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La dimensión de los humanos
Jessica, Madison, María y Mewtwo tardan un día en llegar hasta el lugar donde se encontraba el portal, sin decir palabra.
Una vez allí, Mewtwo se fija en un gigantesco árbol solitario que podía superar los treinta metros sin problemas. En el centro del árbol, a unos quince metros del suelo, hay gran un agujero, al cual se puede acceder a través de una especie de escalera creada por las enormes raíces del árbol.
Las hojas, a demás de abundantes, tienen un color azul claro, cosa muy extraña, esto es algo que Mewtwo jamás había visto.
-¿Dónde…estamos?-pregunta Mewtwo confuso.
-No lo sé. Tú eres quien vive aquí, pensé que lo sabrías-responde María.
-Eso da igual-le dice Jessica seria a su hermana-Hemos entrado por ese agujero-continua, esta vez hablándole a Mewtwo y señalando el agujero.
-¿Eso es todo? ¿Acaso está vuestra dimensión dentro de este árbol?-.
-Esto…Mewtwo, puede que este árbol sea muy grande… pero creo que nuestro mundo no cabe dentro-le responde Madison.
Mewtwo se queda unos segundos mirando a Madison, como si le dijese "Eso ya lo sé, no soy idiota, chico. Solo bromeaba", pero Madison solo le responde enseñando sus ojos, que hasta ahora avían estado ocultos bajo su "pelo" verde, con una mirada, que lo hacía parecer infantil e inocente, por lo que Mewtwo no se atreve a decírselo a la cara.
-¡Oye! ¡Vosotros dos!-les grita María-¡Os quedáis atrás!-.
Los dos Pokémon Psíquicos buscan a las chicas con los ojos.
-¡Mewtwo!-le grita Madison-¡Ahí arriba!-.
Mewtwo se fija en el lugar donde el pequeño Ralts le señala; las chicas se encuentran subiendo por las escaleras, casi a la mitad del camino.
Madison empieza a correr torpemente hasta sus hermanas, mientras que Mewtwo levita velozmente hasta las chicas.
-Oye, que morro-le dice María-Tu puedes levitar…-.
-Tú, cuando evoluciones-le dice Mewtwo después de reírse un poco. Odia a los humanos por lo que le hicieron a los Pokémon, por lo que le hicieron a él, pero aquellos humanos… tienen algo especial que lo hace sentir… distinto.
-¿Qué quieres decir?-le pregunta la chiquilla.
-Observa-Mewtwo no dice nada más y le extiende la mano a Jessica, que duda un poco unos segundos, pero la acaba aceptando.
Mewtwo se eleva con cuidado, agarrando fuertemente a la Gardevoir de la mano. Se elevan cada vez más alto, hasta que Jessica se ve forzada a cerrar los ojos.
-Mewtwo…creo que deberías saber que me dan miedo las alturas…-le dice preocupada.
-Tranquila, no te ocurrirá nada-le responde con una inusual calidez en su voz. Dicho esto, suelta despacio la mano de la Pokémon. Jessica suelta un grito que asusta a un montón de Pigdeys que se encuentran por allí, los cuales salen volando.
Jess se queda con los ojos cerrados durante unos segundos.
-Abre los ojos-le dice Mewtwo.
La Gardevoir le obedece, abre los ojos con cuidado y lentitud y mira a su alrededor. Se encuentra flotando en el aire, sin ningún tipo de ayuda por parte de Mewtwo. Puede ver el valle por el que habían pasado hacía una media hora, un gran valle verde lleno de flores, ellos se encontraban justo en el medio, sobre la copa del árbol. Los rodean unas altas montañas, casi tan altas como las de la aldea Psíquica. A lo lejos, puede distinguir a la manada de Pigdeys que había asustado.
-Ha sido extraño-le dice Mewtwo-Desde que los Fantasmas dominaron nuestro mundo, no se acostumbran a ver ni Pigdeys ni ningún otro tipo de Pokémon…-.
La Gardevoir apenas escucha a Mewtwo, estaba completamente anonadada por lo ocurrido.
-No…me lo puedo… creer-dice entrecortadamente. Una vez que dice eso, una gran sonrisa se dibuja en su cara-Es increíble-consigue decir al final.
-¡Vamos!-les grita Madison desde abajo. Ya había conseguido alcanzar a su gemela.
Mewtwo y Jessica se miran un momento y descienden hasta llegar a los hermanos.
