Disclaimer: Twilight y sus personajes pertenecen Stephenie Meyer y su Editorial. La historia que leerán a continuación me pertenece a mí.


٩(●.•)۶ ٩(●.•)۶ ٩(●.•)۶ Capítulo beteado por Shades٩(●.•)۶ ٩(●.•)۶ ٩(●.•)۶


Capitulo 4:

Solo mía

Tu sexo esta en llamas

Y así

Fueron las palabras que traspiramos

Kings of Leon / Sex on Fire

Edward POV.

Termine de arreglarme para salir lo más rápido posible a Utopía. Necesitaba verla.

Me asustaba un poco, la forma en que se estaba dando todo, pero lejos de echarme para atrás todo lo que nos pasaba a ambos, nos hacia o impulsaba a seguir adelante. Ella era tan hermosa y humilde que no necesitaba alardear de su belleza para conseguir lo que quería; era inteligente y eso me lo demostraba en cada cosa que me decía y hacia.

Salí tomando todo lo que necesitaba, hoy esperaba que fuera una gran noche, no solo por el aspecto sexual, si no que también quería contarle de mi "familia".

Al salir de la habitación que Jasper me había asignado llegue a la sala tomando las llaves de mi auto, me sorprendí al ver a Jasper sentado en uno de los sofás. Cabe decir que estaba muy bien arreglado. Lo quede mirando y cuando él me miro se levanto como resorte acomodándose sus prendas.

— ¿Vas a algún lado? —pregunté. No se porque, pero me imaginaba a donde iba a ir.

—Sí… bueno, yo… ¡mierda! —Dijo cambiando un peso de su pierna al otro— Quede con Alice para vernos en Utopía… Edward no me mires así, es mi vida y… —no lo deje terminar.

— ¡Jasper, escúchate! No es solo tu vida, la vida de esa chica está en juego, así que por lo que más quieras no digas o hagas algo que en un futuro puede llegar a lastimar a Alice. No es como las putas con las que frecuentas, ella es diferente, es una niña especial… ¡Por favor Jasper! ¿Justamente en Utopía iras a verte con ella? déjame recordarte que el club es un club de strippers ese no es el lugar indicado para verte con una chica como Alice—él me quedo mirando con su ceño fruncido. Sabia que yo sabía cosas de Alice, pero no estaba en mí contarlas, Bella me había hecho prometer que no diría nada y yo cumpliría mi promesa. Si Jasper se llegaba a enterar de algo, no sería por mí ni por Bella, sino por Alice. Ella era la que debía hablar de su vida.

—Tú sabes algo que yo no—no fue una pregunta, sino una afirmación.

—Ese no es el punto, tu mismo tuviste que darte cuenta como reacciono ella al verse amenazada por ti —cerré los ojos y inhale aire, Jasper era un hueso duro de roer— Jasper solo… ten cuidado —él solo se limito a asentir. Me di la vuelta y salí caminando hacia mi coche con Jasper pisándome los talones. Se subió a su auto, seguramente dedujo que yo hoy no volvería a casa.

Me monte en mi Volvo y salí hacia donde mi bella bailarina me esperaba.

Mis ojos iban fijos al frente de las calles, mirando cada cosa que me llamaba la atención y recordándomelo todo a ella. Cada castaña de piel color crema me la hacia recordar. Hoy varias veces en la escuela me vi tentado a llamarla, solo para saber que estaba haciendo y en que pensaba ¿si lo hacia conmigo? ¿Alguno de sus pensamientos iban dirigidos a mi persona? Simplemente quería escucharla, escuchar su voz, su sonrisa contagiosa… eso me bastaba para saciar esa nueva necesidad que tenia de tenerla cerca mío.

Estaba tan sumido en mis pensamientos y concentrado en no llevarme a nadie por delante que recién al quinto timbrado de mi celular me di cuenta que estaba sonando. Lo tome del asiento del copiloto y rápidamente atendí, desgraciadamente no mire antes de atender…

— ¡Hola!

—Ho-hola Edward… pensé que no me atenderías ¿Cómo estas? —diablos.

—Ten por seguro que si hubiera mirado antes de atender, no lo hubiera hecho ¿Qué demonios quieres Emmett? —pregunté con desgana. Lo sentí suspirar y me lo imagine rascándose la parte de atrás de la cabeza, siempre hacia eso cuando estaba nervioso.

—Solo quería que supieras que ayer llamó mamá y quiere que vayamos mañana por la noche a casa, no se si recuerdas, pero… —no lo deje seguir ¡maldito pendejo!

— ¡Claro que recuerdo el aniversario de Bree! Era mi hermana también idiota y si mamá te vuelve a llamar dile que estaré a las ocho ¿algo más? —pregunté enfadado. Como siquiera se le ocurría pensar que me olvidaría del aniversario de muerte de mi hermanita ¿Cómo?

—Solo… Rosalie ira conmigo —dijo con algo de ¿miedo? Realmente era un cabron de primera y ella una perra sin cara— ¿Edward? —me llamó al ver que yo no hablaba.

— ¿Y que mierda quieres que haga? ¿Qué los reciba con flores y guirnaldas? ¡Vete a la mierda Emmett! —Y sin más corte ¡Puta madre, por no haber mirado antes de contestar!

Me estacione una calle antes del club, realmente hoy no me apetecía entrar al estacionamiento donde Bella tenia su auto, hoy tenia ganas de ser yo mismo, de descargarme. Salí del auto y Jasper ya estaba estacionando dos vehículos más atrás que el mío. Me hizo señas para que lo esperara, rodé los ojos cuando al bajarse y cerrar la puerta comenzó a acomodarse el cabello y su camisa. Cuando llego a mi lado estaba con una sonrisa en su rostro, solo esperaba que esa sonrisa, se debiera a algo bueno.

