Todos los personajes son propiedad de Rumiko Takahashi… la Grande

PADRE SUSTITUTO

Han vuelto al Sengoku. Sesshoumaru había acompañado a Ahome a su revisión, donde el médico no detectó nada nuevo. Nunca terminaría de acostumbrarse a esos nuevos aparatos!... además, esa cosa que el médico llamaba ecograma, hacía un zumbido de lo mas molesto. Era obvio que los cachorros también lo sentían. Aparentemente todo corría como seda, y la madre podría darse el lujo de vivir en paz.

Sí… claro…

Así que se despidieron de la familia, Incluyendo un extraño acto del Taiyoukai y el pequeño Souta. Cualquiera diría que eran cómplices en algo.

Ese día, presidido por un sol esplendoroso, el malvado enemigo se presentó. Ahora si iba con todas las ganas de matarlos. Creía que estaban indefensos. Sesshoumaru, como otras veces, dejo a su cuñada al cuidado de sus amigos, y se fue.

Náraku aparece, sonriente, con esa amabilidad que parece querer hacer parte de su persona, pero que no deja de resultar falsa. Empieza a atacar al grupito, con las púas de sus manos, y con sus tentáculos. A sus espaldas, Hakudoshi observa toda la escena con verdadero deleite.

Kohaku y Kanna siguen ocultos, protegiendo el corazón del Hanyou.

-Es una pena –dice Náraku, al cerrado círculo que rodea a Ahome- es una pena que ya no puedan defenderse de mí… sin el estúpido de Inuyasha, ustedes no son más que frágiles humanos!

-Náraku! No lograrás vencernos! – responde el monje- tienes razón en que solo somos humanos, pero somos mas fuertes de lo que imaginas!

-¿Qué tonterías dices, monje tonto?... – replica Hakudoshi- sabes muy bien que si aún siguen vivos, era solo por ese híbrido! Que ahora ya no está para cuidarlos!

-La verdad, aunque le alegró mucho la muerte de ese tonto, me apenó un poco no haberlo presenciado. Kikyo debió compartirlo conmigo. Pero lo importante, es que ya no existe más!

Un violento rayo de energía maligna fue arrojado por Náraku…

Una enorme polvareda llena el claro, como si una bomba hubiese hecho explosión. Tanto Náraku como Hakudoshi esperaban con placer ver los cuerpos destrozados de sus eternos enemigos.

La sorpresa fue inmensa.

- ¿Sabes, Náraku?... siempre has sido bastante tonto… ¿acaso no me recordabas? – una espada había cortado el flujo de energía, protegiendo al grupo de Ahome. – eso me ofende…

- ¿Sesshoumaru!

- Olvidaste que teníamos una cuenta pendiente… pero yo no. Además, ahora me debes una disculpa por ofender a mi hermano…

-¿Acaso lo querías tanto, señor Sesshoumaru? –el hanyou sigue sorprendido, pero no pierde su sangre fría – Hasta donde estaba enterado, usted lo odiaba tanto, que se alió conmigo en una ocasión…

-Es de sabios cambiar de opinión… pero eso tú jamás lo entenderías…

La lucha entre Náraku y Sesshoumaru es desigual… a pesar del inmenso poder del Taiyoukai, Náraku es un experto en evadirse, y sobre todo, en ataques a traición. Además está la añadidura de Hakudoshi, permanentemente intentando matar a alguno de sus amigos…

Así que, a pesar de haber desintegrado por completo a ambos seres, el youkai ve con furia como se disuelven en una esfera, burlándose de él…

-Nos volveremos a encontrar, señor Sesshoumaru… pero en esta ocasión, si estaré preparado –se despide Náraku

Sesshoumaru no puede hacer nada. Él no tiene la capacidad de romper los campos de energía que tenía Inuyasha.

Es entonces, cuando al fin se van, que se acerca a sus compañeros.

-Sesshoumaru! Creímos que nos habías abandonado! – exclama Sango - ¿Por qué regresaste?

-Nunca nos abandonó Sango –aclara Ahome

-Creo que ahora entiendo – Miroku ha comprendido todo - ¿esperabas conocer los planes de Náraku?

