Lamento la demora pero estoy por un semestre difícil, mucha tarea, muchos trabajos y además me estoy desviando porque tengo muchos otros proyectos, aunque estos son con la banda (soy vocalista XDD) y con una obseción compulsiva a dibujar jeje
En fin, eh aquí el capítulo 4, espero que sea de su agrado...
Disclaimer: Inazuma Eleven es propiedad de Level-5
Capítulo 4: Vidas pasadas (Suzuno, Midorikawa, Sakuma y Kido)
Los chicos tomaron asiento en el enorme comedor y comenzaron a almorzar.
-¡Midorikawa! –reclamó Kazemaru –Deja de comer como un cerdo
-mora Kazomaro yo como como quioro –le contestó amenazándolo con una alita de pollo
-Tú –señalando a Kazemaru –No se grita en la mesa y Midorikawa, no hables con la boca llena que no se te entiende nada –dijo Suzuno con frialdad
Ambos lo miraron con temor, los demás solo sonrieron.
Kido estaba sentado junto a Goenji, lo veía de reojo. Para ser sinceros, él no confiaba en el pelicrema digamos que no era normal que una persona se portara tan amablemente con ellos sin querer algo más a cambio. Sólo había aceptado ir por que Kazemaru lo había pedido y había hecho un berrinche que los había obligado a acompañarlo, además de que los amenazó de muerte con una ametralladora (y para que él se atreviera a usar una ametralladora era porque estaba dispuesto a todo con tal de ir)
-¿Kido-kun? –llamó Goenji pasando su mano frente a su rostro
-¿Qué sucede? –contestó algo confundido
-Dije que si te sientes bien, de repente te quedaste muy pensativo
-Estoy bien, gracias –respondió algo sonrojado –Necesito respirar aire fresco, ¿dónde está la terraza?
-am…por allá –dijo el otro señalando una puerta al final del comedor
-gracias Goenji-kun –y sin más Kido se levantó de su asiento, colocó su servilleta al lado de su plato y caminó hacia la puerta
Goenji se quedó un poco en shock, ¿terraza? ¿y el protocolo de acomodar su sitio antes de marcharse?, esas cosas eran algo que distinguían a personas de alta posición social. Luego de meditarlo, se levantó de su asiento y tomó un pastelito de la barra de postres que aún no había sido ofrecida a los chicos y salió a la terraza encontrándose a Kido sentado en el balcón mirando melancólicamente hacia el cielo.
-Kido, ¿qué te pasa? –preguntó mientras cerraba la puerta detrás suyo
-No es nada, solo quiero estar solo un momento
-Toma –le dio el pastelito –No puedes marcharte de la mesa si comer el postre, es lo más rico
Kido sonrió y aceptó la pequeña tartaleta de fresa
-Sabes, yo solía venir aquí cuando era pequeño y me sentía triste –le contó Goenji mientras se recargaba en el barandal al lado de Kido –Puedes contarme lo que te pasa, sé que no confías en mí, pero si me das una oportunidad para charlar tal vez descubras que mis intenciones hacía ustedes son buenas porque son los mejores amigos de Ichirouta, con ustedes es feliz y yo aprecio a todos los que lo hacen feliz
-Te lo agradezco Goenji-kun, solo que recordé algunas cosas del pasado que me resultan muy dolorosas –le dijo mientras terminaba de comerse el pastelito
-¿Qué es lo que te pasó?
-Mi padre y la aparición de un hombre que cambió mi vida, si Hitomiko no me hubiera ayudado no sé lo que habría sido de mí –le respondió
-¿En qué te ayudó Hitomiko?
-Está bien, te lo contaré…
*Flash back (Kido)*
La prestigiosa familia de los Kido era una de las más adineradas del país hasta que el jefe de la familia (entiéndase como el padre de Yuuto) comenzó a hacerse adicto al juego de cartas. Su esposa había muerto hacía ya algunos años por lo que se hallaba triste hasta que conoció el mundo de las apuestas y así se olvidó poco a poco de la realidad. Todo iba muy bien, la suerte le sonreía permitiéndole ganar más y más dinero hasta que llegó ese hombre.
