Somos orgánicos, seres hechos con imperfecciones, debilidades, fallas, todo eso es lo que nos hace vulnerables... manipulables... somos el ejemplo de lo que es un saco lleno de posibilidades... y la mayoría no son buenas

Chase se encontraba en un lugar un tanto desconocido para él, hacía frío, pero había mucha luz, producto de un objeto esférico que estaba en aquel lugar y giraba a una velocidad tal que el movimiento casi no se notaba, Chase se quedó mirando al objeto, todo lo que recordaba era haber estado en el bosque, junto a sus amigos en una práctica, pero esto no tenía sentido, como fue a parar desde el bosque hasta este lugar, todo se le hacía muy extraño

-¿Que es esta cosa?- Se preguntó Chase, al notar algo que brillaba en el suelo, Chase se acercó al objeto y esté se atrajo al pastor alemán como si él fuese un imán, quedando clavado en la piel del pastor, que sintió un dolor inmenso en la pata más cercana a donde estaba el objeto

-¡AH! ¡Quítate! quítate! - Exclamó Chase muy adolorido, luego agarró el objeto punzante y se lo intentó quitar -Bien... ahora me voy a terminar desangrando- Dijo Chase, adolorido por la sangre que ahora brotaba de su pata, en otra ocasión, él hubiera tirado el objeto, pero algo lo detuvo

Lo que se le había clavado a Chase era una jeringa, causando que el pastor se sintiera mareado de repente, perdiendo el equilibrio, sea cual sea la razón, se cayó en un lugar bastante frío, incómodo y con un olor rancio

Y luego despertó, o al menos eso parecía, Chase vio Como Skye y Marshall miraban a un rayito de luz que entraba por una grieta de la prisión con lágrimas en los ojos, sin decir nada, estáticos allí, sin sentir sus heridas que ellos mismos se provocaron, ni siquiera sabían dónde estaban, solo estaban dañados por dentro, entonces tampoco se preocupaban por saber que había pasado, Chase notó que su collar ya no tenía su placa, sino que esta había sido reemplazada por una especie de medidor, que de momento tenía un color amarillo, mientras que los de Marshall y Skye estaban anaranjados, también tenía un corte que ardía en la parte donde impactó la jeringuilla del corto sueño de Chase, pero otra cosa llamó la atención del pastor

Chase... Chase- Llamó una voz, sintiéndose de lo peor, Chase ayudó a Zuma a levantarse, parecía que le habían golpeado mucho, con algunos cortes y moratones, Chase lo miró preocupado

-¡Zuma! ¡¿Estás bien!?- Exclamó Chase preocupado al ver al labrador en ese estado, Zuma solo negó con la cabeza, luego se aferró a Chase y comenzó a llorar, Chase también se sentía mal, pero antes de lamentarse debía averiguar qué estaba pasando -Zuma... ¿Qué te hicieron?- Preguntó Chase, mirando como Zuma tenía el mismo tipo de collar que Chase, el labrador solo se separó de Chase

-Dos tipos vinieron y me golpearon... pero no sé cómo llegamos aquí- Lloró Zuma, perdiendo el equilibrio y cayendo al suelo de forma rápida, luego vio algo y comenzó a gritar -¡ALÉJATE! ¡NO! ¡NO TE ACERQUES!- Gritó Zuma, Chase volteó a ver que le pasaba a Zuma, pero se quedó confundido al ver que no había nada ni nadie que no sean los cuatro cachorros en los alrededores, cosa que extrañó muchísimo a Chase, el pastor se acercó a Zuma y lo levantó -Pero Zuma, no hay nadie...- Dijo Chase, Zuma solo siguió llorando y no lograba responder lo que Chase decía, el labrador solo se quitó a Chase de al lado suyo, y siguió llorando

-¿Qué carajo está pasando aquí?- Preguntó Chase viendo a sus tres amigos en ese estado extraño, luego se acercó a Skye y a Marshall, que tampoco reaccionaban

-Skye... Skye, ¿Estás ahí?- Preguntó Chase, moviendo su pata para llamarle la atención a la Cockapoo, que lloraba mientras miraba el rayo de luz

-Lo siento...- Murmuró Skye, agarrando a Chase del collar y acercándolo a su cara, sin quitar la vista del rayo de luz -No quise hacerlo... no quise matarlos... - Murmuró Skye, ahora empujando a Chase lejos de ella