-Sí… si el creía que estaban solos, me sería mas fácil tomarlo por sorpresa, y evitar que huyera de nuevo… -Sesshoumaru no ha perdido su ira, que parece envolverlo en un aura negra – pero ese estúpido es demasiado cobarde como para atacar de frente…

-No se preocupe, señor Sesshoumaru! – le pide Shippo, serio - ahora tendrá mucho miedo, ya que sabe que usted está con nosotros… - Shippo había protegido a la pequeña Rin durante todo el tiempo que duró el ataque

-Señor Sesshoumaru! Yo nunca dudé! Usted jamás nos abandonaría – Rin se agarra de uno de sus brazos

Todo el mundo esperaba que él la retirara de sí, con un deje de molestia.

Pero él hizo algo nuevo.

Zafó su brazo del agarre de la niña, y tomándola por los hombros, la pegó contra su cadera, siendo la muchachita la más sorprendida.

-Tienes razón Rin… Jamás lo haría. Siempre cumplo mi palabra. Kitsune, te has portado como un hombre…

Nadie podía articular palabra.

Algo muy raro le había ocurrido al youkai de cabello plateado. Algo nuevo… y extraño…

-¿Qué demonios me están viendo? –en fracción de segundos, había regresado el monstruo de siempre, eso tranquilizó a su audiencia

Tras una última mirada, el grupo se preparó para descansar. Las chicas querían darse un baño, sobre todo Ahome, a quien el calor le acongojaba hasta el fondo de su ser.

Parecía que sus bebés emanaban una ola de cálida energía todo el tiempo, que la hacía abochornarse cada cinco minutos.

Así, que bajo la vigilante mirada del Taiyoukai, fueron al río a tomar ese necesitado baño.

-Sango… ¿No crees que me veo fea? –Pregunta la embarazada, mientras mira su reflejo en el agua

-¿Quee?–Sango la ve con ojos de loca – ¿Qué tienes? Por supuesto que no! es mas… te ves mas bella que nunca!

-Es que siento la cara muy cansada… como si tuviera veinte años mas… -la chica suspira, mientras acaricia su vientre desnudo.

-Ahome… de verdad te ves hermosa –le dice Rin, con todo su inocente corazón – yo he visto como te miran mi señor Sesshoumaru y el Monje Miroku… estoy segura de que ellos te encuentran bellísima… y Shippo ni se diga! Se la pasa alabándote!

Sesshoumaru escucha todo desde atrás del tronco donde se encuentra. Las ha acompañado pues conoce a su enemigo, pero permanece en ese lugar para que ellas tengan privacidad. Entorna un poco los ojos, fastidiado ante el comentario de Rin…

-- Esa niña! – se dice- tengo que tener mas cuidado… parece que no se le escapa nada.

Es entonces cuando decide hacer algo… poco respetuoso…

Sube en el árbol, y cobijado por la sombra de las centenarias ramas, se dispone a observar a las bañistas.

Primero estudia a Sango, su esbelta figura, aunque ligeramente musculosa a base del continuo ejercicio, es adorable, perfecta, sensual, con una piel que mas parece seda… con los castaños y brillantes cabellos escurriendo transparentes gotas que se deslizaban, afortunadas, entre las suaves curvas y pliegues de su nacarado cuerpo, los ojos brillantes y puros, y esa sonrisa inocente, haría latir el corazón de cualquiera, hasta del Taiyoukai…

Es el turno de Rin… ha crecido algo, ahora tiene alrededor de diez años… su cuerpecillo se ha alargado y su cintura empieza a formarse. El observador sonríe con ternura… orgulloso de su hija… pronto ese cuerpecillo plano, blanco y suave comenzará a redondearse, y por lo visto, será espectacular, ya que a pesar de todo, en su porte asoma la promesa de una gran belleza, en sus hermosas piernas y su talle delicado…

Y Ahome… las muchachas no podían tener más razón… su piel realmente resplandece como madreperla, el rostro tiene ahora un aire incluso infantil, y su cintura, marcada a pesar del avanzado embarazo, denota una figura perfecta. Su vientre solo remarca su femineidad, como la esperanza de un futuro mejor… los negros y lustrosos cabellos, que ahora le llegan debajo de la cadera, y su pecho, pleno, hacen que Sesshoumaru pierda el aliento por un largo minuto…

A pesar de sus esfuerzos, no logra recolectar todos los trozos de su desgarrado autocontrol…

¿En que momento empezó a sentirse así?

