IV

Rin sólo se había cambiado de yukata, uno de los tantos regalos que había recibido de Sesshoumaru en su última visita. No era apropiado ponerse un kimono para este tipo de ocasión, le limitaría sus movimientos y sobre todo, lo arruinaría . Claro está que todo lo que el daiyoukai regalaba a la joven era del más exquisito gusto y elegancia, hasta lo más sencillo era de alta calidad, como sus ropas actuales. También llevaba consigo una mochila- ese objeto tan extraño que Kagome le había dado- con otra muda de ropa en su interior y algunos frascos con hierbas medicinales.

Sesshoumaru la estaba esperando fuera de la cabaña con Jacken y Ah-Un.

-Sesshoumaru-sama- llamó Rin y se mordió el labio inferior dudando en seguir hablando- Voy a morir?- inquirió bajando su vista hacia un costado, inmovilizada en la puerta de la cabaña lista para irse. No hacía unos instantes Kaede le había explicado sutilmente su estado actual.

Sesshoumaru sin esperar aquella pregunta se mantuvo en silencio y con toda confianza agudizó su mirada ambarina, levantando sus cejas.

-Rin, es que no has pasado por ello ya?-inquirió "tranquilamente"

La muchacha se sorprendió por tal respuesta. "Sí, es cierto, han sido dos veces ..." sus pensamientos fueron interrumpidos con la clara voz del daiyoukai

-Acaso dudas Rin?- preguntó Sesshoumaru sin anticipación. El youkai había desviado su mirada. Luego, dió un giro sobre sus talones dando media vuelta y comenzó a marchar - Deja de preguntar estupideces, Rin - Sesshoumaru murmuró suavemente.

"Acaso dudas" recordaba Rin infinidad de veces. Sabía a qué se refería. Su dedo índice derecho se enroscaba una y otra vez en su nuevo collar de cuentas rojas mientras caminaba sosteniendo las riendas de Ah-Un que la guiaba en su camino. La agradable criatura se había percaptado de que su querida amiga estaba ausente y casi no prestaba atención de sus pasos, de vez en cuando hacían un suave párate para esperarla.

-Rin, no dejes que la muerte tome ventaja. Si cargas con pensamientos depresivos las criaturas verán la oportunidad de tomar posesión sobre tí- le decía Kaede tomándole las manos fuertemente, mirándola directamente en sus profundos ojos color pardo- Mi pequeña, no tengo herramientas suficiente como para poder defenderte pero...- la sacerdotisa soltó a la joven y de su hakama sacó un collar de color rojizo oscuro, un tanto largo. Se lo colocó, dos vueltas fueron.- Llévalo siempre puesto, no te lo quites en ningún momento. Rin, es lo único que pude hacer por tí... por favor, no mirés así. Recuerda, siempre has sido fuerte y eso es muy bueno.- terminó pronunciando la anciana abrazandola fuertemente.

Kaede tomó distancia de ella aún sosteninedola por lo hombros. La miró y sonriendo confiadamente le hizo saber que esto también la ayudaría a saber qué haría, qué elegiría: volver con Sesshoumaru o quedarse en la aldea.

"Cierto" fueron las palabras en la cabeza de la muchacha. La anciana se lo había propuesto desde un inicio, desde su llegada a la aldea, y Sesshoumaru-sama bien lo sabía. Ella nunca había mecionado palabra alguna sobre el asunto y menos con los dos últimos años de ausencia del dayoukai en su vida. Se suponía que en su décimo octavo cumple años habría una respuesta de parte de ella pero Sesshoumaru nunca apareció, tampoco el año entrante. Rin asumió que él ya había hecho una elección por su parte. Era lo mejor, pensaba.

Ya la arena del tiempo había empezado a correr con furia sobre las vidas del grupo que emprendía un nuevo reto, sobre todo por Rin, si no actuaban con rapidez la perderían nuevamente y eso es algo que no estaban predispuestos a que sucediera.

Una inesperada y dolorosa pausa provocó que Rin topará con Ah-Un despejándola de sus recientes recuerdos.

-Jacken, vete con Rin- se esuchó a Sesshoumaru ordenando con cierta furia en su voz

-Sí, Sesshoumaru-sama- replicó con firmeza y agregó con enojo- Rin! Deja de fantasear- y desapareció entre los arbustos.

Rin entró en realidad, Ah-Un la llamaba tirando con sus cabezas las riendas e indicándole dónde refugiarse. Con cierta pesadez siguió a la criatura pero cuando estaba por alcanzar los arbustos sintió cómo la tomaban por la cintura y la tiraban con fuerza al suelo. Aturdida abrió sus ojos y buscó desesperada quién le había hecho tal daño. Nada. No había nada ni nadie. Cómo? Se preguntó. De pronto divisó a Sesshoumaru acercándose a ella rápidamente. Rin vió que detrás de él se aproximaba una masa aforma.

-Sesshoumaru-sama!- gritó con terror

Antes de que Rin pronunciara su nombre, fugazmente Sesshoumaru dió vuelta deteniendo a su enemigo desenvainando a Toukijin. La oscura masa salió disparada hacia atrás dando un salto quedando frente a ellos. Una fuerte carcajada resonó en el ambiente y los pájaros salieron despedidos a tropel de sus guaridas. Una manada de youkais pasaron con el olor reconocible de temor despedido de sus pestilentes cuerpos. El bosque se marchitaba.

