Capítulo 4

Dos semanas ya habían pasado desde la gran fiesta en "Las Tres Escobas" y el inesperado encuentro entre Ron y Hermione. No habían hablado desde ese día, tampoco se habían visto pero conforme pasaban los días menos podían sacarse de la cabeza todo lo sucedido aquella noche.

Una mañana de sábado Hermione decidió visitar a su mejor amiga Luna, a la cual no había visto más desde que aquella noche. Se instalaron en el cuarto de la chica, la rubia estaba muy ansiosa por saber dónde habían estado la castaña y el pelirrojo después de dejar el local.

-A ver si lo entiendo- Dijo Luna un poco confundida – Ustedes bailaron toda la noche, bebieron demás, empezaron a recordar viejos momentos cuando tenían 13 años pero no llegaron a nada más, luego se cansaron, él te llevo a tu casa y así terminó la noche para ustedes ¿no?

-Sí, así mismo es – Afirmó Hermione. No estaba mintiéndole del todo a su amiga, solo ignoró el beso mientras bailaban y los sucesos en el Hotel. Al ver la cara poco convencida de la rubia, Hermione decidió seguir actuando con naturalidad, enarcó una ceja y dijo - ¿Acaso dudas de mí?

-No es que dude de ti, pero hay algo en tu historia que no me cuadra mucho pero confiaré en ti ¿sabes que puedes decirme lo que sea y que jamás te delataré por más serio que sea el asunto? – Inquirió Luna mientras miraba a su mejor amiga directamente a los ojos.

Hermione sabía que no sería tan fácil mentirle (o más bien ocultarle los detalles) a la chica ya que la conocía mejor que nadie, pero no le fallaría a la promesa que le hizo al pelirrojo. Trató de cambiar un poco el tema – Oye ya hablamos mucho de mí pero no me has dicho a donde fuiste con Rolf cuando nos dejaron a Ron y a mi bailando – puso una sonrisa pícara y su amiga rubia se puso muy roja ante el comentario.

-Estem… - Luna se puso realmente nerviosa y no sabía que decir – Bueno nosotros fuimos a casa de Rolf, sus padres no estaban y pues queríamos un poco de privacidad – esto lo dijo con la mirada abajo y más roja de lo normal - ¡Pero no pienso darte detalles!

La castaña rió con fuerza y no inquirió más en ese tema para no incomodar a su amiga. La tarde se pasó volando hablando de cosas triviales como ropa, libros y programas de TV. Entre tantas risas Hermione se detuvo en seco un minuto, unas nauseas se apoderaron de ella y no tuvo más remedio que poner la mano en su boca e ir corriendo rápidamente al baño donde vomitó más de lo que debería. Luego de lavarse las manos y la boca regresó a la habitación donde se encontraba una muy preocupada rubia.

-¿Te sientes bien? Estás algo pálida – Dijo Luna con mirada asustada.

-No te preocupes creo que es algo que he comido, a lo mejor me cayó mal el desayuno, esta mañana antes de venir también vomité un poco. Cuando vuelva a casa tomaré algo, no te preocupes – Dijo Hermione con cara de autosuficiencia.

La rubia no se quedó muy tranquila con su respuesta y le recomendó que mejor fuera al médico, la castaña se limitó a asentir y a agradecerle su preocupación. Obviaron el tema en lo que restaba de la tarde hasta que Hermione decidió volver su casa.

Ron por su parte se encontraba esa noche en casa de su amigo Neville, tampoco se habían visto ni hablado desde que el moreno se fue "Las Tres Escobas" aquella noche y dejó a su pelirrojo amigo bailando con la castaña.

-Aguarda un minuto, a ver si te capte la explicación – Dijo Neville algo enredado – Tu y Hermione no hicieron esa noche más que tomar unas copas, bailar mucho y hablar civilizadamente por primera vez en sus vidas ¿o me equivoco?

-En lo absoluto mi querido amigo, eso fue lo que pasó – Al igual que Hermione, Ron dijo la verdad a medias, solo obviaba los detalles de los sucesos luego de la fiesta. No tenía intenciones de decirle a Neville ni a nadie sobre la noche que pasó con la castaña, así que solo ignoró esa parte de la historia cumpliendo la promesa que le había hecho a la chica.

-Pues no te creo ni una palabra – Dijo el moreno mirando fijamente a tu mejor amigo – Anda Ron ambos sabemos que luego que lograron hablar un poco en la mesa llegaron a un acuerdo, se les veía demasiado felices mientras bailaban, podría jurar que en el cualquier momento ella se lanzaría a tus brazos y te besaría. Lástima que me fui, no me queda de otra que creer un poco tu historia, pero eso de que luego de la fiesta la dejaste en su casa no me cuadra nada.