Era la mujer de su hermano, por todo lo Sagrado!

Entonces Ahome se sumerge en el agua, y nada como suele hacerlo, como un pez, feliz en las frescas aguas… mientras el demonio la sigue con los ojos, sorprendido ante esta habilidad.

Tras un largo período, en que las mujeres no parecen querer dejar el agua, Sesshomaru las llama con voz calmada

-Es hora de que salgan –se ha vuelto a colocar en su puesto tras el árbol – tienen que comer… y tengo que ir de cacería…

-Oh! Sí! Ya vamos –responden todas – un segundo!

Cuando al fin salen, el demonio las recrimina

-Están todas arrugadas –les dice, serio, lo que causa una explosión de risas en el campamento - ¿de que se ríen?... duraron demasiado en el agua…

-JAJAJAJJAJAJA! Ayy! Sesshoumaru! –responde Miroku – que comentario¿Te molesta que estén… arrugadas?

-No –el demonio sigue sin entender que pasa - ¿De que se ríen?

- Ayy! Señor Sesshoumaru! –Rin y Shippo están abrazados, en un verdadero ataque de hilaridad, mientras Sango, literalmente tuvo que sentarse para no caerse…

-Aajajjajajajajaja! –Ahome se dobla un poco, de la risa – ajaaaj! Agg! Ajjaajajajajajajaa! Ahora… me… ¿huh?

Sesshoumaru, al verla inclinarse, corrió hacia ella, y la sostuvo con toda delicadeza… no entendía que era por la risa, y no por que algo malo le pasara…

-Ten cuidado –le dice el Youkai - ¿Estás bien?

- Sí… -susurra Ahome – solo…

- ¿Solo que…?

- No… era solo por la risa… no me pasa nada…

- De todas maneras… ten mas cuidado…

-Aja… -Ahome le sigue viendo con esos ojos llenos de ternura…

Es entonces que el Taiyoukai se percata de su comprometedora posición…

En su prisa por ir a sostenerla, no le importó nada. Su brazo derecho rodeaba la cintura de la chica, apretándola contra sí, mientras su otra mano, aquella tan valiosa por ser el obsequio de su hermano, se había colocado justo bajo el vientre de ella, sosteniéndolo como tantas veces le había visto hacer a Ahome, ayudando a aligerar su peso…

Los bebés saltaban fuertemente.

El Taiyoukai se quitó tan repentinamente, que Ahome casi pierde el equilibrio…

Sesshoumaru, algo afectado, se interna en el bosque para serenarse… puede sentir que Ahome lo sigue, sin cuidarse de nada…

Al ver que ella no piensa regresar al campamento, donde sus anonadados amigos aún no pueden recuperarse de la impresión; tiene que aceptar que tendrá que ir con ella…

- ¿Por qué me sigues? –Sesshoumaru, tiene de nuevo esa mirada distante, indescifrable – debes quedarte con el grupo…

-Hay algo que quiero… - Ahome se ruboriza - pero no me atrevía…

-¿Qué?

- ¿Puedo…?... ¿Me permites acercarme a ti? –Ahome sigue ahí, viéndolo con cara esperanzada…

-Sí –una extraña sensación se apodera de él, pero no quiere hacerla sufrir

Ella se acerca, sin miedo, subiéndose hastadejarlabajodel busto, la tela de la delgada blusa de maternidad, dejando su enormecurvatura al aire… él retiene la respiración…

Entonces, Ahome toma la mano derecha de Sesshoumaru y la guía hasta la parte inferior de su vientre… aunque él parece resistirse en un principio, no puede negarle nada a la mujer de su hermano…

Entonces lo siente, claro, firme… una serie de patadas…

-Ése es uno de los bebés… éste en particular me hace ir muy seguido al baño… Ah! Mira, el otro está por acá – arrastrando la mano sobre ella, sin despegarla, para llevarlo hacia la parte superior – éste es muy vigoroso… muy seguido me corta el aliento!

-Ahome … -murmura Sesshoumaru - ¿Por qué?

