Capítulo 3 "Your guardian angel" (The red jumpsuit apparatus)
"-¿Quién eres?
-Tu ángel guardián.
-¿Qué es eso?
-Es como un guarda espaldas, que patea traseros y salva tu vida como si fueras una dama en apuros.
-Entonces… ¿tengo que comprar los lentes oscuros y cuidarme de los paparazzis? " (MdllRosedeath)
Él termino de escribir y solo dio como saludo un asentimiento. El profesor intentando componer la situación, le señalo al chico su asiento. Mire cada paso grácil y despreocupado que dio para tomar su asiento. La clase continuo y el profesor se acerco para explicarle lo que tenía que hacer, el rápidamente se puso a trabajar. Hice un esfuerzo enorme por concentrarme en mi trabajo, pero no lo estaba logrando y a causa de eso me lleve varias llamadas de atención por parte del profesor, a las cuales solo asentía.
Después de presentar nuestros trabajos al profesor, nos dejo retirarnos a nuestras siguientes clases. Antes de llegar al marco de la puerta di una mirada más a ese ángel de nombre Edward, él y toda su monumental perfección. Él capturo mi mirada, pero rápidamente corte la conexión para huir de mi lapsus de vergüenza.
No pude dejar atrás la imagen de Edward, me acompaño como si fuera una fotografía instantánea en la mayoría de mis clases. No pude concentrarme, no pude ni siquiera contestar una simple pregunta del profesor. Estaba tan al pendiente de Edward que había notado que solo compartíamos cuatro de nuestras clases. Además de que él era muy bueno en la pintura y en el dibujo.
Camine distraídamente hacia la cafetería para tomar con Alice la merienda. Al llegar en torno a la mesa donde Alice ya estaba ubicada, me senté junto a ella en silencio. Ella me miraba penetrantemente como intentando adivinar un acertijo.
-Vamos, suéltalo-me dijo con su mirada expectante.
Suspire de una manera que hizo que me sintiera como la típica chica risueña de un barato cuento de hadas.
-Nada-respondí de manera monótona, mientras sorbía mi bebida embotellada.
Ella siguió mirándome expectante. Yo no sabía que decir, estaba en una contradicción aun, y pasmada por la imagen de este chico, además aun no definía el porqué de mi anhelante obsesión hacia él desde que lo vi.
Entonces ahí estaba él. En toda su maldita perfección caminando para tomar algo en la cafetería. Comencé a mirarlo de de nuevo, escaneando su vestimenta; un par de zapatillas de deporte de alguna marca importante, un par de jeans obscuros, una camisa gris de cuello V y magas largas recogidas. Por la mañana había llevado una chaqueta negra. Él era tan hermoso que dolía mirarlo, o mirarlo debería ser un delito o que se yo. Comenzaba a volverme una acosadora sin escrúpulos, tal como Alice.
Recordé a mi querida amiga Alice, ella había seguido mi mirada y ahora esperaba que hablara. Me rendí, y comencé hablarle de Edward.
-¿Qué sabes de él?-pregunte curiosa.
-Según lo que recorre por todo el Trinity. Es que el chico viene de algún lugar de Canadá, pero es originario de alguna parte del Reino Unido. Que fue aceptado porque tiene un múltiple talento en la pintura y la música, por eso se le permitió estar aquí. Ha llamado la atención de todas las femeninas de este lugar y ha rechazado a veinte chicas en menos de cuatro horas.
-¿Cómo ha rechazado a todas ellas?-cuestione con más curiosidad de la que debería.
-No lo sé. Según dicen solo las ignora, él ni si quiera pronuncia ninguna palabra-Y ahí estaba de nuevo el enigma de ese silencio que lo caracterizaba.
Levante mi vista intentando localizarlo, y fue fácil. Ahí sentado con un vaso de de jugo, un poco de fruta; Leía distraídamente mientras escuchaba música, ya que se notaban unos auriculares. Su perfil era casi perfecto, era increíble cuanta belleza podría eclipsar aquel ser terrenal, parecía salido de algún libro fantástico. La sola imagen de él me tenía cruzada entre la realidad y la ficción.
