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- (08 de abril 2013) -

Punto de vista Callie

Han pasado cuatro semanas desde que volví a trabajar. En lo profesional ha sido muy ocupado y en lo personal muy complejo.

En lo personal he debido lidiar con momentos muy difíciles, que han exigido todo de mí para permanecer compuesta y no verme sobrepasada delante de mis colegas o pacientes. Algo que hasta el momento he conseguido. Pero en la soledad, cuando no hay nadie todo me abruma.

Tengo momentos en los cuales me veo atrapada por los recuerdos, vienen como destellos a mi cabeza y me agobian; me generan ansiedad, angustia, desesperación. Sin darme cuenta me pierdo en tiempos y espacios, me paralizo o me dan ganas de salir corriendo. A veces quiero gritar y en otras solo me ahogo. Por momentos creo que enloqueceré y no podre hacer frente a nada... pero sé que tengo que aprender a lidiar con estas cosas si quiero ser el cirujano que solía ser.

Si miro hacia atrás, aun con todo lo anterior; debo decir que me encuentro en un mejor lugar. Porque sigo con ganas de recuperar mi vida laboral y eso es lo que me ha salvado de caer en las mismas conductas antiguas que me llevaron tan lejos.

En lo laboral he estado inmersa en el caso de Angie. Estudie el caso y fue factible la opción que había recomendado, hasta el momento todo se desarrolla favorablemente; pero será un proceso largo. En esto he trabajado con Arizona y ha sido increíble.

Ella es un excelente profesional. Ha estado involucrada cien por cien conmigo y me alentado en momentos que realmente lo necesitaba. No puedo decir que somos amigas, pero hemos desarrollado algún vínculo extraño; compartimos almuerzos y cafés. El caso de Angie nos ha mantenido bastante vinculadas y es agradable compartir con ella, me refresca con sus comentarios y su manera de ser; siempre sale con algo nuevo.

Y bueno, algo que me fije la última vez que la vi, es que... es hermosa.

¿Como no lo había notado antes? Tiene unos ojos azules intensos... especiales...

Suspiro. Silencio.

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Bien. Ya termine por hoy, ha sido un largo día y todo lo que quiero es llegar a mi departamento para descansar. Voy caminado por el exterior de la entrada principal, cuando alguien me llama desde atrás.

- Hey! Calliope! - ya sé quién es, me detengo y me giro. Le sonrío.

- Hey! - al parecer venia corriendo. - Pareces que vinieras de una maratón. - se ríe.

- Es solo que te vi salir y quería alcanzarte, ¿Ya te vas a casa? - respira algo cansada.

- Si, es todo lo que quiero. - su rostro se desanima.

- Aps... bien. - silencio, mira hacia un lado y luego vuelve a mirarme. Yo la miro esperando que diga algo. - Mmmm, no importa... es solo que... me preguntaba si nos acercábamos al bar por una copa. Sé que mañana es día de trabajo, pero ¿al menos un rato? – levanta las cejas a la espera.

- Lo siento. No creo que sea una buena idea para mí. No es que no aprecie la invitación, es solo que necesito descansar.

- ¿Te sientes mal? - me pregunta con real preocupación.

- No, solo ha sido un día largo... y estoy cansada. - le doy una sonrisa.

- Entiendo. Está bien. ¿Te puedo acompañar mientras caminas?... voy en esa dirección, creo que yo si necesito esa copa. - se ríe, como si estuviese confesado algo inapropiado.

- Está bien. - respondo.

Caminamos tranquilamente conversando de Angie y de algunas otras cosas. Cuando llegamos a la esquina, nos detenemos y de repente se escucha un grueso sonido de frenos, ruidos de cristales y gritos.

Veo la escena.

Arizona inmediatamente dice que necesitan ayuda, pero yo me paralizo.

Frenos, cristales rotos y gritos...

Todo se repite una y otra en su cabeza.

Arizona se da cuenta de que algo sucede.

- Callie! Hey! - No Responde.

- Calliope! Mírame... - nada...

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Punto de vista Callie

Frenos, cristales rotos y gritos... todo se repite una y otra vez. Recuerdos se cruzan en la mente velozmente. Destellos de conversaciones, acontecimientos vienen y van.

Luz roja, detención. Esperar.