Al llegar a la entrada del club, uno de los de seguridad me vio e hizo que me acercara. Como siempre el lugar estaba que desbordaba de gente, hombre y mujeres. Mire hacia atrás y Jasper miraba hacia un lugar en especial, mire en esa misma dirección y Alice nos saludaba con la mano. Nos acercamos y ella ya nos estaba esperando con unos tragos. Su actitud era más relajada con nuestra presencia, aunque seguía siendo algo precavida, en especial conmigo. Pero con Jasper era otra historia. No paso desapercibida para mí ese brillo que asomo en sus ojos cuando llegamos a su lado y que decir cuando mi amigo dejo un casto beso en su mejilla.

—Alice ¿y Bella…? —pregunte luego de un rato de cruzar un par de palabras de cómo había estado.

—Se está preparando en su camerino, me dijo que cuando llegaran y quisieran tomar asiento, que en especial a ti Edward te ubique en el lugar que tu tienes reservado —una estúpida sonrisa se asomo en mis labios. Ella ya me lo había dicho, pero aun así no lo pude evitar. Ella me podía.

— ¿Yo voy a estar junto a él? —pregunto Jasper. Alice hizo una mueca y agacho la mirada. Maldito estúpido ¿Cómo se le ocurría preguntar eso delante de ella?

—No, lo siento, solo es para Edward —dijo con la cabeza gacha y metiendo sus manos dentro de los bolsillos delanteros. Le lance una dura mirada y este aclaro su garganta un poco avergonzado.

—Yo… igual… bueno puedo quedarme contigo… solo si tú quieres o no tienes nada que hacer —Alice lo miró y pude ver como una tímida sonrisa se asomaba en sus labios. Inmediatamente Jasper le sonrió.

—Edward, Bella no tarda en salir porque no vas a tu lugar… ven sígueme, y tu Jasper espérame aquí, pide lo que quieras —Alice comenzó a caminar hacia el frente del escenario, diría que si alargaba mi mano podía tocar el escenario, allí habíaun sofá de un cuerpo, de terciopelo color morado con bordes dorados, flanqueados por barandas alrededor para hacerlo parecer como un lugar vip.

Me quede realmente sorprendido, jamás me imagine que las palabras de Bella de querer tenerme en primera fila, serie de manera muy literal. Estaba seguro que algo tenia preparado. Alice me hizo sentarme y luego se fue sonriendo, inmediatamente una camarera se acerco con una botella de tequila y un chupito, lo mismo que había pedido aquella noche que la había conocido. Lo dejo en la mesita que estaba junto al sofá y se retiro. Mire hacia mis costados y los hombres del lugar no eran para nada cordiales con sus miradas, estaba convencido que suponían que yo tenia algo especial que ellos no.

Me serví dos chupitos y me los tome uno detrás del otro. Enseguida pude sentir el efecto que el alcohol causaba a mi sistema, este me desinhibía y me daba valor. Solo era eso lo que necesitaba para poder estar y complacer a Bella. Aunque no parecía, ella siempre me ponía nervioso, había veces que pensaba que demonios era lo que ella había visto en mí. Un pobre tipo que ganaba poco más de dos mil dólares al mes. Bella seguía manteniendo esa esencia humilde, una virtud que hacia ver las cosas de manera diferente como las vería una persona de su estatus social, porque sí, Bella había pasado de ser una simple bailarina a una poderosa ejecutiva, sin dejar su esencia. Algo que la hacia mucho mas admirable.

Las luces del escenario fueron descendiendo y apagándose muy lentamente. En el caño de pole dance que había en medio del escenario caían alrededor tiras de cristales simulando ser diamantes, estas tiras estaban a un diámetro considerable del caño, parecía una lluvia de cristales alrededor de este. Estaba seguro que hoy Bella nos iba a sorprender. La música se fue apagando hasta que unos suaves acordes de piano se dejaron escuchar seguidos por la melodiosa voz de Rihanna. Los hombres del lugar estaban expectantes al igual que las mujeres. Hoy en particular había más movimiento que el de costumbre. En cierto sector había hombres de seguridad flanqueando uno de los vip, al parecer hoy yo no era el único que apreciaría lo que era la belleza de mi Bella, y eso me ponía como un loco desquiciado.

De detrás de unas cortinas en color negros se vio salir un pie enfundado en unos increíbles zapatos de tacón, en color negros con una ancha cinta transparente que cruzaba por encima. Contrastaba tanto con la piel de Bella, ella era de un tono pálido que rallaba la exquisitez de quien los apreciaba. Sin previo aviso ella, mi diosa erótica salió de entre el terciopelo negro, dejándose ver vestida con la misma ropa que ella me había mostrado por medio del mensaje. Era endemoniadamente hermosa, perfecta a mis ojos. Sus brazos y parte de su cuello y mandíbula estaban adheridos pequeños diamantes, su cabello estaba suelto en ondas desordenadas ¡Mierda! Con solo verla me había puesto como una roca de lo duro que estaba. Camino tan despacio y suave que me hizo pensar que tenia miedo con esos tacones. Pero no, ella era toda una experta en sus movimientos. Se adentro en aquel circulo de cristales que rodeaban el caño, lo tomo con una mano y giro en el muy sencillamente, quedando frente a mi cuerpo, que sin reparos camino hacia mi y se arrodillo, gateando hasta donde estaba se sentó sobre su costado. Me señalo con su dedo índice para luego metérselo en su boca, sacarlo y ofrecérmelo.

