Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

Hola, bueno, han pasado bastante días desde san valentín, sin embargo, aquí estoy, perdón la tardanza, ya sé que los capítulos son aburridisimamente cortos, y que no debo tener excusas para terminarlos, pero andaba distraída en otros asuntos, espero que la trama siga siendo de su agrado, ya sé que comenzó como algo ligero y que todo se está enmarañando demasiado, pero no será tan dramático xD eso espero, gracias por todo el apoyo, ojalá siga siendo de su agrado :)

Ya lo saben, si encuentran algún desperfecto, no duden en comunicarlo en su review, si es que quieren dejar alguno.


Aparecí en la casa de los abuelos sin mucho ánimo, me hubiese encantado ir con Teddy a otro lado, pero tenía que admitir que toda esa aura misteriosa me hizo querer escapar de inmediato, sin importarme más, ahora, ya lejos de él, me estaba arrepintiendo.

—Estás rara –me interceptó Hugo.

—No es nada, sólo… contando los días hasta Hogwarts.

—Es bastante raro, siempre has odiado volver.

No iba a decirle que la única razón por la cual odiaba ir a Hogwarts era porque no podía ver al novio de Vic, sin duda eso me daría más problemas que soluciones, y ya no necesitaba más problemas de los que tenía.

—Iré a ver si hay algo de comer.

—Pensé que a eso irías con Jarvis.

—Le surgieron imprevistos.

Una rubia platino bastante guapa era un imprevisto, tomando en cuenta que fingía salir conmigo para quitarme de encima a mi tía Fleur y sus miradas de pocos amigos, entré a la cocina y cuando estaba por tomar una cuchara, la madre de Vic, esposa del tío Bill y por consecuente, mi tía Fleur, me observaba como si fuese un esbirro personificado.

—Hola, tía Fleur –sonreí nerviosa.

—Puedes engañar a toda esta familia con tu sonrisa inocente, pero no a mí.

—Yo, no sé de qué hablas.

—Te vi, resbalándotele a Teddy los pasados ocho años, y lo toleré, por tu corta edad, sin embargo, la otra noche sobrepasaste los límites al saltarle encima.

—Yo no…

—Y no te atrevas a negarlo, tu madre ya habló con Victoire, y te adelanto, van a casarse.

—Ya lo sé, mamá me lo dijo.

—Lo que ella no te dijo, es que mi hija y ese muchacho…

—Yo no quiero separarlos –bueno, sí quería, pero no lo haría, claro que no iba a decirle eso a mi tía loca Fleur.

—Victoire lleva en el vientre un hijo de ese muchacho ¿quieres ser la responsable de dejar a ese niño sin padre? Lo quieres forzar a que sea su padre y tío al mismo tiempo ¿cierto?

Me quedé helada, con mi pequeño mundo de fantasía desmoronándose frente a mí, y tía Fleur pareció darse cuenta, porque sonrió satisfecha, si se le hubiese ocurrido otra forma de poner más sal en la herida, sin duda lo hubiese hecho ¿qué le había hecho yo para que fuese así conmigo? Sí, me había enamorado del novio de su hija, pero ¡Era el novio de su hija! Que fuese cruel conmigo si de quien me hubiese enamorado hubiese sido del tío Bill, pero no, no era así.

—Conozco a las niñas como tú, tu madre era igual, pero contigo, no dejaré que destruyas la vida de mi hija y el bebé en su vientre.

—Yo no… tía Fleur…

—Aléjate de Ted, olvídate de él, por muy amable que fuera al corresponder ese beso, no significa que le intereses de esa forma enferma que tú crees.

—O—

Aparecí en la Madriguera, faltaban unos días para que Lily volviera al colegio y quería hablar con ella, sobre sus sentimientos hacia mí, todo dependería de sus palabras, para terminar mi relación con Victoire, o quedarme en el punto estancado en el que estaba, porque si Lily no me decía nada, iba a permanecer con Vic, iba a ser todo lo que estuviera en mis manos, para estar cerca de la hija menor de los Potter, así no fuese como su pareja.

—Hey, Lily –sonreí yendo hasta ella.

—Buenas tardes, Edward –contestó.

—Vaya seriedad –sonreí e intenté pellizcar sus mejilla, pero se alejó, frunciendo el ceño.

—Tengo cosas que hacer, lo siento.

—Oye –la sujeté del brazo -¿crees que podemos hablar?

La vista avellana de Lily se enfocó en alguien en mis espaldas, me observó un instante y negó, completamente decidida a que la dejara en paz, así que la solté, una vez que se alejó, pude voltear a ver quién era con quien se dedicaba miradas, no me sorprendió saber que era con la madre de Victoire.

—Creí que estaba claro el, no te quiero cerca de Lily.

—Ginevra, si quisiera hacerle daño a tu hija, lo hubiese hecho siendo un extraño, no me hubiese vuelto un conocido sólo para hacer lo que sea que crees.

—No me interesan tus excusas, Ted.

— ¿Entonces por qué deberían importarme tus amenazas?

—Porque soy la esposa del jefe de aurores –sonrió –y es mi hija…

—No estoy acosando a Lily –di un paso hasta ella –jamás la he acosado, y no comenzaré ahora.

—No, pero estás dañándola –soltó enfadada.

— ¿Dañándola? –Me burlé -¿Cómo?

—Ella está enamorada de ti –soltó, pero no me inmuté ante su confesión –veo que Victoire ya te lo informó.

—Así es, somos de esa clase de pareja.

— ¿Ahora lo entiendes? –cuestionó.

—No –admití.

—Victoire y tú han sido pareja por 8 largos años, estás a punto de casarte con ella, Edward ¿cómo crees que eso hace sentir a Lily? ¿Ahora crees que no la estás dañando?