-Bueno… ya cumplimos un mes juntos, me has cuidado muchísimo, y creo que en cierto modo me has aceptado como parte de tu familia…

- Eres mi familia –le responde él, enterneciéndola

-AH!... es que… bueno… todos han tocado a los bebés, menos tú… y a ti es a quien más quieren… como te darás cuenta – Los bebés se retuercen, bajo la mano del youkai -- solo quería… que compartieras esto conmigo…

- Es agradable –ahora, sin la ayuda de Ahome, Sesshoumaru acaricia toda la redonda extensión, absorbiendo la sensación de la energía que emanan esos pequeños -- no me imaginaba como podría sentirse…

- Si pegas el oído, puedes escucharlos – Ahome le hace señas, como imitando el movimiento -- ¿No quieres hacerlo?

Sesshoumaru duda unos segundos. Pero entiende que ambos lo necesitan por igual. Para ella, es seguro que su imagen la reconforta…

Así que, después de dedicarle una de sus muy escasas sonrisas, se pone de rodillas ante ella, y pega su oreja…

- AH! – dice - es verdad!... puedo oír sus movimientos… - en eso, algo lo empuja con sugerencia…

- Quieren jugar contigo! –le comenta ella, feliz

- ¿Y que debo hacer?

- Solo cambia de lugar… te perseguirán…

Y así fue… Sesshoumaru ponía su rostro en un lugar diferente cada vez, siendo buscado y empujado por alguno de los dos cachorros, que al parecer estaban disfrutando mucho el juego.

Ahome, por reflejo, acaricia la plateada cabeza que se apoya en ella… era como ver a su Inuyasha de nuevo… el solía jugar así con ellos. El tibio aliento del youkai, que roza su piel cada vez que se ríe, la estremece.

- Ya es hora de dormir, pequeños – Sesshoumaru se dirige directamente a los cachorros, pegando su boca al centro de ese pequeño mundo privado – siento que están cansados… mas tarde jugaremos…

Entonces, arrastra sus labios, hasta el punto donde deduce que se encuentra la cabeza de uno de ellos, y deposita un suave beso… bajando con el mismo gesto en busca de la otra cabecita que salta ante la expectativa… Sesshoumaru sonríe con su boca aún en contacto con la piel caliente… besa al pequeño, y se aleja suavemente…

Es ahí cuando se percata del olor a lágrimas… Ahome llora en silencio, con los ojos muy abiertos, viéndolo con una rara expresión…

-¿Estas bien? –El youkai la toma del rostro, preocupado - ¿Qué tienes!

-¿Sesshoumaru…?

- ¡Dime que tienes! – ahora si se encuentra asustado

-Nada… déjame llorar un poco… por favor…

Ella se arroja a sus brazos, escondiendo la cara en el blanco kimono, empapándolo de lágrimas. Sus rodillas flaquean, siendo tomada con cuidado por el youkai, en el mismo acto que hiciera con Souta.

Ella parece inconsolable.

Pero al menos, no parece tener dolor, ni cualquier olor advierte amenaza alguna para los cachorros.

- "supongo que necesita llorar… tal vez me sobrepasé" –piensa él joven

-Ahome… ¿te hice daño? –le pregunta

-NO!... es que… no tienes idea… –responde la mujer, entre sollozos - no sabes lo hermoso que fue…

-¿Eh?

- Es como si hubieses llenado un hueco enorme que me vaciaba el corazón… -Ahome levanta la vista, para encontrarse con los ojos de ámbar pálido de su cuñado- muchas gracias por no rechazarme…

- ¿Crees que hubiera sido capaz? –Sesshoumaru le sostiene la mirada - ¿No te has dado cuenta lo importante que son ustedes para mí?... acabas de destrozar varios siglos de duro entrenamiento… - dice, cerrando los áureos ojos

Ella sigue llorando, hasta que las lágrimas se le acaban. Por primera vez desde la muerte de su amado esposo, al fin logra sentir un poco de alivio.

