¡Hola! ¿Cómo están? Siempre esperando que super bien. Hoy les quiero agradecer a cada de uno de ustedes la molestia de leer y/o comentar este fic. De verdad, me siento muy feliz porque han leído mi escrito ¡Muuuchaaaas Graaaaaciaaasss! Ahora, les traigo la continuación de esta historia basada en una película n.n Espero que la disfruten y que me hagan llegar sus comentarios buenos y/o malos porque todos son importantes.

Un abrazo muy grande y fuerte y ¡Saludos!

...

Maldita… – Dijo por lo bajo la rubia.

¿Qué dices Shion? – Preguntó Karin, quien estaba sentada al lado de la rubia junto a su novio.

Nada, Karin – Le contestó molesta la rubia.

Parece que hoy te levantaste con la pierna izquierda, Shion – Le comentó el novio peliblanco de la peli roja, haciendo que tanto él como su novia rieran.

¡Cállate! – Ordenó Shion muy seria. No sé por qué acepté venir con ustedes a la playa –

En primer lugar, Shion, tú nos obligaste a venir y segundo es porque a todos le caes mal – Le dijo Suigetsu, desafiándola. Él no la soportaba, si Karin no fuera amiga de ella, él hace tiempo que le hubiese dicho unas cuantas verdades.

Karin, calla a tu novio o no respondo de mis acciones – Amenazó la rubia a su amiga.

Está bien… Sui, ¿nos vamos a nadar? – Preguntó muy tiernamente la peli roja a su novio, quien asintió y la cogió entre sus brazos para correr a las aguas.

"Estúpido Suigetsu… aunque tiene razón" – Suspiró la rubia. En la ciudad, sus únicos amigos eran Karin, un chico que se había ido hacía años de la ciudad y Naruto, quien desde el momento en que la conoció la trató de una forma muy amable. Nadie le soportaba a causa de sus comentarios, sin embargo no podía evitarlo ella era así y no cambiaría por nada. En eso, vio cómo Naruto se acercaba a Hinata y la alzaba en el aire para luego sumergirla en el mar. Se veían tan felices juntos y eso le dolía un poco. Desvió su mirada y se encontró con otra pareja. Karin y Suigetsu, quienes jugaban a chapotear en el mar, mientras pequeñas risas se escuchaban a la distancia. Estúpidos – Murmuró la rubia, con el ceño fruncido. Entonces, se le vino una idea a la cabeza. Naruto debía de ser de ella. No sabía cómo iba a lograrlo, pero el primer paso sería deshacerse de aquella chica que se entrometió con su chico.

….

Papá, no sé cómo empezar – Le dijo Hanabi a Hiashi, mientras sostenía un pincel.

A ver… primeros debemos pensar en lo que nos gustaría pintar y visualizarlo en el caballete – Le sonrió tiernamente a su hija.

Pensar y visualizar – Repitió decidida la chiquilla. Cerró sus ojos y respiró hondo. ¡Ya sé! – Gritó de repente, asustando un poco a su padre. Humedeció su pincel en un vaso de agua y lo introdujo sutilmente en la pintura negra.

¿Qué pintarás? – Preguntó Hiashi, mientras miraba atentamente a su hija.

Es una sorpresa. ¿Y tú? – Sonrió maliciosamente la chiquilla.

También es una sorpresa – Le respondió con una sonrisa. ¿Te parece que cuando terminemos nuestros cuadros, hagamos una exposición e invitamos a tu madre? –

¡Sí! ¡Me encanta la idea! – Respondió muy eufórica la chica. Hiashi le miró y rió como nunca antes lo había hecho. Tener a sus hijas cerca, era lo que más deseaba después de saber esa terrible noticia.

….

¡Naruto, suéltame! – Le gritaba entre risas la morena, quien era alzada por los brazos del rubio.

No – Respondió el chico. Me gusta tenerte entre mis brazos, señorita –

Pero, debes de ir a trabajar. Las personas no se salvan solas – Rió la morena, al repetir lo mismo que había dicho anteriormente Sakura. Naruto bajó a Hinata y posó una de sus manos detrás de su cabeza.

