, el cabello alborotado y marcas rojas en el cuello.
—¿Estas bien? —preguntó el bicolor, mientras la vio tragar la medicina con dificultad.
Un pequeño asentimiento fue su única respuesta. La Omega lucia avergonzada, cohibida y sin darse cuenta, algunas lágrimas bailaron por las esquinas de sus ojos. Kai se sintió un poco torpe, porque no estaba acostumbrado a esto de reconfortar personas, pero al final colocó una mano en su hombro. Eso pareció significar algo, porque la muchacha se le lanzó encima y comenzó a llorar en su pecho.
No es como si pudiera culparla. En realidad, Hiwatari hizo una mueca cuando el olor del gorila se mezcló con el de ella. Ambos olían a él, pero de maneras muy diferentes. Por eso, envolvió los brazos alrededor de ese delgado y fino cuerpo, y ahogó un quejido.
Sus costillas no estaban rotas, pero dolía como el demonio. Sin mencionar que tenía un golpe mejilla y lo que parecía sangre seca en la cabeza.
—Shhh, está bien —murmuró contra su cabello.
Ella no dejó de llorar. En realidad se subió a su regazo y se recargo tanto en él, que al final terminó yéndose hacia atrás. No era algo que pudiera evitar, la Omega buscaba protección, aun cuando eso implicara fundirse con su cuerpo para lograrlo.
Él era la persona que la rescato. Si quisiera hacerle daño ya lo hubiera hecho. Por lo que se sintió segura a su lado.
—L-lo siento —gimoteo con pesadas lágrimas que mojaron el pecho de Kai.
—Está bien —aseguró con las manos en su espalda.
Era una posición extraña. Abrazando a una persona que no conocía e intentando reconfortarla. Pero aun así, Kai no se atrevió a moverse; no cuando ella apretó su camisa, incapaz de soltarlo. Era su bote salvavidas y se aferraría a él costara lo que costara.
Con un suspiro, el bicolor miró el cielo aun mientras murmura palabras de aliento, que se sentían extrañas en sus labios. Tal vez es porque ambos son Omegas que hay una conexión que ninguno comprende; es algo que los hace sentir cómodos en una extraña manera.
—Soy Kai —dijo en un tono despreocupado, quizás sólo para distraerla.
—Emma —sollozó, aunque se rio por lo bajo debido al extraño contexto.
—Ejem.
Claro que la tos fingida los tensó sin aviso. Presurosos, miraron a un lado donde los Blitzkrieg Boys los veían desde una distancia prudente. Kai sabia como se veían, así como también sabía que los rusos malinterpretaron la posición.
Por un lado fue un alivio, ya que no entraron en su "territorio". Pero por otro lado, las sonrisas socarronas que curvaron sus labios, desaparecieron casi tan rápido como olfatearon el aire.
Emma no olía a Kai, estaba impregnada con la esencia otro Alfa. Además, estaba llorando y Hiwatari parecía que acababa de salir de una pelea.
Cuando Yuriy dio un paso más cerca, el bicolor sólo pudo abrazarla con fuerza. Los supresores no habían hecho efecto, por lo que no dudaría en golpear a su capitán si acaso intentaba llevársela lejos. Ivanov no parecía tener esa intención, porque cuando se dio cuenta de su error, alzó las manos de modo conciliador y no volvió a moverse.
No era algo que calmará a Kai, en realidad, los miró a todos con los ojos entrecerrados y una amenaza escrita en su rostro.
—Tranquilo —dijo Yuriy— .Vayan a entrenar.
Le indicó a su equipo, pero los rusos tardaron un largo instante en obedecer. Sólo con eso Kai se tensó; inseguro si ellos se le vendrían encima, dominados por sus instintos.
Emma había dejado de llorar, pero estaba tiesa como una tabla, incluso la sintió temblar en sus brazos por sentirse acorralada. La vibración no fue precisamente agradable contra sus costillas magulladas.
