Flash-Back
-lo que esta diciendo el personaje-
-Pensamientos del personaje-
En la mente del personaje.
(Notas de la autora)
Ohaio!
Suminasen la demora :/
Disfruten
Saludos!
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Contraste
De color entre negro, rosado y violáceo era el cielo, casi sin nubes, que en su lado izquierdo se veía la luna y a su otro lado, el lado derecho se veía el sol. Quien creyera que el sol y la luna juntos en un mismo lugar fuese imposible, Sasuke estaba siendo testigo de que si era posible, que hasta lo menos pensado podía suceder. La Luna y el Sol juntos, ahí si lo eran.
-Bueno Sasuke-San, hemos llegado- Sai continuo su camino como si nada, mientras que Sasuke aún permanecía detenido, impactado por lo que sus ojos veían.
Tardo unos segundos más en asimilar lo que sus ojos veían, hasta que por fin se decidió a seguir a Sai, si todo este viaje fue una proeza, el meollo del asunto al fin se encontraba delante de sus ojos.
Caminaron en silencio, cruzaban el camino que estaba sobre el lago que rodeaba el lugar, hasta llegar al centro en donde no sólo todo se veía distinto, sino, casi mágico, más bien, así lo era. Sasuke permanecía atento a todo, ya se esperaba cualquier cosa, hasta que un dragón podría venir a atacarlos, riéndose por lo bajo, burlándose de sus propios pensamientos. –Ni que estuviéramos visitando a una princesa encerrada en un castillo- Noto que Sai lo observaba en ese momento, cruzo sus brazos delante sobre su pecho, de reojo miraba a todos lados, analizando el lugar, y a su vez para que Sai lo dejará de observar.
-Es obvio que nunca has estado aquí- Lo dijo de la forma más tranquila y amigable posible que él podía utilizar.
-¿Qué quieres decir con eso?- Claro que era obvio que nunca había estado en este lugar, de hecho, desde que comenzaron el viaje se sabia que sólo Sai y Naruto habían estado allí, ¿Por que habría de conocerlo antes?.
Sai noto su cara de molestia, sonrío, simplemente le resultaba divertido la clase de amigos que podría tener Sakura y Naruto, pero pensar que existe una persona que… -Nunca has soñado con este lugar- Era increíble, era absolutamente increíble, que nadie jamás en su vida se haya imaginado o soñado con la paz, con la felicidad, porque quien sueña con eso, tan solo ver ese lugar por primera vez en su vida, sentiría con solo ver un pájaro o una hormiga de aquel lugar, que estaba próximo a alcanzar eso, la plenitud.
Se limito a sonreír de medio lado. –En mi cabeza sólo ahí lugar para la venganza- Con parsimonia, se sabia y vivía ese dialogo de memoria, por tanto apenas al terminar de recitarlas opto por no darle más vueltas a las incoherencias de ese sujeto; si estaba ahí no era para disfrutar, era para completar su equipo y poder realizar su objetivo.
-Por fin- Como si nada, estiro sus brazos al cielo, estirando su cuerpo y deteniéndose frente a la entrada del palacio. Unas puertas inmensas se encontraban delante de sus ojos, no estaban cerradas, esas puertas siempre permanecían abiertas a quien quisiera entrar, eran bienvenidos.
Sasuke lo observo y después miró delante de ellos. –Ya era hora- Antes de que cruzaran el umbral de la puerta, noto como delante de sus ojos, paso una hermosa mariposa rosada, dejando una estela de polvos que brillaban, y embriagaban con su aroma. No pudo evitar detenerse y seguirla con la mirada.
-¿Sucede algo?- Unos centímetros más alto que Sasuke, por efecto de 2 escalones que se anteponían entre las puertas de entrada al lugar, Sai lo esperaba.
-Nada- Mostrándose lo más natural e indiferente posible, ambos entraron al lugar.
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-Querida- Llamando su atención, recargado en uno de los pilares de la salida oeste del lugar. -¿Nos acompañas?-
-Adán-San- Apenas escucho su voz, se levanto de su lugar, bajo sus descalzos pies dejaba un charco de agua. Aún estaba en el lugar donde Eva estuvo con ella ahí hace algunos minutos.
