Disclaimer: la siguiente historia posee contenido sexual explícito. Si tienes menos de 18 años, abandona la lectura ahora. Todos los personajes y la historia es de mi autoría, si deseas postear el relato en otro sitio web acredítame. La imagen de portada pertenece a AwenArtPaints, ¡búscalos en redbubble!
Capítulo 4: su regalo de cumpleaños
Sesión 7, todo transcurre con normalidad. La chica de los corazones no está enojada conmigo y WhatsApp no dice cuántas veces he visto sus estados.
Al final de la sesión me pide que no le ponga cinta kinesiológica:
"Mañana va a ser mi cumpleaños." dice. Sólo la miro y sonrio.
"Ya sé que suena tonto y algo vanidoso, pero quisiera lucir perfecta esa noche. Es mi debut... en vestido." Quisiera poder decirle que se ve linda como sea.
"Sólo puedo pensar en que es raro que sea tu debut en vestido..."
"Aunque no lo crea, en 19 años jamás me he puesto un vestido y mis padres me han comprado algo muy lindo para celebrar 2 décadas."
"Jamás me he puesto vestido y estoy bien así." Lo logré, se está riendo... Su risa es como una melodía a mis oídos.
"Se vería bien en vestido doctor." Ahora yo me estoy riendo.
"A menos que tenga blanca o dorada..." Ahora ambos nos reímos.
"Desgraciadamente sólo tengo azul. Ten..." Le extiendo el rollo de cinta en un intento de cumplir su petición inicial.
"Ay no. ¿Cómo cree que me voy a llevar eso? Es su material y sé que no es barato..."
"Anda, tómalo como regalo de cumpleaños. A fin de cuentas ya sabes cómo ponértelo y ya casi no le queda cinta al rollo."
"Está bien, como usted mande. Muchas gracias." Ese ingenuo gesto desinteresado me ha conseguido un abrazo de su parte. Su cuerpo se siente firme, pero su pecho se siente suave y tibio.
Recogió sus cosas y se despidió de mi de beso. No sé si fue la cinta kinesiológica, pero eso era un pequeño gran avance en la relación.
En efecto, al día siguiente en sus estados de WhatsApp había fotos suyas y de su familia celebrando sus 20. El vestido le sentaba de una forma espectacular, cómo si hubiera sido diseñado para ella. Ahí me di cuenta de 2 cosas: la primera es que tiene una cabellera espectacular que de alguna forma comprime de tiempo completo en trenzas y segundo que viene de una familia muy similar a la mía.
No es que desprecie a la gente por su clase social, pero en una familia como la mía es más fácil encajar si eres de un status similar. La presión de mi familia sobre las chicas en las que estaba interesado hacía que ellas desistieran de intentar algo conmigo; mis padres desean para sus hijos una mujer que provenga de una buena familia, virtuosa y de cierto modo obediente. Mi hermano consiguió una dama así, Adamari viene de una familia similar a la mía, sabe coser, sabe bailar al estilo salón y la primera vez que fue a la casa llevó un collar de perlas y suéter rosa.
Es una mujer linda y apropiada para él, pero personalmente la considero aburrida. Si a mis 30 consiguiera una mujer igual, me pego un tiro.
La quiero a ella, no me molesta que haga deporte, ni que no use vestidos, ni su carácter, ni me molestaría el hecho de que llevase una vida sexual activa. Cuando quieres algo con tantas fuerzas mandas a volar todas las cosas que la sociedad impone, que tu sociedad impone.