Kido tenía 10 años de edad, estaba jugando con su hermanita en el jardín. Ya saben cómo son las hermanitas a los 8 años, son lindas, tranquilas, juguetonas y siempre terminan vistiendo a sus hermanos de "princesa" y acaban tomando té con ellos bajo uno de los árboles de su casa. Sí, esa era la cruel vida de Yuuto pero, no se quejaba porque le gustaba estar con ella.
Un hombre con gafas oscuras entró detrás de uno de sus mayordomos, al ver al pequeño le sonrió lascivamente y pasó de largo
-Onii-chan, ¿por qué se te quedó viendo así? –preguntó su hermana
-No lo sé Haruna, mejor vamos a jugar otra cosa –le dijo mientras se quitaba el vestido, la tiara y los guantes
-Está bien –le respondió la pequeña mientras tomaba a su osito de peluche y entraban a su casa.
(…)
-¡Kageyama ya te dije que no tengo con que pagarte! –gritaba el padre de el de rastas
-Es lo que pasa por apostar de forma estúpida como tú. No me importa si no tienes dinero, solo quiero que me pagues –respondió el otro
-¡Estoy en banca rota!, ¿con qué quieres que te pague?
El hombre lo pensó por unos instantes y luego sonrió de lado –Dame la mano de tu hija en matrimonio
-¿QUÉ?, sabes que Haruna tiene solo 8 años y
-No, no, yo quiero a la mayor. A esa preciosa castaña que estaba jugando con la peliazul en el jardín
-¿Yuuto?, ¿quieres a Yuuto?
-Con que se llama Yuuto, ¿no te parece un nombre muy extraño para una linda niña?
-Es que no lo entiendes, ¡Yuuto es un niño! Es mi hijo
-No importa, quiero que me lo des
-Si te lo doy, ¿pagaré mi deuda contigo?
-Por supuesto
-¿Y su dote matrimonial?
-¡Eres un maldito gusano!, pero está bien –sonrió –Si quieres más dinero por él, te lo doy. Estoy dispuesto a dar lo que sea por él
-Entonces así será –su padre sonrió –Solo espera hasta que cumpla 14 años, aún es muy pequeño
-De acuerdo, en cuatro años vendré por él –dicho eso ambos sellaron el trato con un apretón de manos
(…)
A partir de ese día su padre comenzó a instruirle como una dama, sí, como se instruye para ser una buena esposa. Cada día, después de sus clases recibía educación musical, repostería, clases de etiqueta y le instruían para hacer quehaceres domésticos. El chico no lo entendía del todo pero, si su padre ordenaba que tomara esas clases, debía hacerlo porque estaba bien. Para él todo lo que su padre le ordenaba era porque estaba bien, al menos eso creía.
Era muy común recibir regalos de parte de un "Reiji Kageyama" que según su padre, era una persona maravillosa y a la que le debía un enorme aprecio.
Así fue como el pequeño Yuuto Kido pasó 4 años; hasta el día de su cumpleaños, día en el que su padre organizó una gran fiesta.
Había muchos invitados, todos eran personas muy importantes y había una persona en especial que se sentó en la mesa principal, donde estaba Kido, su padre y su hermana. Era el mismo hombre con gafas que había ido una vez a su casa, era el hombre que le había sonreído de una forma extraña y por lo que le había explicado su padre, era el mismo que le enviaba regalos.
Luego de que todos los invitados se marcharan, su padre, Kageyama y él se dirigieron al estudio.
-Hijo, el día de hoy irás a vivir a otra casa
-¿Por qué Padre?
-Por qué tu padre pagó sus deudas contigo –dijo él hombre –A partir de hoy serás mi esposo
Kido se quedó sin habla y miró a su padre quien sonreía, lo único que pudo hacer fue correr fuera de allí, hacia su habitación.
-¿Qué sucede onii-chan? –le preguntó su hermana mientras entraba a su habitación
-Que mi padre me ha usado como pago por sus deudas –le dijo –Va a darme a Kageyama
-¿A Kageyama?, pero onii-chan eso significa que te irás con él –Kido asintió -¡No te vayas!, te quiero mucho, no quiero que me dejes sola –la pequeña lo abrazó y comenzó a llorar
-Te extrañaré Haruna. Por ahora no puedo hacer nada pero te prometo que algún día nos volveremos a ver –le dijo mientras la separaba de él, pues unos golpes insistentes le exigían que saliera. Pero antes de abrir la puerta su hermana le dio una cajita
-Este es tu regalo, es algo que compré con mi mesada –trató de sonreír
-Gracias –lo abrió y sacó una navaja -¿Cómo te vendieron esto?
