Capitulo 4

Era el primer día del castigo, todos los alumnos estaban en detención, Quinn y Kitty se encontraban en la parte de atrás conversando cuando la directora entro, el día había sido largo y tedioso, por otro lado para fortuna de la morena ella y Quinn no se habían encontrado en ningún momento.

-Bien su castigo comienza ahora, pero antes quiero darles una oportunidad más de que me digan quien fue la persona que lo hizo – dijo bastante seria Sue. Pero Nada, nadie dijo absolutamente nada, todos permanecieron en silencio agachando la cabeza.

-Ustedes se lo buscaron.

Debían pasar casi dos horas, que era lo que duraba la detención, llenando cientos de formularios que la directora usaba para sus informes, era tedioso y aburrido, pero apenas era el primer día y todos se sentían agotados.

-Esto es tu culpa – se levantó Sam muy enojado, botando al suelo las hojas, los chicos se encontraban a solas esperando que Sue regresara para darles más tareas que hacer – tu idiotez nos tiene en este aprieto.

-Cállate idiota – se levantó la rubia, bastante enojada, no soportaba al chico y que viniera a desafiarla la enfurecía.

-No lo haré, porque todos aquí saben que fuiste tú Quinn quien arruino el carro de la señorita Berry y deberías asumir las consecuencias.

-¿Desde cuándo sabes que significa la palabra consecuencias? – se burló del muchacho.

-Eres una…

-Vaya – entraba Sue junto a Rachel – así que fue usted señorita Fabray – todos se quedaron en silencio atónitos al ver que tanto la maestra como la directora habían escuchado toda la discusión.

-Increíble – susurro la morena notablemente decepcionada. Quinn quería correr, huir inmediatamente pero no tenía salida, debía asumir las consecuencias de sus actos.

-Los demás se pueden retirar de ahora en adelante la única que recibirá el castigo será la señorita Fabray - Sam sonrió triunfante y salió del aula dejando a la rubia junto a la directora y a la maestra.

-Si fui yo – dijo finalmente. Al notar que nadie decía nada, era demasiado incomodo así que decidió acabar con la tortura de una vez por todas.

-Creo que le debes una disculpa a alguien Q – dijo Sue.

-Lo lamento – dijo mirando a Rachel fijamente – enserio lo lamento mucho Miss Berry, yo simplemente no estaba pensando en lo que hacía.

-Castigada por lo que queda del año y acabas de perder todos los privilegios como acudir a las nacionales con las porristas y con el equipo de ciencia.

-No por favor, no me haga esto directora le prometo que fue un error, no se volverá a repetir por favor no puede hacerme esto.

-Así aprenderás a no cometer esos errores

Rachel se quedó a solas finalmente con ella, se sentó en su silla y miro como la rubia mantenía la cabeza baja, sabía perfectamente que el castigo había sido drástico.

-Te propongo algo – dijo Rachel. Las disculpas de la rubia parecían sinceras, así que pensó en que podía hacer para ayudarla

-No voy a acostarme con usted.

-¿Qué? – Comenzó a reírse – sabía que estabas loca pero no a tal extremo.

-¿Entonces que quiere?

-Hace meses vengo trabajando en un artículo para una revista, pero necesitare ayuda extra para terminarlo, si accedes a ayudarme hablare con Sue y créeme conseguiré que te deje participar en los eventos que debas participar.

-No juegue conmigo si esto es una broma no es nada gracioso – le dijo Quinn bastante desconcertada ante la reacción de Rachel.

-No estoy jugando señorita Fabray. La propuesta seguirá en pie hasta el día de mañana – tomo su bolso y salió del aula dejando a solas a la rubia.

Quinn estaba enfadada Sam había conseguido que la castigaran y no solo eso sino que tendría prohibido participar con las porristas y el equipo de ciencia, no podía permitirse fallar, necesitaba aquellos créditos extras si quería obtener un cupo en Yale, aquella pequeña broma jugada a su maestra podría resultarle muy cara.

-¿Qué sucedió? – entro rápidamente Kitty.