Tienes razón… creo que me olvidé de eso – Sonrió apenado el rubio. Volveré en un rato, ¿de acuerdo? –

Ok, pero recuerda que me prometiste un helado – Le recordó la morena. Naruto se acercó a ella para besar su mejilla, pero la morena movió su rostro para que sus labios se encontraran por unos pequeños y rápidos segundos. El rubio se separó sorprendido y le regaló una de esas sonrisas que cautivaban a Hinata para continuar con sus deberes. La chica se quedó mirando cómo se alejaba su chico hasta que sintió una fuerte presión en una de sus piernas, que hizo que cayera y se sumergiera en el mar. Hinata trató de salir para respirar, sin embargo alguien le sujetaba y la hundía mucho más. Hinata abrió sus ojos, tratando de divisar a la persona que le estaba haciendo esto, no obstante sólo logró ver una silueta de una chica antes de perder el conocimiento, debido a la falta de aire.

….

Hinata –

Hermanita –

Lo siento mucho… no debí pedirle que me acompañara –

Los accidentes ocurren cuando menos los esperas, Naruto –

"¿Dónde estoy?" – Se preguntó Hinata, mientras escuchaba a lo lejos los diversos comentarios de las personas que le hacían compañía.

Creo que soy un estúpido… lo siento –

Está bien… no tuviste la culpa. Además, tú fuiste quién la salvó –

Hinata comenzó a subir sus pesados párpados. Vio cómo su padre trataba de tranquilizar al chico rubio que la había cautivado desde el primer momento en que lo vio y que su hermana menor le sujetaba fuertemente una de sus manos.

Hinata… qué alegría que estés bien – Dijo Hanabi, secando las anteriores lágrimas que cayeron por su rostro.

¿Hanabi? ¿Dónde estoy? ¿Qué pasó? – Preguntó muy confundida la morena.

Hinata… menos mal que estás bien – Suspiró aliviado el padre de las dos chicas.

¡Lo siento mucho! – Se disculpó el rubio, con mucha tristeza. Él no quería que su hermosa chica sufriera algún accidente, y más si el estuviese cerca.

¿Naruto? – Preguntó Hinata aún más confundida que antes. ¿Por qué Naruto le pedía disculpas?

Hinata… tuviste un pequeño accidente en la playa – Le dijo Hiashi con mucha tranquilidad.

¿Pequeño? ¡Casi nos da un ataque al pensar que podrías haber muerto! – Exclamó Hanabi, tocándose la frente como si fuera a desmayarse.

Hanabi… - Suspiró el Hyuga por el comentario de su hija. Sin embargo, tenía un poco de razón. Al saber que Hinata casi se ahoga en la playa, le puso los nervios de punta.

¿Un accidente? – Preguntó Hinata, tratando de recordar lo último que hizo. Sin embargo, sólo recordaba que estaba en la playa junto a Naruto.

Lo siento mucho, Hinata. Casi te ahogas por mis estúpidas peticiones – Volvió a reiterar el ojiazul.

Naruto, ya te dije que no fue tu culpa – Suspiró un poco cansado el padre de las chicas.

Como ya estás bien, creo que deberíamos de irnos todos juntos a casa – Propuso Hanabi.

Primero debemos esperar que el médico lo indique, Hanabi – Respondió Hiashi, a lo que Naruto asintió muy serio.

….

Ya había pasado casi dos semanas desde aquel accidente, a lo que Hinata no le dio gran importancia, ya que no recordaba cómo fue que terminó ahogándose y salvada por su rubio héroe. En fin, por suerte no fue grave y ahora se encontraba en la casa de su padre, limpiando la casa. Aún no lograba entender cómo era posible que su padre, siendo en el pasado tan ordenado y pulcro, hoy mantuviera su hogar en ese estado.