-Takashiro (N/A nombre del mayordomo) la compró por mí
Kido la abrazó, guardó la navaja en su pantalón y salió. Kageyama lo esperaba, lo tomó de los hombros y salieron de la casa. Luego de que Kido se despidiera de su padre, subió a la limosina del hombre, luego se marcharon.
-¿Recibiste educación especial? –el pequeño asintió -Entonces sabes cuáles son tus obligaciones
Kido estaba callado mirando por la ventanilla hasta que llegaron a una enorme casa. Bajaron sus maletas y luego de cenar Kageyama lo cargó en sus brazos y lo llevó a su habitación.
Lo depositó en la cama y luego comenzó a desvestirse –Ahora conocerás otra obligación, una que no te enseñaron pero yo me encargaré de hacerlo –luego de eso el hombre comenzó a besar al pequeño y a morder su cuello mientras sus manos acariciaban su cuerpo. Kido pedía que se detuviera pero no obtuvo éxito.
De pronto recordó la navaja que su hermana le había regalado, la sacó de su pantalón y en un rápido movimiento la enterró con todas sus fuerzas en la espalda del hombre quien cayó al suelo gritando de dolor.
El pequeño salió corriendo, escuchó que lo llamaban pero siguió corriendo hasta que llegó a la carretera donde casi fue atropellado.
*Fin de flash back*
-Luego de que escapé encontré a Hitomiko –dijo –Ella era quien conducía el auto, le conté lo que había pasado y me ayudó a escapar. Su padre me acogió como si fuera su hijo, ellos sabían que mi padre era un apostador y en los problemas que se había metido por eso
-¿Entonces tu eres Yuuto Kido?, mis padres hablaban de ti cuando era pequeño –dijo Goenji con sorpresa –Hablaban sobre el heredero perdido y sobre la extraña muerte de su padre
-Hitomiko me dijo que mi padre murió en circunstancias extrañas, pero yo sé que fue Kageyama quien lo asesinó –Kido suspiró -Mi hermana se quedó sola pero yo me encargaba de enviarle dinero para sus estudios y aún mantengo la esperanza de volverla a verla algún día
-Ahora entiendo por qué tienes nociones sobre etiqueta, ¿pero por qué aceptaste trabajar en el burdel?
-En primer lugar porque así podía enviarle dinero a mi hermana y porque ella dijo que tenía talento de barman, trabajar con ella es sinónimo de agradecerle lo que hizo por nosotros –respondió
-Ya veo, a decir verdad eso me han respondido todos. Con que agradecimiento
-Además es muy divertido ver como los clientes que presumen de su hombría ante la sociedad pero babean por un montón de chicos, mi trabajo también incluye comprar una droga que hace que los clientes no sepan lo que ven, no se percatan de que sus adorables chicas son en realidad hombres –rió el castaño –Por eso tú me tenías intrigado, no es normal que alguien tire el trago de cortesía en una maceta y luego regrese como si nada
-¿Tú lo viste? –Goenji lo miró sorprendido
-Claro, yo me percato de todo para garantizar la seguridad de mis amigos. Sólo espero que no le hagas nada a Kazemaru, es un buen chico. No quiero saber sobre tu inclinación sexual ni nada pero puedo decirte que los chicos no te dan dolores de cabeza como las chicas, luego de hablar contigo sé que eres una buena persona y por eso te pido que lo valores
-Claro que lo haré, él es la persona más importante de mi vida y siempre lo será –sonrió mirando hacia el cielo -Por cierto ¿y qué pasó con Kageyama? –preguntó el pelicrema intrigado
-Hace apenas un par de años, Hitomiko me informó que murió y gracias a eso ahora estoy un poco más tranquilo
-Me alegra escuchar eso –sonrió el ojinegro, recibiendo también una sonrisa por parte de él de rastas
Suzuno abrió la puerta –Conque aquí estaban, será mejor que regresen antes de que Kazemaru los asesine por culpa de sus estúpidos celos
Así es como los tres volvieron con los demás, Goenji les ofreció lo de la barra de postres y luego de pedirle perdón a Kazemaru y darle muchas explicaciones, todos se dirigieron a la sala para mirar una película. Al finalizar esta, los chicos se quedaron un rato más a conversar ya que aún no traían la comida.
