Hola, aquí Tomoyo con un nuevo capítulo.
Mokona: Ya se conocieron.
Tomoyo: Si, pero ahora deben separarse.
TYM: ¡Disfruten el capitulo!
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***Las Reglas del Juego***
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―Un deseo…― susurro aburrido el príncipe de la luz ―Un deseo― esta vez suspiro muy muy profundamente.
―Sí, un deseo― afirmo su madre ―Sería conveniente que lo ganes para mantener la paz de todos los mundos― soltó con una gran sonrisa.
El príncipe guardo silencio, un silencio casi sepulcral mientras se preguntaba si enserio a nadie le importaba lo que él quería.
― ¿Tengo alternativa?― pregunto dejándose caer en su silla.
―No realmente― la reina sonrió de manera inocente.
―Madre, madre, madre― suspiro al darse cuenta de que bien era inútil tratar de razonar, para aquella mujer todo era lindura, paz, amor, gatitos con sombrero, pirikones* con tutu e iluminitas* con tiaras. ―Yo apostaría mil veces la vida si es para hacerte sonreír― afirmo el príncipe logrando una encantadora sonrisa por parte de la reina.
―Mi reina por favor cuente con migo para acompañar al príncipe Kei. Yo como guardiana del sol prometo guiarlo sobre sus pasos― afirmo aquella hermosa chica que llevaba su cabello en dos coletas rosadas.
―Cuente con nosotros su majestad, como guardiana de la nube le prometo no fallar- garantizo Marialice.
―Le juro mi reina que junto a príncipe Kei yo apostare mi vida para proteger este reino. Se lo juro bajo mi título de guardián de la tormenta.
― ¡Muchas gracias!― alzo la voz su hermosa y amada reina, dando la orden para que en ese mismo instante se marchara.
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(Mundo de la oscuridad)
― ¿Un deseo?, ¿En verdad madre?― soltó con desespero una joven de largos cabellos azabaches cuyas puntas eran de un tono rojizo. ―Lysandre…yo quiero― se cayó por un momento fijando sus ojos color oro en la alfombra rojiza, no se atrevía a pedirle a su hermano un gran favor.
―No estoy interesado en un estúpido deseo― hablo con molestia que se hacía evidente cada vez más en su voz, estaba molesto porque su padre estaba muerto y porque se tenía que marchar a pelear por un deseo, pero eso sí, vería a Checker Facey entonces tal vez podría matarlo.
― Lysandre― suspiro su madre masajeándose las sienes ―No es una pregunta, es una orden. Iras a pelear y ganaras ese deseo― puntualizo la reina.
― ¿Cuál será el deseo?― pregunto la misma chica esta vez corriendo al lado de su hermano.
―Melany por favor, una princesa con esa clase de reacciones es patética― bufo la mujer ―Eres idéntica a tu recién difunto padre, por suerte tu hermano si es digno de ser el heredero.
Melany apretó fuerte sus manos haciendo dos puños, siempre era la misma historia, su madre echándole en cara que su perfecto hermano era mejor. Siempre la dejaban a un lado…
―Madre, por favor― se quejo rápidamente el pelinegro tomando la mano de su hermana.
― Da igual, de todos modos; Melany lo menos que espero es que puedas cumplir tu misión como guardiana de la tormenta-
―Si madre― apenas pudo hablar haciendo una pequeña reverencia ante las palabras de aquella mujer tan severa.
― Alastor ya que tienes un poder abrumador y eres el guardián de la niebla debes acompañar a Lysandre- llamaba la atención de un azabache con un corte de cabello disparejo ― Pero tu deber es proteger a Lysandre, que te quede claro, esa es tu prioridad… si debes de dejar morir a Melany: que se pudra― recalco con aquellos ojos venenosos los cuales petrificaron la mirada azulada del muchacho.
― S- si… su majestad― contesto algo contrariado, pero no podía decir "No" porque sería decir "vengan y mátenme"
―Rapsodia, Musica― llamo esta vez a aquella hermosa joven cuya coleta parecía una cascada y a un chico mucho más joven que ella sin embargo más alto de cabellera grisácea y una mirada filosa de color rojo amaranto. ― Ustedes como guardianes de la nube y lluvia respectivamente, deben ir a dar sus vidas por mi hijo. Es lo menos que espero de los famosos "hermanos más fuertes del reino del fuego". Espero que no sean solo habladurías y tengan al menos una idea de lo que hacen.