-Piensa lo que quieras, ahora cambiando un poco el tema ¿a donde fueron tan alegres tú y Hannah cuando nos dejaron a nosotros bailando? Que yo recuerde ustedes desaparecieron cuando Hermione y yo apenas íbamos por la segunda canción, desembucha Longbottom – Dijo Ron mirando pícaramente al moreno.

-Ehm… Bueno yo… eh- Neville no sabía que decir y estaba muy rojo hasta logró articular una frase decente – Amigo queríamos un poco de privacidad, teníamos mucho tiempo sin vernos, así que Rolf y Luna fueron a no sé dónde pero muy emocionados, y Hannah y yo vinimos aquí, ese día en casa no había nadie y pasamos una linda velada ¿Esta bien? No pretendo darte más detalles – Finalizó el chico más rojo que nunca.

Ron rió fuertemente diciendo algo sobre que las hormonas les hicieron perder el control esa noche pero mientras decía eso no sólo pensó en sus amigos, inmediatamente se dio cuenta que Hermione y él también fueron víctimas de sus hormonas aquella noche.

Una semana más paso rápidamente para los chicos y las chicas. Harto del silencio entre ambos. Ron tomó la iniciativa aquella mañana del lunes para escribirle un texto a Hermione y saber cómo se encontraba, total tenía tres semanas sin saber de ella.

La castaña se encontraba en su habitación leyendo un nuevo libro que le había regalado su madre, sólo lo hacía para distraerse, últimamente estaba muy preocupada por las náuseas ya que cada vez eran más constantes pero tampoco quería involucrar a sus padres en eso, esperaría unos días más y si aún se sentía débil iría al médico. El sonido de su celular anunciando un nuevo mensaje de texto la sacó de sus pensamientos, tomó tu teléfono y sonrío al ver que fue Ron quien le escribió.

Hola Hermione ¿Qué tal estás? Tenía tiempo sin saber de ti. Bueno… Te escribía para saludar y para invitarte a comer un helado en la tarde ¿está bien? Nuestros padres no se enteraran, espero tu respuesta. Besos.

La chica se sonrojó ante la invitación del pelirrojo, lo meditó un momento, tal vez podría decirle a su madre que saldría a dar una vuelta y así poder escaparse con más facilidad, tomó su teléfono y respondió al chico.

¿Qué tal Ron? Todo excelente, espero que tú estés bien. Acepto tu invitación para ir a comer un helado, te parece que a las 4:00 nos veamos en el parque, tengo muchas ganas de hablar contigo. Besos.

El pelirrojo se emocionó ante la respuesta de la chica y no espero ni dos segundos para responder.

Perfecto, nos vemos a las 4:00, hasta pronto. La chica sonrió al leer este último mensaje.

Las horas pasaron rápido aquel día, Hermione ya estaba lista para ir al parque, escogió unos vaqueros un poco rotos y una camisa a cuadros seguido de sus Converse favoritas, dejó su cabello un poco revuelto y salió de su casa con la excusa de que iría a dar una vuelta.

Al llegar al parque se fijó que Ron aún no estaba por la zona así que decidió sentarse a esperarlo. Minutos después divisó una cabellera pelirroja que venía a ella, el chico vestía unos gastados vaqueros, una simple camiseta de su equipo favorito "Los Chudley Cannons" y unas Converse parecidas a las suyas. Al llegar se saludaron alegremente.

-¡Hola! – Dijeron al mismo tiempo, ante esto se sonrojaron un poco.

Quedaron en que mientras iban a heladería caminarían un poco, era mejor que ir en auto. Hablaron mucho en el camino, al llegar al lugar ella pidió un helado de fresa, su favorito mientras que él no se resistió al de chocolate. Pasado un rato volvieron al parque y caminaron.

-Oye Hermione, si no tienes nada que hacer después de estar aquí conmigo, bueno quisiera que me acompañaras a un lugar ¿quieres? – Preguntó Ron un poco nervioso.

-Pues ahora que lo mencionas no tengo nada que hacer, así que vale te acompaño ¿A dónde iremos? – Dijo la chica.

-Oh, eso es una sorpresa – sonrió el pelirrojo.

Luego de terminar sus helados fueron directo al auto del chico y condujo como por 10 minutos hasta que Hermione se fijó que llegaban a una especie de montaña o barranco donde él se estaba estacionando.

Estaba un poco confundida y decidió hablar – Ron ¿Dónde estamos? Esto parece un barranco.

-No es un barranco común y corriente, aquí la vista es genial, ven bájate y velo tu misma – Dijo Ron saliendo del auto seguido de la castaña.