- Cariño, ya falta poco. Solo debes tener un poco de paciencia, unos días más y estará con nosotras.

- Lo sé, lo sé. Es solo que quiero tenerla en mis brazos ya. - risas. - ¿crees que le gustara su habitación?.

- Callie, amor... le fascinara. Solo saber que su madre hizo cada detalle existente en ese lugar, le bastara para que sea especial para ella.

- No puedo esperar a que llegue.

Luz verde. Seguro. Avanzar.

Risas, alegría... el tiempo se ralentiza...

- Callie! Cuidado con...

- Laura! Dios! Noooo!

Oscuridad.

Silencio.

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Voces.

¡Rápido! ¡Que tenemos! ¡Es Callie! ¡Accidente de coche! ¡Llamen a Owen! ¡Hay mas heridos! ¡Está consciente! ¡Hey, Callie... me escuchas! ¡Tranquilízate! ¡Nos ocuparemos de ti! ¡Quédate con nosotros! ¡Vamos, vamos!... Voces y más voces... oscuridad...

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- ¿Dónde estoy? – me despierto. - ¿Mi esposa, donde esta? - desesperación, intranquilidad. - Dios! mi hija!, necesito verlas. ¿Donde están?.

- Por favor Callie, necesito que te tranquilices. – Bailey le dice con cuidado.

- Necesito verla, dime donde están. - Enderezarse, dolor. - AAAAAH!.

- Tuviste una cirugía, debes calmarte. – Bailey respira profundo y dice - Tu esposa... Laura... esta... - silencio - su estado es grave, su corazón, sus pulmones... – silencio, respira profundo - ha tenido varias cirugías, hacemos lo mejor. Nos estamos ocupando de ella.

Lagrimas. Dolor. Confusión.

- No puede ser... ¿Y mi hija? - las lagrimas no paran. El dolor no para.

- Ella... - silencio - Ella está en cuidados incentivos… está luchando...

Lagrimas. Dolor. Confusión.

Dolor y más dolor.

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Punto de vista Arizona

En la calle todo es confusión, un accidente de coches se ha producido mientras estábamos detenidas en el cruce cercano al hospital. Ocurrió apenas hace unos instantes y me disponía a ayudar, pero vi a Callie paralizarse y me asuste. Me dijo que estaba cansada, quizás no se sentía bien y no quiso decirme. Se ve pálida, a punto de desplomarse.

- Callie! Hey! - No responde - Calliope! Mírame... - nada... me estoy asustando. Respira con dificultad y hay lágrimas que se acumulan en sus ojos pero no salen. Tiene la mirada perdida. - Calliope... - le hablo suavemente no queriendo asustarla - ¿Que sucede?, responde por favor. – la sujeto firme y miro donde podemos sentarnos. Ella tiembla. - Ven, vamos, movámonos de aquí - la ayudo y la siento en la acera, me pongo en cuclillas frente a ella. Tomo su rostro y trato de hacerla reaccionar. - Dime que está pasando, que sientes. Me estas asustando. - no se qué hacer, está paralizada, perdida.

- Es mi culpa, todo es mi culpa. - la miro, no sé de qué habla - soy yo la que debería... - niega con la cabeza. Es todo lo que sale de ella, su estado no cambia.

- No sé de que hablas, pero estoy segura de que sea lo que sea, no es tu culpa. Por favor mírame. Vamos, mírame por favor. - decido que lo mejor es ir a casa. Sujeto sus hombros y le obligo un poco hacia atrás para que me mire pero nada.

- Vamos, salgamos de aquí. Te llevare a casa. - La gente nos observa, pero no se acerca. La ayudo a pararse y poco a poco caminamos. Cruzamos la calle, nos dirigimos a su edificio. Ya llego la asistencia médica y la policía ya está en el lugar. Callie no levanta la cabeza, lleva sus brazos cruzados como protegiéndose de algo. En ningún minuto mira hacia la escena del accidente. - No sé cuál es tu piso, debes decirme. - no hay respuesta. Miro al frente, pensando que hacer y solo entramos.

Me encuentro con el conserje del edificio y le pregunto por el apartamento de Callie, me mira como preguntado si ella está bien y le ruego con la mirada no decir nada, el lo entiende y me indica donde es.