Como el idiota que era me acerque a ella y acepte lo que gustosa me daba. Tomé su mano delicadamente y la lleve hacia mis labios, lo metí en mi boca y con mi lengua lo rodé logrando que su pecho se acelerara. Ella al ver que le seguía el juego quito su dedo y con toda su mano tomo mi nuca acercándome a su rostro. Llevo su labio a mi oído y susurro…

—Esta noche seremos diamantes en el cielo, amor… —y sin más se separo de mí, dejándome con el aliento atorado en mi garganta.

Se paro del lugar con una agilidad casi envidiable y camino de espaldas hacia el caño. Se adentro entre la lluvia de cristales. Bella giraba en torno al caño, sus piernas quilométricas la hacían ver tan delicada y a la vez tan ágil. Era fantástica. Se trepo por el caño y de un movimiento exacto abrió sus piernas colocando el tubo en medio de estas sin la necesidad de sostenerse por las manos, se tiro hacia atrás quedando medio cuerpo en el aire, moviendo sus manos al compas de la música.

Los hombres del lugar la miraban embobados por la destreza de sus piernas y brazos, sus mandíbulas caían al piso al igual que la mía, lo peor de todo era que los entendía, pero la diferencia era que solo yo la poseía de mil maneras diferentes, solo a mi ella me pedía más y más, solo por mi ella gritaba y mi nombre era el que se escuchaba.

Cuando estaba finalizando su baile dejando a más de uno duro como la piedra, incluyéndome. Hizo una figura alta. Sosteniéndose con solamente una de sus piernas se inclino hacia atrás quedando cabeza hacia abajo y con uno de su brazos se tomo la otra pierna y giro alrededor del tubo. Los aplausos no se hicieron esperar, gritos y ovaciones se escuchaban de todos los presentes. Cuando se estaba acomodando sus ojos se posaron sobre mi de una manera tan erótica se dejo caer sobre sus piernas abiertas, poniendo mas eufóricos a toda la audiencia masculina. Se arrodillo y separo de manera brusca la lluvia de cristales sosteniéndose de estas, gateo hasta quedar frente a mí y se volteo dándome una privilegiada vista de su perfecto trasero. Se apoyo sobre sus antebrazos y levanto un poco sus pies haciendo un movimiento con su trasero. Instintivamente me acerque aun mas a ella, mis manos me picaban por acariciar su trasero y que me cortaran una pierna si ganas no me faltaban de darle una nalgada.

Se dio la vuelta y sentada sobre su trasero se inclino hacia atrás y abrió sus piernas, mostrándome así ahora su centro cubierto por la tela de su prenda de baile, mis ojos fueron a para hacia ese lugar que tanto me gustaba y se sentía delicioso cuando me envolvía. Ella dejo caer sus piernas y sobre el borde del escenario y enseguida supe su intención. Le estire mis brazos y ella sin mas se dejo caer en ellos, me acomode en el sofá y ella se acomodo en mi regazo, frotando inconscientemente su trasero sobre mi miembro de manera que nadie lo viera solo para que yo y mi maldito pene lo sintiéramos.

La música se fue de apoco apagando hasta que todo concluyo. Por un segundo no se escucho ningún ruido, hasta que de la nada los aplausos y gritos se comenzaron a escuchar. Mis manos vagaron por su cuerpo cuan sediento en busca de agua hasta que encontraron su objetivo. Tomé su rostro con mis manos y literalmente me fundí en sus labios, sin necesidad de pedir permiso Bella me abrió su boca dándome guerra con su lengua. No me importaba nada y al parecer tampoco a ella.

— ¡Disculpe Srta. Swan! —medio gritó un hombre. Ambos nos separamos pero sin dejarnos de tocar y Bella miró a quien nos interrumpía. Era su Jefe de seguridad. Bella lo miró esperando a que hablara, pero este parecía un poco nervioso. Nunca lo había visto así, siempre de manera gélida estaba su rostro y ahora parecía hasta un poco asustado, algo tenía que decir.

— ¿Paul, vas a hablar? —preguntóBella sin paciencia.

—Lo siento Srta. Swan… su… su padre, el Sr. Swan la espera en su oficina y es de carácter urgente —al mencionar a su padre, el cuerpo de Bella se tenso, pero un bufido salió de sus labios.

—Esta bien Paul, dile que enseguida voy—dijo Bella volteándose y depositando un beso en mis labios.

—Lo siento, pero dijo que me tenía que acompañar.

— ¡¿Qué demonios?! —casi gritó Bella, a lo que Paul solo atino a encogerse de hombros. Bella se levantó de mi regazo y deposito un beso en mis labios— Nene, ve con Jasper y espérame en la barra, enseguida estoy contigo.

— ¿Algún problema, Bella? ¿Quieres que te acompañe? —pregunté, no quería dejarla sola. No conocía a su padre, pero supongo que él había visto el show de su hija y estoy seguro que no le gusto nada.

—No te preocupes, yo manejo esto —y sin más se alejó de mi lado, caminando hacia una de las puertas que daba hacia el pasillo donde estaba ubicadas las oficinas.

Salí de mi sector vip, exclusivamentemío, y me dirigí hacia donde se suponía debían estar Jasper y Alice. Al llegar ellos estaban en una divertida conversación, ajenos a su alrededor y a lo que estaba pasando. Jasper hacia movimientos con sus manos a lo que Alice respondía con tímidas carcajadas. Cuando estuve detrás de ellos, me senté junto a Jasper para no incomodar a Alice, pero al parecer a ella ya no le molestaba mi presencia.

