¡Muchas gracias a todos por los reviews! Aquí tenéis más. ¡No va a ser un fic muy largo, aviso a navegantes! ¡Un saludo!
4º La cena
Draco reaccionó al fin y tras pasar al lado de su hijo dándole un suave golpe, avisándole de que no le gustaba la situación, saludó a Rose y estrechó la mano de Hermione. Sus ojos café estaban más vivos que nunca y se sumergió en ellos durante unos segundos, al igual que hizo ella.
Scorpius interrumpió el momento invitándolas a pasar y tras llamar a un elfo les dijo que se quitasen las capas. Los cuatro en total silencio se sentaron en los sofás de cuero negro que había a la derecha.
Gracias por haber venido Hermione. - Le dijo Scorpius.
A ti, por haberme invitado. - No supo si esa era su voz o la de una desconocida, tomo la mano de su hija entre las suyas, necesitaba fuerzas para afrontar aquello. Su hija le devolvió la caricia intentando tranquilizarla.
Ejem.. mm.. bueno, ¿queréis tomar algo? - Rose pidió un té y Hermione negó con la cabeza. La tensión se podía palpar en el ambiente. El elfo trajo el té para Rose que sonreía a Scorpius, sin embargo él le esquivaba la mirada, nunca supo porqué había hecho eso.
Bueno, ¿que tal te va todo Hermione?- A ella le tembló el pulso cuando Scorpius le preguntó eso. ¿Que iba a decir? Estaba muy nerviosa y agradeció no haber pedido nada, pues con ese pulso solo hubiese manchado la mesa de cristal que había en frente de ellos.
Bien... Ron esta en Bulgaria ahora para unas pruebas de Quiddich. Y yo en el trabajo estoy fija, así que todo bien.
Como siempre tu bien se reduce al trabajo... - Draco la miró intensamente, ya que la tenía allí, que menos que aprovechar las circunstancias. Hermione le miró fijamente a los ojos.
Sí, ¿y tú que tal estás Malfoy?- Dijo su apellido arrastrando las palabras, cosa que a Draco le hizo mucha gracia. Y sonriendo contestó:
Muy bien gracias, tengo salud, trabajo, una estupenda familia, todo lo que se necesita para ser feliz.
¿Y tu mujer, no está? - Preguntó con sorna.
No, mi mujer esta en Italia, de compras, todos los años hace una quedada con su hermana para gastarse todo lo que quiera. - Contestó con orgullo.
Vaya, algunos preferimos gastárnoslo con la familia, es más satisfactorio. - Hermione le sonrió triunfante.
Íbamos a ir los tres, sin embargo ya me se Italia como la palma de mi mano... este año iremos a Luxemburgo, Austria, Polonia, Rusia, China.. quien sabe. - presumió.
Pues noso...
Ya esta bien ¿no?, no hemos venido aquí a discutir sobre quien es mejor y quien tiene más. - Interrumpió Rose.
Es cierto, además, si el olfato no me engaña, la cena esta lista. - Cortó Draco.
Los chicos se levantaron educadamente y después lo hicieron ellas. Les indicaron por donde debían ir, pues la casa era enorme. Tras cruzar el salón y un pasillo no muy largo llegaron a dos robustas puertas de roble que se abrieron y dieron paso a un comedor para unos 20 comensales, al principio de esta mesa estaba dispuesta la cena caliente que olía deliciosa.
Cortesía de mis elfos domésticos. - Dijo Draco lucidamente. Se sentaron Hermione frente a Draco y Rose frente a Scorpius. - ¿Aun sigues con la PEDDO?- Scorpius rió
¿Que es eso?- Preguntó.
Es una campaña en contra de la esclavitud de los elfos domésticos, y sí, sigue en pie...
Creía que te gustaba invertir tu tiempo en cosas útiles... - Hermione no aguantaba más, aquello ya era insoportable.
Si nos disculpáis, creo que nos vamos. La cena está demasiado ácida para mi gusto. Encantada de conocerte Scorpius... a diferencia de tu padre eres un chico muy educado. - A Scorpius y Draco no les hizo ninguna gracia aquel comentario.
No nos podemos ir aún. - Todos miraron a Rose que permanecía callada desde que se pusieron a discutir. - Queda algo que hay que resolver, por algo estamos aquí. - Scorpius se tapó la cara con las manos, pensaba que todo iba a salir bien, se irían y punto, pero no, ella siempre tenía la última palabra.
Si tu madre quiere irse creo que es libre de hacerlo.
Creía que me apoyabas en esto. - Draco y Hermione los miraron con el miedo en los ojos.
Sí, pero no sirve de nada, ya lo has visto. Cada uno a su casa y punto.
No habíamos quedado en eso, siempre te arrepientes de todo. ¿Cuando te vas a arrepentir de estar conmigo? ¿Mañana?. - A Scorpius le dolió como si le hubiesen hecho un crucio aquella pregunta. Hermione miró a Draco y el la miró a ella. NO, esto no podían dejarlo así
Igual me arrepiento ahora mismo, siempre quieres tenerlo todo a tu disposición, rápido y bien, ¿ No ves que esto no es correcto? ¿Porque no aceptas que te has equivocado?- Rose se levantó de la mesa y al igual hizo él. A Rose le calló esa frase como un balde de agua helada.
Sí es lo correcto, o al menos eso hablamos, los dos, tú y yo, pero como siempre te hechas hacia atrás eres un cobarde.- Draco se levantó y tomo la palabra.
Ya esta bien. Los dos. Vamos al comedor, la cena ya ha terminado, nos despedimos y cada uno a su nido. - Concilió.
No hasta que nos contéis vuestra historia. - Hermione y Draco abrieron la boca. Y ambos dijeron a la vez a sus respectivos hijos.
¡Prometiste no contar nada!- Los dos se miraron y luego miraron a sus hijos.
Mamá, los dos lo sabíamos, los dos os descubrimos y queremos saber la verdad, al menos queríamos saberlo... ya que, por lo que veo, Scorpius como siempre hace con todo, ha cambiado de idea.
Desde el primer momento te dije que no era buena idea.- Gritó el ya fuera de sus cabales.
Y también dijiste que el destino lo quiso así - Draco y Hermione no podían articular palabra. Él se fue hacia el salón y Scorpius le siguió, luego fueron las dos chicas las que se sentaron en el sofá con ellos.
Hubo un silencio tenso, aun más que el que se produjo cuando llegaron ellas a esa casa. Todos se miraban entre si, Rose con lágrimas en los ojos cogía las manos de su madre y los Malfoy seguían impasibles mirando a un punto fijo pensando en cómo solucionar aquello.
Está bien, si queréis saber la verdad, no podemos negaros a. - Hermione abrió la boca considerablemente al oír aquello.
No creo que sea apropiado contarles... - Siguió ella.
Granger, ya vale, lo saben, desean saber nuestra historia y la van a conocer... solo así aprenderán a respetarse y quererse como nosotros no quisimos. - Ella asintió con la cabeza.
Voy a pedir que traigan aquí algo de comida y bebida, va a ser una noche muy larga.