-Por favor, continua en lo que estabas- La miraba atento y con mucho cariño demostrado por sus ojos. –Es agradable contemplar a alguien como tu-
Sonrío para si misma y bajo la mirada un poco, era inevitable sonrojarse frente a él, poso su mano en el tronco de un árbol a un lado de ella, que nacía desde las profundas aguas del lago para brotar arriba, iluminado por la luz de la luna que allí llegaba. –Arigatou Adán-San-
-Ya te he dicho que no es necesaria tanta formalidad-
-Hi- Dirigiendo su vista a el nuevamente. –¿Quería decirme algo?-
Suspiro. –Contigo no hay caso- Se acerco a ella acariciando amorosamente su cabello. –Hace un buen rato ya han llegado nuestros invitados, y justamente ahora- Tomándola del mentón. –Ya han llegado los últimos, quienes faltaban- Hizo una pausa y esta vez le hablo con una sonrisa picara en su rostro. –Eva me informo que has adquirido parte de mis costumbres- Aunque a su vez tratando de parecer severo.
La chica rió y lo miro inocentemente. –Adán-San, solo quería divertirme-
El le devolvió la sonrisa. –Esta bien, sin embargo ahora Eva quiere castigarme a mi por tu comportamiento- Acerco su rostro al de ella y beso su mejilla tiernamente, retirándose del lugar sin antes decir. –No tardes mucho, te estaremos esperando-
-Hi, Hi- Giro sobre sus talones, mientras volvía a sentarse en aquellas escaleras, metió lentamente sus piernas, desde la rodilla en el agua y recargo su hombro derecho en un costado del árbol. Poso su mano en el verde árbol, mientras pensaba en solo Dios sabe que cosas. Una ventisca paso por aquel lugar, revoloteando su cabello, y entonces de perfil, ya que su pelo ya no cubría su rostro, se pudo observar que algo brilloso y húmedo resbalaba por su mejilla, hasta caer al agua, produciendo muy leves vibraciones en ella; ella sufría, sin embargo sonreía.
Al fin se detuvo la leve ventisca, y entonces en aquella soledad, y cuando la luna estaba ya en su punto más centrado embellecedor, aquel compañero verde, paso a convertirse en un hermoso rosado, un árbol de cerezo, escondido en la ventisca de aire y con ella llevándose las palabras de aquella chica que permanecía allí.
-Sasuke-Kun-
No se había dado cuenta que Adán aun permanecía ahí, de espaldas a ellas. Escuchándola en su silencio, los latidos de su corazón y sus actuales sentimientos.
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No cabía duda alguna, sin duda, se encontraban en el interior de un hermoso palacio. Era de un estilo místico, entre una combinación de griego y celta, aunque de cuando en cuando, en cada esquina, se encontraba una escultura, pero cada una distinta de otra, y a la vez personificando las distintas y diversas culturas de alrededor del mundo.
Caminaban por un largo pasillo que los llevaba hasta el centro del lugar, en donde ahí mismo se encontraba un gran tragaluz de forma circular, que en este caso, cuando el sol se posaba en su punto máximo, al igual que la luna, los dos juntos y unidos se podían ver por el. Y bajo ese has de luz dorada y plateada que bajaba por ahí, se encontraba un hermoso jardín de diversas flores, cada una distinta a la otra, todas igual de hermosas, aunque habían algunas que llamaban más la atención que otras.
-Veo que porfin lograron llegar aquí-
Detrás de un pilar, salio la figura de una mujer delgada y de mediana estatura.
-Ohio Eva-San- Sai hizo una pequeña reverencia.
-Konichiwa- Cruzo sus brazos detrás de su espalda y les sonrío a ambos, no parecía una mujer adulta, se veía bastante joven, y en su rostro se reflejaba vitalidad y fertilidad.
-¿Eva?- Sasuke jamás había tenido contacto con los habitantes de ese palacio, pero el nombre Eva lo escucho entre los antiguos escritos de la creación del hombre; casi incrédulo pronuncio el nombre de la mujer y por bromear otra vez consigo mismo –Lo único que falta es que aparezca Adán- Sin darse cuenta, pronunciándolo en voz alta.
-¿Me llamaban?- Detrás de Eva se veía otro pasillo, ensombrecido porque a esas horas la luz no llegaba por ahí, provocando que ni el final de su camino se apreciara, del cual, desde el fondo de el provenía Adán, llegando finalmente hasta donde su compañera, abrazándola por la cintura.