-¿Por qué Midorikawa y Suzuno siempre están juntos? –le preguntó Goenji a su novio
-No pienses nada raro, sólo que son los otros que como Shirou y Atsuya llegaron juntos con nosotros
-¿Son parientes? –Kazemaru negó con la cabeza
-Pregúntales, sé que te lo contarán
El pelicrema lo miró recibiendo una hermosa sonrisa por parte del peliazul, se sonrojó y caminó hacia los chicos llevando consigo dos recipientes con…
-¿Más palomitas? –preguntó
Ambos chicos se miraron entre sí para luego recibir tan delicioso "aperitivo" como solía decir Midorikawa para referirse a todo lo que fuese comestible.
-¡Gracias Goenji-kun! –exclamó el peliverde antes de meterse un puñado de palomitas
-Am…¿puedo preguntarles algo?
Suzuno lo observó intrigado, y sin dejar esa gélida mirada –De que se trata
-Pues verán, es que como desde que llegaron están juntos…me gustaría saber si son, ¿familia?
-No, pero es como si él fuera mi hermano –contestó Ryuuji
-Nadie querría un hermano como tú afortunadamente sólo eres un "conocido" –respondió Suzuno ganándose un zape, cortesía del peliverde
-¿Entonces qué son?
-¡¿Por qué habría de decírtelo? además no eres ni mi amigo y no confío en ti como el tonto de Kazemaru ya empezó a hacerlo –dijo Midorikawa
-Lo sé pero quiero saber más de ustedes
-¿Para qué? –preguntó Suzuno
-Pues me gustaría llevarme bien con los amigos de Ichirouta, quiero que confíen en mí ya que, mi intención es ayudarles –Goenji les sonrió
-¿Confianza?, ¿amigos?, ¿ayuda? –Suzuno lo miró seriamente –Es raro que alguien nos diga esto sin querer algo a cambio
-Es verdad, ¿cómo puedo confiar en que no estas mintiendo o algo así, ah? –Midorikawa volvió a meterse otro puño de palomitas en la boca
-No lo sé, solo confíen…por favor
Los chicos se miraron entre sí, un por favor… ¿Un por favor a ellos?...eso sí que era extraño
-Ahhhhh, está bien te lo contaremos
-Sí te lo… ¡QUE!, ¿Se lo contaremos?, ¿por qué eres tan fácil? –Midorikawa se levantó bruscamente de su asiento
-He dicho que LE CONTAREMOS –respondió el albino mientras tomaba al chico por uno de sus brazos y lo jalaba para que se sentara –Ahora, lo que nos pasó fue…
*Flashback (Midorikawa & Suzuno)*
Ambos eran hijos de distintas familias pero aun así siempre fueron como hermanos. Los dos vivían en la misma calle, eran vecinos y por eso siempre se les veía jugando juntos. Habían formado un lazo de hermandad y también habían desarrollado un gusto compartido por las paletas de hielo y los helados. Su niñez era como cualquier otra, perfecta y feliz.
Pero un día, un incendió en la tienda de ramen de la esquina provocó que su mundo perfecto se fuera hacia abajo. Sus padres en un intento por protegerlos, habían muerto y se encontraban solos en el mundo. Sólo ellos dos sobrevivieron al incendio pero nadie se hizo cargo y fueron mandados a un orfanato.
El orfanato distrital era un sitio horrible, las encargadas eran malas con los niños y para colmo, todos eran mayores que Suzuno y Midorikawa, de 7 años de edad.
Pero aun así, trataron de convivir en paz y de obedecer a las responsables pero lo que no soportaron fue aquello que hizo que escaparan de ese infierno.
Ambos se encontraban limpiando el piso de los pasillos, era una labor dura pero esa les correspondía.
-Y justo hoy que es mi cumpleaños –se quejó el peliverde
-Calma Mido-chan, te prometo que celebraremos este día como se debe –le dijo el otro mientras le sonreía –Además te debo un cumpleaños porque hace tres meses tu organizaste el mío
-¡Gracias Suzu-chan! –dijo feliz mientras lo abrazaba
-Pero ahora debemos ponernos a trabajar
-¡HAI!
