CAPITULO 4
Al amanecer del nuevo día el lobo seguía acostado en mi cama, hecho un ovillo y plácidamente dormido. El sueño era lo mejor para que la mente descansara de tantos pensamientos.
Ojala yo también pudiera dormir, es lo único que echaba de menos en esta nueva vida, el sueño, un lugar donde no existen los limites y cualquier cosa era posible. Que suerte tenía Jacob.
El sol hacia su aparición poco a poco, cosa mala ya que hoy no habría escuela para nosotros, aunque yo tampoco pensaba ir teniendo aquí a Jacob. Y hablando del lobo, en este mismo momento, en el que yo estaba parado en mitad de la habitación el cambio de postura ocupando toda la gran cama y desprendiéndose de las sabanas.
Menos mal que en su día compre una gran cama, aunque no para el propósito de que un lobo durmiera en ella.
Sentí como la puerta detrás de mí, no necesitaba girarme para confirmar que era Esme con un chocolate caliente.
- Aun duerme Esme- le comunique sin mirarla.
- Vaya, olvidada que normalmente duermen- respondió Esme- Entonces nada me lo llevare de vuelta y cuando despierte lo calentare.
- Sera lo mejor- respondí sin quitar la vista de Jacob.
- Al menos lo tapare para que no coja frio.
Esme ya dio un paso cuando le detuve con la mano, ella entendió el mensaje. Bella me encargo de que lo protegiera y eso haría. Así que me acerque a la cama con la intención de taparle, sin rozarle para que no se despertara por la frialdad de mi piel, pero mala suerte la mía que en ese mismo momento se movió y al sentir el frio dio un salto en la cama, abriendo totalmente los ojos.
- ¡¿Qué crees que haces?- grito Jacob enfurecido.
- ¡Nada, simplemente te tapaba!- le grite de vuelta.
Él bajo la mirada hacia mis manos que cogían la sabana y se tranquilizo.
- Ok, lo siento- dijo al fin.
- No hay culpa sin sangre- respondí soltando las sabanas y alejándome de él.
Gracias al cielo que el resto de mi familia se fue a cazar, si no hubiera estando aquí en menos de un segundo y le habrían arrancado la cabeza. Al menos Rosalie lo hubiera hecho, y no solo porque fuera su hermano, si no además por el olor a perro que estaba soltando, apestando toda la casa.
- Jacob- llamo la atención mi madre del lobo- Te prepare un chocolate caliente.
El lobo miro la taza y después a mi. Lo sorprendente fue que bajara el volumen de sus pensamientos para preguntarme, ¿Lo ha preparado ella misma?
Divertido asentí.
- Gracias pero no hace falta ya comeré algo en casa- respondió Jacob preocupado por el sabor del chocolate.
Esme adivino su pensamiento y se entristeció un poco. Era normal, ninguno de nosotros necesitaba comer y sus instintos maternales estaba demasiado arraigados, al ver la oportunidad que tenia, de dar algo de comer a Jacob se alegró pero los tres sabíamos que los vampiros no tenemos gusto para la comida humana.
- Me llevare entonces la taza- murmuro Esme.
- No espere, me la tomare, aun no estoy preparado para ir a casa- dijo Jacob rápidamente.
El lobo también vio su rostro triste y le recordó a su madre. Esme le entrego la taza y él se la bebió valientemente.
- Vaya, esto esta buenísimo- dijo al terminárselo todo- ¿Qué le puso?
- Compre chocolate para derretir y lo hice a fuego lento, si quieres hay mas- respondió Esme radiante.
Le iba a dar al lobo cualquier cosa que pidiera solo por hacer feliz a Esme, si quería una isla se la compraría, incluso si quería un continente entero.
Esme nos dejo solos al fin, alegando tener que preparar alguna comida para el lobo, cosa que le horrorizo en su pensamiento pero puso buena cara.
- ¿Cómo estas?- pregunte cruzándome de brazos.
- Mejor, muchas gracias por cuidarme- respondió sentándose en la cama.
- Gracias a ti por hacer feliz a Esme, pide lo que quieras que te lo daré.
- Quiero una cosa y no creo que este en tus manos dármela.
Por un instante ambos nos quedamos callados sin saber que decir a continuación. Era extraño sin duda que el sol como le denomino Bella a Jacob estuviera ahora eclipsado por un mar de sombras que contagiaba oscuridad.
- ¿No deberías avisar a tu familia sobre tu desaparición?
- No, para ellos llevo sin dar señales de vida desde que ella se marcho, así que dudo mucho que se preocupen.
- Resulta algo gracioso entonces que nosotros te hallamos recogido y traído a nuestra casa- dije divertido.
- No le pillo la gracia, chupasangre así que acláramelo.
- Para tu familia llevas desaparecido semanas y si algún habitante de la casa quisiera hacerte daño tal y como afirmáis ninguno se enteraría de nada.
Esa lógica tan aplastante le hizo palidecer, sobre todo la parte de hacerle daño, ya que eso no podía significar otra cosa que la muerte.