"Grhhhh" resonó en la garganta del dayoukai quien con una rápida mirada vió donde se encontraba la muchacha esperando a que se fuera. Rin trató de levantarse, mas le fue imposible. Estaba siendo rodeada, detenida por algo. El peliblanco se percaptó de ello y enfurecido por la situación al fin habló.

-Desagradable criatura, Qué quieres? Quién eres?- terminó pronunciando con sus ojos rojos, tenía una vaga noción de quién era, no le gustaba para nada lo que estaba frente a él.

-Ajajajajajajajajaja- una risa maligana fue lo único que provino de la masa negra

Rin, quien observaba con temor se dió cuenta que su corazón latía más fuerte de lo normal, su respiración se había acelerado y lágrimas emepezaron a caer. Se llevó las manos a las mejillas, su rostro estaba empapado. Qué- pensó. De pronto, un grito de dolor.

Sesshoumaru bajó su guardia y giró hacia Rin. La pobre muchacha estaba hecha un bollito con sus ojos fuertemente cerrados, tirándose del cuello de la yukata como queriendo sacarse algo desesperadamente. Iba perdiendo color. Lloraba con furia.

Ah-Un, que también había caído al suelo, se levantó con el grito de su amada compañera. Jacken salió en seguida de su escondite. Ambos se aproximaron a ella pero fueron repelidos. Era inalcanzable. Estaba allí, frente a sus ojos sufriendo sin poder ayudarla. El pequeño intentaba golpear ese algo que no podían ver con el báculo sin éxito.

El cómulo negro seguía evocando carcajadas. Sesshoumaru furioso desenvainó su Tenseiga y fue allí cuando se dió cuenta que no era un campo de energía lo que envolvía a Rin sino las criaturas del inframundo que se encimaron en ella y trataban de entrar en su cuerpo. La pobre luchaba inconcientemente.

-Mmm... no hace falta que alguien muera para llevarselo al inframundo...- se escuchó la voz grave y burlona del cúmulo- Cuando YO deseo algo, lo obtengo de cualquier manera...

Sesshoumaru divisó a la criatura que estaba tomando forma humana. Era alto, más alto que él, tal vez medía unos 2 metros; tenía una cabellera larga roja como el fuego. Su cara despejada, nívea; ojos rosados penetrantes. Una máscara de oni azul posada en su cabeza en el costado derecho y vestimentas negras con detalles dorados. Estaba desarmado, ni una espada, ni una armadura lo cual lllamó poderosamente la atención al dayoukai.

-Sesshoumaru, creo que es hora de que me devuelvas lo que es mío, no?- Esbozó una sonrisa maliciosa, sus ojos llenos de deseo.

Antes de pronunciar réplica alguna, el demonio se acercó a Sesshoumaru quedando a unos milímetros de su cara. Cómo es que...?pensó el youkai.

-Me la arrebataron dos veces, perro asqueroso- frunció su ceño- ella me pertence, a mí NADIE me contradice ni me saca lo que es mío- diciendo esto con enojo el ambiente se sumió en oscuridad absoluta y desapareció.

-Ahora experimentarás lo mismo pero – pausó la voz - lentamente, perruno - agregó burlonamente.

El ambiente tornó a la normalidad. El canto de las aves se hacía oir. El reverdecer de las plantas se prendía nuevamente.

-Rin! Rin!- se escuchaba a Jacken desesperado y Ah-Un moviendo sus cabezas sobre el cuerpo de la muchacha delicadamente.

Sesshoumaru se aproximo a ellos. Rin no reaccionaba, respiraba débilemente, sus manos sujetas firmemente en el collar que le había dado Kaede. El dayoukai se arrodillóa a su lado y la examinó. En su rostro había marcas de lágrimas frescas y su expresión de dolor remanente demostraba la lucha por la que estaba pasando. La levantó con sumo cuidado. Tan pequeña parecía entre sus brazos que recordó la vez en que su alma había sido absorvida en el inframundo. En eso, cuando Jacken se acercó a su amo observó algo inusual en la joven, sus ojos se engrandecieron y su voz comenzó a temblar.

-Amo bonito!- Tragó saliva, su vista posada en la palma de la mano derecha que colgaba de Rin

Sesshoumaru al detectar la expresión de su súbdito, tomó como pudo la muñeca de la muchacha. Unas líneas negras se dibujaban desde su dedo índice hasta la mitad de su palma.

-Estas marcas son...- silenció- Jacken, vámonos!

Y así, sin decir palabra más se encaminaron a visitar a la única persona que sabría decirles cómo proseguir.

Sesshoumaru se sentía más impotente que nunca. Cómo un poderoso youkai como él no pudo detectar con anticipación lo que le pasaba a Rin? Cómo es que no fue por ella hace dos años? Por qué ahora? Cómo es que nunca pensó en que la muerte pediría venganza? Cuán iluso había sido?

Jacken, se sentía más inútil de lo que era. Ah-Un, triste.

Qué pasaría a continuacón, nadie lo sabía.

Gracias a aquellos que leen esta historia! Espero les guste :)

Pido disculpas si encuentran errores como palabras mal escritas o verbos en un tiempo que no es el adecuado. Intenté corregirlos pero por extrañas razones que no entiendo a pesar de que diga "save" no me guarda nada de los cambios que realizo. Para peor, tampoco tengo un corrector de español en el programa que uso para escribir (que no es word ni siquiera ajajajaja, re trucho todo).

Desde ya disculpas por los errores nuevamente.

Esperon estén bien!