—Vayan —repitió Yuriy al girar para verlos fijamente. Había un tinte peligroso en su voz, una amenaza que pareció sacarlos de su trance.
—Andando —dijo Bryan. Fue el primero en dar un paso hacia atrás, luego de haber salido del embrujo.
El alivio que relajo a Yuriy, hizo que Kai aflojara los hombros. Emma también pareció notar el cambio, pero sólo cuando se alejaron se atrevió a moverse. Tal vez se bajó del cuerpo contrario pero no fue muy lejos, por lo que el ruso-japonés la observó, antes de asentir ligeramente para darle a entender que el pelirrojo no era una amenaza.
No sabía cómo podía asegurarlo, pero Ivanov siempre ha tenido más control que los demás. Fue algo que agradecía, porque con un suspiro estrangulado, comenzó a sentarse.
—Te ves del asco —dijo Ivanov con aburrida indiferencia, una vez se paró a su lado.
—Cállate —áspero Kai al limpiarse la sangre del labio inferior, con el pulgar— ¿Qué hacen aquí?
Yuriy siguió sus movimientos con detenimiento. Desde que lo vio abrazando a la Omega, no había dejado de hacerlo. Fue como si alguien lo hubiera golpeado; era extraño y tan intenso que se sintió mareado. Cuando se dio cuenta que ella no olía como si hubiera sido marcada por Kai, experimento un inusual alivio. Todo ocurrió en el mismo segundo. Estaba casi seguro que nunca había sentido nada parecido, pero no pudo pensar demasiado en ello.
Curioso, enarcó una ceja cuando aspiro de nuevo el olor de otro Alfa en el bicolor. Verlo golpeado sólo lo irritó. Por eso se demoró un momento en responder, aun mientras analizaba la delgada figura, en busca de algo que le indicara que estaba mal.
Cuando Hiwatari acomodo disimuladamente su ropa, sólo pudo afilar la mirada.
—Íbamos a entrenar aquí, ¿recuerdas?
Oh.
Bueno, eso explicaría porque encontró tan rápido el parque. Tal vez se había golpeado la cabeza con más fuerza de la que pensó. Sinceramente, no sería lo más extraño que le hubiera pasado ese día.
—Voy a llevarla a su casa— comentó Kai.
Eso significaba que se iba a saltar el entrenamiento. Pero Yuriy asintió en comprensión, incluso se encogió de hombros para restarle importancia al asunto. Fue curioso, Kai estaba esperando alguna queja, incluso una mirada de desaprobación, pero no hubo ninguna. En realidad, el ruso lucía igual de neutro e indiferente que siempre.
—Bien, vamos.
—No tienes que venir.
—Ya sé que no.
Curioso, Kai parpadeó un par de veces en incomprensión. Pero sin nada más que decir, rodó los ojos antes de mirar a Emma. Ella saltó un poco cuando se convirtió en el centro de atención, pero cuando entendió que necesitaban indicaciones o de plano una dirección, sólo pudo removerse incomoda.
—Por aquí —señaló tímida, y con la voz ronca por el llanto y los gritos.
Sólo se movió cuando ellos lo hicieron primero.
En ningún momento se alejo de Kai, de hecho en algún punto se prendió de su brazo. Todavía temblaba, pero se erizó cuando se sintió observada. Asustada buscó el motivo, pero no había nadie salvo ellos tres. El amigo de Kai ni siquiera la había mirado dos veces, por lo que se convenció que era su imaginación.
—Este es Yuriy —dijo Kai de repente, una vez salieron del parque.
—Emma —saludo ella con un leve movimiento de la cabeza.
El pelirrojo la saludo, pero Kai no les prestó atención. Esta era su manera de romper la tensión y si, sabía que era malo en esto, pero al menos estaba intentando. Así al menos Emma podría relajarse, si comprendía que su capitán no le haría nada.
—Es aquí.