— ¡Edward, amigo, que buen show! ¿Lo has disfrutado? —asentí a la pregunta idiota que me estaba haciendo. Por supuesto que lo había disfrutado y al parecer su padre había visto lo mucho que lo había hecho— ¿Y porque tienes esa cara? —le hice una señal al tipo de la barra, mostrándole el vaso vacio de Jasper y este asintió, cuando me lo trajo le di dos billetes de veinte dólares.

—Al parecer está el padre de Bella y ella fue llamada por él apenas acabo su show, supongo que a él no le gusto nada su baile —al decir eso Alice volteó y escaneó todo el lugar, con la mirada un poco inquieta.

— ¿Qué fue lo que le dijo?

—Él nada, Paul fue el que le hizo saber que su padre la esperaba —suspiré inquieto, no me gustaba nada dejarla sola. Sí el Sr, Swan se había molestado con Bella, por su actuación yo quería estar presente— Alice, ¿tu sabes porque la habrá hecho llamar? — Alice negó con su cabeza.

—A lo mejor, es algo referido al negocio… no se, pero…

— ¿Pero?

—El Sr. Swan suele ser a veces un tanto… celoso y posesivo con Bella, aunque ella a veces maneja bastante bien las situaciones que se le presentan —dijo con un deje de orgullo al hablar de su amiga—. Sí es por ti que la mando a llamar, entonces ten por seguro que ella lo solucionará —asentí no muy seguro, al fin y al cabo él es su padre.

En el escenario estaba una chica con rasgos orientales, haciendo un baile de geisha muy parecido al de la película, Memorias de una Geisha. En este caso la muchacha hacia un baile erótico, a medida que bailaba se iba despojando de las largas telas en color borgoña que componían su quimono. La música era embriagadora, acordes que te llevaban al lejano oriente, te transportaban, te hacían vivir algo que no era realidad. El cabello largo y color azabache de la chica hacia resaltar su rostro pálidoy labios color rojo sangre. Ella era todo lo que una mujer oriental tenía que tener para ser perfecta.

— Es muy hermosa Choyi… —volteé mi rostro y me encontré con Alice mirándome con una tímida sonrisa. Asentí— Ella es una Geisha, su naturaleza es ser un mujer sumisa… aun esta en busca de su mejor postor, es una que al igual que Bella no necesita bailar para vivir, aun así lo hace por hobbie, supongo que ser una Geisha en estos tiempos es bueno —la mire atónito, ¿acaso era lo que me estaba imaginando?

— ¿Acaso ella es…? —Alice me miro.

— Muchos pueden cuestionar su forma de vida, pero así fue criada y enseñada, ella es una Geisha pero muchos la llaman dama de compañía… aquí suelen venir algunos de sus clientes, ellos son personas con poder, pero hay uno que creo la vuelve loquita… y no es alguien de influencias precisamente —una sonrisa se formo en sus labios— él la acepta tal cual es, y espera… él solo espera —dijo con un deje de tristeza en sus palabras.

— ¿Por qué espera?

—Porque sabe que para que ella se consagre como una verdadera Geisha debe sacrificar… algunas cosas entre esas cosas, el amor —dijo mirando hacia la barra donde Jacob miraba el baile de Choyi con la boca abierta. La miraba con adoración y no dejaba que escapara ningún movimiento hecho por la muchacha. Al parecer Jacob estaba enamorado de un imposible.

Por un momento me había olvidado del motivo por el que estaba ahí hablando de lo más campante con Alice. Mi vista se fue directamente a la puerta por donde se había perdido Bella, me removí en mi asiento y lleve mis manos hacia mi cabello. Estaba sumamente nervioso. Jasper que al parecer había ido al baño, volvía con una estúpida sonrisa y su mirada puesta en Alice. Este cabron se traía algo en manos.

—Acaban de decirme que luego del show de la Japonesa se abrirán las pistas de baile… ¿Alice te gustaría mover el esqueleto un rato conmigo? —dijo haciendo un movimiento de caderas.

—Yo… Yo creo que no… —dijo Alice un poco nerviosa.

— ¡Prometo no tocarte! —Dijo mi amigo poniendo sus manos detrás de su cuerpo— Bailaremos solo música movida, que no haiga necesidad de tocarnos —Alice se lo pensó y luego de un rato de pensarlo asintió no muy convencida.

Mire por detrás de Jasper y vi que Bella se acercaba a paso rápido hacia donde estábamos. Se había cambiado y ahora estaba con un leggin de cuero, tacones rojos y una camisa traslucida en color negra. Su semblante era serio, enojado. Estaba seguro que Bella había discutido con su padre.

— ¿Podemos irnos ya? —pregunto mirándome, para luego mirar a Alice.

—Bella yo… me quedare un rato más si no te molesta —dijo y por un segundo su mirada se poso en Jasper. Bella frunció un poco su ceño, pero desistió de seguir hablando.

—No,… solo… puedes quedarte, solo hazme saber cuando llegues a tu departamento —Alice asintió.

Le hice un asentamiento de cabeza a Jasper y este me respondió de la misma manera. Seguí a Bella hacia la puerta principal y en la entrada Paul, la estaba esperando.

—Srta Swan, piensa irse, porque yo… —Bella, que había pasado a su lado sin siquiera dirigirle una mirada, se dio la vuelta encarándolo.