El olor de Sesshoumaru la reconforta, y en cierto modo, saber que el único en el mundo que posee la misma sangre que sus hijos, los quiere, la hace sentir acompañada…

- Te has dado cuenta, que es la primera vez que me llamas por mi nombre?... Por cierto… perdóname por lo de tu entrenamiento…

- Olvídalo… - Sesshoumaru la ayuda a incorporarse… -y creo que será mejor volver al campamento… se han de morir de hambre, y no he cazado nada…

Guía a la joven hasta el campamento, desapareciendo al instante, regresando algunos minutos después con un enorme jabalí, que de inmediato es desollado por el monje. Mientras las muchachas cocinan, Shippo, Miroku y Jaken, observan con detenimiento al Taiyoukai. Su expresión es completamente distinta ahora.

-¿Qué demonios me están viendo? –bueno, al parecer no ha cambiado tanto

-Nada! – le contestan, gustosos, y cada quien se dedica a sus labores, reales o imaginarias.

Sesshoumaru se ha encargado de traer carne al grupo, con mucha frecuencia…

Además vigila, con extrema conciencia, que Ahome no olvide tomar sus vitaminas, a pesar de la gran molestia de ésta ante su excesiva obsesión con eso de las mentadas pastillas… y de que coma carne…

Flashback

Un hombre de unos 40 años, con bata blanca, examina una hoja en la cual, una serie de cifras y gráficas, le revelan a él algo al parecer incomprensible para el resto del mundo…

Una joven mujer embarazada, sentada junto a un alto y bastante llamativo hombre de cabellos plateados, esperan con disimulada impaciencia una, e inexpresivo, otro, a que el galeno les proporcione los detalles…

-Bueno, señora! Puedo decirle que es usted muy sana… --el hombre les sonríe-- ahora bien, de todas maneras le recetaré de nuevo éstos complementos, y sobre todo, tengo que hacerle un encargo especial, señor…

- Dígame… - Sesshoumaru adopta una postura, casi de batalla

-Necesito que vigile que esta madrecita coma apropiadamente… -el médico se divierte con la actitud del caballero, podía notar a leguas las notables similitudes entre él, y el finado hermano, esposo de la mujer -- necesita asegurarse que su reservas de hierro estén bien… sobre todo tratándose de gemelos…

-¿Cómo puedo hacer eso?

-Bueno, que tome religiosamente sus vitaminas, que coma muchas verduras, pero sobre todo, incluya carnes rojas en la dieta…

-Yo suelo comer mucho pescado –dice ella

-Eso esta bien, pero no es suficiente… necesitará hacer el esfuerzo, señora!

-Yo me encargaré de eso – la expresión malévola del youkai sacó una enorme gota de sudor de ambas cabezas del auditorio – "así te la tenga que meter a la fuerza…"

Desde entonces, casi a diario llevaba algo de caza, ya fuera conejo o jabalí… en ocasiones se hacía de un trozo de vaca, o algún otro animal inidentificable… que luego la hacía comerse… quisiera o no…

El como se hacía de la vaca, o las gallinas… o de los otros especimenes, era un misterio… que preferían no resolver…

Ahome había decidido, que en cuanto diera a luz, se volvería estrictamente vegetariana... por que si veía un trozo de carne otra vez, entonces se transformaría en un monstruo rabioso…

Por el momento, Miroku se había vuelto un aliado incondicional de Ahome, replicando siempre, que no debía obligársela a nada…

Sango, inflexible, se puso del lado de Sesshoumaru, pregonando que lo que el youkai hacía, era justo lo correcto…

Rin ayudaba a ambos, cuando lo creía conveniente… es decir, si su Querido amo se sobrepasaba, ayudaba a Ahome a eliminar la carne… o si veía que ella era la que se excedía… la vigilaba hasta que se terminaba su plato…

Shippo era completamente neutral… por que les tenía al mismo miedo a los dos…

Jaken se quería morir…

Fin del flashback

Nadie se imaginaba lo que había ocurrido entre esos dos; pero era notable que Ahome había recuperado su alegría, y su estado anímico era magnífico. Todavía lloraba por las noches, pero ya no la asaltaban esas crisis.

Lo que fuera que hubiera pasado, debían agradecerlo…

Seguramente Inuyasha, había intervenido desde el más allá…

Al menos eso creía Miroku.

Tenía toda la razón…

Continuará

Gracias por sus reviews… ya que me animan a continuar en esta cruzada eterna con la musa de las letras… que en ocasiones me abandona, efímera… y retorna, infiel, cuando su volátil corazón atiende mi suplicante llamado…

Un Beso

Erekhöse