Luego de 15 incómodos minutos de silencio, llegaron a un edificio al que entraron sin apenas titubear. El viaje en el ascensor fue tortuosamente lento y la música de fondo no iba acorde con la escena: una muchacha con la ropa casi desgarrada, un bicolor ensangrentado y un pelirrojo que a su lado, parecía brillar de lo limpio. Fue casi lógico que las otras dos personas que subían con ellos, se apiñaran en una esquina.
Cuando el ascensor se detuvo, Emma jaló a Kai consiguió, mientras Yuriy los siguió con el ceño ligeramente fruncido.
Tres puertas a la izquierda se detuvieron.
—Yo lo hago —dijo Hiwatari al colocar una mano sobre la suya. Ella temblaba tanto que no lograba meter la llave en la cerradura. La muchacha quizás salto con el tacto, pero le entregó la llave.
Apenas la puerta se abrió, Kai tuvo dos escasos segundos para mirar el pequeño apartamento, antes que Emma comenzara a llorar.
—Pasen…yo…—dijo con la voz quebrada al caminar algo inestable hacia un cuarto. Cuando regresó, tenía una cajita en las manos— .Lo siento…yo tengo que ba-bañarme.
Una mirada al maltrecho muchacho que la salvo, hizo que lo abrazara de repente. Yuriy se mantuvo al margen, pero no tan lejos como para que olvidaran que seguía ahí. Emma se disculpó por millonésima vez y le dio al pelirrojo la cajita con algo de torpeza, ya que no se fiaba del Alfa. En realidad, pasaría mucho tiempo antes que pudiera fiarse de uno.
—¿Deberíamos irnos? —preguntó Yuriy.
—En cuanto llegue su Alfa.
—No va a estar muy feliz de vernos.
—Seguramente.
Era obvio que no estaría contento de tener dos extraños cerca de su Omega, que por cierto estaba en calor, pero Kai no iba a dejarla sola hasta que estuviera seguro que estaba bien. Por eso, se dejó caer en el sofá, mientras el ruso fue a la cocina. El suave "Plof" que surgió cuando se hundió en el mueble, logró que sonriera con suavidad.
—Eso es innecesario —señaló cuando Yuriy arrastró una silla y se sentó al frente. Tenía un recipiente con agua y algunos limpiones.
—Sólo cállate —dijo mientras el otro hizo un puchero de manera inconsciente, probablemente por ser tratado como un niño. Era un gesto un poco lindo, aunque intentó omitir el pensamiento.
—¡Wow!
…además, quien puede pensar en algo cuando Kai saltó como un gato asustado apenas tocó sus costillas.
—¿Qué demonios estás haciendo? —preguntó Hiwatari al sujetar sus manos.
—Me di cuenta que evitabas mover el brazo. Pensé que tal vez te habías lastimado la clavícula, pero Emma te ha estado jalando de un lado a otro, así que no era eso. —comentó con simpleza— .Buscar el motivo en las costillas, sonó como una idea tan buena como cualquier otra.
—Debes estar muy satisfecho —ironizo con un tono mordaz.
—Es difícil ser un genio.
Una leve sonrisa divertida, curvó los labios de Kai y se odio por ello. Ivanov era un idiota.
—Bueno genio, mis costillas no están rotas.
—Déjame ver —insistió Yuriy. Y ésta vez el bicolor rodó los ojos, antes lo soltarlo lentamente.
Sus dedos apenas se tocaron, pero crearon un gracioso hormigueo que viajó por la espalda del pelirrojo. Fue algo que dejó de lado, porque cuando tocó sus costillas, sus dedos presionaron lo suficiente para buscar ese "algo" que le indicara que estaba roto, pero no tanto como para ser el causante de una lesión.
—Te dije que no era nada.
—Nh —musitó Yuriy al soltarlo poco convencido. Tal vez no estaban rotas, quizás luxadas, pero no era algo que pudiera asegurar. Por ello, tomó el recipiente con agua, con la clara intención de empezar a limpiar.
—Sabes que yo puedo hacerlo por mí mismo, ¿cierto?
—Ya es bastante malo que estemos aquí Hiwatari, es mejor sino nos movemos demasiado.