- Algunos humanos me vieron el aparcamiento del instituto- salto Jacob.
- Cierto, humanos que bien podría olvidar algunas partes.
- Mira chupasangre soy duro de pelar y si piensas matarme hazlo ahora y acaba con mi sufrimiento.
- Jacob, Bella me pidió que te protegiera y eso es lo que hare, aunque me cueste mi propia vida, por otra parte no tengo nada mejor que hacer y resultara divertido estar al lado de un chico que me odia tanto como yo a él.
El lobo me miro confuso perdido en el verdadero significado de mis palabras. Le deje procesarlas mientras iba al cuarto de Emmett a por algo de ropa para él por que viendo lo que llevaba incluso Rosalie se horrorizaría de que saliera de esa forma. Al llegar de nuevo a mi habitación le vi en la misma posición en la que le había dejado.
- Eres un poco cortito ¿no?- comente dejando la ropa encima de la cama- Date una ducha y cámbiate.
- Yo seré cortito pero el pervertido eres tu por quedarte en el cuarto sin dejarme un poco de privacidad, con razón Charlie se molesto al saber que te quedabas algunas noches en el cuarto de Bella.
- No hice nada con ella, el pervertido eres tu por insinuar tal cosa- respondí perdiendo la paciencia- Mira no voy a discutir contigo, estaré abajo esperando, la ducha esta al final del pasillo y puedes cambiarte en mi cuarto.
Esme me sonrió al llegar al salón y me indico que tenia comida en la nevera preparada para Jacob, antes de marcharse a cazar ella también. En la casa solo quedamos el lobo y yo.
Me prepare, para una aburrida media hora, cogiendo el mando de la Tv, según Emmett hoy retrasmitían un partido de la final de no sé que deporte. No me interesaba mucho, sinceramente por eso fui cambiando de canal hasta que viera algo que me gustara. En eso estaba cuando escuche primero un grito y después un golpe que provenían del piso de arriba.
Velozmente fui hasta la habitación en la que no había nadie y después al cuarto de baño. Mala suerte la mía que la puerta tenía el pestillo echado.
- ¡¿Para que mierda te encierras?- grite frustrado.
De una patada derribe la puerta y entre dentro. Jacob efectivamente se había caído en la ducha al resbalarse y se hallaba tirado en el suelo.
- ¿Dónde te duele?- pregunte alarmado acercándome a él.
- En el pie- respondió con un quejido, al mismo tiempo que se llevaba la mano al lugar donde se hizo daño.
Le aparte la mano y palpe con delicadeza en busca de algún bulto, al sentir mi manos frías se relajo visiblemente.
- Creo que simplemente te lo doblaste, una bolsa con hielo, vendas y una crema te aliviaran.
- Menos mal que me termine de duchar, si no esto hubiera sido muy vergonzoso para ambos.
- Aun lo es porque te recuerdo que estas desnudo- comente- anda que te ayudare a llevarte a mi cuarto para que te vistas y te tumbes.
Le ayude a levantarse y le lleve hasta mi cuarto caminando lentamente, dejando que me utilizara como muleta. Cuando finalmente llegamos al cuarto le deje en la cama y le pase la ropa para que se vistiera mientras yo iba a buscar lo que hacia falta al despacho de mi padre.
- Has tenido suerte de que mi padre se lleve el trabajo a casa y yo tenga un doctorado en medicina- respondí al entrar en el cuarto.
- UF si tengo una suerte de que tu padre vampiro y tu seáis médicos…
- Oye que no somos tan malos como crees, Carlisle salva vidas y nunca a probado la sangre humana.
- ¿Y tu que chupasangre? ¿Estas tan limpio como tu padre?
Durante un minuto me quede en silencio, pensando en todo lo que había hecho durante mi vida como vampiro. Finalmente confesé la verdad.
- He sido malo, mi alma no es tan limpia de pecado como esta la de Carlisle pero hago lo que puedo con lo que tengo, intento ser bueno y en estas ultimas décadas así ha sido.
Tanto a él como a mi nos sorprendió mi confesión. En el tiempo en el que estuve con Bella eso fue una de las cosas en las que más pensé. Yo no era el suficiente bueno como para merecer un ángel como ella, pero fue mi estrella. Fugaz pero al fin de acabo estrella.
- No te voy a decir que no te juzgare pero cada uno ha hecho lo suyo y tiene sus problemas, yo por ejemplo tengo mi licantropía y tu… bueno la sangre.
- Si, es cierto- respondí.
Jacob como un buen paciente se tumbo y se subió la pernera del pantalón para que yo pudiera echarle la crema y ponerle el hielo.
- Chupasangre no creo que el hielo nos haga falta- dijo el planteándose en cuanto tiempo se derretiría.
- Lo único en esta casa tan frio como el hielo soy yo.
Jacob alargo la mano hacia mí y la coloco en su tobillo.
- Fin de la conversación.