Sasuke se quedo tan solo unos segundos paralizado, poco a poco iba atando cabos. –Así que esta es la famosa tierra de la creación- Pero entonces. -¡¿Que demonios hace Sakura aquí!?- E irremediablemente en su cabeza las dudas y preguntas ya estaban volviendo a posicionarse de él. -¿Dónde esta?- Dejo fuera todo protocolo.
Adán levanto una ceja curioso y después miró a Eva sonriente. -¿Quién?-
-Sak-
-¡¡¡TÚ!!!- Un fuerte grito enfurecido proveniente de atrás de Sasuke y Sai, llamo la atención de todos y a su ves interrumpiendo al pelinegro. Siquiera provenía el chillido desde atrás de los ninjas, todos prestaron atención a esa dirección, aunque esa persona no necesitaba presentación, todos sabían quien podría hacer o ser tal escandaloso. Naruto, y junto con él se acercaban Kiba/Akamaru y Hinata.
-Ohio Naruto- Adán mas divertido que nunca, y sin soltarse de Eva, saludaba a Naruto con su otra mano, asiendo señas.
-¡BAKA!, ¡Tú y tus juegos del demonio!- El rubio hiperactivo venia más hiper-ventilado que nunca, enraizado en enojo y destilando furia.
-Jajaja- Así como si nada, Adán comenzó a reír a carcajadas
A Naruto, con los ojos cerrados, le corría una gota por la nuca mientras cerraba su puño frente a su cara con una vena que palpitaba.
-Hola Naruto- La suave y refrescante voz como la brisa de Eva saludaba a Naruto.
El aludido al escuchar y ver de quien se trataba radicalmente cambio su actitud a una de niño bueno y angelical. –Hola Eva-chan- Jugaba con sus dedos, aunque Naruto pensaba solo saludarla con una reverencia, pero en cambio ella se acerco lentamente hacia el hasta besar su mejilla bastante cerca de sus labios. Naruto trago saliva y sus mejillas enrojecieron levemente.
Adán que tenia los ojos levemente cerrados los abrió. –Eva no juegues con los niños-
-Adán, solo estoy tratando de disculparme por tus jueguitos- Ahora era ella quien lo miraba seriamente.
Detrás de Naruto ya se encontraban Kiba, Akamaru y Hinata, quienes habían sido espectadores de toda la escena, aunque era sólo una quien miraba al piso.
Cerro los ojos y miró al cielo. –Esta bien Eva- Pasando por al lado de ellos. –Tu dale la bienvenida a quienes ya conocen este lugar y Yo- Llegando hasta Hinata y Kiba, ubicándose al medio de ambos, pero tomando a la chica de la cintura. –Le daré la bienvenida a quienes no saben de este lugar-
Eva entendía su juego. –Oh Claro- Ambos, tanto ella y Naruto se habían girado a observar a Adán. –Por supuesto-Tomando de la mano a Naruto.
-Siempre tan amables ustedes dos- Tanto Sai como Sasuke se mantenían al margen, aun así siendo Sai quien les hablo, era testigo vivencial de que cuando ellos jugaban resultaba en ocasiones bastante peligroso.
Ya se encontraba en el lugar donde suponía Sasuke se encontraba Sakura, se tomaría su tiempo, quería observar un poco más aquel lugar, a cada segundo le parecía más interesante el lugar, no obstante no dejaba de sentir molestia y ansiedad en la demora por encontrar a Sakura.
Al ser Adán y Eva los anfitriones del lugar, supieron hacer buena gala de sus papeles, los guiaron a una sala que se llegaba tomando el pasillo del centro, después del jardín del traga luz. Ahí, se encontraba una amplia mesa de mármol, llena de frutas y manjares para todo gusto. Algunas sillas rodeaba la mesa y fuera del área de la mesa por la misma sala, se encontraba algunas reposeras. Por ambas paredes, izquierda y derecha, tenia amplios ventanales desde ellos se apreciaba perfectamente la naturaleza y el paisaje desde fuera, pero de su lado Izquierdo los ventanales permanecían cerrados, aun así, siendo posible apreciar todo lo de afuera, y de su lado derecho los ventanales estaban completamente abiertos, permitiendo que sólo la luz del sol entrará por aquel lugar. El ambiente era calido y agradable.
-Bueno, tienen todo a su disposición-Eva movió su brazo, para enseñarles así la mesa, y que podía comer lo que quisieran.