Kai entendía lo que decía. El Alfa no iba a apreciar que estuvieran husmeando por el apartamento, y ni hablar de su apariencia maltrecha y la de su novia. Por lo que ir a buscar otro baño para limpiarse por sí mismo, estaba descartado.
—Has lo que quieras —resopló de mala gana.
Era un poco infantil, pero al menos era la señal que Yuriy estaba esperando, así que humedeció uno de los paños y comenzó a limpiar. Hasta ahora no había preguntado qué sucedió. Por la apariencia de ambos, podía hacerse una idea. Además, no era de su incumbencia. Se dijo que si estaba ahí, era porque era su obligación como capitán cuidar de su jugador. Intento convencerse, hasta que tocó con suavidad debajo de su ojo derecho.
—Vas a necesitar hielo.
El bicolor se fue hacia atrás y siseo enojado, pero lo único que consiguió fue que el ruso sujetara su rostro con una mano.
—Quédate quieto —dijo Yuriy por lo bajo, mientras limpió un lado de su rostro, donde había sangre seca.
También tenía pequeñas virutas en el rostro, que señalaban que en algún punto había terminado en el suelo o contra una pared. Probablemente peleó en un callejón; Yuriy lo sabía por experiencia propia. Aunque no era algo de lo que iba a hablar, así que se distrajo cuando miró sus nudillos. Ese día no llevaba los guantes, por lo que pudo verlos rojos y lacerados. Fue extraño, pero una ola de orgullo lo invadió.
Confundido, negó disimuladamente la cabeza, mientras volvió a mojar el paño. Sabia que el ruso-japonés era un duro oponente, sin mencionar que era perfectamente capaz de cuidarse por si solo. Pero en algún punto entre ese momento y el presente, se encontró delineando los finos labios de Kai con los dedos. Él tenía un labio partido, por lo que lo acarició con suavidad. Cuando lo sintió alejarse, colocó una mano tras su nuca para que se quedara quieto.
—Tienes una herida en la cabeza —señaló sin razón aparente, mientras miraba fijamente ese par de infiernos carmín— .Creo que va a necesitar puntos.
—Nh.
Ambos hablaban por lo bajo. Aunque no parecían darse cuenta de lo cerca que estaban. Despacio, Yuriy alzó el paño y comenzó a limpia. Sus ojos se oscurecieron ligeramente, cuando trazó un húmedo camino por esos finos contornos. Incluso el mismo se lamió los labios por sentirlos secos.
—¡Oh, wow! —exclamó Emma al frenar en seco—. Yo… traía algo de medicina.
Dijo mientras Yuriy se fue hacia atrás para sentarse mejor. Emma tenía una sudadera y una camisa negra sin mangas. Su cabello todavía gotea y se ve tan confundida, que no sabía si retroceder o acercarse. Era estúpido pensar así, porque ambos muchacho eran Alfas y su mente le hacía ver cosas que no existían.
Ellos no estaban a punto de besarse. Era ridículo.
—¿Qué clase de medicina? —preguntó Kai al apoyar la cabeza contra el respaldar del sofá.
En ese ángulo, algunos mechones rebeldes cayeron hacia adelante. Lucia completamente descuidado pero tan relajado y tranquilo, que Yuriy debió mirar un poco más. La luz que entraba, hicieron su piel pareciera suave y delicada. Además, el hecho que dejara descubierto el cuello, logró que apretara los puños. Si él fuera un Omega, sería una invitación para dejar una marca. Por lo que se encontró siguiendo el camino hacia su mandíbula, hasta que terminó de nuevo en sus labios.
—Tengo analgésicos, relajantes musculares, antinflamatorios y algo de antiséptico y alcohol —divagó con torpeza al mirar lo que había traído. Fue estúpido olvidarlo, cuando no hacia menos de cinco minutos que los había seleccionado.
—Emma —empezó Kai al intentar pararse, ya que la muchacha parecía a punto de desmoronarse.