Busco en su bolso las llaves y abro, ya estamos adentro. Es un lugar oscuro, todas las ventanas están con las cortinas cerradas. Enciendo una luz y es muy tenue. Observo todo, mientras nos acercamos al sofá y la inclino para que se siente allí.

Cualquiera que ve su apartamento diría que aquí no ha vivido nadie por algún tiempo. Hay polvo acumulado, oscuridad... y soledad...

Me dirijo a la cocina en busca de agua y cuando estoy de regreso la veo con la cabeza apoyada entre las manos. Bebe el agua que le paso, pero no dice nada. Sus ojos no cumplen con los míos, me arrodillo frente a ella para hablarle. Respira pesado y tiene la mandíbula apretada.

- Callie, ¿te sientes mejor?, ¿necesitas algo? - ella niega con la cabeza, no sé si me dice que no está bien o que no necesita algo. - Porque no me dices que sucede y así puedo ayudarte. - vuelve a negar con la cabeza, me acerco a ella y me agacho un poco para ver su cara, pero ella se niega a levantarla - Mira, tu puedes confiar en mí. No juzgare, solo estaré aquí. Haré lo que me pidas, pero dime algo.

- Vete por favor, necesito estar sola. - lo dice sin levantar su cabeza y se levanta de improviso en busca de algo a la cocina. Revisa algunos cajones y pareciera que no encuentra lo que busca. Sigue buscando, hasta que la veo con una botella en la mano y la abre.

- Callie, esa no es la forma. - no responde, deja la botella en el mostrador y se apoya con ambas manos separadas, mira hacia abajo. Luchando con sus sentimientos, se muerde la mejilla interiormente y niega con la cabeza.

- Tú no sabes nada! - me dice tratando de no gritar, apretando la mandíbula - así que no me digas cual es la forma. Te agradezco que estuvieras allí y te encargaras de traerme a casa, pero necesito que te vayas.

- No te voy a dejar así, aunque me lo pidas – soy firme, no creo que deba estar sola. Sea lo que sea que le pasa, su estado me asusta. Quizás deba llamar a Mark, son amigos.

- Diablos Arizona, para favorecer vete! - me grita.

- No! no lo haré! - camino acercándome un poco a ella, no demasiado.

Callie agarra la botella y se la lleva a la boca en un trago muy largo.

- Callie, por favor deja eso. No ayudara. – lo digo suavemente.

- No me digas que hacer!, tu no me conoces!, no sabes nada de mí! - agarra la botella y golpea con fuerza contra el mesón sin soltar el gollete. Salpica el líquido y los vidrios a todos lados. Se gira en contra al mesón, se desliza por su espalda y cae sentada al suelo. Rendida. Dobla sus rodillas y envuelve sus brazos alrededor. Coloca su cabeza sobre sus rodillas. Me doy cuenta que su mano sangra.

Me acerco con cautela, retiro los vidrios que están cerca de ella, alcanzo un paño de cocina y lo envuelvo en su mano y me siento a su lado mirándola. No sé si quiere que la abrace, pero me quedo allí un momento en silencio sin preguntar nada.

- No puedo... - las palabras salen de ella - no quiero... - silencio - lo he intentado, pero todo es tan inmenso... - un largo silencio - ya no están conmigo y es mi culpa. – Su voz es dura, con rabia, contenida - por favor vete, no quiero que me veas así.

- No me iré, no hay nada de malo en que te vea así. Confía en mí por favor. Si no quieres hablar no lo hagas, solo permíteme estar aquí. Déjame ver tu mano.

Tomo su mano, pero nunca me mira. Es un corte no muy profundo pero sangra bastante, hago presión con el paño contra su mano para detener la hemorragia. No creo necesite sutura, pero si limpieza. Veo pequeños residuos de vidrio.

- Debemos limpiar la herida, ¿donde tienes un botiquín? - no me dice nada. Me imagino que en el baño debe haber algo. - Ya vuelvo iré a buscar algo para limpiar.

Camino en dirección al pasillo, llego a una puerta y está cerrada con llaves. Miro a mi alrededor y me dirijo a otra, esta debe ser su habitación... entro... hay cosas por todos lados... decido ir directo a la puerta que creo es el baño, no quiero violar su privacidad. Allí encontré lo que buscaba.