— ¡Tu nada Paul! sabias que mi padre había llegado, debiste avisarme apenas él puso un pie dentro del club. Cualquier cosa que pase con mi padre me lo deben decir así sea a medio día, y más si mi padre llega sin avisar. Tu sabes los días que él viene ¿No es así? —Paul asintió agachando la mirada— entonces si viste que era raro que él estuviera aquí ¿Por qué no me avisaste de su presencia, Paul? —Bella negó con la cabeza un poco mas calmada. Ella estaba tratando de tranquilizarse.

—Lo siento mucho, siento si mi falta de acción le hizo causarle problemas con el Sr. Swan, le prometo que no volverá a pasar Srta. Swan —dijo Paul mirándola.

—No te preocupes por lo que a mi me pase, solo fue un berrinche de Charlie… pero la próxima vez que vuelva a pasar algo parecido, quiero que corras para avisarme ¿de acuerdo? —Paul asintió de manera efusiva y salió por delante de Bella, hacia la entrada principal. Al salir él ya estaba pidiendo el auto de Bella.

—Bella yo traje mi auto… —ella asintió y se volteo.

—Paul, vuelve a guardar en coche, me voy con Edward —este asintió y se dio la vuelta. Tomé la mano de Bella y la conduje por la calle, hasta que llegamos a mi auto, hice que entrara y le abroche el cinturón de seguridad, para luego cerrar la puerta. Ya dentro del auto, me disponía a encenderlo cuando ella suspiro entrecortado. Sabia lo que se venia.

—Bella ¿quieres hablar de lo que paso? —Ella negó— ¿prefieres que lo hablemos en tu departamento? —Ella me miró y asintió. Me incline sobre su cuerpo y bese sus labios de manera dulce y casta. Su respuesta fue tomar mi cabello entre sus dedos y tirar de ellos de manera deliciosamente seductora. Una de mis manos se deslizo por el costado de su cuerpo, hasta su cadera y más abajo, hasta la unión de su pierna y su pelvis.

Cuando de su cuerpo se trataba, mis manos cobraban vida propia, ahueque mi palma sobre su centro y de manera lenta comencé a acariciar, ejerciendo cada vez mas presión, a lo que por instinto natural, Bella separo sus piernas.

—Oh Bella… tu sexo esta más que listo para mí —Bella se removió encorvando su espalda. Dándome a entender su intención. Pero yo quería esperar, aun no era tiempo, teníamos toda la noche. En ese momento supe que era hora de alejarme.

— ¿Qué sucede? —dijo aun con ojos cerrados y respirando entrecortadamente.

—Que quiero esperar, nena, aun tenemos toda la noche —mi sonrisa maleva hizo que ella soltara una carcajada.

—De acuerdo galán… pero por favor apúrate que necesito descargar tensión.

—A sus órdenes… —y sin más salí disparado del lugar.

No tardamos mucho en llegar a la casa de Bella. Apenas traspasamos el umbral de la residencia, Bella se colgó de mi cuello besándome de manera brutal, mordiéndome los labios a medida que me besaba. Le quite sus prendas de vestir como si no hubiera mañana, y al cabo de unos segundos ambos estábamos desnudos. La alce por sus piernas e hice que me envolviera con ellas. Busque estabilidad y lo primero que encontré fue el caño donde ella practicaba en medio de su sala, la apoye en este e hice que se agarrara por encima de su cabeza, ella se soltó de mi cadera y yo caí de rodillas ante ella. Restregué mi rostro en su vientre y deje besos húmedos en el. Bella separo sus piernas conociendo mi intención y sin preámbulos enterré mi rostro en su sexo, lamiendo como un condenado poseso.

Sus gemidos se escuchaban en toda la estancia, tenia ambas piernas de ella sobre mis hombros y mi rostro no le daba tregua a su centro húmedo y prieto. Mi miembro estaba deseoso de sentir el calor de su carne apretándome, pero por ahora ella era la que disfrutaría.

El rostro de Bella estaba desencajado del placer y la lujuria. Sus manos estaban fuertemente agarradas por encima de su cabeza al caño dorado. Sus talones golpeaban mi espalda cada vez que un latigazo de placer le recorría el cuerpo. Su orgasmo detono cuando con cuidado con mis dientes tire de su sensible clítoris y luego chupe aquel nudo de manera férrea. Su respiración se había disparado, la tomé por su cintura y la levanté sobre mis brazos llevándola hacia su habitación, al entrar la deje en medio de la cama e inmediatamente separo sus piernas, deseosa de recibirme. Así era ella. Me posicione entre sus piernas y jugué con la punta de mi miembro y sus labios, tan mojados como sensibles. Me introduje de una sola vez y ella dio un respingo por la inconfundible sensación de sentirnos completos por el otro, cuando nuestra unión se completaba.

—Oh… no sabes… lo que… daba por sentirte así hoy… —dije sobre sus labios, hinchados por besarlos de manera brutal.

—Apenas te vi… me puse caliente, te quería dentro mío en ese mismo lugar —mis embates se hicieron cada vez mas profundos. Estábamos dando rienda suelta a nuestra pasión y lujuria, ella así lo necesitaba.

La tomé por sus caderas e hice que se volteara y se arrodillara sobre el colchón. Sin resistirme la penetre por detrás. Esta posición siempre había sido satisfactoria, pero con Bella era algo completamente diferente, sentirla de esta forma me estaba volviendo loco completamente. Sus gemidos dejaban claro que ella lo disfrutaba. Sus paredes comenzaron a apretarme y no lo resiste, la penetre de marera ruda y corta, liberándome desde lo mas profundo de su ser. Los gritos de ella no se hicieron esperar y me siguió.