—¡EMMA!
Sin embargo, antes que alguien pudiera moverse, un muchacho rubio entró y se precipito al interior como si el mismísimo Lord Voldemort lo viniera persiguiendo. Así como los dos Blade luchadores habían previsto, apenas los vio, su expresión cambio totalmente.
—¡No, Shun! —exclamó Emma al correr hacia su novio, que tenía toda la intención de atacar a los otros dos —¡Espera!
Kai y Yuriy se habían puesto de pie, en alerta por la amenaza. No lucían ni un poco amedrentados o siquiera preocupados, pero eso puso histérico al otro.
—¡Él me salvó! ¡ME SALVÓ! —gritó Emma mientras forcejeaba para mantenerlo a raya —.Me salvó.
Repitió. Cuando su voz se quebró fue difícil ignorarla. Shun terminó sosteniéndola por los brazos, porque su novia era incapaz de sostenerse. Le temblaban las piernas, estaba llorando otra vez y se hacía un lio cuando hablaba.
—Había…había un tipo y-y él casi…y yo lo-lo siento —dijo con pesadas lagrimas que delinearon su rostro— .Lo siento.
—Shhhh, está bien cariño. Todo está bien —dijo Shun al abrazarla.
—Él me sal-vó —dijo entre sollozos desde su pecho— .Terminó herido y casi…a él también… ¡Oh Dios! Casi…. ¡Es mi culpa! ¡Lo siento tanto!
—No es tú culpa —aseguró Shun.
Yuriy se sentía un intruso, incluso parecía tan confundido como Shun. Pero cuando escuchó a Emma decir "casi" y "a él también", sus ojos relampaguearon. No quería llenar los espacios en blanco, pero estaban ahí, flotando e insinuando que quizás el bicolor estuvo a punto de ser violado. Ya bastante malo era que Kai oliera a otro Alfa, pero pensar que el bastardo lo tocó con intenciones de marcarlo, logró que apretara los puños hasta hacerse daño.
Estaba furioso.
—Voy a tomar estas —dijo Kai al recoger una de las pastas que Emma dejó caer con la llegada de su novio— ¿De acuerdo? Gracias —concluyó cuando nadie le contesto.
Fue un poco incómodo agacharse, por el dolor en las costillas, pero no era nada que no pudiera manejar. Cuando se irguió, obtuvo un sinfín de "gracias" que escaparon entre la voz agrietada de Emma. Cuando la vio sonreír entre el rostro enrojecido y las lágrimas, no pudo sino corresponder el gesto.
—Vas a estar bien —dijo antes de salir con Ivanov tras su espalda.
El pelirrojo no dijo nada. No sentía que fuera su lugar, por lo que sólo asintió con la cabeza para despedirse y salir del lugar. Llegar a la calle fue casi relajante. Sin embargo el peso de las palabras de Emma lo hicieron sentir inquieto. Quizás por eso observó de reojo al bicolor. Los golpes sólo indicaban que recibió una paliza. Eso obviamente no le decía nada, por lo que la respuesta debía estar bajo la ropa. La que le había visto arreglar en el parque.
—¿Quieres quedarte conmigo?
Eso salió mal de muchas maneras. Kai incluso dejó de caminar y lo miró. Yuriy se veía un poco incómodo, por lo que intentó corregir lo que quería decir.
—En mi habitación.
…no está haciendo ningún progreso ¿cierto?
—¿Por qué? —preguntó Kai con curiosidad. Él tiene su propia habitación desde que rechazó la oferta de Tyson para quedarse en el dojo, así que no entendía lo que su capitán quería decir.
—Bueno…—empezó al señalarlo. Lo hace con un ademan que lo apunta de arriba abajo— .Te ves horrible.
—Gracias Ivanov. Eso era lo que quería escuchar en este momento.
—Tks, has lo que quieras.