Ambos chicos sintieron un escalofrió recorrerles el cuerpo, se sentían humillados, pero les quedaba claro que para aquella reina no había nadie digno en ninguna parte de aquel mundo ― A sus órdenes mi reina― hablaron simultáneamente dándose una mirada de ánimo mutuo.
― Asia― esta vez nombro a una pequeña chica de baja estatura, sus ojos rojizos palidecieron en cuanto escucho su nombre. Tembló un poco provocando que un mechón de su larga cabellera rubia se atorara un poco con uno de los adornos de su largo vestido. ―Eres una inútil― recalco con cierto nivel de desprecio en su voz ―Pero tus poderes pueden ser útiles para defensa, así que ve y no dudes en actuar como un escudo humano, eres tan patética que no puedo creer que seas guardiana del sol. Una chiquilla de lo más inútil, sirve a tu reino y ve a morir― ordeno.
― Sí, su majestad― un par de lagrimas le amenazaban por salir pero las manos de un chico sobre su espalda la aliviaron casi de inmediato.
― Etsu― llamo a aquel chico que sostenía a la rubia entre sus manos, era alto, apuesto, de una cabellera verde menta que lucia exquisita combinándole a sus ojos naranjas.
― Dígame mi reina― contesto desafiante, un acto que no muchas personas se atrevían a hacer pero tal parecía a aquel chico le daba lo mismo ser colgado, encerrado o torturado. Si aquella mujer quería pasar por sobre de alguien; que lo hiciera, pero si trataba de pasar sobre de él o Lysandre, entonces sí que se molestaba.
― Eres el guardián del rayo… sabes que eres uno de nuestros mejores hombres, Etsu― suspiro, no lo necesitaba como enemigo, si no como un poderoso aliado.
― Basta de chantajes, yo iré con Lysandre, cuidare de él como su guardián y ganaremos ese deseo- afirmo con una sonrisa sínica. .
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(Saria: Lugar donde se llevaran a cabo las pruebas)
― Reborn ¿de qué se trata esto?― hablo un hombre que llevaba un extraño casco el cual recibió una mirada de muerte por parte del mencionado. ― ¡Reborn sempai!
― Nosotros seremos los que recibiremos a los príncipes y princesas.
― No me gusta trabajar gratis
― Mammon no deberías hablar de esa manera, nos están pagando de otra manera― comento un hombre que vestía de traje chino.
― Si no es dinero no me importa.
― De todos modos será interesante experimentar con esos chicos.
― ¿Experimentar? kora, ¿de qué hablas Verde?― cuestiono un rubio.
― Todo a su tiempo.
― ¡Miren ya llega alguien!― soltó impaciente una hermosa mujer de largos cabellos negros.
Los siete giraron su vista hacia un paraje bajo las montañas donde empezaba a emanar una luz lo suficientemente resplandeciente para lastimar sus ojos.
― Son los del mundo de la luz― hablo Fon de manera relajada viendo como el príncipe Kei aparecía batiendo su larga cabellera plateada seguido de sus tres guardianes.
― Buenos días, somos los representantes del mundo de la luz― soltó Kei mientras tomaba lugar frente a aquellas personalidades.
― Bienvenidos, son los primeros en llegar― les comunico Luce sirviéndoles un poco de té ― ¿Si toman té?― pregunto un poco dudosa.
― Sí, muchas gracias― contestaron al unisonó.
― Siento como si los demás se hicieran los importantes― comento el peli plata haciendo un puchero.
― Haha eres muy gracioso Kei-kun― soltó una risotada la de cabellos negros
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Una llamarada de fuego atrajo rápidamente la atención de los presentes pues esta acababa de formarse justo en el centro de la pradera calcinando todo a su paso.
― ¡Que molestos son los de ese reino!― se quejo Skull mientras el resto asentía un poco molestos por la repentina aniquilación de su flora.
― ¡Bien denme ese deseo que no hay nadie más apta que yo!― hablo una chica que lucía extremadamente sensual con aquellas prendas de cuero ajustadas perfectamente a su monumental cuerpo. ― Somos los representantes del reino del fuego y yo soy la futura reina, la más hermosa princesa de todas, la más perfecta de todas. Mi nombre es Yukubo, recuérdenlo bien porque es el nombre de quien gobernara todos los mundos― soltó con una seguridad extrema que desbordaba por cada poro de su piel.