-Pero mira a quienes tenemos aquí –dijo un chico mientras se recargaba en el marco de la puerta principal
-Si son nuestros pequeños compañeros –dijo otro chico que se colocó detrás de su compañero
-Deberían de saludar a sus superiores niños –mencionó el primer chico mientras se acercaba a los pequeños
Suzuno los miró con molestia y apretó sus puños, Midorikawa se puso detrás de él buscando que su amigo lo protegiera.
Estos dos chicos tenían 16 años, eran de los mayores del orfanato y también eran de los más problemáticos. Suzuno se había dado cuenta desde hacía ya un tiempo que los observaban a Ryuuji y a él de una forma extraña, cuando llegaba a cruzar la mirada con uno de ellos de nombre Kotani este le hacía guiños y el otro llamado Sakamoto, llegaba a restregarse a Ryuuji cuando tenía oportunidad.
Midorikawa era de los que son muy inocentes, es decir, de los que confían demasiado en las personas. No se daba cuenta de las oscuras intenciones de los chicos pero para eso estaba su mejor amigo, y Suzuno se sentía como su hermano mayor, por eso siempre trataba de protegerlo.
-Será mejor que se alejen si no quieren que los mate con mis propias manos –dijo Suzuno
-Mira Kotani, el mocoso tiene agallas –le dijo mientras miraba a su amigo
-Por eso me encanta Sakamoto
-Por favor, no nos hagan nada –pidió el peliverde –Hoy cumplo 8 años y…
-¡Es tu cumpleaños!, entonces te daré este hermoso obsequio –Sakamoto caminó hacia él mientras se desataba el cinturón y comenzaba a bajar el cierre de su pantalón.
-¡No!, aléjate de él –gritó Suzuno sin embargo el otro chico lo tomó de la cintura
-Ven para acá, tú eres mío
Suzuno sintió como algo duro y caliente estaba rozando con su trasero, giró su rostro hacía el chico y este le sonrió
-Veo que ya sabes cuales son mis intenciones, así que por tu bien, será mejor que no te resistas
Suzuno sintió como el otro comenzaba a besar su cuello y al mirar a Midorikawa vio como este suplicaba que dejara de tocarlo, así que armándose de valor mordió al chico lo más fuerte que pudo liberándose así de su agarré, luego pateo al otro y jaló a Midorikawa.
Así es como ambos salieron corriendo, aprovechando que las encargadas estaban "muy ocupadas" platicando en la sala de estar. Corrieron y corrieron hasta que se toparon con un grupo de niños y una amable mujer.
*Fin de flashback*
-Hitomiko y los demás estaban en la heladería y al vernos, Hitomiko nos sonrió y nos invitó un helado –dijo Midorikawa
-Luego nos llevó con ella y con los demás, nos preguntó varias cosas y después nos mandó a bañar, nos dio ropa nueva y nos albergó como miembros de su familia –le dijo Suzuno
-Y desde aquel día Suzuno se hizo frío y sin sentimientos, siendo apodado como el chico que nunca sonríe –habló Midorikawa con un tono misterioso
-¡Claro que tengo sentimientos!, pero así intimido más a las personas y así me respetan más
Goenji sonrió, -¿Cómo terminaron trabajando para ella?
-Pues Hitomiko nos habló de lo que haríamos y a mí me pareció divertido, además bailar es un buen ejercicio y necesito ocupar toda la energía que obtengo de los deliciosos alientos que ingiero
-Y también lo hicimos por la paga, como todos los clientes son aristócratas e influyentes, las propinas son muy buenas aunque detesto que un montón de viejos me observen, solo tengo que imaginar que le bailo a alguien joven y apuesto y eso ayuda
-¿Joven y apuesto? –Midorikawa lo miró sorprendido
-Creo que pensé en voz alta, ¡soy gay Midorikawa, eso no tiene nada de malo!
-Pero se me hace raro que solo tengan una pareja y no cualquier pareja –dijo Goenji cambiando de tema rápidamente –A ustedes no les parece extraño
Midorikawa y Suzuno se miraron y sonrieron
-Es porque Hitomiko vela por nuestro futuro –le dijo Midorikawa
-¿Futuro?