-Castigada por lo que resta del año – dijo suspirando.

-Demonios Q.

-No te preocupes ya sé cómo solucionarlo – trato de sonreír.

-Sé que lo harás – el abrazo – ánimo.

-Gracias – tomo su mochila y salió junto a su amiga del salón.

Mientras tanto Rachel se dirigía hacia el estacionamiento a esperar que Santana llegara, su auto tardaría varios días en estar listo por lo que su movilidad se veía limitada.

-¿Mal día? – pregunto alguien a sus espaldas.

-Oh vaya me asustaste – sonrió - ¿Cómo estas Isabela?

-Bastante bien – se colocó a su lado - ¿me va a decir que sucedió?

-Nada ya sabes el trabajo es algo cansado y más aún cuando no tienes tu auto.

-Siento eso, supe lo que hicieron aquellos chicos.

-Si bueno, ya paso.

-Esta hermosa – dijo acercándose a la morena. Si había algo que atraía a Rachel de aquella chica era su sensualidad, por un lado Isabela podía ser realmente tierna y amable y por el otro era la sensualidad hecha mujer.

-No tanto como tú – acaricio su mejilla mientras la miraba fijamente - ¿tienes planes esta noche?

-Los tengo contigo – le dio un beso en la mejilla y se alejó – paso por ti a las siete.

-Eso suena genial – le sonrió y observo como se alejaba.

Rachel saco su celular y comenzó a ver su Tumblr como siempre lo hacía y se encontró con que Quinn había subido un nuevo post

"Errores

Desde que era muy pequeña he cometido cientos de errores, unos más graves que otros, algunos más complicados y difíciles de olvidar, quizás mi vida se basa en ello en ir cometiendo errores, quizás hay una parte de mí que dice basta pero aun así sigue sucediendo. Pero si hay algo que he aprendido es que no hay peor error que aquellos que hacen que alguien sufra por algo que tu hiciste, si cometo una equivocación no le veo problema a que yo sufra, pero si hago algo mal y las personas que están a mi alrededor sufren me destroza. No hay peor cosa que ver a alguien llorar por algo que tú hiciste. Si cada día cometo más y más errores pero lo único que pido es que mis equivocaciones no lastimen a nadie más...

alittlelamb"

-Rachel – repetía una y otra vez – enana llevo media hora gritándote y no haces caso.

-Santana – guardo rápidamente el celular – dios me asustaste.

-¿Qué tanto veías en el teléfono que estabas tan entretenida?

-Nada – dijo nerviosa – nada de nada.

-Si era porno te puedo recomendar una muy buena página.

-Eres idiota – comenzó a reírse – ya vámonos por favor – se subió en la motocicleta.

-Bueno yo solo decía enana – le sonrió.

Llegaron hasta su edificio y dejaron la moto en la parte de afuera, mientras acomodaban todo, alguien se le s acerco por detrás.

-Al fin encuentro al dúo dinámico, miren nada más a quien tenemos aquí.

-Mierda – susurraron las dos al mismo tiempo.

-¿Qué haces aquí? – pregunto Santana.

-Ver a mis chicas favoritas, creo que ustedes me deben algo – se acercó tratando de intimidarlas.

-Por favor aléjate – dijo la morena – te vamos a pagar pero para eso necesitamos tiempo.

-Un mes más – dijo enojado – o prepárense a sufrir y no traten de escapar ya saben lo que pasa cuando lo hacen.

-Déjanos en paz Ryder.

Ryder Lynn era un tipo alto, rubio mal encarado, bastante mal educado y sobre todo la peor pesadilla de Rachel y Santana, aquel tipo necesitaba su dinero de vuelta, él era el principal motivo por el cual habían escapado de Nueva York, tenían que pagarle todo el dinero que le debían y no era sencillo, ahora las habían encontrado y no tenían escapatoria.

-Nos vemos en un mes o quizás menos hermosas – sonrió arrogante mientras se alejaba de las chicas.

-Idiota – le grito la latina.

