Nota de la autora: Todos los personajes pertenecen al Manga/Anime Full Metal Alchemist, y a su creadora Hiromu Arakawa, dueña legítima y quien tiene todos los derechos sobre ellos.

Esta historia ficticia o Fan Fiction no tiene fines comerciales.


Capítulo IV. Un anuncio importante

"La alquimia es la ciencia del entendimiento, la descomposición y la reconstrucción de la materia, sin embargo no es un arte omnipotente, es imposible crear a partir de la nada, para obtener algo debe ofrecerse a cambio algo de igual valor, esta equivalencia de intercambio es el fundamento de la alquimia. pero existe un tabú, la transmutación humana y ningún alquimista debe incurrir en ella".


Campo de Tiro

Ciudad Central

Mediodía

La Teniente Coronel Riza Hawkeye estaba practicando con su rifle junto a otros francotiradores. Por un momento su mente se transportó hasta aquel día, hacía un par de semanas cuando actuó de forma "impulsiva" y beso a su superior, la máxima autoridad y jefe del estado de Amestris, Roy Mustang. Aquella persona a quien ella había jurado proteger y que había amado en secreto desde su adolescencia.

La última bala se desvió ligeramente del objetivo. Se trataba de un cambio imperceptible para cualquiera, excepto para Riza.

-Debes separar tu vida privada y laboral. Un error similar en acción podría costarle la vida- se dijo.

-Buen trabajo Teniente Coronel- dijo un subordinado tratando de hacerle un cumplido amistoso.

-Se lo agradezco Mayor- respondió ella.

Una vez se alejó, dejó que sus brazos descansaran, bajó el rifle y se sentó a observar a los nuevos en una banqueta.

Minutos más tarde hizo su entrada Rebecca Catalina. Vestía una falda beige que le llegaba a las rodillas, una camisa sin mangas de color rosa pastel y unas zapatillas planas negras.

Había abandonado el ejército unos meses después del día prometido para ayudar al entonces Teniente Segundo Jean Havoc con el negocio familiar mientras tomaba terapia para volver a la milicia.

De alguna manera el pobre infeliz logró lo que todos creían imposible: Rebecca se enamoró de él. Eventualmente Jean se le declaró -aun sabiendo de boca de la misma Riza, que ella quería casarse con un hombre muy rico y vivir una vida tranquila-. Vaya sorpresa: Ella aceptó y con el paso del tiempo decidió abandonar las armas para poder convertirse en su esposa.

Hawkeye se percató de su presencia y le hizo un espacio.

-Rebecca. Que agradable sorpresa- sonrió.

-Oh Riza, no te he visto en meses- le prodigó un abrazo.

-Si. He estado un poco ocupada- suspiró cansada.

-Y dime… ¿Por qué me citaste aquí?- dijo Rebecca curiosa.

Riza señaló la puerta trasera y ambas mujeres salieron en dirección al apartamento de la rubia.

Horas antes Riza había llamado a casa del matrimonio para hablar con su amiga, pero insistió en que prefería conversar en persona, a lo que la morena asintió.


Apartamento de Hawkeye

Ciudad Central

Trece horas

Llegaron a la puerta del apartamento en absoluto silencio. Miraron a ambos lados y entraron. Los perros no estaban.

-¿No están Black Hayate y Snow White?- dijo Rebecca.

-No, los dejé con Fuery solo por hoy- dijo ella con un sonrisa burlona.

-¿Puedo ofrecerte un té o algo?- dijo Riza.

-Si, por qué no-

Ambas mujeres se conocían desde hacía tiempo y aunque Riza era muy cerrada, Rebecca podía leerla como un libro abierto. Así que sin pensarlo mucho la bombardeó con aquella pregunta.

-¿Se trata de él?- musitó Rebecca.

Se escuchó el choque de las tazas. Riza procedió con calma, se puso sería y se dio la vuelta esta vez con un sonrisa nerviosa.

-Si que sabes cómo romper el hielo…- dio un largo suspiró -Así es-

La mujer pensó que se trataba de lo de siempre, su amiga insistía en ocultarle sus sentimientos a Mustang. Estuvo a punto de hacer un comentario sobre su "actitud de mártir" pero no hubo que forzarla, ella tras tomar un sorbo rápido se lo dijo.

-Estoy saliendo con el Führer- dijo así, sin más.

Rebecca tardó unos minutos en reaccionar. Abrió los ojos como platos y gritó:

-¡¿Qué?!-

GRAZNIDO DE PATOS.

[...] Una hora más tarde [...]

Tras el sobresalto inicial Rebecca se tomó su taza de té mientras escuchaba a su amiga relatar el desenlace de todo ese asunto. La propia Hawkeye no se dio cuenta pero se le iluminaba el rostro mientras se lo contaba, salvo por la parte en la que dijo "no puedes decírselo a nadie".