― Apuesto por la loca― comento Skull pasándole un fajo de billetes a Mammon.
― Esto se pondrá bueno, Fon apuesta por la luz y Skull por el fuego― hablo el guardián de la niebla contando los fajos de billetes que estaban en sus manos, claro él esperaría a la llegada del equipo que mereciera su apuesta.
― Bueno… por favor siéntense a esperar al resto― pidió Luce mientras los chicos tomaban asiento junto a quienes llegaron primero. La tención era palpable, tanto que se podía cortar con un chuchillo.
― Estás loca― afirmo Kei dándole una mirada de extrañes a Yukubo.
― Me lo dice el chico con complejos de homosexual.
― ¿Disculpa?― se quejo rápidamente Marialice saliendo en defensa rápida de su príncipe.
― Pero que linda chica― robo el dialogo Asmodeus que estaba a punto de tomar la barbilla de Marialice muy probablemente para robarle un beso.
Todos se detuvieron por un momento al sentir como una fuerte llovizna caía de repente.
― ¡Mi ropa se estropeara!― se quejo Yukubo mientras Kei colocaba una pequeña barrera mágica encima de la princesa para que esta no se mojara.
― No te daré las gracias.
― Nunca las aceptaría― soltó desganado.
― Son del mundo del agua― comunico Verde ― Aunque eso es evidente― concluyo su frase al tiempo que las gotas tomaban forma humana.
― Somos los representantes del mundo del agua― hablo la hermosa princesa haciendo una ligera reverencia.
― ¡Tú!― grito Yukubo apuntándola acusadoramente ― Mi madre tenia razón pareces una Mereste*
― ¿Disculpa?― hablo la rubia con una mueca de disgusto ― Hasta donde yo sé el problema es entre nuestras madres, no tengo nada contra tuya y no te he causado daño para que te comportes de manera inmadura.
Ante el comentario Yukubo empezó emanar llamas de todo su cuerpo ¿Inmadura? Ella, no, no, ¡no!, la mataba, le iba a arrancar esos cabellos rubios de un solo tirón.
― No se peleen― pidió Luce con una gota escurriéndole por la nuca.
― Toma, yo apostare por ellos― hablo verde dándole un fajo de billetes al organizador de la apuesta. ― Se ve que la chica es bastante centrada.
Una oscuridad se apodero de todo el lugar, bien nadie hubiera podido ver nada de no ser por Yukubo y Kei pues ambos mantenían fuego y una luz encendida.
― Ya están aquí― murmuro Viper frotándose las manos, ellos eran su equipo ganador.
― Buenos días a todos, mi nombre es Lysandre y junto a mis guardianes somos los representantes del mundo de la oscuridad― se presento con suma cortesía ― Me gustaría decir que es un placer, pero, ciertamente no lo es― termino de hablar mientras su grupo se abría camino hacia el resto.
― Pase príncipe Lysandre― pidió Fon de manera cortes. Lysandre lanzo una mirada de desaprobación a Yukubo, para su gusto aquella chica era muy escandalosa.
― ¿Ese es el príncipe Lysandre? Responde~ Midra~― pregunto la princesa del fuego dándole un golpecito a su guardiana del rayo.
― Lo acaban de decir Yuku― se quejo la chica haciendo un mohín, su princesa podía ser bastante despistada.
― Estoy enamorada― afirmo cayendo dramáticamente al suelo.
― Lo dicho, estás loca― tomo la palabra Kei que ya estaba empezándose a fastidiar.
― No creo que un chico educado se fije en ti, querida― comento Artemis conteniendo una risa
― Miren malditos, no quiero pensar como están sus mundos para tener a un vago como príncipe y a una frígida como princesa.
― Claro y el mundo del fuego tiene una cualquiera como princesa, muy civilizado de su parte― hablo Jack con una mirada burlona que se dibujo en sus ojos verdes.
Un repentino tornado se formo entre la multitud para de inmediato dejar ver siete figuras.
― Maldita sea Hiro ¿no pudiste hacer el viaje menos llamativo?― soltó un pelinegro molesto quien sostenía a Mei Rokudo pues esta tenía cara de querer vomitar.
― Inutidera, sierra la boca ¡el viaje fue súper divertido!― celebro el guardián del rayo saltando un par de veces.