-¡Dattebayo!, eso es lo que me encanta de este lugar- Naruto había ido solo una vez a visitar a su amiga, pero esa vez significo casi seis meses, por ello conocía tan bien el lugar y tenia una relación cercana tanto con Adán, como con Eva.
Todos se dirigían a sentarse a la mesa, aunque Sasuke un poco receloso, quería saber un poco más de el lugar, pero eso no significaba que bajaría la guardia, después de todo, el viaje había estado lleno de sorpresas.
-Vamos Sasuke Baka- Poniendo una mano en su hombro.
-Usuratonkachi- En un tono despreciativo, pero que solo entendía el rubio, le respondió. Estaba de espaldas a ellos, observaba los ventanales cerrados, del lado oeste, los del lado de la luna, ¿Por qué si todo el lugar quería demostrar un equilibrio entre ambos, la luna y el sol, justamente en esa sala permanecían separados. Observaba atentamente el paisaje de los ventanales, quería ver más allá de lo que ellos le mostraban, quería verla a …
-¡He!, Sasuke-Chan- Eva estaba delante de él, sonriente. Y él, ahora ya no podía ver desde aquel ventanal. –Si te preguntas por tus amigos, están descansando- Paso por lado de él, y donde antes Naruto había puesto su mano, estaba la de ella. –Será mejor que después de comer tomes una siesta igual que ellos, necesitaras mucha paciencia- Sonriendo nuevamente.
Inmediatamente se dio vuelta hacia ella, dando la espalda a los ventanales que hace un rato observaba-¿Cómo sabes mi nombre?- Estaba consternado, a que se refería ella, además no había tenido tiempo de decirle su nombre.
Sin mas, la chica se encogió de hombros.
Justo en ese momento, Sasuke sintió como alguien lo observaba, se dio vuelta para prestar atención en el ventanal, pero no había nadie más que una ventisca de aire que silbaba en el silencio. Volvió a mirar a Eva y allí, ella tampoco estaba.
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-Hi-Hinata- Se revolvía entre las sabanas mientras abrazaba la almohada, al parecer era de noche, o al menos a medias.
Exactamente, desde que llegaron a ese lugar, la pareja anfitriona se había encargado de recibirlos como se debe, comieron, bebieron, después de un rato se incorporaron quienes faltaban. Juugo parecía feliz, jamás se le había visto así, estaba más que nunca en contacto con la naturaleza, y por ello descansaba en los jardines. Sin embargo, Karin y Suiguetsu eran todo lo contrario, no peleaban, pero sí la distancia y tensión en ellos era más que evidente, ni si quiera podían rozarse o mirarse, de modo que para evitarlo, la chica se pegaba más y más a Sasuke.
Ya pasada unas horas los llevaron a conocer el lugar, desde el jardín, los alrededores, hasta algunas habitaciones, unas eran de estudio con amplias bibliotecas de todos los conocimientos posibles e inimaginables en el mundo, libros, pergaminos, piedras talladas con jeroglíficos; una sala de música y algunas habitaciones cerradas, entre muchas otras cosas que sólo e tus sueños o más grandes anhelos puedesencontrar. Y entre todo el recorrido y entretención, Adán, quién iba primero y dirigía el recorrido, hablaba con Hinata para así molestar a Naruto, que entre tanto, era llevado del brazo por Eva siguiendo el juego de su pareja, aunque Naruto no paraba de criticar a Adán, en algún momento de la conversación se supo que el periodo que Naruto permaneció allí tubo un arduo entrenamiento y de confiado decidió tener una batalla contra Adán, quien salio airoso y victorioso de la batalla, dejando a un Naruto completamente anonadado y enojado, siendo ese fue el día que decidió regresar a Konoha.
-Etto, pero Naruto-Kun- Hinata se detuvo inconcientemente un momento, llevo una mano cerca de sus labios, observando la espalda de Naruto, que se había adelantado sin notar que ella se detuvo. –Tu… Tu no volviste a la aldea y cuando ibas, nunca pude vert… nunca te vimos-
El chico rubio se detuvo, al parecer no se habían dado cuenta, porque ya se encontraban solos, y solo Dios sabe como. Se giro para poder observarla, mirándola con atención por unos segundos. No sabia que decir, no tenia palabras que lo justificaran más que su dolor por peder a su Sensei y la soledad y angustia que en ese momento lo invadía. Había olvidado que en Konoha se encontraban personas que lo esperaban.