-¿Bella me estas escuchando?-Sentí un pequeño empujón.
-Bella. Tierra llamando a Bella-entonces escuche con claridad a Alice, quien estaba frente a mí con una mirada claramente enojada.
-Disculpa. Me fui…-dije en un susurro, tratando de disculparme.
-Si claro, te fuiste. Mirando aquella obra de Dios, que no tiene nombre-dijo con una risa traviesa, mientras señala con la cabeza hacia donde estaba él.
-Ya deja de mirarlo te lo vas acabar y no me vas a dejar un pedacito-dijo mientras interrumpía mi hermosa vista con su mano.
-Lo siento, no soy compartida-le dije mientras le sacaba la lengua de manera infantil.
-Ok, ok. Solo porque eres mi amiga-dijo mientras me daba un guiño.
Termino demasiado pronto el descanso y continúe con mis clases, las cuales se fueron volando gracias a mi reciente distracción.
El tiempo paso tan rápido mientras estaba en la biblioteca, que no me di cuenta que ya había oscurecido. Decide ir por un café que estaba a unas cuantas cuadras del dormitorio que compartía con Alice. Compre mi café, en lo que revisaba una vez más el libro que me habían dejado leer. Camine lentamente por las calles adoquinadas y las tenues farolas de las calles. Las calles se encontraban en una desolación extrema y un silencio sórdido. De pronto, sentí a una persona y escuche un suave repiqueteo de un par de pies detrás de mí. Tenia una mala sensación de nuevo, comencé a caminar cada vez más rápido, aun me faltaban unas tres calles para llegar a mi destino. Media en mi conciencia la acción para evadir el peligro en el que eminentemente me encontraba. Di una mirada de reojo, alcance a mirar una sombra color negra a unos metros detrás. Entre en estado de pánico, tire mi café y abrace mi libro; comencé a correr tan rápido como mi cuerpo de persona no deportista hacia el esfuerzo. Centre mi mirada en la esquina, ya que de ahí solo me haría falta una calle para estar a salvo, estaba tan cerca. Las cosas dentro de mi mochila que llevaba colgada en la espalda resonaban, la persona que me seguía continuaba acechando mi paso; ya que en cuanto había acelerado mi carrera, el también. Estaba tan cerca de la esquina, estaba a punto de doblar la esquina…
Doble la esquina. Sentí un fuerte impacto con alguien, caía de bruces de espalda soltando el libro de mis manos y dando un pequeño grito ahogado. Gracias a la adrenalina que corría por mis venas, me levante de un salto llevándome conmigo el libro que había caído a un lado y resistiéndome al pequeño dolor en la parte baja de la espalda. Rápidamente mire hacia atrás de mi para poder ver a persecutor, pero ya no había nadie tras de mí. Mi estado de alerta comenzaba a tranquilizarse.
Entonces sentí una mirada penetrante y gire mi cabeza para mirar la cosa o el alguien con el que había chocado. Ahí estaba él. Con su mirada pacifica y tranquila, me observaba directamente a los ojos como si buscara algo en ellos. Pero no sabía que, su mirada comenzaba a intimidarme, con un asentimiento nervioso y un gracias susurrado me aleje tan pronto como pude. Sabía que no podía esperar una respuesta por parte de él. Ya que ese silencio pacifico lo caracterizaba entre todos, Edward.
Llegue a mi dormitorio, donde Dennis ya estaba pacíficamente durmiendo. Tome una ducha tibia, me puse el pijama y me recosté en la cama. Comencé a rememorar el día, a Edward; y por ultimo de nuevo con esa persecución tan extraña. Estaba tan fuera de lugar, parecía que me estaba volviendo loca con el hecho de que no era la primera vez que sucedía esto. Tenía tantas preguntas recorriendo mi mente, tales como: ¿Por qué Edward no hablaba? ¿Qué pudo haberle sucedido para que él no hablara? ¿Quién me había seguido? ¿Alguien tenía algo en contra mía? Intente calmarme ante tanta paranoia. Relaje mi mente, cerré mis parpados e intente dormir.