Ahí estaba su peor pesadilla, el motivo por el cual huían, aquel encuentro les había tomado por sorpresa, sabían que debían hacer algo rápido.

-Oh dios mío, oh dios mío – repetía la morena bastante nerviosa - ¿Qué vamos a hacer?

-Cálmate dramática, ya pensaremos en algo.

-Nos van a matar, botaran nuestros cuerpos al rio y tú sabes que yo no sé nadar – caminaba de un lado a otro.

-Si te arrojan al río ya estarás muerta y no necesitaras nadar – dijo muy tranquila.

-Oh dios esto es muy malo.

-Trata de calmarte, no pasara nada, conseguiremos el dinero además hay un trabajo en que nos darán dinero rápido.

-No seré stripper Santana – dijo la morena muy seria.

-Bueno eso sería una buena opción también – se río.

-Ay eres una idiota.

-No es ese el trabajo enana ¿recuerdas que en Nueva York trabajábamos medio tiempo en un club de la ciudad?

-Esto es Lima Santana, aquí no nos pagaran la misma cantidad de dinero por servir tragos a idiotas.

-Ese es el punto, encontré a un idiota que si paga la misma cantidad que nos daban a nosotras.

-¿Es broma?

-Para nada, fue un cliente de la cafetería en la que trabajo y me contó que tiene un bar en el centro de la ciudad bastante popular así que solo use mi encanto para que nos diera una oportunidad.

-Dios seria increíble tener un poco de dinero extra.

-Exacto, además solo trabajaríamos los viernes en la noche y los fines de semana, será perfecto.

-Mientras no me descubran mis alumnos está bien por mí.

-No te preocupes por eso enana.

-Bien San.

La noche llego rápido y Rachel se encontraba en el sofá mirando televisión mientras esperaba a que Isabela llegara. Su amiga tenía razón, debía tranquilizarse, siempre encontraban una solución a los problemas, además pronto tendrían el dinero que necesitaban, dejo de pensar demasiado en su encuentro con Ryder y se enfocó mejor en su cita con Isabela.

-¿Otra cita? – pregunto Santana

-Pues sí, me agrada es una chica muy linda.

-Uy que lindo Berry.

-Ya deja de molestarme

-Pero es que es lindo – la abrazo – ya está bien, diviértete mucho con ella enana lo mereces.

-Así será – el timbre sonó y la morena se acercó a abrir la puerta – hola – sonrió.

-Hola Rach – le dio un beso en la mejilla.

-San ya me voy – grito – vamos de una vez.

Debía admitirlo, Rachel disfrutaba demasiado de la compañía de Isabela, sabía que no debía enredarse con nadie ya que en poco tiempo huiría de esa ciudad, pero aquella mujer la atraía demasiado, la cena fue divertida y conversar con ella era bastante cómodo.

-Me estas volviendo loca – decía Isabela entre besos.

-Lo mismo digo – volvió a besarla, estaban fuera del restaurante esperando un taxi que las llevara a casa, la noche era bastante fría pero agradable. Sus manos se posaron en su cintura e intensifico el beso, no podía negarlo Isabela sabia besar muy bien, sus labios continuaban juntándose mientras sus lenguas se encontraban.

Mientras tanto del otro lado de la calle, Kitty y Quinn observaban como se besaban y subían al automóvil, ninguna de los dos lo había planeado, quizás solo estaban en el momento justo en el lugar indicado.

-Quien lo diría – se reía Kitty – tenías razón Miss Berry ocultaba algo.

-Vaya - suspiro molesta – pero aun así no creo que eso sea lo que oculta.

Mirar a Rachel de esa manera con Isabela le molestaba, no es que estuviera celosa, no, claro que no, pero encontraba extraño que de un día para el otro Isabela haya caído tan fácilmente con ella, ¿qué demonios tenia Rachel?

-Admítelo Q, la maestra debe tener sus métodos de seducción para que Isabela cayera.

-No me interesan sus métodos de seducción Kitty – dijo no muy convencida.

-Oh vamos no me digas que no te atrae al menos un poco

-¿Quién? ¿Isabela?

