Caricias compradas


Disclaimer: es más que claro que Twilight nunca fue, es o será mío. La canción se llama caricias compradas y es de banda cuisillos y si la historia es mía.

Summary; al importante empresario Edward Cullen la traición de un amor le demostró que una peligrosa mezcla de alcohol y dolor pueden llegar a dar un nueva oportunidad de amar. Un UA.

Advertencia: universo alterno, ooc de los personajes.

N/A:Gracias a xyulyx , Deathxrevenge, salmitaCullen, EdbEll CuLLen, lobalunallena& ALEXANDRACAST


Pero al cerrar los ojos de pronto empecé a imaginarme,

Que eres tu la que estaba en mi lecho y no pude aguantarme,

Seis años después…

Edward Cullen se encontraba en la habitación de su apartamento, ya era demasiado tarde y todavía se encontraba tirado sobre su cama.

Odiaba la víspera de navidad, bueno de hecho odiaba toda clase de vacaciones o días festivos que se interpusieran entre él y un buen y extenso dia de trabajo, el único lugar en el cual su mente se ocupada de todo menos de aquella joven.

Se sentía cansado y empezó a quedarse dormido, pero al cerrar los ojos comenzó a imaginar que era aquella joven de grandes ojos chocolate, que estaba aun lado de él en ese instante y que recibía los cálidos besos de aquella noche, pero de pronto su hermoso sueño se vio interrumpido por las desoladoras imágenes de su vida.

Cullen se enderezó en su cama, no era posible que aun siguiera torturándose con aquel recuerdo. Ya estaba cansado de la misma historia, ya era hora de tomar el control de su vida ¿acaso no era suficiente seis años de su vida?.

Así que se abrigo y salió a caminar sin rumbo fijo con la esperanza de poder despejar su mente.

— ¡Alex espera! — gritaba una joven madre tras su ágil pequeño.

El niño salió corriendo tras su balón que se escapaba, y así entre las risas de ambos, estaban en un agradable parque, hacia un poco de frío pero eso no les impedía poder divertirse debes en cuando.

—¡Mamiiii aqi toy garrame! — Reía alegremente el pequeño— mamos mida mi pelota se fue lejos— señalaba el niño haciendo un puchero.

Para Bella, su pequeño Alex era su vida, tal vez no halla crecido con su padre pero nunca le falto amor.

Mirar a su pequeño le llenaba de orgullo, tal vez para algunas personas el tenerlo era un error y le arruinaría su vida ¿pero acaso no tenerlo le salvaría de ese terrible infierno en el que vivía?. Desde el día que se entrego a ese extraño hombre del cual solo sabía su nombre, su vida cambio súbitamente.

— ¡Mami¡ — el grito de su pequeño le saco de sus recuerdos— pelota se va!

Y Bella solo sonrió al ver que pequeño iba corriendo tras el balón y le siguió, pero no se dio cuenta que balón cayo en los pies de un extraño.

Edward caminaba sin prestar atención a su alrededor e iba sumergido en sus pensamientos, ni siquiera se dio cuenta cuando llego al parque que se encontraba cercas de su departamento, de repente el escuchar la voz de un pequeño llamo su atención.

—Buen día senior— sonrió el pequeño— puede dame mi pelota— pedía el niño mientras señalaba su juguete.

—Claro, — Edward se inclino por el balón para entregárselo al niño— aquí esta— se lo entrego, pero le extraño ver solo a un pequeño así que le pregunto por su mamá— ¿y donde esta tu mama? — pregunto mientras buscaba a su alrededor.

—Aia— señalo el pequeño a unas bancas— gasias— sonrió ampliamente de nuevo y se echo a correr rumbo a su mamá.

A Anthony le llamo la atención el pequeño, había un aire familiar en él. Además su apariencia le recordó a alguien, además la curiosidad le gano y quiso saber quien era su mamá y así se dirigió hacia las bancas y saber si en verdad allí estaba la mamá del pequeño.

Bella miro a su pequeño charlar con un hombre, estaba al pendiente de que no ocurriera nada, al ver a su pequeño Alex que regresaba sonriente se tranquilizó, pero no se percato de que aquel extraño se dirigía a ellos.

— ¡Mamita! Mida mi pelota —río el niño— lo recu… recupere.

Bella se levanto rápidamente de la banca y se dirigió a su pequeño. Se inclino levemente para tomar a su pequeño en brazos, pero en ese instante de levantarle oyó una voz, tan conocida para ella que se tenso rápidamente.

—Disculpe señora, ¿es su hijo? — pregunto el hombre.

—Mami, mida es el senior qe me regeso mi pelota—señaló el niño.

Bella solo asintió, no quería girarse y verle. No sabía porque reaccionaba como adolescente. Ni en sus mas profundos sueños había soñado encontrarle en un parque y menos con…con Alex.