Uf… acaso no sabe lo que es una escoba – Suspiraba Hinata, mientras barría el pasillo lleno de polvo. En eso, llegó a unos de los cuántos estantes que se encontraban en la sala. "Aún está la carpeta que encontré hace algunos días" – Pensó la morena, al abrir uno de los muchos cajones. La cogió, se acomodó en el sillón y se dispuso a verla con más detalle. La carpeta guardaba unas cuantas fotos de ella, Hanabi y sus padres, al parecer de hace tres años o más. "Era muy fea cuando pequeña" – Se dijo, riendo tras el comentario. Mientras veía las fotos, no pudo evitar sentir nostalgia. Amaba a cada uno de los integrantes de su familia, pero no podía perdonar del todo lo que hizo su padre, aunque en esta última semana su relación estuviese mucho mejor y todo gracias a ese chico rubio, quien le robaba cada uno de sus alientos. "Es raro sentir esto por un chico… aunque es lo más lindo que me ha pasado" – Se dijo con una sonrisa. Naruto lograba que cada segundo que pasaba con él, le hiciese olvidar todo lo malo del mundo y le hiciese volver a reír con todas sus fuerzas. Hinata suspiró. Estaba enamorada de ese chico, no se lo diría aún, pero sería una tonta si trataba de ocultarlo. Entretanto, una hoja se asomó detrás de las fotos. "Hospital de la Costa" – Leyó en su mente. Hinata lo separó de la carpeta y justo cuando se disponía a leerlo con detalle, su padre y su hermana se hacían presentes en la casa.

¡Ya llegamos! – Gritó entusiasmada Hanabi, pasando directamente hacia la cocina para dejar las bolsas de la comida que habían comprado.

Hinata, trajimos un poco de ensalada y… - Hiashi se quedó mudo al ver a su hija con su carpeta en las piernas y una hoja en sus manos. ¿Qué rayos estás haciendo? – Preguntó muy serio el hombre. Se acercó a su hija y le quitó el papel y la carpeta con mucha fuerza.

¡Auch! – Reclamó la morena.

No me gusta que revisen mis cosas, Hinata. Lo sabes muy bien – Le dijo Hiashi, mientras metía los papeles y las fotos en la carpeta.

Espera un momento, primero me dices que quieres que te de una oportunidad y ahora me regañas por revisar una carpeta que estaría en el basurero de no ser por mí. No te entiendo – Reclamó Hinata, alzando un poco la voz.

No subas el tono conmigo, Hinata. Aquí las cosas son bien claras: yo quiero recobrar nuestra relación, pero no permitiré que revises cada uno de mis documentos personales. ¿Acaso te gustaría que yo leyera tu diario? – Le dijo Hiashi más serio que antes. Desde la cocina, Hanabi veía la escena un poco triste.

Primero, no tengo diario. Segundo, si lo tuviera no me gustaría que lo leyeras. Y tercero, la carpeta estaba en el suelo y si son documentos tan importantes para ti deberías guardarlos con más cuidado, ¿no crees? – Le dijo molesta la morena.

Sin embargo, no deberías ni debes leerlos. Fin del asunto – Finalizó Hiashi.

Bien. Lo siento – Dijo con sarcasmo la chica.

No me trates como un igual, Hinata. Aún soy tu padre – Le regañó el Hyuga.

No me digas tonterías. Ahora dices ser mi padre y cuando te fuiste, ¿lo eras? – Hiashi se acercó a su hija y le dio una cachetada, haciendo que Hinata girara el rostro por el impacto.

Sé lo que hice, Hinata. No tienes por qué repetirlo, pero tenía mis razones – Hiashi le miró por algunos segundos. Hinata le miró directo a los ojos. Hina, lo lamento. No debí hacer eso, pero es que no entiendes todo lo que sufrí por la estúpida decisión que tomé – Le dijo Hiashi, tratando de tocar su rostro, a lo que Hinata respondió dando un paso hacia atrás.