Al final, Yuriy termina gruñendo. Incluso se patea mentalmente por ser tan idiota. Así que sin darle tiempo de responder, se adelanta y maldice por lo bajo. No era sencillo de explicar, en realidad Tyson y los demás pasaban tanto tiempo en el hotel, que sólo quería ahorrarle la molestia de tener que dar explicaciones. O al menos, eso es lo que le diría a todo el mundo. Pero la verdadera razón era mucho más profunda. Sinceramente, prefería no pensar en lo que se dice a sí mismo, porque la respuesta le asusta.
—Gracias.
Sólo con algo tan pequeño, Yuriy se queda pegado a la tierra. Despacio, gira hacia el muchacho que hace no más de dos horas estuvo sangrando y casi fue violado. Él tiene un ojo morado, el labio partido y una serie de golpes distribuidos aquí y allá. También está despeinado, con la ropa arrugada y sin embargo luce lindo, mientras le agradece por la poca ayuda que le ha ofrecido.
—¿Uh?
Yuriy casi cree que no ha escuchado bien. Por la forma en que Hiwatari lo mira, no va a repetir lo que dijo. En realidad resopla y comienza a caminar de nuevo. Es curioso, pero el ambiente se vuelve ligero.
—Oh…Uh…tengo algo que hacer —dijo Kai de la nada, luego de unos 5 minutos de silencio— .Te veo en 10 minutos. Que sean 15
Sin darle tiempo de responder, Ivanov asiente con torpeza, mientras lo ve alejarse. No sabe si por sus palabras significa que va a aceptar su ofrecimiento, pero es inútil preguntar cuando no lo tiene cerca. El abandono lo hace sentir extraño, pero sin querer centrarse en ello, resopla y sigue su camino, aunque cada fibra de su ser le dice que debe resguardar al bicolor y proporcionarle de todo el confort que necesite.
Maldita sea.
Cuando olfatea el aire, percibe el aroma mezclado de Kai con ese bastardo. Con un gruñido, mete las manos en los bolsillos del pantalón y decide regresar al hotel.
Si tenia suerte podría averiguar dónde ocurrió el incidente. No porque fuera a rastrear al tipo que atacó a Hiwatari. Pero si casualmente llegaba a enterarse, se dijo que los accidentes ocurren ¿cierto?
CONTINUARA:
Ann: ¡Boom Baby! ヘ(*¬*ヘ) (ノ*¬*)ノ ヘ(*¬*ヘ) (ノ*¬*)ノ
Ro: ¡Actualización ~(*¬*)~!
Ann: Adoro a Kai, ¡Es tan lindooooo *¬*!
Ro: Yuriy también lo es *¬*. Se preocupa a su terca manera xD.
Ann: Sólo están fase de negación, ya se le pasara ñ¬n.
Ro: Oks gente, esperamos que hayan disfrutado del capítulo n0n. Recuerden que la próxima actualización será dentro de dos semanas n-n.
Ann: ¡Vacaciones \(*¬*)/!
Ro: Yay! \(*¬*)/
Oks, por el momento nos despedimos n-n. Como saben el Fanfiction está colocando los anónimos como Guest oO, así que no sabemos quienes escriben. Por favor coloquen sus nicknames para poder responderles adecuadamente n—n.
De acuerdo como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n-n.
Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. Bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n-n
NOTA: QUIENES ESTAN REGISTRADOS EN EL FANFICTION, LES ENVIE LAS RESPUESTAS A SUS RESPECTIVAS CUENTAS oO, SI ALGUIEN NO LA RECIBIÓ POR FAVOR AVISAR! (Aunque si tienen bloqueada la opción para enviar mensajes o.o, entonces lo pongo en mi profil)
Para dejarme un Reviewer escriben dentro del rectángulo que está aquí abajo n.n, no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction para hacerlo u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile.
Se despiden:
Ann: ヘ(*¬*ヘ) (ノ*¬*)ノ ヘ(*¬*ヘ) (ノ*¬*)ノ
Ro: (ノ*¬*)ノヘ(*¬*ヘ) (ノ*¬*)ノ ヘ(*¬*ヘ)
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