-No yo idiota, la profesora pues Quinn de quien estamos hablando.

-Miss Berry no tiene nada que me llame la atención.

-No te creo – la miro frunciendo el ceño.

-No importa, ahora vamos que se nos hará tarde – tomo del brazo a la chica y caminaron.

A la mañana siguiente Quinn despertaba en su habitación al escuchar los incesantes golpes en su puerta, odiaba que la despertaran de esa manera.

-Levántate, llegaras tarde a clases – decía su madre.

La rubia se levantó aún muy adormilada y fue a ducharse, en pocos minutos ya estaba lista, se miró al espejo, su uniforme de porristas impecable, tenía algunas ojeras que rápidamente las cubrió con algo de maquillaje. Bajo las escaleras y observo a James, su hermana y su mamá ya desayunando.

-Buenos días – dijo y se sentó.

-Tu padre me dijo que ya debes enviar tu carta de admisión para Yale

-Lo se mamá ya estoy trabajando en eso – decía mientras James la observaba, nunca le había gustado aquel tipo.

-Buen día Lucy – la abrazo Frannie.

-Hola pequeña. Ya debo irme – se disculpó – nos vemos en la tarde.

Salió de su hogar y suspiro pesadamente, no le gustaba estar allí si por ella fuera se hubiera escapado hace mucho tiempo pero no podía hacerlo y el principal motivo para aguantar era Frannie, no podía dejarla sola así que debía seguir soportando la presión.

La primera clase del día seria con Rachel, suspiro y se dirigió al instituto. Llego rápidamente y se sentó en la parte de atrás como de costumbre.

-Buenos días chicos – entraba sonriente.

-Alguien tuvo una buena noche – se reía Kitty.

-Cállate – decía Quinn molesta.

-Hoy trabajaremos en un pequeño proyecto, cada uno de ustedes escribirá algo será de manera anónima así que no se preocupen, al final de clase me entregaran su trabajo y a quien lo haya hecho mejor recibirá una nota extra.

-¿Sobre qué debemos escribir? – preguntaba Sam.

-Lo que ustedes quiera, no hay límites solo dejen volar su imaginación, pueden contar una anécdota, escribir una pequeña historia, lo que quieran.

La clase término sin contratiempos, parecía que finalmente Rachel había encontrado la manera de que los chicos se interesaran en su materia y eso la hacía feliz. La morena estaba recogiendo los trabajos hasta que llego a donde se encontraba Quinn. Con cuidado coloco su trabajo lejos de los demás para no mezclarlos, quería saber que había escrito aquella chica.

"Errores

Desde que era muy pequeña…"

Si la rubia le había presentado aquel escrito que había publicado en su blog días atrás, Rachel sonrió, le gustaba lo que escribía pero no entendía muy bien su actitud, sabía que tenía potencial pero aún se seguía conteniendo.

Al final del día Quinn debía acudir a detención, era hora de que recibiera su castigo. Entro a la sala que se encontraba vacía.

-Buenas tardes señorita Fabray – saludaba Rachel.

-Oh dios – suspiro.

-¿No me va a saludar?

-No me diga que usted me va a vigilar durante el castigo.

-Así es, Sue me lo pidió de favor y por supuesto que accedí ¿pensó en lo que le dije?

-Acepto.

-Perfecto, creo que con este pequeño proyecto nos comenzaremos a llevar mejor – sonrió.

-Lo dudo – susurro.

-¿Dijo algo?

-Nada, mejor dígame que tengo que hacer.

Si era una oportunidad única, y claro Rachel la iba a aprovechar, quería conocer más de Quinn y que mejor forma de hacerlo que esa.


Hey espero que hayan tenido un buen fin de semana

Al fin estoy de vacaciones soy tan feliz jaja no se cada cuanto actualizare pero probablemente sea cada dos o tres días, gracias por comentar sigan haciéndolo

Pasen por mi nueva historia Enigmática, ya esta en mi cuenta léanla, dejen sus comentarios y mil gracias por todo

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