—Disculpe señora, ¿es su hijo? — pregunto Edward.

—Mami, mida es el senior qe me regreso mi pelota—vio como le señalaba el niño, así que si era su madre.

Pero algo extraño le sucedía a la joven porque de repente se tenso y a Anthony no le pasó desapercibido. Se iba a cercar cuando le vio asentir, pero había algo extraño con esa mujer, algo que le llamaba la atención.

— ¿Se encuentra bien? — de nuevo pregunto mientras la tocaba levemente en el hombro.

La joven se giro lentamente y ante la mirada de sorpresa de Edward, la joven se sonrojo.

— Edward— susurró la chica.

Para Cullen el mundo paro, la había encontrado ¡LA HABIA ENCONTRADO!.

El niño no comprendía porque su madre de repente estaba tan nerviosa, así que frunció su pequeño ceño ante aquel desconocido, pero también noto que el extraño abría y cerraba la boca como si se hubiera comido algún pequeño juguete.

—Tú— logro articular Cullen— eres tú— le señaló como si eso evitara que la chica desapareciera.

—Si…—desvió la vista hacia su hijo— Alex porque no vas a jugar con tu balón— decía mientras bajaba al niño, Alex hizo un puchero en señal de negación y al verlo Isabella susurro— todo estará bien hijo, por favor ve a jugar— el niño accedió aun no muy convencido.

— ¿Como estas? — fue la primera pregunta que se le ocurrió a la castaña mientras veía a su pequeño alejarse unos metros.

Edward se quedo sin palabras, como se su pone que debía contestar, bien aquí amargándome seis años de mi vida por una extraña de la cual ni su nombre conozco y para colmo esta casada y con hijos o mejor aun extrañando a una chica a la cual encontré en un bar y que por cierto pasamos la noche juntos pero que nunca volví a ver ahh por cierto ¿Qué crees?, esa chica eres tú…

—Bien… ¿y tu? — fue lo único que logro escapar de sus labios.

—Muy bien—sonrió— ¿Quisieras sentarte? — propuso la castaña.

Y así ambos tomaron asiento sin saber que decir o que preguntar, por un lado Anthony estaba atónito nunca pensó volverla a ver y menos con un hijo, de seguro estaba casada y todo porque estaba estúpidamente enamorado de una desconocida.

Bella estaba en la misma situación no sabia que hacer o que decir, se sentía como adolescente frente al chico que le gusta.

—Y ¿Cuál es tu nombre? — Cullen rompió el silencio— nunca lo supe.

— Isabella, Isabella Swan.

—Hermoso nombre— susurro Edward— y ese niño ¿es tu hijo?.

—Si, y estoy muy orgullosa de él— los ojos de Bella brillaron al ver a su pequeño.

—Ya veo—respondió con simpleza— me tengo que ir, un gusto en verte de nuevo— hizo el ademán de levantarse cuando escucho la voz de la castaña— Aun no… espera, por favor— y le tomo del brazo, pero al hacerlo sintieron ambos una extraña sensación de deja vú.

El sentir su delicada mano en su brazo le hizo sentir una cálida sensación de bienestar, tal vez haya una esperanza, ¡diablos! se reprendió mentalmente ¿Cómo se le ocurre eso? ¿Acaso no la has visto con un hijo? Se reprocho, En verdad se había convertido en un estúpido masoquista.

— Aun no— repitió en una suplica que paso desapercibida para aquel hombre, Anthony volvió a tomar asiento aun lado de la castaña.

El ambiente se tenso ¿Por qué lo detuvo?.

La castaña quería hacer miles de preguntas, quería saber que había sido de su vida, pero los nervios la traicionaban, tenia que hablar, quería halar con él, y también darle las gracias, decirle que marco su vida, que por hacerla sentir mujer aquella noche tomo la decisión de salir de ese maldito infierno en el cual se encontraba perdida.

Edward quería saber que había sido de su vida también, la curiosidad de saber que había pasado, lo que sea para poder borrarla de su mente y darle punto final a su tortura.

—Yo…

—Bueno…

Ambos hablaron al mismo tiempo, eso rompió un poco el pesado ambiente que se había formado entre ambos.

— ¿Sabes porque te quise agradecer aquella vez cuando me defendiste? — comenzó a hablar la castaña armándose de valor, quería decirle lo importante que fue para ella el día que se cruzo en su camino.

A Edward le tomo por sorpresa aquella pregunta y solo atino a negar con la cabeza.

— Porque tú fuiste el único que no me miro como basura, mi vida estaba tan sucia por el maldito oficio en el que me forzó a trabajar mi tía— la voz de la castaña tembló debido a la emoción, era la primera vez que le iba a confiar su vida a alguien— esa noche quería terminar con todo, estaba tan cansada de esa maldita soledad, de tener que deberle todo a tía Jessica, de tener que entregarme a cualquiera que pudiera pagar por unos malditos instantes, — un nudo se comenzó a formar en su garganta, Cullen solo atino a tomar la pequeña mando de la chica, quería decirle algo pero no sabia que, por primera vez se sintió inútil.