Mire a ambos lados, estaba entre cuatro paredes. Lo único que hacía que la oscuridad no fuera tan profunda era una ventana de tamaño rectangular de la cual se vislumbraba una tenue luz blanquecina. Mire por la ventana, un cielo oscurecido por las nubes y relámpagos destellando en el, un campo se extendía como un paisaje tenebroso. Volví mi mirada hacia la habitación aun veía todo oscuro, pero vislumbre una pequeña ranura de más de dos metros de largo y como cinco centímetros de ancho. Debía de ser una puerta, supuse. Me acerque intentando no tropezar, ni hacer ruidos por algún motivo tenía la sensación de incógnita. Mire por la ranura: una sala de estar era alumbrada por una chimenea, todo de un elegante color morado y sus derivados podían distinguirse como el decorativo de la habitación. Algo llamo mi atención: Dos personas paradas cerca de la chimenea, quienes hacían sombras sobre el piso de la habitación. Ambos parecían estar teniendo una acalorada discusión, intente escuchar.
-¿Puedes dejar de entrometerte donde no te llaman?-dijo una voz masculina, dulce y con una clara nota de enojo.
-¿Podrías dejar de hacer esta puesta en escena y simplemente, terminar rápidamente?-contesto una voz femenina y con un claro tono de altanería.
-No es tu asunto-respondió aquel chico mientras se posicionaba, como si me estuviera mirando.
-Está bien, dejare que lo hagas a tu modo. Pero estaré cerca, acechando-respondió ella mientras seguí la dirección de la mirada de él.
Tuve miedo de que ellos me pillaran, como si esta escena fuera real. Así que de algún modo, intente escapar.
Di una fuerte aspiración mientras me sentaba en el borde de la cama. Intente calmar mi respiración. Me pare y fui por agua a la cocina. Ese sueño había sido el sueño más extraño que había tenido jamás, más que el sueño de aquel ángel desconocido. Hubiera preferido quedarme con la sensación de curiosidad, que con la sensación de miedo de este último sueño. Pase cada trago de agua como si mi garganta fuera un desierto. Regrese a la cama para intentar dormir de nuevo, aunque comenzaba a tener rezagos de insomnio por aquella sensación de miedo. El sentido de vigilia no me duro mucho y caí de nuevo en la inconsciencia.
Una vez mas estaba en el teatro, solo que esta vez estaba parada sobre el escenario. Me sentía desorientada, por la posición en el sueño. Ya que yo solía ser la que estaba al otro lado del teatro. Ahora el estaba ahí del otro lado caminando lentamente hacia el escenario, esta vez sus alas no estaban extendidas como las últimas veces, pero su rostro aun seguía sin verse. Caminaba con una lentitud y una elegancia inigualables, esta vez intente suprimir el sentimiento de miedo y di unos cuantos pasos hacia adelante.
-¿Quién eres?-pregunte en un susurro.
Él paro de caminar en cuanto escucho mi pregunta.
-¿Quién eres?-insistí.
Él asintió con la cabeza. Hizo amago de moverse incomodo, pero sabía que por fin iba responder a mi pregunte después de todo este tiempo.
-Yo…-susurro casi inaudiblemente. Estaba tan cerca de saber, tan cerca…
-¡Bella despierta!-irrumpió una voz, antes de que escuchara lo estaba esperando desde hace una semana.
Y abrí mis parpados de golpe, trayéndome al presente sin que aquel ser me hubiera revelado su nombre.
¿Teorías? Muchas...
Preguntas: ¿Quien acecha a Bella? ¿Quién es realmente Edward? ¿Qué pasa con los sueños? ¿Quién es el ángel de los sueños? ¿Realidad o ficción? ¿Qué creen que sucedera ahora?
Gracias por leerme y por comentar... =)
Me encanta leer sus teorías y suposiciones. Créanme esta historia no es como las demás.
Comente para mi es un instintivo para escribir mas rápido.