― Perdón si fue algo abrupto, pero pensé que debía de ser impactante, ya saben― se excuso el rubio con una gran sonrisa.
― Para nada. Eso fue ¡extremo!- soltó Azure haciendo como que golpeaba a Rai.
― Si vuelves a hacer algo así: te matare― advirtió Kurumi con una mirada filosa.
― Chicos― les llamo Yuui en tanto veía como todos tenían puestos sus ojos en ellos. ―Todos nos miran― hablo totalmente avergonzada.
― Tranquila― le calmo Hiro mientras los demás se tranquilizaban. ― Somos los representantes del mundo del aire. Ella es nuestra princesa Yuui―
― Hola― saludo ella abrazándose fuertemente del rubio, estaba muy incómoda por toda la atención.
― Yo apostare por ellos, son divertidos kora― hablo Colonello dando su respectivo fajo de billetes.
― Mucho gusto Princesa Yuui, no tiene por qué avergonzarse― sonreía Artemis acariciando sus largos cabellos negruzcos.
― Es que todos nos miran― Murmuro con los ojos vidriosos sin soltar del agarre a su guardián de la lluvia.
― Soy Artemis, la princesa del mundo del agua― se presento mientras que sus guardianes se les unían ayudando un poco a Mei quien era atendida por Nicol.
― Gracias― contesto la oji violeta más tranquilamente.
― Vaya líder, parece una niña llorona― se quejo Yukubo con fastidio, pues acababa de quedar fichada como una enemiga, si la princesa Yuui había tocado a Artemis ya era considerada como una traidora.
― A mi me parece linda― murmuro Kei recibiendo un golpe de Marialice
― Eso es descortés― aseguro su guardiana.
― Princesa Yuui― llamo su atención Lysandre quien se colocaba frente a ella ―Considere seriamente regresar a su reino.
― ¿Por qué?― cuestiono soltando a Hiro y haciendo a un lado a Artemis.
― Porque yo haré cualquier cosa para ganar ese deseo, viéndola sé que no es rival para mí- afirmo con suma serenidad acercándose mucho mas a ella.
― Yo decidiré si eso es así― le desafío aunque parecía no estar muy segura de lo que decía.
― Es usted muy linda y muy impertinente. Eso me gusta― soltó con sensualidad estirando su mano para tocar la mejilla de la princesa.
― ¡Lysandre!― Exclamo su hermana en cuanto vio una gran pared de arena que se formaba entre los dos haciendo que el príncipe del mundo de la oscuridad retrocediera de inmediato.
El muro empezó a despedazarse lentamente dejando ver a cuatro personas que se interponían entre los representantes del mundo de la oscuridad, los del viento y agua.
― ¿Qué te pasa idiota? ¿Por qué la ayudaste?― se quejo rápidamente Asia, por lo acontecido hacia su príncipe.
― ¿He?, serás estúpida, fue a tu príncipe al que Ethan ayudo- hablo Hana en tanto sacudía su cabellera castaña sacando un poco de polvo.
― ¿Disculpa?― espeto Rapsodia con molesta colocándose al lado de Lysandre.
― ¿Sabes? príncipe Lysandre, si usted hubiera puesto un dedo encima de esta linda chica, usted hubiera recibido cuando menos cuatro ataques de muerte y tres que sin duda hubieran dolido― hablo el pelirrojo con una sonrisa encantadora, que hacía parecer aquello como una broma.
― Ja. ¿Crees que ella me hubiera lastimado?― cuestiono el pelinegro afilando un poco la mirada.
― ¿Eres estúpido?- objeto la pequeña de larga cabellera naranja quien se abrazaba del pelirrojo.
― No seas presuntuoso Lysandre, ellos dicen la verdad― esta vez se hacía presente ante ellos Kei mientras que los siete encargados miraban con expectación y Reborn hacia su apuesta para el mundo de la tierra.
― ¿He?― cuestiono Melany bastante molesta, ¿Qué Lysandre recibiría un ataque? Por favor, para eso estaban ellos y no solo eso Lysandre era monstruosamente fuerte.
― El rubio estaba a punto de desenvainar esa katana, no quería jugar él iba a dar un golpe mortal. El chico de cabello negro te tenía en la mira y ni quiero imaginar lo que te iba a disparar. La chica que despide llamas de la niebla estaba a punto de atravesarte con algo, su aura asesina da miedo. El niño, a pesar de ser pequeño estaba concentrando una gran cantidad de rayos, si miras sus ojos está a punto de llorar, tal parece no le gusta que toquen a su princesa― hablo con una gran sonrisa un chico de cabellos verdes.