-Quizá no di esa impresión cuando grité como loca, pero estoy muy contenta- sonrió. -¿Puedo al menos comentárselo a Jean?-

-Ellos merecen saberlo- dijo la rubia.-Pero en caso de que lo olvides,"él" dijo que se lo diría personalmente esta noche-

-Mmm… Eso explica el por qué nos invitó al Bar de Madame- dijo Rebecca curiosa.

Riza arqueó una ceja en señal de curiosidad.

-A propósito... Me parece extraño que no lo acompañaras- dijo Riza.-Invitamos solo a personas de confianza-

-¡Es cierto!- dijo Rebecca.-Aún no te he dado las buenas nuevas-

-¿Qué sucedió?- preguntó ella.

-Jean y yo estamos esperando un bebé-

Ambas mujeres se abrazaron y Rebecca lloró de la emoción mientras Riza le daba unas palmaditas en la espalda sin poder contener la felicidad que la embargaba por su amiga.

-Espero que algún día podamos celebrar lo mismo contigo, sin necesidad de esconderlo-. Se sonó la nariz con el pañuelo-

-Así como le he dicho a Roy, no sé si lo merezca. Pero no niego que sería un sueño hecho realidad-. Volvió a su habitual forma de ser- Aunque no puedas tomar alcohol no dejes de asistir- dijo Hawkeye.

-Cuenta con eso. Iré a prepararme- dijo Rebecca.

La puerta se cerró tras ella.


Bar de Madame Christmas

Ciudad Central

Noche

El ambiente del bar era distinto al de costumbre. Habían unas pocas personas a parte de las chicas y de la propia Madame.

En una de las mesas estaban Breda, Rebecca y Havoc aun decidiendo que ordenar. A la izquierda Fuery y Falman quienes trataban de no morir cegados por los "brillantes" músculos del Mayor Armstrong. En la mesa de al lado se encontraban Brosh, María Ross y Gracia hablando sobre cotidianidades.

Del otro lado de la mesa de Havoc habían juntado dos mesas para los Elric: Edward, Winry, Alphonse y May Chang, la novia de este último.

El Führer estaba sentado en la barra, conversando de la manera más amena con su madre cuando sonó la campanilla de la entrada.

Una mujer joven entró por la puerta. Era una rubia con el pelo ligeramente ondulado y de ojos ámbar. Su atuendo consistía en un vestido largo rojo con una raja al costado de la pierna, de mangas cortas y con cuello de tortuga. Los zapatos eran marrones y para rematar tanto sus uñas como sus labios llevaban el mismo rojo del vestido.

Era realmente hermosa. A los demás les extrañó que la dejarán pasar pues de antemano se les informó que se trataba de una reunión restringida al público en general. Pero al parecer pensaron que se trataba de unas de las chicas de Madame.

Hubieran seguido pensando así de no ser porque ante el silencio que se produjo Mustang se dio la vuelta, se sonrió y empezó a caminar hacia ella.

Los dos se miraron fijo a los ojos. Y ella lo tomó del brazo hasta llegar a la barra donde Madame la saludó con toda naturalidad.

-Pobre Riza, le romperá el corazón- pensó Winry para sus adentros.

De pronto Black Hayate salió de debajo de una mesa y fue a lamerle los zapatos. Entonces todos cayeron en cuenta:

-¿Teniente Coronel Hawkeye?-

-Buenas noches a todos- dijo ella con toda la calma que la caracterizaba.

-No me malinterprete, pero jamás la había visto vestida así. Creo que ninguno se dio cuenta de que es usted- dijo Winry con una gota de sudor bajando por su cara.

-Dichosos los ojos que la ven Teniente. Está usted hermosísima esta noche- dijo Roy Mustang.

Por un momento los demás esperaron una reacción violenta de parte de ella, pero nada sucedió. Solo se ruborizó un poco y procedió a sentarse en la barra.

Mustang tomó una copa y la hizo sonar como una campanilla. Todos dejaron de cuchichear, y procedieron a escucharlo.

-La razón por la que los he convocado a todos el día de hoy es para darles una noticia- dijo él muy serio.-Se trata de algo que solo unos pocos privilegiados tienen el honor de saber y que no deben compartir ni con su almohada- frunció el ceño.-¿Ha quedado claro?-

-¡Si Señor!- dijeron a unísono los militares presentes.

Discretamente se incorporó a la escena el Führer saliente, Grumman.

-La Teniente Coronel Riza Hawkeye y yo, estamos saliendo-

Si antes estaban sorprendidos ahora Edward que tomaba un trago lo escupió en la cara de su hermano. Y este no hizo nada.

Tan solo las mujeres pese a estar anonadas mantuvieron la cordura.

La primera en hablar fue Gracia, se llevó una mano a la cara y sintió rodar una lagrima.

-Disculpen. Estoy muy contenta, muy, muy contenta. Maes ha de estar haciendo lío allá arriba-. Se secó las lágrimas, y sonrió.

Winry no se resistió, se puso de pie y los mandó a todos a calmarse.

