Fourth chapter Up! :D
Ahora resulta que Dib era como una especie de vampiro que no podía verse a sí mismo en un espejo. Entró en pánico; le era bastante desesperante no ver nada reflejado ahí; simplemente era algo…aterrador. Recogió un pedazo de espejo e intentó mirarse de nueva cuenta en él, pero era en vano.
Ya que mirarse en un espejo no era la prioridad en esos momentos, dejo aquello de lado y continuó su camino. Su reflejo era quien ya había causado varios problemas en la escuela, y no dejaría que siguiera causando aún más.
Y Zim era quien seguía teniendo dificultades para quitarse a ese otro Dib de encima. En todo el camino a su base, el humano nuca se separó de él.
Zim le dio varios empujones y le decía que se fuera de ahí, pero nada funcionaba. Bien podía sacar las extremidades de su PAK para al menos parecer más intimidante, pero no quería arriesgarse a que la gente que pasaba por el lugar lo descubriera.
-Vamos Zim, déjate querer.-Le dijo el chico en tono de burla.
-¡Entiende que Zim no te quiere cerca humano apestoso y terco!
-Relájate.-Le dijo con voz serena.-En verdad actúas como si te hubiera hecho algo muy malo. Solo fue un beso…quiero decir…pudo haber sido peor…
-Mhmm no me imagino cómo.-Respondió el alíen sin demasiado interés. Repentinamente se vio a si mismo siendo empujado hasta chocar con el muro más cercano de alguna casa. Dib estaba frente a él, deteniéndole de las muñecas sin la posibilidad de que Zim pudiera mover estas.- ¡¿Qué intentas hacer ahora?!-Le gritó con fuerza en lo que intentaba liberarse.
-Dije que lo que hice pudo haber sido peor, y te demostrare de qué forma…-Dib acerco su rostro muy cerca del cuello de Zim sin ni siquiera pensárselo. Ante esta actitud, el irken se tensó, quedándose sin poder mover su cuerpo.-Necesito que cooperes en esto…-Le dijo. Acto seguido, cambio su agarre; en lugar de tomarle por las muñecas, la mano izquierda de Dib ahora le tomaba por el cuello, y con el dedo índice de la derecha le bajo un poco del cuello de su remera magenta que era su uniforme, de tal forma que pudo apreciarse la tez verduzca de la piel de Zim.
Este llevó ambas manos hacia la contraria que le tomaba del cuello con la intención de zafarse de ese agarre, pero pareciera que en esos instantes todas sus fuerzas habían abandonado su cuerpo y ni siquiera era capaz de defenderse a sí mismo. Por segundos sintió miedo, miedo de lo que Dib haría después.
Repentinamente se percató de que no había nadie más que ellos dos, cuando hace solo unos instantes varias personas pasaban por las calles y ahora estaban desiertas. ¿Ni siquiera podía gritar por ayuda?
Sintió en el cuello un beso por parte del humano quien lo tenía acorralado y Zim suspiro debido a ello. Posteriormente, el beso fue lo de menos, luego le siguió un mordisco con lamida incluida.
-¡Dib ya basta d-deten-te!-Le suplico. En esos momentos Zim ya había entrado en un estado de pánico total.
-¿Por qué tendría que detenerme?-Habló con lascivia en lo que le dedicaba a Zim una sonrisa. Entonces Zim no pudo evitar verle a los ojos. Definitivamente algo no estaba bien con ese humano.
Seguía corriendo. Ya no faltaba tanto para llegar a la base del alíen.
A lo lejos, divisó una escena que le impactó y le hizo detenerse de repente.
¡Ahí estaba el otro Dib!
Estaban él y…Zim. Su cerebro no tardó en reaccionar al ver lo que su otro yo estaba haciendo. Tenía a Zim acorralado contra un muro, y el irken parecía indefenso; el otro Dib parecía estar besándole el cuello o algo que se le pareciera. Eso definitivamente era un acto de violación. Violación de espacio, violación hacia la persona, violación sexual ¡Violación de todo!