Los hermanos se suben a la espalda de Mewtwo, y este los lleva levitando hasta el agujero del árbol, con Jess siguiéndolo.
-Vaya, vaya, vaya… así que veo que te estás empezando a enterar de lo que tramamos, Mewtwo-murmura para sí mismo una Froslass que los espiaba desde el pie del gran árbol, escondida tras la raíces-Banette, Haunter, Litwick. Encargaos vosotros-.
-Como mandes-le responde un Haunter que aparece de repente detrás de la Pokémon. Lo siguen el Banette y la Litwick. Los tres Pokémon Fantasma tienen unas sonrisas y miradas maliciosas-Pero tenemos nombres-continua el Fantasma cambiando su expresión. Sus dos compañeros lo imitan.
La Froslass aparta la mirada con desprecio.
Mewtwo y los hermanos caminan por un largo y aparentemente interminable pasillo dentro del árbol.
-El árbol es ancho… pero esto es pasarse-dice María.
-Es imposible que sea tan largo… esto tiene que tener alguna explicación lógica…-dice Jessica colocándose sus gafas por segunda vez desde que llegaron.
-No le busques explicaciones a todo-le dice Madison.
En ese momento, una tenue luz empieza a brillar al final del pasillo. Los cuatro Pokémon empiezan a caminar más rápido, pero la luz continúa siempre tan lejos como la primera vez.
Pasado un rato, cuando los Pokémon casi están artos de seguir la luz, esta se hace más grande y cegadora, tanto, que obliga a los Pokémon a cerrar los ojos con fuerza.
Mewtwo nota un frio intenso y húmedo sobre todo su cuerpo. Abre los ojos y puede distinguir el lugar donde se encuentra: un lago. Se queda sin aire y se ve obligado a salir a la superficie lo más rápido que puede. Una vez que tiene la cabeza fuera del agua, y de haber cogido suficiente aire, se fija en su alrededor. Se encuentra en un bosque lleno de árboles, no se parece en nada al lugar donde estuvo hace tan solo unos segundos.
-Mewtwo…-Mewtwo se gira y ve a dos hermanos gemelos humanos, un chico y una chica, de pelo corto (aunque largo para el chico) y oscuro, con los ojos de un tono verde intenso. Junto a ellos, hay una niña adolescente, de cabello largo y negro, con gafas y unos ojos marrones. Los tres se ríen a carcajadas.
-¿De qué os reís?-les dice Mewtwo, con una voz femenina, dulce y melodiosa-¡¿Pero que co…?! ¡Soy una chica!-grita al verse reflejada en el agua. Mewtwo nada velozmente hasta la orilla, donde observa sus pintas. Solo lleva un vestido de un tono blanco rosado. Ni calcetines, ni zapatos… solo un vestido que no le llega a las rodillas.
Por otro lado, tiene un pelo del mismo tono morado que su cola cuando era un Pokémon, hacía unos instantes. También tiene una forma bastante similar.
-¿Qué me ha pasado…?-pregunta confusa.
-Pues creo que sí que eres una chica, después de todo…-dice Madison entre risillas.
Mewtwo omite por completo el comentario del niño y mira a su alrededor.
-¿Dónde estamos?-.
-Cerca de nuestra casa, a una hora a pie…-le responde Jess saliendo del agua.
Caminan hasta llegar a la casa de los chicos.
-¿Me puedo cambiar de ropa?-pregunta Mewtwo-Esto es un poco… cursi-.
-Vale, vale, Mewtwo, relájate, ahora cogeremos dinero y te compraremos algo-le responde Jess.
Al entrar en la casa, se encuentran con la madre de los chicos.
-¡Niños! ¿Se puede saber donde estabais?-.
-Nos quedamos a dormir en casa de una amiga-dice María al ver que su hermana no se atreve mentir a su madre, ya que no es capaz de mentir a nadie.
-¿Amiga? ¿Eres tú, preciosa? ¿Cómo te llamas…?-le pregunta la madre a Mewtwo.
-Mi nombre es Mew…-pero no pude acabar la frase ya que Madison la interrumpe.
-Mew…thery. Su nombre es… Mewthery…-.
-¿Mewthery? ¿Qué clase de nombre es ese, preciosa?-pregunta su madre extrañada.
-El que su hijo se acaba de inventar, señora, mi nombre es Mewtwo y soy un Pokémon Legendario. Y de preciosa nada, que soy un chico-.