-Yo…- Repentinamente se detuvo, ella levanto la mirada, tenia los ojos cristalinos.
Se había aferrado al coraje de mirarlo. –Naruto-Kun, yo.. tenia muchas ganas de verte, pero- Se llevo las manos a su corazón, otra vez bajando la mirada. –Cuando me di cuenta que ya no volverías, pensé que… que ya no te importábamos- Algunas emociones se afloraron en su corazón fuertemente hasta llegar a su garganta, asiéndole dificultoso hablar, algo agolpado y entre cortado, no quería llorar, pero al parecer, sus ojos no le hacían caso.
-Gomen Nasai, Hinata- En tono solemne; escucho atentamente todo lo que le dijo la peliazul, le impresionó su valor y a la vez lo conmovió, se sintió culpable, y de su boca solo había salido un aliento de sinceridad y junto con ello una disculpa, estaba dispuesto a reivindicarse. –Hinata- Ella otra vez lo miró directo a los ojos, tales cuales, a él le calaron hasta los huesos, no supo como, pero se acerco a ella y la acerco a el hasta abrazarla fuertemente, con cuidado y cariño. –Nunca más te dejaré sola- Sintió que ella temblaba. –Lo prometo-
Y así se pasó un momento del día, por alguna razón, Karin y Suigetsu se volvieron a perder de la vista de todos y ya al final del recorrido sólo quedaban Sai, Kiba/ Akamaru y Sasuke. Y Al final de todo, los repartieron en parejas para sus habitaciones. Sai y Karin, Juugo y Suigetsu, Kiba/Akamaru y Hinata, Naruto y Sasuke. A regañadientes Naruto se fue a dormir molesto tanto por no haber podido compartir habitación con quien quería y además por tener que soportar a Sasuke según él.
Ahora, por la noche según Adán, ya que a pesar de la luna y el sol compartir el mismo cielo, en algún momento igualmente el cielo se obscurecía un poco, aunque aun con los dos establecidos en el cielo. Sin embargo, el pelinegro no podía dormir, la curiosidad, las dudas, la intriga y una creciente ansiedad lo estaban invadiendo., no aguantaba ni un minuto más acostado ahí como si nada, tenia que moverse y ahora.
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Bajo la luz de la luna, en el salón dónde hace algunas horas unos invitados estuvieron, se encontraba una silueta iluminada por la noche. Ahora los ventanales que durante la tarde permanecieron cerrados, se encontraban total y completamente abiertos, mostrando a su paso la luz hermosamente plateada e hipnotizante; y en contraste, los ventanales que en un momento dieron paso a haces de luz dorados, ahora se encontrabas cerrados.
Había una pequeña brisa, que movía y revolvía las cortinas de gaza de color violeta. La silueta de una mujer moviéndose delicadamente como una gacela se podía apreciar entrando al lugar, se acerco a la mesa, siempre llena de comida, y en el centro una frutera. Con una sonrisa que expresaba claramente alegría acerco su mano hasta el centro de la frutera para tomar una roja y apetitosa manzana.
La llevo hasta su boca para morderla con un harmonioso sonido, saboreándola con total placer y satisfacción. Estaba de espaldas a la puerta de entrada al lugar.
-Aquí estas- Hace un buen rato se encontraba cargado en uno de los pilares, llego hasta ahí tratando de relajar su mente y la vez siguiendo un presentimiento que respondiera a sus dudas y curiosidad. Y como si sus plegarias fueran escuchadas, al llegar ahí sintió como alguien entraba, aunque no precisamente por la puerta. No la pudo diferenciar en un principio, ya que la obscuridad de la noche, en divergencia con la luz de la luna, sólo le permitían ver la silueta de quien ingresaba. Sospechaba de quien se podría tratar, y lo comprobó al ver como se acercaba a la manzana y la miraba ansiosa por llevarla a su boca, desde que recordaba, a ella siempre le habían encantado las manzanas y al notar como su largo cabello rosado brillaba, aunque lo recordaba corto a excepción de en el bosque, supo de quien se trataba.
Tuvo un pequeño respingo el cual no paso desapercibido por el pelinegro. Sonrió y se dio vuelta a el. –Ohaio Sasuke-Kun- Se acerco hasta el chico, sin ninguno perder de vista al otro. –Demo…- Ya estaba enfrente de el, cargo una mano en el hombro del pelinegro y su otra mano, en la que sostenía la manzana la llevo con el dorso a tocar su propio rostro haciendo una expresión de duda. -¿Tu no deberías estar durmiendo?- Todo rastro de su inocente voz iba desapareciendo, mostrándose fría y molesta.