"¡Dib ya basta d-deten-te!"-Oyó gritar a Zim. Debía intervenir de inmediato antes de que la cosa se pusiera peor.
Pero antes de que pudiera hacer algo, Zim logró liberarse, dándole un fuerte golpe con la rodilla en la entrepierna del otro Dib. Este último se cubrió mientras soltaba un grito. Zim aprovecho este momento para correr lo más lejos de su alcance.
Dib corrió hacia la zona, donde solo se encontraba su doble lanzando maldiciones al aire por lo que el irken acababa de hacerle, pero se detuvo en cuanto vio que su contraparte se acercó a él.-¡Hola!...-Saludo contento. Tal vez en esos momentos intentaba apaciguar el dolor que le punzaba entre las piernas, o al menos lo disimulaba muy bien. Que sínico.-Dib… ¿Hace cuánto que ya no te veo? Tal vez unas quince horas desde ayer…la verdad no cuento el tiempo, pero…
-¡Cállate!-Fue interrumpido, y la verdad eso lo descarrilo un poco.- ¡¿Qué es lo que hiciste?!-Preguntó Dib con exigencia y enojo.- ¡Dime que es lo que hiciste!-Sin que su doble se lo esperara, Dib le dio un fuerte golpe en el rostro que le hizo perder el equilibrio y caer al suelo. Y a pesar de esto, no fue impedimento para que su contraparte pudiera decir unas cuantas palabras, ya que aquel golpe incluso le hizo sangrar por la comisura de sus labios.
-O…oye…no tengo idea de que hablas…-Se llevó la mano a la mejilla adolorida.
-¡No te hagas el desentendido conmigo! ¡Te vi con Zim!
-¿S-solo eso?-Soltó una risilla y luego miró a Dib.-Estábamos jugando…-Dicho esto, tuvo las fuerzas suficientes para ponerse de pie otra vez, aunque en el proceso su cuerpo se tambaleó un poco.
-¡¿Crees que acosarlo de esa forma es un juego?!-Esta vez el siguiente ataque fue en el estómago con una patada que devolvió al otro al suelo; el dolor le era insoportable y volvió a utilizar las manos para cubrirse.
-Ya veo….tú estás c-celoso…-Dijo con dificultad a falta de aire.-…porque yo hice algo que tú nunca podrías. Y…solo pensé…que si eras tan idiota como para no aprovechar lo que tienes, entonces yo si lo haría…
-¡Maldito hijo de puta!-Dib cerro los puños con rabia.- ¡Nunca debí haberte dicho que Zim me gustaba!
-Pues lo hiciste.-Se jactó.
-¡No puedo creer que seas yo mismo, desgraciado bastardo ¿Cómo pudiste?!-Como si los insultos no le fueran suficientes, le lanzó un escupitajo que cayo justo en los lentes del otro y, este, simplemente se reía, como si le hiciera gracia todo aquello.
Dib quería matarlo. Quería golpearlo tan fuerte como fuera posible; no quería que su propio reflejo se siguiera burlando…pero se contuvo.
Salió corriendo del lugar, dejando a su doble aun tirado en el suelo. Seguía con el objetivo de llegar a la casa-base del de piel verde para explicarle toda la situación. No dejaría que todo se transformara en un mal entendido, que Zim malinterpretara las cosas.
Tan pronto como el irken entró en la base, cerró la puerta con seguro y recargo su espalda en ella, mientras tranquilizaba su respiración después de haber corrido tanto.
Desde la cocina salía su unidad S.I.R. recibiéndolo con alegría.- ¡Amo! ¡Adivine quien hizo waffles!-G.I.R. corrió hacia Zim y se aferraba fuertemente de su pierna para abrazarlo, pero este se encontraba distraído por lo que acababa de pasarle, que casi no notó a su robot.