No me toques – Hinata se alejó y salió por la puerta, sin decir palabra alguna. Hiashi miró la puerta por un buen tiempo.

Papá… no te preocupes… ya se le pasará el enojo – Dijo Hanabi, tratando de calmar a su padre, quien dejó caer unas pequeñas lágrimas. La pequeña le miró sorprendida. Jamás en la vida, vio a su padre derramar lágrimas.

Lamento que me veas llorar, Hanabi… pero, ya no resisto esto – Hiashi abrazó a su pequeña hija con todas sus fuerzas. Hanabi también le abrazó con mucha fuerza y se quedaron así por un buen tiempo.

….

Hinata caminaba por la playa. Los bañistas disfrutaban de los últimos rayos solares antes de que el sol se escondiera y diera paso a la noche.

Estúpido – Dijo entre dientes con molestia la morena. ¿De qué sirvió todo el tiempo que pasaron juntos durante la semana, si su padre no le permitía entrar en su vida? Ni siquiera le había dicho sobre las razones que tuvo para abandonarlas. Estúpido – Volvió a repetir la morena. En eso, tropezó con una chica de cabellos rubios. Lo siento – Se disculpó Hinata.

Deberías fijarte por dónde caminas – Mencionó la rubia, cuando se dio cuenta que se trataba de Hinata. "Así que por fin te encuentro, estúpida". Tú eres Hinata Hyuga, la hija de Hiashi–

Sí, pero me gustaría que no mencionaras ese nombre – Suspiró cansada Hinata.

¿Problemas con tu padre? Ven, cuéntame – Le dijo cínicamente la chica de cabellos rubios. Hinata la miró con duda, pero luego de unos minutos y de las presentaciones, se dio cuenta de quien se trataba.

Así que tú eres Shion. La chica que se robó mi billetera en el restaurante e hizo que tuviera que trabajar por mi comida – Hinata le miró seria. Shion dio unos pasos atrás y la miró directamente.

Creo que ya no puedo negarlo… aunque debería haberte hecho algo peor – La rubia rió como nunca antes.

Sabes, eres una majadera y una arrastrada – La morena le dijo a la rubia muy cortante para empezar a caminar y alejarse de aquella chica.

¿Cómo me llamaste? – Le dijo Shion con un notorio enfado.

No creo que te lo tenga que repetir – Le respondió Hinata, sin dejar de caminar.

¡A mí nadie, pero nadie me trata de esa manera! – Shion se lanzó hacia Hinata y le cogió el largo cabello suelto, haciendo que ésta gimiera de dolor.

¡Suéltame! – Demandó Hinata, mientras trataba de zafarse de las garras de la rubia. Shion hizo que Hinata cayera al suelo y se posicionó sobre ella, impidiéndole así escapar a la chica.

Hinata cogió un puñado de arena y se lo aventó en el rostro a la rubia, quien cubrió sus ojos por el ardor que le produjo tal material.

¡Maldita! – Reclamaba Shion con sus ojos enrojecidos, mientras se levantaba de su posición. En eso, Hinata aprovechó para levantarse y empujar a la rubia.

¡Te lo mereces! – Le gritó Hinata. Ya no podía soportarlo más. Tenía tantos sentimientos encontrados a raíz de la última discusión con su padre que se cegó y después no sabía lo que hacía.

….

Muchas gracias, Naruto. Disculpa las molestias. Adiós – Hiashi colgó el teléfono. Ya habían pasado cerca de cinco horas y Hinata no aparecía. Naruto no la había visto desde el día anterior y ninguno de sus amigos sabía algo de ella. No la han visto – Le dijo a su hija menor.

Creo que hay que darle un poco de tiempo, papá. Yo sé que Hinata volverá sana y salva – Hanabi se dirigió a la ventana y miró hacia el exterior.

Espero que tengas razón – Suspiró el hombre. Tal vez deba llamar a tu madre… es mejor que ella sepa esto antes que se entere de otra manera – Dijo Hiashi con cansancio.

No creo que sea una buena idea – Mencionó la pequeña castaña.