No le contesté, era obvio que tenía razón en todo lo que había dicho, también noté que no tenía nada en mi contra, sólo protegía a Lily, y lo haría de mí o de cualquiera.

—No tengo que tomarme en serio esto ¿verdad?

—Estoy segura de que esto es muy en serio.

—Hablo de que no es personal.

—No, no lo es, me comportaría de la misma manera con cualquier otro novio de alguna de mis sobrinas que fuera 10 años mayor y estuviera dándole esperanza.

—Sigue siendo mi culpa ¿no lo crees?

—Ya sé que no sólo es tu culpa –me sonrió –no es tu culpa que Lily se sintiera atraída por ti, eres un chico guapo, divertido y agradable, Lily es joven y fácil de impresionar, además, eres amable con ella, comprensible con sus problemas…

—Generalmente, soy amable con todo el mundo y… dime Ginevra ¿también estás enamorada de mí?

Ella me miró un instante, con el ceño fruncido, para después soltar una carcajada divertida, negó sin perder ese toque divertido, me palmeó el hombro.

—Deja a Lily en paz, concéntrate en tu boda, y deja que ella encuentre al chico correcto, y creo que volverás a ser bienvenido.

—O—

Le quité a James su vaso, y lo bebí sin dejarlo decir nada, una vez que todo el líquido pasó por mi garganta, sentí el ardor, que me hizo toser y carraspear un poco sin control.

—No me dejaste decirlo –se burló mi hermano.

—Dime ¿ahora tienes problemas con la bebida? –Fruncí el ceño, él negó.

—A veces es aburrido venir y soportar a los tíos.

—Lo sé –admití y observé en dirección a Ted, que reía divertido con Rose y Lucy.

—Es muy popular entre ustedes ¿les da drogas? –se burló James.

—Claro que no –reí.

—Me sorprende que no estés ahí, es muy popular contigo también, Albus incluso piensa que te gusta.

Miré a mi hermano, y volví a quitarle en vaso que había rellenado mientras charlábamos de la popularidad de Ted, lo bebí de nuevo completamente, lo extendí en su dirección para que lo llenara de nuevo.

— ¿Quieres embriagarte? –se burló de mí.

—Cállate y sirve –acerqué más el vaso a él.

—No es cierto –sirvió más –te quieres embriagar porque es cierto, te gusta Lupin.

Mi vista fue hasta Victoire, que se acercó a James y a mí, tenía una sonrisa feliz, me observó levantando las cejas y una sonrisa más pequeña, era incómodo que ella supiera de mis sentimientos por su novio.

— ¿Quieres un poco? –preguntó James moviendo su ánfora.

—No, no puedo beber alcohol –se palmeó suavemente el estómago –sin embargo, tengo un antojo horrible de chocolate, la abuela me envió aquí.

Bebí lo poco que James me había servido y le quité la licorera, olvidando el vaso y bebiendo directamente, mientras me escondía.

—Veo que tu novio es popular entre la población femenina de esta familia ¿no te pones celosa?

—Bueno, a quien le propuso matrimonio fue a mí –sonrió –y, además, él no tiene sentimientos románticos por otro miembro de esta familia que no sea yo.

Sacudí el ánfora ¿en qué momento se había terminado el alcohol? Me giré, y fue cuando todo me dio vueltas, me reí tontamente.

—Oh, Lily, te bebiste todo mi whisky.

—No era mucho –me reí.

—El abuelo guarda una botella en el cobertizo, deberías beberte esa, y rellenar esto antes –sugirió.

— ¡James! –lo reprendió Victoire.

—Oh vamos, Vic, ya no es una niña, y yo hubiese dado todo porque alguien me hubiese guiado la primera vez que me embriagué.

— ¡Grosero! –rió Victoire.

—Cierto, fuiste tú quien me cubrió –rieron.

—Iré por el whisky –balbucee, pero estaban tan divertidos que en realidad no notaron que me fui, así que por castigo, olvidé la licorera que se suponía tenía que rellenar.

Por fortuna, aun había luz, así que el cobertizo no estaba tan oscuro, observé a mi alrededor, ¿si yo fuera un mago de edad avanzada, donde escondería el whisky? Reí, o el abuelo era tan predecible o le conocíamos bastante bien, la botella estaba un poco debajo de la mitad, pero no me importó del todo, la destapé y la llevé a mis labios, bebiendo el líquido como si se tratase de agua, o de zumo de calabaza.

—Nunca pensé que hubiese esa clase de tesoros en el cobertizo de Arthur.

—Hay de todo –le mostré la botella y sonreí.

— ¿Piensas embriagarte?

—Sí –admití.

— ¿Piensas embriagarte sola? –me sonrió.

—Sí –volví a afirmar.

— ¿Con esta sería?

—La primera vez –admití –sola o acompañada, sería mi primera vez.

—No es el mejor sitio para que lo hagas por primera vez ¿no lo crees?

—Da igual –me reí –tía Fleur se ha encargado de poner a todos en mi contra.

— ¿Por qué lo haría? –me reí de su pregunta.

—En serio lo preguntas –bebí más del whisky.

—Sí, en serio –rió.

—Mi tía piensa fielmente que busco seducirte, y que dejes a mi prima, acabará conmigo antes de que yo lo logre, lo dejó claro.

—Bueno, Fleur olvida que soy un adulto capaz de decidir por mí mismo, soy capaz de rechazar ese tipo de propuestas.

—Exacto –lo señalé, y, estaba ebria, no es como si me hubiese vuelto estúpida, entendí que decía lo mismo que Victoire a mi hermano, Teddy no tenía sentimientos de ese estilo por mí, y estaba siendo encantador, adorable y malditamente comprensible, rechazándome de esa manera tan sutil y eso rompió mi corazón.