-¿Q-que? ¿Waffles? Ahora no G.I.R. acabas de darle waffles a Zim esta mañana.
-Pero están ricos…-G.I.R. hizo un puchero. En ese momento apareció MiniAlce flotando junto a Zim.
-Squeak squeak… squeak.
Y Zim supo exactamente lo que le dijo.- ¿Cómo lo notaste?-Al parecer MiniAlce desde su posición logró ver una marca extraña en el cuello del irken debajo de su uniforme. Zim se acarició levemente para cerciorarse de que tan grave era.-Esto duele… y arde mucho.
-¿Quién le hizo eso jefecito?-Preguntó G.I.R. apuntando con la manita hacia su cuello.
-¡Esa estúpida larva Dib!-Dio un fuerte puñetazo a la pared que tenía cerca.- ¿Pero en que pensaba ese humano apestoso?
-Ohhhh, es un chupetón… ¡Mary lo quiere, amo!-Señaló.
-¿Qué?-Zim pareció confundido ante el comentario.
-Mary lo quiere…-Repitió.-He visto en la tele que los chupetones te los hacen las personas que te quieren.-Dijo con una sonrisita boba en su rostro.
-¡No! ¡Esto no me gusta! Zim no quiere a ese gusano terrícola ¡Lo odio!
Zim aun recargado en la puerta sintió que alguien tocaba del otro lado.-Zim…-Esa voz… ¡Era el Dib! Con tanto apuro Zim llegó a su base y había olvidado proteger el área con ayuda de los gnomos del jardín, su hubiera hecho eso, entonces Dib no hubiera tenido oportunidad de estar ahí en esos momentos.-Zim… ¿Podemos hablar…? Déjame pasar…
-¡¿Estás loco?!-Le respondió el alíen.- ¡Zim no hablará contigo, humano idiota, y muchos menos te dejaré entrar!
-¡Por favor escúchame!-Replicó Dib desde afuera.-Lo de hace rato…n-no…no era yo ¿Comprendes?
-¡No!-Le gritó.- ¡Hablo en serio Dib cosa, no me obligues a decirle a G.I.R. que active el modo de defensa!
-Sé que estás enojado, pero es la verdad…es que yo…-¿Cómo se lo explicaría? De pronto se fijó en el libro de hechizos que cargaba. ¡Eso es! Así le demostraría a Zim que no mentía.-No me creerás hasta que te muestre esto…-Acto seguido, buscó en el libro la página con el hechizo que hizo salir a su reflejo del espejo, y la arrancó, para luego pasarla por debajo de la puerta.
Estaba decidido a irse y dejar que Zim juzgara por sí mismo.
-¿Qué es esto?-Zim vio la hoja en el suelo que acababa de pasarle el Dib, y la recogió. Comenzó a leer atentamente su contenido. Cuando termino de hacerlo abrió los ojos tan grandes por la sorpresa. Entonces salió de la base para alcanzar al humano.- ¡Dib apestoso, espera!
Dib paró de caminar al escuchar a Zim.- ¿Huh…?
-¿Qué es todo esto?-Preguntó enseñándole la hoja y aun estando molesto.- ¿Es acaso una de todas tus cosas de "parachuting"?
-Es "paranormal"-Corrigió el humano.
-¡Como sea! ¡No cambies el tema!
Dib suspiró.-Si Zim, así es. Eso que tienes es un hechizo que puse en práctica, y eso ocasionó que mi propio reflejo saliera del espejo del baño. Él es el que se comporta raro, no yo.-Zim tomó a Dib por el rostro con ambas manos, lo acercó a él y lo examinó minuciosamente, sobre todo en sus ojos.- ¿Q-que haces…?
-Zim se cerciora de que no mientas.-En eso, quito las manos de la cara del chico.
-No lo hago.-Se sobó las mejillas.