-¿Matarnos? Skye, ¿Te sientes bien? - Preguntó Chase, luego notó los cortes y la sangre en el cuerpo de la Cockapoo, los cortes ya estaban dejando se sangrar pero igual dolían -¡Skye! ¡¿Que te pasó?! - Exclamó Chase, asustado por las heridas de Skye, él se acercó a verlas, a pesar de no saber mucho de cómo tratarlas, pero Skye pareció recuperar el control sobre sí misma

Skye comenzó a respirar de forma agitada, su visión se tornaba borrosa y se sentía como si le faltara el aire, pero para su suerte Chase la sujetó antes de que ella cayera y quedara inconsciente, ella solo mi miró con sus ojos en llanto, pensando que su amigo había muerto en patas de la Cockapoo, pero estaba justo allí, frente a ella, intentando ayudarla a mantenerse en pie

-¿Chase?... ¿Eres tú?- Preguntó la debilitada Cockapoo mirando de cerca a su amigo, que la ayudó a ponerse en posición de reposo, recostándola en el suelo para que ella pudiera explicar

-Skye, ¿De qué estabas hablando? ¿Mataste a alguien? -Preguntó Chase preocupado

-Creo... creo que te maté a ti...- Dijo Skye, Chase se confundió pero una campana sonó y evitó que ambos siguieran con su charla por el fuerte sonido de la misma

-Que tierno- Se encendió una pantalla en la desgastada pared de piedra que llamó la atención de Chase y Skye, ellos miraron y vieron al mismo tipo que los secuestradores, Chase se levantó y gruñó al creer haber reconocido la voz, pero al tipo ni le importó - Buenas, perritos, ¿Como los trata el sueño? ¿Están durmiendo bien? Ya saben su estadía aquí me preocupa y es mi responsabilidad que estén a gusto- Dijo el tipo, fingiendo sentir pena por los cachorros atrapados en esta prisión

-¿¡Quién eres?! -Exclamó Chase, enfadado y exigiendo respuestas, el tipo ni se inmutó, solo se dedicó a seguir molestando a los cachorros

-¿Quién soy? Bueno, cachorrito, me alegra que lo preguntes... permíteme presentarme, mi nombre es Falco, Verás ... soy un filántropo, me preocupo por mi sociedad, quiero lo mejor para mi gente... pero ustedes, solo son un estorbo, algo que me evita acabar con la impureza de mi ciudad, yo solo quiero limpiarla, y ustedes serán mis escobas y utensilios, ¿Qué te parece, Chase?- Preguntó Falco, Chase solo gruñó

-No seremos tus marionetas- Gruñó Chase, esto provocó una leve risa en el jefe, que se sentía halagado por el intento de lucha de Chase

-Me halagas, chico- Dijo Falco, luego iluminó a Skye con una de las lámparas LED que hay en la sala, la Cockapoo se tapó la cara y se sintió muy mareada, cayendo en una especie de trance o hipnosis de parte de la luz

-Bueno, Chase, diviértete con la muestra de lo que puede llegar a pasar- Dijo Falco cortando la transmisión, en ese momento Skye sintió una enorme fuerza por ella, igual a la de la pesadilla que ella había tenido, que se aprovechaba de la consciencia de la Cockapoo para dominarla y hacerla causar daños

-Skye...¿ te encuentras bien?- Preguntó Chase, al notar que los ojos de Skye pasaban a ser de un color rojo sangre muy intenso, luego Skye se levantó y comenzó a gruñir, señal de que ya estaba bajo el efecto de la poderosa sustancia

-Tú... eres un impuro- Gruñó Skye, terminando de levantarse y mirando a Chase con una fría e intimidante mirada, ella comenzó a caminar hacia Chase y este la miró de forma extraña -¡Y YO TE VOY A PURIFICAR!- Exclamó Skye, abalanzándose encima de Chase, pero este la logró esquivar y tomar distancia para pensar en algo

-Saborea ese movimiento... ¡PORQUE SERÁ EL ÚLTIMO!- Exclamó Skye, moviéndose hacia Chase para intentar hacerle daño

-Skye! ¡Para! - Pidió Chase, intentando buscar una manera de calmar a Skye

Pero fue inútil, Skye saltó encima de Chase con una sorprendente fuerza que derribó al pastor alemán, Chase intentó quitársela de encima, pero las fauces de la Cockapoo ya estaban a punto de acabar con la vida de Chase...

Pero en eso Skye pareció perder el efecto, sus ojos volvieron a la normalidad y