-Jaja… que graciosa eres, Mewthery… Anda, vamos para arriba a por mi cartera, que nos vamos de compras…-le dice Jess nerviosa a la vez que le coge de la mano y la sube por las escaleras hasta su habitación-Mewthery, por lo que más quieras… no estropees tu tapadera-le dice una vez que ya están en la habitación mientras busca su cartera-Aquí está-dice triunfante al encontrarla.
-Yo os acompañaré-dice María.
-¡Y yo!-accede Madison.
-¿Dónde se habrán metido…?-pregunta un chico vestido de negro a sus compañeros, vestidos de morado y blanco. Los tres están escondidos detrás de unos arbustos en el parque.
-No lo sé… pero odio, y digo ODIO tener esta forma humana…-comenta el de morado.
-Tranquilo-le dice la chica que está vestida con un largo vestido blanco-Froslass me dio esto, lo diseñó Mismagius-continua extendiéndoles tres pequeños caramelos rojos.
Los otros dos chicos cogen los suyos.
-¿Qué es esto?-pregunta el de negro.
-Son unos caramelos especiales. Cuando un Pokémon se come uno se transformará en humano. En cambio, si se lo come un humano, se convertirá en Pokémon. El efecto no se pasa, así que para cambiar de forma hay que comerse otro-.
-¿No crees que podríamos montar un gran lío, si nos ven?-pregunta el chico de morado.
La chica y el otro chico se miran unos segundos.
-No-dicen los dos a la vez y se los tragan.
En ese instante, los dos se convierten en un Banette y una Litwick.
-Jack… Rebeca…-murmura el de morado y se traga el caramelo.
-¿Qué quieres, Lucas?-le pregunta la Pokémon.
-Mirad detrás de vosotros-.
Los Pokémon se giran y ven a cuatro humanos paseando.
-¿Qué ocurre con ellos…?-pregunta confusa la Litwick.
-No lo sé… pero se me hacen familiares…-comenta Lucas, el Haunter.
-A mi también… Oye, Jack… ¿tú qué crees?-le pregunta la Litwick al Banette, pero este no responde-¿Jackie?-.
-Es…preciosa…-es lo único que el Banette, sonrojado, consigue decir después de unos minutos de que Rebeca le haga la pregunta.
-¡¿CÓMO?! ¡Jack! ¡Es una humana!-le grita Lucas-¡¿Jack?!-le grita al ver que se queda paralizado sin decir palabra alguna, solo mirando a los humanos-¡Jack! ¡RESPONDE!-grita a la vez que le pega una bofetada al muñeco, el cual cae al suelo y se reincorpora fácilmente.
-¡Lucas! ¡¿Por qué has hecho eso?!-.
-Porque te has quedado empanado mirando a esa humana, hombre-le dice Rebeca riéndose-Por cierto, ¿Quién es ese humana?-.
-¿Es que te interesa, a caso?-le pregunta el Haunter.
-No… pero… bueno… yo… solo preguntaba…-responde Rebeca sonrojada y mirando al suelo-.
-Pues yo creo que tienes envidia-le dice Lucas para hacerla rabiar.
-¡Serás capullo! ¡¿A qué viene eso?! ¡A mí me da igual lo que haga Jackie con su vida…!-grita la Litwick.
-¡Sssssht!-los dos Pokémon le tapan la boca.
-¡Nos van a oír!-susurra el Haunter-Agradece que no están lo suficientemente cerca…-.
-Chicos, tranquilos-les regaña Jack-Te diré a quien me refiero-dice, dirigiéndose esta vez solo a Rebeca.
-Bien, porque pienso partirle la cara-piensa la chica.
Los dos Fantasmas sacan la cabeza entre los arbustos y fijan sus miradas en los humanos, que hablaban entre ellos.
-Es esa-dice el Banette-La de pelo morado…-.
-¡¿Esa?! ¡Por favor! ¡¿Se puede saber que tiene que yo no tenga?!-.
Jack se queda mirando a la chica de pelo morado hasta que se marcha del parque junto a sus tres amigos, pero una vez que se ha marchado, se queda paralizado, sin hacer ni un solo movimiento.
-¿Jackie…?-Rebeca llama su atención-Ya vale… solo es una humana… no tienes posibilidades. Ahora vamos, me gustaría montar jaleo en el Centro Comercial, y de paso, ¡ir de compras! ¿No te gusta la idea?-.
-Aquí no venden nada para los Pokémon-responde Jack.
-Pues iré de humana. Solo he de comerme otro caramelo-dice sacando otro de vete a saber dónde.