Al fijar su mirada en el horizonte pudo notar la ciudad iluminada por las luces de los autos y los edificios todo esto bajo un manto de atardecer que le daba paso a la noche. Ron tenía razón, la vista era hermosa y la paz era increíble. Hermione se giró un poco y le dedicó una mirada al pelirrojo, éste se la devolvió y no pudo evitar bajar su cara hasta el nivel de la de ella para luego unir sus labios lentamente, era un beso tierno y no pasional como los de su primera noche, este era más sentimental, luego de separarse de ella entraron al auto otra vez, no podía dejar de mirarla, una duda lo carcomía desde aquella mañana que despertó junto a la castaña y este era el momento de salir de dudas.

-Hermione, lo que te voy a preguntar tal vez sonará raro y un poco pervertido pero quiero saber – Dijo Ron seriamente mirándola a los ojos – Quiero que seas sincera al responderme aunque la verdad a veces duela… Si esa noche no nos hubiésemos pasado de copas ¿Te habrías acostado conmigo de todas formas?

La chica quedó muda con la pregunta pero hasta ella había pensado en eso las últimas semanas, así que decidió hablar – Para serte sincera, al principio de la noche no lo hubiese hecho ya que solo conocía al egocéntrico Ronald Weasley que veía siempre en los eventos de la empresa, pero, luego de hablar y conocer a este chico tan divertido y lindo con en el compartí esa noche hubiese considerado bastante la idea… También me había hecho esa pregunta con respecto a ti ¿crees que si no hubiésemos estado borrachos habrías aceptado acostarte conmigo? – Dijo la castaña.

-Al igual que tú, yo sólo conocía a la insufrible sabelotodo Hermione Granger que iba a los eventos de sus padres, si ese día antes de hablar contigo me hubieran dicho que todo eso pasaría jamás lo hubiese creído, luego te conocí tal y como eres, una chica extraordinaria e inteligente, cuando te dije que me gustaba tu lado rebelde no mentía, así que yo creo que también hubiese considera la idea esa noche – finalizó Ron mirándola.

Hermione no pensó dos veces en juntar sus labios con los de él, esta vez el beso fue más intenso, él como siempre exploraba su boca con la lengua mientras ella recorría el pecho del chico con sus manos. La verdad es que estaban en una posición bastante incómoda por estar en el asiento delantero del auto, decidieron ir ambos a los asientos traseros quedando ella debajo de él y empezando otra vez a besarse con más furia que antes.

Empezaron a deshacerse de varias prendas que estorbaban como la camisa de él y ella, esta vez por el espacio Ron decidió no quitarle el brassier así que se dedicó a besar su cuello y una parte de sus senos, mientras tanto Hermione trataba de bajar los vaqueros de Ron , él dejo su tarea de besar su cuello e hizo lo mismo pero con los pantalones de ella, logró apartarlos al igual que la chica, no espero más y sacó sin mucho rodeo sus bragas mientras ella sacaba del medio el bóxer. Antes de entrar Ron rebuscó entre alguno de los bolsillos del auto y sacó un paquete plateado el cual empezó a romper con sus dientes: un condón.

Hermione miró un poco extrañada y a esto Ron respondió – No creas que sabía que esto pasaría, los gemelos usan mucho mi auto y siempre tienen de estos aquí, por si acaso.

No dijo nada con respecto a esto, Ron se lo puso y de esta manera entró en ella, esta vez fue más placentera ya que a ninguno le molestaba, seguían besándose con pasión y centrados en la tarea hasta que Hermione separó su boca de la de Ron y se tapó con la mano: iba a vomitar otra vez.

Rápidamente abrió un poco la puerta del auto y descargó todo lo que había en su estómago, cuando cerró la puerta Ron la miró y ella no dijo nada, solo se limitó a vestirse, lo mismo hizo él, la chica terminó primero y bajó del auto, estaba muy seria y cuando el pelirrojo salió para ponerse su camiseta no pudo evitar hablar para sacarla de sus pensamientos.

-¿Pasa algo? No sabía que estuvieras enferma del estómago – Dijo muy preocupado.

-No es nada, últimamente todo me cae mal, tenía pensado ir al médico en unos días, no te preocupes. Sabes estoy algo cansada ¿te importaría dejarme a una calle de mi casa para que mis padres no se den cuenta? – Dijo la castaña

-No hay problema, pero por favor promete que iras al médico – la chica asintió y él manejo rumbo a su casa. La dejó a una calle y para despedirse le dio un dulce beso en la mejilla deseándole buenas noches.

Hermione caminó hasta su casa sumida en sus pensamientos, no tenía hambre así que saludó a sus padres y fue directo a su habitación. Estaba realmente preocupada pero no precisamente por sus náuseas y los vómitos repentinos, sino que desde que Ron sacó el condón tenía la necesidad de preguntarle si la primera noche que estuvieron juntos él uso protección, porque ella no lo hizo y tampoco recordaba si él lo habría hecho. Esta noche no le pareció apropiado preguntarle, esperaría unos días más pero estaba sumamente preocupada porque si no se protegieron la primera vez entonces sus vómitos no eran casualidad.