Bella cayo sobre el colchón jadeando y yo caí sobre ella aun dentro suyo.

— ¡Eso… eso fue… —yo termine de hablar por ella.

— Maravilloso —rodé sobre mi cuerpo e hice que volteara y apoyara su cabeza en mi pecho. Una risita salió de sus labios y la imite porquesabía que había sido genial.

Luego de que ambos disfrutáramos esa agradable sensación poscoital de relajación venia lo complicado para mi y era, preguntarle que había pasado con su papá.

— ¿Bella?

— ¿Si?

— ¿Qué paso con tu padre?

—Él solo se enfado un poco por mi actuación, él conoce mi forma de bailar y lo de hoy nunca había sido "propio de mi persona" según él, por lo que se enfado por que pensó que tu eras un desconocido —dijo para luego quedarse callada.

— ¿Y tu que le dijiste? —ella levanto su rostro y apoyo su mentón en mi pecho. Su mano izquierda acaricio mi pezón y yo suspire.

—Que tú no eras un desconocido, que eras un hombre con el que me estaba conociendo —su respuesta me había desilusionado un poco. Pensé que tal vez, ella diría que era su novio. Cerré mis ojos y deje que mi cabeza cayera hacia atrás— ¿Qué pasa? —preguntóapoyando su mano en mi rostro.

—Pensé que le dirías que era tu novio —dije sin rodeos, no quería mentirle en nada, mucho menos con mis sentimientos. De ella lo quería todo, principalmente su corazón ¡Mierda!

— ¿Y eso te desilusiono?

— Sí.

— ¿Por qué? — ¿acaso no se daba cuenta, que ya me tenia comiendo de su mano?

—Bella, acaso no te das cuenta, que lo único que hago es querer pasar tiempo contigo, que me encantas, me gustas, me fascinas y no solo tu cuerpo, sino también tu forma de ser… tu me vuelves loco, no quiero alejarme de ti, quiero que seas mía delante de todos… Bella… yo… ¿quiere ser mi novia? —su rostro se había vuelto un poco mas pálido, pero enseguida cobro semblante, ella se levantó y se sentó sobre sus rodillas, dándome unaexquisita vista de sus bien formados pechos.

—Yo… yo…

—No tienes que decir nada… lo entiendo —ella sin previo aviso se me tiró encima haciéndome callar y me beso de manera efusiva.

—Sí Edward, si quiero ser tu novia —una estúpida risa se escuchó en la habitación, la bese como si no hubiera mañana e hice que se posicionara sobre mí. Al ver lo que quería ella comenzó a hacer círculos sobre mi ya crecido miembro y a moverse de adelante hacia atrás. Se paro un poco y alineé mi pene sobre su entrada. Cuando se dejo caer, literalmente me perdí en el momento.

—No te arrepentirás amor —a Bella pareció emocionarla esa palabra, por lo que escondí su rostro en mi cuello.

Dejamos que el amor la pasión y el deseo nos consumieran toda la noche. Dejándonos exhaustos e inconscientes sin fuerzas para más.

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El sol me daba de lleno en mi rostro. Abrí un poco mis ojos y vi la melena de Bella sobre la almohada, me estiré un poco y el repique de mi celular se escuchaba hasta donde estaba. Me levanté sin hacer demasiado ruido y baje las escaleras hacia el montón de ropa que estaba esparcido sobre el suelo de la sala. Saque el aparato y vi que era una llamada de el hijo de puta de Emmett.

¡Mierda!

Corrí hacia arriba y Bella ya se estaba levantando, al verme se paro enseguida.

— ¿Qué pasa? —preguntó.

—Ayer con todo lo que paso, se me olvido preguntarte si hoy me querías acompañar a almorzar a la casa de mis padres… solo si quieres, no… —me interrumpió.

—Esta bien… —y sin mas se dirigió hacia su baño como Dios la trajo al mundo—solo deja que me de una ducha y vamos —y sin mas se metió dentro. Mi cara de idiota se podía percibir a leguas. Saco su cabeza por el marco de la puerta y sonrió de manera maleva— ¿quieres que compartamos la ducha? —solté mi celular y me encamine hacia el baño, disfrutando en mi mente de lo que vendría.

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No me había dado cuenta de lo nervioso que estaba, hasta que mi auto se estaciono en la entrada de la casa de mis padres. La casa de ellos era modesta pero linda. Siempre había soñado con tener una casa como la de ellos. Mi meta futura era comenzar a ahorrar para poder obtenerla.

Emmett aun no había llegado, tiempo que me daba de explicarle a mis padres el porque de la ausencia de Rosalie.

Cuando nos bajamos del auto lo rodeé para tomar la mano de Bella. Su tranquilidad era lo que me asustaba. Luego de habernos dado la ducha ella había optado por ponerse un bonito vestido floreado hasta las rodillas y unas bailarinas en color blancas, dejo su cabello suelto y por supuesto nada de maquillaje, era algo que me había acostumbrado a no ver. Y a mi me parecía mejor.

Cuando le pregunté del porqué del vestido ella contesto con una tímida sonrisa…

—De vez en cuando me gusta parecerme como alguien normal y decente —eso me había sacado de juego, tenia que hablarlo luego, ella era la persona mas decente que había conocido aparte de mi madre.

Ya en el porche de la entrada de la casa de mis padres, tomélas manos de Bella y las besé.

— ¿Estas nerviosa?

—Un poco… no todos los días conoces al los padres de tu primer novio oficial —eso me habíasorprendido— No me mires así… sí, tu eres el primer novio oficial que he tenido, los demás solo fueron… juguetes sexuales —la puerta se abrió dejándome ver a la hermosa mujer de cabellos caramelos que tenia por madre.