-Sí, ella decide quién es el mejor partido para nosotros. Busca hombres jóvenes, guapos y con dinero para asegurar nuestra felicidad y nuestro bienestar económico –dijo Suzuno
Goenji los miró aún un poco sorprendido
-Su intención es "casarnos" con alguno de ellos, con Kazemaru hubo suerte porque tú lo aceptaste aunque ella no lo sabe aún, pero no creo que sea así de fácil con los demás –mencionó el albino. Goenji sonrió, significaba que Kazemaru era para él, ah que feliz era.
-Y menos cuando ella se entere de que Midorikawa está saliendo con Diam
-¡No metas a Diam en esto! –reclamó el chico
-¿Quién es Diam? –preguntó el pelicrema
-Es un stripper, también hay un antro de strippers que trabajan para las chicas que buscan diversión en una despedida de soltera por ejemplo –explicó Suzuno
-Eso sí que no me lo esperaba
-¿Y que hay con Natshushiko? –Midorikawa volvió a retomar la discusión
-Admito que me gusta y me paga bien pero me niego a que ella me case con él
-Eso no era lo que decías antes
-Cambie mi mentalidad, no sé porque pero creo que llegará el indicado
-¡Eres un soñador ridículo!
-¡Já!, yo creo que el ridículo es otro
-Em…chicos, ya nos vamos al jardín para comer –ambos miraron a Shuuya
-¿Comer?, pero acabamos de almorzar…bueno casi –Suzuno lo miró
-¡Comida!, ¡YUPI! –exclamó Midorikawa mientras salía corriendo al jardín
A Suzuno y Goenji les bajo una gotita en la cabeza y luego también se dirigieron al jardín.
El timbre sonó –Ahora voy, mientras ve con los demás y diles que en un momento voy para allá, por favor –el albino asintió y salió
Goenji se dirigió a la puerta y al abrir se encontró con alguien que no esperaba encontrar
-Hola Goenji, ¿puedo hablar contigo?
-Bueno, es que yo
-¡Tienes invitados!, ¿por qué no me invitaste? –reclamó el chico entrando a la casa –Seguramente Genda si está aquí ¿no?
-Endo, estas personas son importantes y no, Genda no está aquí
-¿Quiénes son?, ¿socios nuevos? –preguntó el castaño dirigiéndose al jardín donde se escuchaban voces
-Am…no pero –el pelicrema se puso frente a la puerta para que el castaño no pudiera abrirla
-Sí son clientes entonces debo conocerlos también –dijo empujando a Goenji, pero este no lo dejó. Tomó la cortina y se asomó viendo a sí a 8 chicos comiendo en la mesa del jardín.
Goenji cerró la cortina y empujó a Endo, luego lo arrastró a su estudio
-Oye ese chico se parecía a Shi y el que estaba junto a él a Ka y… -en ese momento Goenji supo que todo estaba perdido, Endo abrió los ojos con sorpresa y dijo –No me digas que…¿estás tan enfermo que ya hasta los mandate clonar?
Goenji se golpeó la frente, ah menos mal que Endo era así. Bueno, al menos estaba salvado -am…no pero –la puerta del estudio se abrió
-Shuu-chan, Suzuno dijo que tocaron por eso viene a ver qué pasa… -Kazemaru abrió los ojos al ver quien era él que estaba con el pelicrema
-¿Ka?
-¡Endo creo que es hora de que te marches! –Goenji le cubrió los ojos con sus manos y le hizo señas al peliazul para que saliera y luego empujó al castaño hacia la puerta de salida
-Espera, ese chico es Ka… ¿entonces las chicas del burdel son chicos? –Endo se quitó las manos de Goenji y lo miró seriamente
-Verás, es difícil de explicar y yo no soy el indicado
-Entonces sí es Shi, ¿puedo hablar con ella? bueno con él –Endo lo miró implorante, Goenji lo miraba seriamente –Por favor, necesito verlo
Goenji suspiró y salió al jardín, luego entro trayendo consigo al mayor de los Fubuki quién se sorprendió al ver a Endo.
-Los dejaré, y Shirou si este individuo te hace sentir incómodo grita y vendré a ayudarte –le dijo mientras se marchaba, dejándolos solos
-¿Te llamas Shirou? –preguntó Endo, el peliplata asintió -¿Y eres un chico? –el otro volvió a asentir -¿Por qué no me lo dijiste antes?