― El príncipe Lowe tiene razón, esos eran los cuatro ataques mortíferos― comento el pelirrojo.
― ¿Príncipe?― se cuestionó Reborn sin ser escuchado, sabía que el príncipe era Ethan, pero parecía ser que la estrategia del pelirrojo había comenzado incluso antes de iniciar aquel juego. Harían pasar como príncipe a uno de sus guardianes ―Interesante, Viper, subamos la apuesta.
― Los otros tres no iban de parte de los guardianes del aire― hablo la pequeña de cabellera naranja atrayendo la atención de todos.
― Ari que inteligente― le alabo Lowe.
― La princesa Artemis te hubiera atacado, dos de sus guardianes se dieron cuenta y estaban listos para atacar detrás de ella― sonrió complacido el pelirrojo ― Esto es divertido― afirmo.
Lysandre lanzo un quejido, tal vez no había que subestimarlos del todo, a ninguno, por más débil que pareciera. Ese juego cada vez se tornaba más difícil, los oponentes no serian las victimas que él pensó.
― Si fueran débiles me hubiera decepcionado― soltó acompañando sus palabras de un suspiro.
― Bien basta de charla y peleas- llamo su atención el apuesto hombre de traje tomando posición junto a Luce.
― Él es Reborn guardián del sol. Este de aquí es Viper aunque prefiere que le llamen Mammon es el guardián de la niebla. Fon es el guardián de la tormenta. Verde es un científico y guardián del rayo. El guardián de la lluvia es Colonello. Este chiquitín de aquí es skull…
― Mi sirviente― interrumpió Reborn con una sonrisa
― Skull es el guardián de la nube― continuo la presentación restándole un poco de importancia a las quejas del guardián de la nube ― Y yo soy Luce guardiana del cielo― concluyo presentándose ante ellos.
― ¿Qué se supone que aremos?― pregunto alguien entre la multitud.
― Esto será como un rally, hay siete mundos que tendrán que visitar, los seis de donde provienen y uno de más. No les aseguro los visten en el tiempo en el que están, podrán tener la oportunidad de ir al futuro o pasado, depende del mundo― explicaba Reborn como si aquello en verdad fuera a ser un juego.
― En cada mundo de encontraran con alguno de nosotros, deberán cumplir una prueba y si la cumplen les otorgaremos un sello para que puedan proseguir su búsqueda― siguió la explicación Verde.
― Pueden hacer alianzas o separarse. Pero tomen en cuenta de que tienen que tener todos los integrantes del grupo para poder avanzar― añadió Luce.
― ¿Y si alguno muere?― cuestiono Kei.
― Si es de esa manera deberán llevar su cuerpo hasta el final. Aunque solo sean restos― soltó Viper con una sonrisa bastante macabra.
― De cualquier modo, traten de mantenerse con vida, si quieren abandonar no podrán hacerlo pues si abandonan serán asesinados― tomo la palabra Skull un tanto serio
― En cualquier caso si buscan encontraran locaciones de descanso, donde podrán comer, dormir o curarse. Solo ahí garantizan estar seguros, pero estas locaciones son difíciles de encontrar sin mencionar que deben mantenerse activos para poder toparse con nosotros y tomar su prueba kora.
― Bien, eso es todo nosotros nos marchamos, busquen el portal que los llevara al primer mundo. Les deseamos suerte, porque realmente la necesitaran- concluyo Reborn mientras una espesa niebla los cubría por completo y desaparecían.
―Creo que es hora de irnos― hablaron muchos simultáneamente.
― Que empiece el juego…
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Diccionario de Mokona
Pirikones*: Una clase de roedores de aproximadamente 30cm. Tienen un paresido singular a las ardillaspero son de un lindo color rosa. Son populares como mascotas para niñas.
Iluminitas*: Son mariposa con alas de cristal.
Mereste*: De la familia de los cerdos, bestias grotescas y asquerosas.
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Tomoyo: Ahora que están juntos me pregunto si algunos tomaran el mismo camino.
Mokona: ¡Asi será porque muchos conocerán el amor!
TYM: ¡Si tienen preguntas sobre sus personajes, peticiones, ideas de quien les gusta como pareja. No duden en decirlo!