-Así que… ¿Tu reflejo?-Preguntó el alíen con cierta curiosidad.
-Sí. Vi lo que te hizo, eso no estuvo bien.-Se fijó en el chupetón morado en su cuello.- ¿Te duele?-Antes de que Dib pudiera revisar mejor, Zim le apartó la mano para que el humano no lo tocara.
-¡No toques a Zim!
-Perdóname. Ahora sé que haber puesto en práctica ese hechizo fue un error.
-¡Solo a ti se te ocurre hacer este tipo de cosas, estúpido simio sin pelo!...
-¡Lo solucionaré!-Se anticipó a decir.- ¡Te prometo que lo solucionaré!
Zim le miró escéptico.- ¿Y cómo piensas hacerlo?
Dib pensó un momento.-Humm…en el libro, ahí debe haber alguna forma de revertirlo.
-Más te vale apestoso, porque de por sí, ya es molesto lidiar con un Dib ¿Ahora con dos?-Se cruzó de brazos indignado.
-Ya entendí. Hallare una solución a todo esto.-Sin decir otra cosa Dib comenzó a alejarse mientras hojeaba el libro en busca de alguna respuesta.
-Dib humano…
-¿Qué?
-…Zim confía en ti.
Dib no supo cómo responder a eso.-G-gracias…-Dijo en lo que desviaba la mirada. Quizá porque Zim nunca le dijo nada parecido a eso. Se sintió bien, por decirlo así.
Zim en verdad le otorgó su confianza al humano para que arreglara todo, y solo esperaba que aquel terrícola no fuese a decepcionarlo.
Dib ya iba de vuelta a su casa, y en el camino no apartó nunca los ojos del libro hasta encontrar lo que quería. Pero no se mencionaba nada de como revertir ningún hechizo.
Pero Dib era de las personas que no se daban por vencidos tan fácilmente, y después se le ocurrió releer la última hoja que había arrancado del resto; tal vez ahí mismo hallaría la solución.
Cuando hacia esto, pasaba frente a un callejón oscuro, pero no le prestó atención, no al menos hasta que sintió que una mano se posaba con rudeza sobre su boca, y la otra le jalo por detrás de su gabardina impidiéndole seguir y guiándole a la fuerza hacia ese callejón. Dib fue empujado contra la pared y en el proceso el libro se le cayó.
Estaba asustado. Al principio creyó que se trataba de algún ladrón queriendo robarle, pero reaccionó mejor al ver que la persona que le "capturó" era su reflejo.
-Hola.-Saludo este burlonamente.- ¿En dónde estabas?
-¡¿Acaso te gusta acorralar a las personas contra el muro, maldito?!
-Acorralarlos no…-Respondió secamente.-…más bien me gusta "darles" contra el muro.-Diciendo esto, sujetó las manos de Dib para que no pudiera moverlas, igual que como se lo hizo a Zim. Y en verdad tenía mucha fuerza. Dib estaba inmovilizado.
-¡¿Eres un enfermo sexual o qué?!-Exclamó furiso.- ¡No es gracioso, ya suéltame!
-Ufff…"enfermo sexual" se oye feo.-Dijo haciendo mueca de disgusto.
-¡Eso es lo que eres!-Le gritó con desprecio.
Su doble le sonrió con picardía.-Mhmm…no sé, pero creo que me gusta cuando te enojas.
-¡No me mires de esa forma!
-¿Por qué?-Seguía sonriendo.- ¿Te pongo nervioso?
-¡Te odio, te detesto! ¡Quisiera que nunca…!-Su reflejo le impidió seguir hablando, pero no porque le cubriera la boca, sino porque en un rápido movimiento, logró acariciar a Dib en la entrepierna, y debido a la sorpresa que esto le causó, soltó un pequeño gemido ahogado.-¡Ahhh…!-Esa caricia fue suficiente como para que Dib se debilitara en un santiamén. Las piernas se le pusieron débiles y además una descarga eléctrica le recorrió la columna.