-Creo que todos están sorprendidos Teniente Coronel Hawkeye.- dijo con una sonrisa.-Pero creo que hablo en nombre de todos cuando digo que estoy feliz, era algo que he pensado desde hace mucho y me alegra que se haya hecho realidad. Que sean muy felices- dijo Winry.

Oportunamente, Madame pasó repartiendo copas con sidra para todos. Esta vez fue el mayor Armstrong quien tomó la palabra lloroso.

-Brindemos por un amor próspero y duradero para Roy y Riza-

CLINK. CLINK.

Chocaron sus copas, mientras brindaban.

Posteriormente cada quien dio sus felicitaciones a la pareja. Aunque como era de esperarse Edward no se resistió y le preguntó a Mustang:

-Oye, Mustang. ¿Cuándo es la boda?- con una sonrisa pícara.

-Sí que tienes buen tino Acero…- sonrió y luego se puso serio- En estos momentos no lo sabemos, desearía que fuera mañana mismo-

Hubo un silencio sepulcral.

-Pero hay una ley que impide que dos oficiales contraigan matrimonio si ambos ejercen su cargo-. Suspiró- Es complicado. Algunos oficiales del este han sometido a cambio esa ley ante la corte marcial, pero al final la situación no depende solo de mí. Queda esperar a ver qué sucede.

-Entiendo- dijo Edward, más serio-Sabes, eres molesto y todo lo demás, pero eres un líder honorable y respetuoso. Si nosotros podemos hacer algo para ayudarlos a estar juntos, avísanos-.

Ambos hombres estrecharon primero sus manos e intercambiaron un abrazo como gesto de compañerismo.

El ambiente festivo duró unas dos horas, donde todos se olvidaron de sus cargos y dificultades, y celebraron como una gran familia.

Pasada la medianoche empezaron a despedirse y a marcharse. Los primeros en irse fueron Jean y Rebecca, pues dado su embarazo debía descansar.

Cuando ya no quedó más nadie, Madame Christmas felicitó a su hijo.

-Roy Boy. Creo que tendré que cambiarte el apodo. Ya no eres un mocoso malcriado-

Dentro de Madame su corazón brincaba de alegría. Roy había sufrido mucho, era hora de cobrar algo de felicidad.

-Gracias Mamá- fundió en un abrazo con su madre.-Debo retirarme-.

-Lo entiendo- rió a carcajadas.

Riza permanecía silenciosa observando los gestos de su superior.

-Felicidades, Riza.-le guiñó el ojo- Has domado al galán de Central.-hizo una pausa- Les deseo lo mejor a ambos… Y si necesitan estar a solas, puedo conseguirles un lugar- bromeó.

Riza se sonrojó mucho ante sus últimas palabras.

-Gracias Madame Christmas- dijo ella ocultando su nerviosismo con un ceño fruncido.

-Puedes llamarme "Mamá" si lo deseas. De ahora en adelante serás también como mi hija-

Pero Riza no encontró las agallas para eso. "Quizás luego" pensó ella.

Salieron del establecimiento cubiertos con sendos abrigos y sombreros, y subieron al auto. Después de encender el motor, Mustang posó su mano sobre su pierna y ella lo miró. Estaba temiendo que se hubiese tomado en serio el comentario de Madame.

El le adivinó el pensamiento y la besó en la frente para proceder a tomar su mano entre la suya.

-Tranquila. Solo quería tomar tu mano- dijo burlón.

Ella asintió. El camino fue en silencio como era habitual en ellos.

Al llegar al apartamento de Riza, se desmontó y le ayudó a bajar.

-Mi Lady- dijo con aires de galanteo.

Ella tomó su mano bajando con delicadeza. Abrió la puerta y entró sin darse la vuelta.

-Estará pensando en quedarse…- pensó. -¿Te… te gustaría pasar adelante?- dijo ella nerviosa.

Mustang la miró de arriba a abajo, y sonrió alzando los hombros. Pero permaneció en la puerta.

-Lo siento Riza… No creo que pueda resistirme a tus encantos si doy un paso hacia adentro- su rostro denotó cierta preocupación.

-Entiendo…- ella juntó toda su determinación y se acercó a él apretándolo entre sus brazos.

El correspondió a su abrazo, luego acercó su rostro al de ella y le plantó un beso en los labios. Un beso de esos que no se olvidan con facilidad.

Se separaron, y mientras él le acariciaba la mejilla se despidió.

-Es hora de que vaya a casa- le besó la mejilla.

-Está bien- dijo ella algo triste- ¿Cuándo volveremos a vernos?- se sorprendió de su propia reacción.

-Me comunicaré contigo a través de Sciezka, temprano en la mañana. Pero puedes encontrarme en la cafetería de Gracia. Voy con frecuencia-

Mustang dio un paso hacia atrás. "Te amo", musitó en voz baja. Y se sorprendió con las palabras de ella "Te amo, Roy Mustang… Buenas noches" mientras cerraba la puerta.

Esa noche Riza no pudo dormir.