-Bueno Endo-san yo…
-¿Por qué se lo dijiste a Goenji y no a mí? –dijo mientras comenzaba a llorar
-¿Estas celoso? –Shirou lo miró confundido
-¡Claro!, o que acaso ¿a mí no me tienes confianza?
-No es eso, pero no podía decirlo –dijo con algo de tristeza –Además no sabía cómo ibas a tomarlo
Endo abrazó a Shirou y lo pegó a él –No me importa lo que seas porque te amo tal y como eres, sólo sé que te quiero demasiado y quiero que confíes en mí
-Endo…
-Y llámame por mi nombre, es más normal que los novios se llamen por su nombre ¿no?
-¿Novios?
-Bueno, entenderé si no me quieres
-No es por eso, solo que no me lo esperaba
Endo le sonrió –Soy Endo Mamoru, Abogado y miembro de la asociación de Asuntos Jurídicos
-¿qué haces?
-Me presento formalmente, como persona y no como cliente frecuente –le sonrió
Shirou le sonrió tímidamente –Soy Shirou Fubuki, tengo un hermano de nombre Atsuya y tengo una licenciatura en Artes visuales (N/A Hitomiko les dio oportunidad de estudiar, todos tienen licenciatura, ¿creían que no?, solo que no ejercen como tal, deja más trabajar en el burdel XD)
-Te amo Shirou –dicho eso, ambos se unieron en un beso
-¿Pero qué te pasó en el ojo?
-Ah, fue Someoka me las va a apagar cuando lo vea
-Olvídalo, yo ya lo perdone –Endo lo miró con celos –No pienses mal, sólo que ahora lo que más nos debe importar es que ya estamos juntos ¿no?
-Está bien –le sonrió para luego volver a besarlo
(…)
Después de que los chicos se presentaran, Atsuya aceptará a su "cuñado" luego de los ruegos y súplicas de su hermano, después de que comieran todos en el jardín y Endo se fuera a casa, los chicos tomaron sus cosas y subieron a la lujosa camioneta de Goenji para ir a ver la puesta de sol a uno de los miradores antes de que los llevara al burdel
-¡Esto es genial! –gritó Midorikawa
-Es precioso –exclamó Tachimukai
-Los tonos se hacen tan claros, le dan un contrate hermoso a la ciudad –mencionó Atsuya
-es una linda vista –dijo Suzuno, Kido asintió con una sonrisa en su rostro
-Me encantaría mirar esto todos los días –dijo Shirou con una sonrisa
-Esla más hermosa puesta de sol que he visto –mencionó Kazemaru mientras miraba a Shuuya y lo tomaba de la mano
-¿Sakuma sucede algo? –preguntó Kido mirando a su amigo
-No, sólo que me gustaría que mi vida fuera más feliz como Kaze o como Shirou –luego subió a la camioneta
-Hay una tienda de crepas en la parte de allá –Goenji señaló un pequeño puestecito -¿Por qué no van por algunas?, hablaré con Sakuma y luego los alcanzaremos
-Está bien –respondió Kazemaru, preocupado
Goenji le sonrió y le dio su cartera, luego los siete se dirigieron hacia el sitio indicado
-Sakuma, ¿qué te ocurre?
-Nada Goenji, sólo que me gustaría estar con Genda, cosas sentimentales…no creí que me sucediera esto con ver el atardecer, acabo de recordar el pasado
-¿Puedes contármelo?, tal vez te sientas mejor si lo compartes con alguien
Sakuma sonrió –Está bien, tal vez sí sea una buena idea
*Flashback (Sakuma)*
Sakuma era un niño arrogante, mimado y presumido. ¿Qué se podía esperar de un niño rico?
Era miembro de una familia prestigiosa, pero el trabajo de sus padres siempre los mantenía ocupados y nunca tenían tiempo para su hijo. Así que siempre estuvo a cargo de su nana, la cual tenía un hijo que aunque era mayor que él, siempre vio como un amigo y compañero de aventuras.
Compartían muchas cosas y por un instante todo fue feliz hasta el día en que su nana murió y sus padres se hicieron cargo de su hijo quien pasó a convertirse en el hermano de Sakuma y en su única compañía cuando sus padres salían.