-Shhhh…debes tranquilizarte…-Su doble seguía situando su mano en esa parte de Dib en específico, y ya hasta empezaba a moverla lentamente de arriba abajo, masturbándole.- ¿Por qué siempre que te veo, tienes que gritarme? Yo nunca lo he hecho…
-B…b-basta…mhgh…déjame.-Decía Dib con voz temblorosa.
-Esto te gustará.-Respondió su reflejo. Se inclinó hasta quedar a la altura de los pantalones de Dib y comenzó a desabotonárselos, con la seguridad de que el chico de ojos dorados ya no forcejearía más para escaparse. Cuando le bajo la ropa interior, siguió estimulando el miembro que ya se había puesto rígido. En un intento por contener los gemidos que salían de su boca, Dib se cubrió con las manos debido a la vergüenza que sentía.-No te cubras, quiero escucharte…
A esas alturas, Dib ya no es capaz de pronunciar palabra sin tener que tartamudear.-P-podrían…nhg…podrían v-vernos…-Sus piernas flaquean y podría caerse en cualquier momento, lo cual para evitarlo, sus reflejos reaccionan y se ve a sí mismo sosteniéndose de los hombros de su contraparte para mantener el equilibrio.
-Eso es lo más divertido.-Le responde este.
El placer que Dib siente es tanto, que incluso una parte lujuriosa de su mente le obliga a seguir ahí para recibir más, pero la parte de su conciencia le dice que debe irse, y el chico no sabe qué hacer, simplemente se ha quedado bloqueado, en blanco. Solo disfruta el momento y empieza a gemir y a gritar con fuerza, para deleite del otro Dib.-Ya…ya no puedo…-Advierte.- ¡Ya no puedo!
El otro Dib aumenta la velocidad en su mano, lo cual provoca que pronto se manche con semen que se escurre hasta gotear en el asfalto.
Una vez terminada su labor, el otro Dib vuelve a erguirse y mira al de ojos dorados.-Estuvo bien ¿No? -Menciona satisfecho. Dib no responde, solo suelta un jadeo. Se encuentra exhausto.-Debo irme…-Le dice.-pero te veré pronto.
-¿A…adonde irás?
-Por ahí.-Mete ambas manos en los bolsillos de la gabardina y se aleja del callejón.
Dib solo se queda ahí por unos segundos más, pensando en lo ocurrido. Se está haciendo tarde y debe llegar a casa. Una vez que se acomoda los pantalones, se acerca al lugar en donde el libro estaba tirado, lo recoge y le quita el polvo.
Aunque sabe que Gaz lo ha de estar esperando, Dib camina lento y sin prisas, sin ganas.
Cuando finalmente llega, su hermana se muestra enojada con él.- ¿Por qué tardaste tanto? ¿Adónde te fuiste? Sabes que es tu deber prepárame la comida y te vas como si nada. Me moria de ahmbre. Ve a la cocina y hazme algo rápido.
-Estoy cansado.
Gaz nota en el rostro de Dib que está algo ido y que no le pone mucha atención.- ¿Estás bien?
-Sí.-Dice sin ánimos nuevamente.-Oye, si quieres puedes pedir pizza a domicilio. Hoy no quiero hacer nada, ni siquiera cocinar.
-Eso es obvio.-Dice con sarcasmo.-Pareces un zombi; y no quiero que un zombi me haga de comer.-Gaz toma su celular y empieza a marcar a la pizzería mientras Dib se encierra en su cuarto y se tumba de lleno en su cama aun con el libro en sus manos.
"Zim…Zim confió en mí y yo...me deje… ¿Violar? He sido violado por mi propio yo"-Piensa con tristeza.
"¿Qué voy a hacer?"
Sin poder evitarlo, las lágrimas le recorren la cara y luego desaparecen cuando hacen contacto con su almohada.