-Hmp- Sonrió de medio lado, y con una de sus manos retiro la mano que la chica tenía en su hombro, ya había tenido la suficiente experiencia hace un rato como para caer otra vez, sin embargo su apariencia no era la misma, más bien similar a la última vez, aunque con la sombría "noche", tan solo podía apreciar su delgada silueta, su cabello largo y sus ojos jade. -¿Tú no deberías haber venido a darnos la bienvenida?- con sarcásmo.
Esbozo también una sonrisa. Miraba al suelo pensativa. –Mmm.. ¿Haber debido? Mmm… ¿Deber?- Volvió a mirarlo otra vez, y sus ojos tomaron una expresión gatuna. –Mi deber, Sasuke, no es precisamente ese- Ya no tenia su mano, con la que sujetaba la manzana cerca de su rostro, ahora reposaba en su cintura; y su otra mano que fue retirada del hombro del Uchiha, ahora la llevaba a recargar en el pecho de él, cerca de su corazón. –Mi deber es precisamente otro- Y en ese mismo momento su mano se enterró en el pecho de él hasta llegar a su corazón, arrancándolo de su pecho mientras que la sangre proveniente de él ensuciaba todo lo cercano.
Jamás previo eso, sintió como acariciaba sus pectorales, sintió como se acercaba a su corazón, pero jamás pensó que eso sucedería. No lo vio venir.
-Sa-Sakura- Le era dificultoso hablar, las palabras le salían pesadas y entre cortadas. Sentía como se le acaba el aire, y a pesar de ya no tener su corazón dentro de él, aun lo sentía y veía latir, latir en las manos de ella. Por primera vez sintió miedo.
-Hi Hi Sasuke-Kun- Le sonrió con tranquilidad. –Solo quería ver como era tu corazón, pero- Lo apretó entre su mano, mientras el gritaba de dolor y escupía sangre de su boca. –Veo que no tienes nada en él más que tu venganza- Lo volvió a apretar.
-¡¡¡¡¡Ah!!!!!- Su mente estaba en blanco, no sabia que hacer, sólo se preguntaba… -¿Por qué?- Su respiración estaba agitada.
Alzo sus cejas expresivamente, como impresionada y a la vez con sarcasmo. -¿Por qué que?- No dejaba de sonreír.
-¿Por qué haces esto?- Había tomado coraje y su voz ya no sonaba como antes, algo apesadumbrada, pero rígida, masculina y seria. -¿Por qué haces esto Sakura?-
Miro hacia un lado pensativa y después le devolvió la mirada. Acerco sus labios hasta la mejilla de él donde lo beso y después los acerco hasta el oído de él para decirle de forma dulce y armoniosa –Tranquilo Sasuke-Kun, no te haré daño- Alejándose lentamente, lo suficiente como para que sus narices se rozaran mirándose ambos directamente a los ojos. –Amenos- Levanto la mano con la cual sujetaba el corazón del Uchiha y lo acerco hasta el pecho de él. –Que lo merezcas- Terminando su frase al introducir a una velocidad increíble el corazón en su lugar, dándole tiempo para retirar su mano de ahí. –Matane Sasuke-Kun- Genjutsu, al final de todo se dio cuenta de la situación, ¿Cómo pudo caer en eso?, simplemente no lo sabia, caía de rodillas al suelo.
La chica dulce se encontraba frente a él, sin embargo algo había cambiado en ella. Su apariencia no era la misma, el cabello esta hermosamente largo, su cuerpo era muy frágil pero de una fuerza impresionante, ya no tenia el mismo humor, ya no se expresaba igual que antes. Se desplazaba como una hermosa gacela, siempre mostrándose inquebrantable y sonriente aunque mostrando una clara frialdad, ella ya no era la misma de antes, se había ido dejándolo tirado y herido en el suelo, se había ido la pequeña y enamorada Sakura… sin embargo él sabia que en el fondo ella seguía siendo la misma niña y tarde o temprano la encontraría.
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Gomen Nasai lo corto del capitulo.
Saludos y espero que les guste.
Dios los bendiga! :)
Bye Bye.