Cierto día Sakuma estaba en el jardín jugando a los piratas, sus padres habían ido a una junta importante y volverían en tres o cuatro días, ya era tarde cuando de pronto su hermano llegó con otro chico. Ambos estaban borrachos, se tambaleaban y apestaban al líquido que estaba en los frascos del despacho de su papá.
-Jirou, ¿quieres venir con nosotros a ver la puesta del sol? –le dijo el chico
-Va a ser muy divertido –secundó el otro lamiéndose el labio inferior mientras miraba al pequeño
-¿De verdad puedo ir? –preguntó el pequeño ilusionado
-Claro, ven afuera está el auto de mi amigo
Sakuma dejo sus espadas de juguete y se marchó con los chicos. Llegaron a una parte retirada de un bosque
-No veo ningún atardecer, ¿puedes levantarme para mirar mejor? –Sakuma se giró hacia su hermano pero este lo empujó al suelo
-No vinimos para esa clase de tonterías pequeño, vinimos a hacerte nuestro –le dijo el otro chico mientras comenzaba a desabotonar su camisa mientras se acercaba al pequeño
-No, no me hagas nada, ¡hermano ayúdame! –pidió el pequeño, sin embargo él lo sujeto fuertemente por los brazos
-Vamos, hazlo antes de que me canse de sujetar al mocoso
-Hermano
-¡No me llames así!, tu y yo no somos nada, lo único que quiero de ti es tu dinero
El pequeño sintió tristeza, ira, rabia, dolor y unas manos abriendo sus piernas con fuerza tratando de arrancarle el pantalón de una sola tirada y cuando Sakuma sintió que todo llegaba a su fin, dos tiros se escucharon por todo el lugar
-¡Hey!, chico… ¿estás bien? –le preguntó Kido mientras lo levantaba del suelo
-sí, ¿Quién eres tú?
-me llamo Kido, él es Osamu-san –respondió –Me estaba enseñando a cazar conejos cuando te vi y les dispare a esos dos, pero creo que me pase y am…los maté
Sakuma abrió los ojos y luego sintió que se desvanecía en los brazos del chico.
(…)
Osamu le explicó a Hitomiko lo ocurrido y mandaron a esos dos fuera del país, Kido solo los había herido (afortunadamente) por lo que luego de unas curaciones y amenazas por parte de ambos, los jóvenes juraron no volver a pisar Japón y mucho menos a acercársele a Sakuma.
Ella entró a la habitación donde se encontraba Sakuma, este estaba despierto mirando hacia la ventana, le sonrió y se sentó junto a él, luego lo puso al tanto de lo que estaba pasando.
*Fin de flashback*
-Hitomiko me dijo que mis padres regresaban del viaje de negocios cuando el avión se desplomó y ambos murieron –dijo mientras comenzaba a llorar
Goenji lo abrazó –Tranquilo, sabes que ahora estamos todos tus amigos para apoyarte, nunca dudes de esto
-Gracias Goenji-kun –le dijo mientras correspondía a su abrazo
-Pero, ¿por qué estás trabajando para Hitomiko?
–Verás, luego de un tiempo me enteré que la herencia fue entregada al gobierno porque no encontraron un heredero y así terminé trabajando para Hitomiko además de que es una forma de agradecimiento y lo hago para no sentirme solo
Goenji le sonrió y luego se dirigieron con los demás. Después de un rato subieron a la camioneta y Goenji los dejó en el burdel.
-Gracias Shuu-chan –dijo Kazemaru mientras le daba un suave beso en los labios -¿Te veré el viernes?
-Claro -sonrió -Y espero que ese día sea inolvidable
-Baka -Kazemaru se sonrojó
Goenji soltó una risita y luego se despidió del peliazul, quien se alejó por el estacionamiento hasta la entrada del burdel. Goenji, al perderlo de vista, subió a su auto y se marcho a casa pensando en que le esperaría a los chicos y que sería de Endo y Shirou ahora que se había descubierto la verdad.
Y esto ha sido todo, ahora viene uno de los capítulos más largos lleno de sorpresas wajaja ^^
Espero terminarlo a tiempo y esperemos que esta vez no tenga tantas distracciones jeje, en fin bye bye les agradesco que lean este fic extraño.
am...¿review?