Lo sé, pero creo que será lo mejor. No sirvo como padre – Suspiró Hiashi.

Eres el mejor padre del mundo… cometiste errores como todos, pero ahora los estás enmendando – Le dijo Hanabi con una pequeña sonrisa.

Gracias – Respondió el hombre, abrazando a su pequeña hija.

…..

Naruto dejó el teléfono en su lugar y se dirigió a su cuarto lo más rápido que pudo.

¿Qué sucede? – Preguntó su padre que estaba sentado en la sala.

Tengo que buscar a alguien – Respondió el rubio sin dejar de caminar.

Los chicos de ahora siempre tienen algo que buscar – Rió el padre de Naruto, mientras el teléfono volvía a sonar. El hombre se levantó de su puesto y cogió el teléfono. ¿Diga? –

Sr. Uzumaki, habla Karin –

Hola Karin, ¿cómo estás? – Contestó el padre muy alegre.

Muy bien, gracias. ¿Y usted? –

Excelente… ¿a qué se debe esta llamada? No me digas que ya no quieres trabajar con nosotros – Bromeó el rubio padre.

No, no. Nada de eso. Sólo quiero hablar con su hijo. ¿Se encuentra? –

Claro. Espera un momento – El rubio cubrió uno de los auriculares con sus manos y llamó a Naruto, quien llegó a la sala en tal sólo cinco segundos. Es para ti… es una señorita que conoces muy bien – Le dijo, pasándole el teléfono.

¿Hinata? – Dijo el rubio, confiado que se trataba de su hermosa chica.

No… soy Karin –

¿Qué quieres? En este momento no tengo mucho tiempo –

Necesito un favor… es muy urgente y… creo que tiene que ver mucho contigo –

Naruto escuchó extrañado. Le pidió a Karin que le hablara de tal favor y en cuanto la chica dejó de pronunciar palabra, salió de la casa a toda velocidad.

….

"Hinata, ¿dónde estás?" – Se preguntaba Hiashi. Ya habían pasado cerca de diez horas y ninguna noticia sobre su hija.

Papá, creo que deberíamos llamar al hospital – Dijo la pequeña castaña, mientras traía una taza de café par su padre.

¿Hospital? – Preguntó extrañado y a la vez nervioso.

Sí. Sabes que desde pequeña Hinata tiene cierto don para atraer a los accidentes… tal vez se encuentre ahí – Dijo Hanabi con cierta preocupación. Hiashi la miró totalmente pálido. Nunca se imaginó esa posibilidad. Tragó saliva y cayó al piso desmayado. ¡Papá! – Hanabi dejó la taza de café en el suelo lo más veloz que logró y socorrió a su padre lo mejor que pudo. "¡¿Por qué me pasa esto a mí?"

Minutos después el padre de las chicas recuperó la conciencia. Se levantó y se dirigió inmediatamente al teléfono. Si su hija hubiese sufrido un accidente, quería saberlo ahora. En su camino el teléfono sonó.

¿Hola? – Dijo con nerviosismo Hiashi. Hanabi lo miraba preocupada por las muecas que se formaban en el rostro de su padre.

...

Akira-chan: Jajaja, creo que me equivoqué con la edad u.u imagínate te di como diez años más... ¡lo siento! Pero es que me dio esa percepción por como escribías y creo que varios pensaron lo mismo n.n En fin, ¡tú también acertaste! Soy de piel blanca-morena y de cabello castaño y creo que pareceríamos hermanas jajaja. Creo que desde ahora serás como mi hermana menor jajaja y en cuanto al signo pensé que seríamos del mismo, pero qué se la va a hacer, los capricornios son muy tiernos y efusivos (tengo una sobrina con ese signo) y creo que se llevan bien con los leo (¡ese es mi signo!). Quisiera agradecerte por tus comentarios que siempre me hacen reír y por el tiempo que te tomas en responder mis preguntitas jajaja

¡Saludos y un abrazo de hermana mayor!