Continuamos trabajando para que haya más FraMano en esta página. Más fluff que otra cosa.
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4. Rubor
[Sonrojos]
Su relación se basaba en una completa y maravillosa rutina, donde Francis le decía, hacía o sugería algo donde el producto final era un sonrojo de lleno por parte del castaño, y uno que otro golpe e insulto también.
Pero era siempre Lovino quien se sonrojaba; era algo que le molestaba algunas veces, pues, en sus propias palabras, él no era ninguna niñita para andarse con las mejillas siempre rojas, y ya estaba cansado.
Aunque a Francis le pareciera lo más hermoso del mundo.
Ese día de armó de valor, sería Francis quien se sonrojaría ese día. El francés estaba sentado en el sillón, Lovino observó con nervios desde el marco de la puerta al rubio cambiar lentamente la página del libro que leía. ¿Sería una buena idea o debía esperar a un momento adecuado? Lovino sacudió su cabeza de un lado a otro, como queriéndose quitar todo miedo de la mente.
Y al diablo con los momentos adecuados.
Francis no lo vi venir, tan sólo sintió un peso extra en sus piernas, dejó el libro a un lado y se encontró con un italiano sentado a horcajadas sobre él, sin el ceño fruncido, lo cual le pareció extraño.
— ¿Estás bien, Lovino? —preguntó un poco asustado.
Lovino no dijo nada, lo tomó del cuello de la camisa con fuerza y lo besó. Francis, quien no se lo esperaba, se dejó guiar por un buen rato. Su corazón latió más rápido, siempre era él quien iniciaba los besos.
El castaño se separó con la respiración entrecortada y tratando de regular la sangre que le subía a su rostro. Se acercó al cuello del francés y susurró unas cuantas palabras, Francis abrió los ojos totalmente sorprendido y sonrió ladinamente.
— ¿Pues qué estamos esperando?
Cuando Lovino lo encaró no pudo notar algún cambio de color en la piel de su novio, pero sentía sus mejillas arder, nuevamente.
Cómo odiaba a ese maldito francés.
1 de febrero, Lovino se ha puesto un tanto rojo mientras hacía una propuesta indecorosa.