— ¡Hijo! —ella me abrazo, sin percatarse de Bella. Cuando lo hizo se aclaró la garganta— Lo siento, soy Esme, la madre de este desalmado —Bella se rió y le tendió una mano.

—Soy Bella.

—Mi novia, mamá… —dije antes de que ella hablará.

Mi madre nos quedo mirado de hito en hito y luego parpadeo. Su cabeza estaba trabajando en este hecho. Sabia que se preguntaba donde estaba Rosalie y porque yo venia con Bella. Por detrás de mi madre apareció mi padre con una sonrisa, me abrazó y luego saludo a Bella. Carlisle siempre había sido un hombre perspicaz, sin decir o preguntar nada movió a mi madre e hizo que entráramos dentro.

Y a en la sala mi madre se excuso con ir a buscar algo para beber.

—Y bien Edward ¿Quién es esta muchachita? —preguntó el hombre rubio, que a pesar de sus años las mujeres aun según suspirando por él.

—Ella es Bella… mi novia —Bella que se había sentado junto a mi en el sofá de dos cuerpos, pude sentir como se acomodaba un poco nerviosa.

—Que… que bueno, me alegro por ti hijo —los ojos de mi padre se fueron hacia el rostro de Bella, mirándola fijamente— Tu rostro se me hace conocido, creo haberte visto en alguna otra parte —mis sentidos de alertas se dispararon. No podía ser que mi padre conociera a Bella, a menos que…— ¡Sí! Tú eres la hija del famoso empresario de clubes nocturnos ¡Te vi en esas revistas que compra Esme!—Bella me miró y luego sonrió ¿también salía en revistas?

Mi madre apareció con una bandeja con sus famosos jugos de frutas frescas. Al ver el rostro de mi padre mi madre por puro regocijo de verlo sonreír, también lo hizo.

— Porque sonríen ¿De qué me perdí? —preguntócuándo dejo la bandeja sobre la mesa. Yo tome un vaso para Bella y otro para mí.

— ¡Oh Esme! Tu hijo tiene por novia a una niña famosa —Bella se ahogo con su bebida y yo me incline sobre ella.

— ¡Carlisle no seas imprudente! —Bella le dio una mirada de agradecimiento— Deja que ella hable sí así lo quiere.

— Bueno… en realidad… —Bella suspiró y se acomodo el cabello— Mi padre es el famoso, yo… solo soy su hija, no suelo salir en revistas y esas cosas, muy rara vez voy a un evento donde se requiera mi presencia.

—Uhm… ¿Cómo era que se llamaba tu padre? — ¡Oh papá!

—Charlie Swan…

— ¿Eres hija de Charlie Swan? —Bella asintió— Conozco su historia, por las revistas, pero se que el cincuenta porciento de lo que se dice es mentira, porque dime ¿Quién demonios conoce de que color es el que una modelo usa cuando anda en su hogar? —hizo un gesto de incredulidad, como no pudiéndolo creer… y siguió. Bella solo reía y asentía a lo que mamá decía— Realmente la prensa amarillista es una porquería, suelo enterarme de esas cosas por mis revistas que da la casualidad que su suplemento de chef novatos son muy bueno, siempre hay recetas innovadoras que una puede hacer… Te sorprendería saber que puedo hacer con unas papas y un pedazo de carne, solo tienes que… — ¡Dios santo! Mi madre a veces se cebaba tanto hablando que uno tenia que pararla.

— ¡Mamá para! Estas abrumando a Bella… lo siento —dije mirando a Bella, que estaba roja por aguantar la risa.

—No te preocupes… supongo que algunas clases de cocina no me vendrían para nada mal —ahora ambas mujeres se reían.

Un ruido en la puerta de entrada, nos aviso que Emmett había llegado. Él se hizo presente sosteniendo la mano de una muy, pero muy avergonzada Rosalie, quien al ver a mi madre agacho su cabeza. El rostro de Emmett estaba más pálido de lo normal. Debajo de sus ojos las inconfundibles marcas de no haber dormido, estaban presentes. Mi respiración se había disparado. Una presión en mi mano, me hizo acordarme de quien era ahora mi prioridad. Miré a Bella y ella me mira interrogante.

—Alguien me puede explicar ¿Qué demonios pasa aquí? —la dulzura de Esme había salido disparada al ver a su hijo mayor, de la mano con la supuesta novia de su hijo menor… todo un culebrón mexicano.

—Eso deberías de preguntárselo a tu hijo —mi madre me miró y luego miró a Emmett.

— ¿No tienes nada para decir hijo? —Emmett suspiró y luego miró a Rosalie.

—Supongo que tanto tu mamá como a ti papá una explicación de mi parte, Edward, no tiene nada que ver en esto… —mi enojo se había disparado.

— ¡Por supuesto que no tengo nada que ver! ¡Par de descarados!

—Edward… —la voz de Bella resonó en mi cabeza pero lejos de escucharla, mi puta boca siguió hablando.

— ¡Por supuesto que le debes una explicación a mamá y papá! Pero empieza con contarle, que desde hace un año que Rosalie me ponía el cuerno contigo, con mi propio hermano y que yo mismo los encontré hace unos días en donde hasta hace poco era la casa que compartía con la que pronto seria mi prometida… —mi padre con el semblante que siempre lo caracterizaba, me hizo cerrar el pico de una forma brusca.