Bella al sentir la mano de aquel hombre, se estremeció ante el cálido contacto, eso la animo y le dio el valor de seguir, tal vez… solo tal vez podría tenerlo aunque sea solo como un amigo… si el cielo era bueno y se apiadaba de ella, se lo concedería.

—Al quedar huérfana…— continuo no sin antes de hacer grandes esfuerzos por retener sus lagrimas— tía Jessica me dijo que tendría que pagarle de alguna manera todo lo que ella hacia por mi, y así me forzó a trabajar— su voz tembló nuevamente— ¿Cómo le dices y haces esas cosas a una niña de diez años? — Pregunto mas para si misma que para el hombre que aun sostenía sus manos— mi vida fue dura al quedar huérfana, pero al llegar a los quince se convirtió en un verdadero infierno… en ese momento a tía Jessica se le ocurrió la fabulosa idea de… de venderme…

Su voz se quebró completamente, Edward al verla así, su corazón se estremeció, ¿Cómo era posible que hubiera pasado por todo eso cuando solo era una niña?.

— Shhh— susurro cercas de ella y la envolvió en sus brazos, ese gesto fue como bálsamo para el alma herida de la ojimiel— si quieres no continúes— le susurro dulcemente.

—Q…quiero, quiero hacerlo… por favor— decía entre sollozos, quería hacerlo, por fin estaba desahogándose de todos esos fantasmas que le atormentaban y todo gracias a él.

Anthony solo asintió, y la apretó aun más a él.

—Mi vida fue un terrible infierno… hasta que te conocí, ese día en definitiva, había decidido que terminaría con todo eso, con todo ese dolor, ese seria mi ultimo día… pero llegaste tú y al defenderme— la ojimiel hizo una pausa— al defenderme, me mostraste que aun había una oportunidad y que yo podría valer algo, tu fuiste la silenciosa señal por la que roge al cielo— en ese instante sus ojos se volvieron a llenar de lagrimas.

Anthony estaba tan conmocionado y de repente un sentimiento le embargo su corazón, él le protegería, y trataría de borrar todas las heridas que el alma de esa chica tenia, además ¿Cómo no hacerlo? Si ella hizo lo mismo por él.

Si, ese día algo había cambiado en él también. Ella fue la balsa que evito que se hundiera en el mar del dolor y la traición.

En ese momento Cullen recordó al pequeño Alex que estaba jugando a unos metros de ellos, y se pregunto de quien seria ese hijo, la chica no había mencionado a alguien en su vida, o tal vez, sea producto de su oficio.

Después de haber estado sollozando, aun aferrada al cálido abraso del hombre como si su vida dependiese de ello, continúo, quería decirle lo que él había influido en ella.

Edward se percató que la chica se había tranquilizado un poco, pero que no había roto le abrazo, eso le hizo sonreír.

—Cuando llegamos al motel y… y estuvimos juntos— la castaña se sonrojo levemente, aun recordaba las caricias y besos que él le dio, a Edward no le paso desapercibido el color que adquirieron las mejillas de la hermosa chica que estaba entre sus brazos. Con que aun las recordaba, eso era buena señal— fue todo tan diferente, fue como si nuestros cuerpos se reconocieran, a pesar de haber sido un par de extraños jugando a amarse… te confieso que… para mi fue la primera vez que hice… hice el amor— su confesión lo tomo por sorpresa, por que él también había tenido esa cálida sensación.

Quería decir algo, confirmar sus palabras pero no encontraba como hacerlo, pero en ese instante la castaña siguió.

—En la mañana que desperté y que no te encontré sentí un terrible dolor… yo sabia que tal vez eso pasaría, pero aun así me aferre a la idea de poder verte por ultima vez… me sentía egoísta al quererte tener, pero pensé que un hombre como tu tendría familia, y eso me entristeció, aunque parezca tonto, me dolía el pensarte con alguien mas— ok, había confesado de mas, pero que mas da, si ya le había contado su vida porque no también eso.

El corazón del hombre latió rápidamente ¿Había escuchado bien? ¿Acaso se habría quedado dormido y estaría soñando? No, en definitiva si había escuchado bien, la chica le estaba confesando que sentía algo por él, y esta era su oportunidad, y esta vez no la dejaría ir, no le importaba quien era el padre del pequeño, el los cuidaría si ella lo permitía.

—Me arme de valor y me fui de casa de tía Jessica, el dinero que me dejaste me sirvió para poder rentar un pequeño cuarto, mi vida cambio gracias a ti… ¿Te confieso una cosa? Después de nuestro encuentro no pude seguir trabajando… tú fuiste el último con quien estuve… y no me arrepiento…

—Isabella— susurro Cullen, la chica solo atino a romper suavemente el abrazo y le miro a los ojos— para mi fue también una nueva oportunidad, el estar contigo esa noche fue algo distinto, también para mi fue la primera vez que hice el amor… y si estaba casado— ¿había escuchado bien? Dijo "estaba casado", entonces…— pero todas las veces que tuve sexo con mi ex mujer no se comparan con la única noche que me regalaste— estaba confesando algo muy privado, ni siquiera su amigo, confidente y padre, Carlisle, lo sabia, pero si la chica había confiado su vida a él, ¿Por qué no hacer lo mismo? Además, él estaba decidido en pedirle una oportunidad a la joven.

—Marcaste mi vida, no te deje de pensar así que había decidió hablar contigo, no me importaba tu oficio, así que deje a Victoria y te busque, te busqué por mucho tiempo, pero al no encontrarte, me desesperé, y pensé que solo era un capricho, quise sacarte de mi vida, de miles de formas… incluso con caricias compradas… pero aun si no lo logre.

El escuchar esas palabras por parte de Edward le llenaron de esperanza, su corazón se dio un vuelco de felicidad, algo le decía que seria era tiempo de una nueva oportunidad… su oportunidad de ser feliz…

—Yo aun no te he olvidado, —susurro suavemente— y me gustaría poder ayudarte a sanar tus heridas, demostrarte lo que vales… si me lo permites, yo cuidare de ti… de ustedes…—el hombre señalo con la mirada al pequeño que estaba a unos metros de ellos jugando— me gustaría formar parte de tu vida, de sus vidas…— los profundos ojos chocolate de la castaña se llenaron de emoción al escucharlo hablar así, y no solo hablaba de ella, si no que también aceptaba a su hijo, tenia que decirle en realidad quien era Alex…

— ¿Sabes, cual fue el motor para seguir? — le preguntó la castaña— al mes de haber dejado la casa de tía Bella y todo lo que implica, logre encontrar un trabajo en una librería, Ame ese trabajo desde el principio porque amo leer, el caso es que comencé a sentirme mal, tuve mareos y mucho cansancio… Ángela, una buena amiga que hice me obligó a ir al medico… Cual fue mi sorpresa al ver los resultados…fue que estaba… embarazada…

En ese momento se giró a ver a su pequeño y Anthony le siguió con la vista, ¿Qué le estaba queriendo decir?...

En ese momento recordó lo que Isabella le dijo…

"¿Te confieso una cosa? Después de nuestro encuentro no pude seguir trabajando… tú fuiste el último con quien estuve… y no me arrepiento…"

Por alguna extraña razón Cullen no supo como reaccionar, acaso le estaba diciendo que ese niño era… suyo…

— Me estas diciendo que Alex es…

— Si…— susurro la castaña— es lo mejor que me ha pasado, gracias a ti...

Un hijo, un hijo, un hijo… estaba repitiéndose una y otra vez en su mente, nunca pensó que sucedería… las veces que lo intento con Victoria y no pudo pensó ser él el problema… porque ahora resulta que si… y viéndolo bien todos los rasgos del pequeño son los mismos que el tenia a esa edad…

—Yo...

La castaña al ver que Edward no reaccionaba pensó que, solo tal vez no haya sido una buena idea decirle, tal vez él no quería hijos o lo tome a mal… ella no quería retenerlo…

—No te sientas obligado… no te estoy pidiendo ayuda o que respondas… no quiero que te sientas responsable…

Al escuchar la respuesta de la chica Anthony reaccionó, tenia un hijo y claro que respondería, y no es por obligación o por asuntos de responsabilidad… si no por que la amaba... Si amaba a esa chica que le robo el corazón…

—Yo… yo tengo un hijo… — Bella vio la reacción de Edward no entendía lo que estaba pasando— claro que me are responsable, y no solo porque sea MI hijo, si no porque a pesar de todo este tiempo no te he olvidado y…y te amo…

La sorpresa se mostró en la ojimiel entonces ¿le aceptaba y a su hijo también?

—Entonces— siguió Anthony— ¿me darás la oportunidad de cuidar de ambos?.

Los ojos de la chica se llenaron de emoción… esta era su oportunidad de ser feliz… por primera vez se arriesgaría y seria valiente… esta era una nueva oportunidad de ser feliz…

—Acepto…

El sentimiento de felicidad lleno el corazón de Edward, por fin le había encontrado, y esta vez no la dejaría ir…


Muchas gracias por seguir hasta este capitulo… este es el final, muchas gracias a cada una que leyó y dejo un lindo comentario y a aquellas que leyeron desde las sombras GRACIAS… :3