— ¡Edward! Te recuerdo que tu estas con alguien ahora —esas simples palabras me sacaron del puto berrinche que había armado. Miré a Bella y esta me miraba con un intenso brillo en sus ojos, pero para nada bueno.

Sabía que omitido cierta información sobre mi vida, ella me había confiado muchas cosas y por lo mismo yo le debía la misma complicidad. Ella miró hacia Rosalie y negó con la cabeza, no sabía que estaba pensando esa cabecita, pero sabía que no era nada bueno.

—Bella… —quise tomar la mano que reposaba en su regazo, pero esta la quito disimuladamente. Algo que dolió.

—Edward, Emmett acompáñenme por favor —dijo mi madre, parándose y dirigiéndose hacia la cocina. No quería irme y dejar a Bella, no en este momento. No con Rosalie en la misma habitación no quería que ella pensara cualquier cosa. Su mirada era cautelosa y hasta se podía ver cierta desilusión.

Sin decir nada me paré y me dirigí hacia la cocina donde me esperaba mí madre y Emmett. Ellos ya estaba hablando, yo solo me limite a quedarme callado.

—Mamá, es verdad, nosotros no queríamos que esto pasará, yo no queríacausarles daño, a ninguno —cuando dijo esto ultimo me quedo mirando.

—Pero aun así, lo hicieron… ¡Emmett ella era la novia de tu hermano! ¡Yo no te crie de esa forma! Tu padre y yo… —ella suspiro y sus ojos se aguaron— ¿Qué hicimos mal? ¿Yo que hice mal? —Emmett negó con la cabeza, y estaba seguro que de sus ojos muy pronto comenzarían a caer lagrimas, él siempre fue muy llorón.

En ese momento entro mi padre.

—Rosalie acaba de irse, ella… ve tras ella hijo, no estaba bien —Emmett miró a mi madre y esta asintió.

—La amo mamá… lo siento —y sin más salió.

—Edward ¿tu no tienes nada que decir? —pregunto mi madre.

— ¿Qué quieres que te diga?

—Te cuidado como le hablas a tu madre, no me olvido que ya eres un hombre hecho y derecho, pero si todavía tengo que ponerte en tu lugar lo haré —me encogí de hombros, avergonzado por mi contestación.

—Lo siento mamá, todo esto… sabía que no terminaría bien —suspiré y de manera breve le conté como había conocido a Bella, el mismo día de que también me entere del engaño de Emmett— y ayer le propuse ser mi novia… y ella acepto. No se, todo con ella es diferente, me hace sentir bien —el rostro de mi madre se había suavizado un poco. Se acercó hacia mí y me abrazo.

—Lamento lo que tuviste que pasar, pero ¿Por qué no nos avisaste? ¿Por qué no quieres vivir aquí con nosotros? Tu sabes que las puertas de casa siempre estarán abiertas para mis hijos… así sean ya todo unos hombres —asentí.

—No es que no quiera vivir con ustedes, pero todavía creo que prefiero un poco la intimidad que el departamento de Jasper me da… tal vez mas a delante lo considere ¿te parece?

—De acuerdo, ahora… creo que será mejor que vayas a ver como esta Bella —asentí. Me acerque a ella y la abrace.

—No te preocupes mamá, las cosas se pondrán bien—asintió y me soltó. Miré a mi padre y este me señaló la puerta, asentí sabia que el se estaba preocupando por Bella.

Cuando llegue a la puerta, me di cuenta del porque de su preocupación. Bella estaba dándome la espalda y parada frente a la ventada de la sala de mis padres, mirado hacia afuera. No le pude ver su rostro, pero sus brazos los tenia cruzados sobre su pecho.

— ¿Bella? —la llamé con cautela. Ella no se dio la vuelta, ni se inmuto— No sé qué estará pensando esa cabecita, pero estoy seguro que lo podemos hablar…— ella siguió mirando fuera de la venta.

— ¿Por qué me trajiste aquí?

—Porque eres mi novia…

— ¡Mientes! Me trajiste aquí porque no querías parecer menos… con razón la perplejidad de tu madre al verte llegar conmigo y no con… ella. Tu madre estaba esperando a otra persona no a mi, solo me trajiste aquí para que ellos vean que tu lo superaste, pero no es verdad, yo se que no… —sus ojos estaba colmados de lagrimas.

— ¿Estas llorando? —ella negó, muchas de las cosas que había dicho habían sido ciertas. No me había dado cuenta de cuantos errores estaba cometiendo con Bella. Y no sabía cuánto lo iba a lamentar. Ella paso por mi lado y se dirigió hacia la puerta.

—Por favor llévame a mi departamento…

Y sin mas salió, dejándome solo en medio de la sala ¿Realmente me estaba pasando esto? Mis padres salieron y miraron a su alrededor, buscando algo, probablemente a Bella. Mi padre se me acercó y paso un brazo por mis hombros.

—Ella es una buena chica, no la dejes escapar —asentí y sin más salí detrás de la única mujer que hasta ahora había movido todo mi mundo.

No la dejaría escapar, sabia que había metido la pata hasta el fondo del tarro con ella, omitiendo ciertas cosas que debí de confiárselas, pero haría cualquier cosa para que ella me diera una oportunidad de explicarme. Lo intentaría todo, ella me lo pondría difícil, pero si fuera necesario concurriría a lo más inpensado.


Bien ¿que les parecio? Edward no se porto bien, y lo pagara, pero en el proximo capitulo...

lamento la tardanza... y les aviso que para las que esperan EL PECADO DE TUS OJOS es la proxima actualizacion!

ahora sip, las dejo

se las quiere y agradece

***Gis Cullen***