De regreso me detengo en algunas fotografías que hay la muralla. En casi todas sale junto a una mujer muy hermosa y se ven muy felices. ¿Quién será? Hay otras personas por allí, pero esa mujer me llama la atención. Nunca he visto a Callie así, como aparece en esas fotos... su rostro, sus ojos... todo es distinto. Continúo mi camino.

- Hey!, aquí encontré algo. - tomo su mano y comienzo mi trabajo. Nos quedamos en silencio. Solo escucho su respiración pesada.

- Lo siento. - ella respira y busca las palabras. - yo... mi vida es complicada... en realidad es una mierda... y no debiste presenciar esto... todo esto... - me mira y se mira para que la vea - Mírame, soy patética, estoy hecha un lío... y ni si quiera sé si puedo continuar con mi trabajo - niega con la cabeza - volví para intentar ocuparme y hacer algo por mí de nuevo... pero... ¿cómo puedo hacer mi trabajo así?... trato con pacientes, con personas... no puedo exponerlas a esto… a que ocurra algo así allí y cometa un error... no me lo perdonaría jamás... no puedo cometer más errores... porque no puedo más... no soportaría nada más... perdí a mi esposa y a mi hija... - se calla, hay tanto dolor... se contiene, no quiere llorar... esta tensa - todo lo que me queda es mi profesión y si lo arruino... no sé si seré capaz... no...

Me inclino y la abrazo, no me importa si cruzo algún límite.

Nos quedamos en silencio...

Ha confiado en mí, es lo que quería. Pero no digo nada. ¿Qué dices cuando hay tanto dolor, cuando no tienes idea de lo que significa esa pérdida? Solo la mantengo en mi contra, transmitiéndole mi sentir. Perdí a mi hermano hace algunos años y fue devastador. No puedo ni imaginar lo que significa algo así. Su esposa e hija. Dios! que difícil.

¿Su esposa?, eso no lo vi venir. Ella debe ser la mujer de las fotos.

- Debes cambiarte de ropa y descansar un poco, vamos. - trato de enderezarme, no sé cuanto rato llevamos así.

- No es necesario hacer más Arizona - por primera vez me mira a los ojos. - ya has hecho suficiente. Gracias por tratar conmigo. Yo no he compartido nada de esto con nadie, todos saben lo que paso; pero es la primera vez que exteriorizo las cosas.

- Me quedaré, estaré aquí para lo que necesites. Puedes confiar en mí. Tú no tienes la culpa de nada, estoy segura de eso. No te conozco mucho, pero se en mi corazón que nada de esto es tu culpa. Y vas a salir de ese lugar, yo quiero ayudar. No puedo ni siquiera imaginar todo lo que has vivido y no pretendo decir que se lo que estas pasando... porque nadie más que tú lo sabes... pero permíteme estar para ti, permíteme ayudarte, permíteme ser tu amiga por favor. - ella no dice nada, me mira pero después de unos segundos aparta la mirada rápidamente.

Le extiendo la mano y la llevo a su habilitación. Le cuesta mantenerse en pie, se ve exhausta. La siento en la cama y le pregunto dónde se encuentra su ropa. Me mira con vergüenza, con timidez... pero finalmente me indica donde. Me dirijo al baño y lleno la bañera. Creo que un baño le vendrá bien. La conduzco al baño, le digo que se desvista y se meta a la bañera. Salgo para darle espacio, veo de reojo al salir que se ha sentado en el borde. Le digo que me llame si necesita algo.

Miro a mi alrededor y es todo es un desastre. Busco en el armario sabanas limpias y las cambio. Recojo algunas ropas, llevo a la cocina algunas botellas, cierro cajones de su armario. Todo lo que he visto y sigo viendo me abruma, solo ordeno un poco. Después de un rato, me acerco a la puerta y le pregunto si todo está bien. - Si, ya estoy lista. - su voz es temblorosa.

Cuando salió del baño, me atrapado en mis pensamientos y al levantar la vista me sorprendió verla solo envuelta en su toalla. Su pelo esta revuelto y estilando.

Wow! aprieto mi mandíbula, para contener cualquier comentario o pensamiento. Ella es hermosa.

Me rearmo y me levanto de donde estaba. Ella se sienta en la cama y suspira profundo. Me quedo detenida por un instante recorriendo su cuerpo y me detengo donde hay una cicatriz que asoma en el medio de su pecho, donde cuelga un collar con un corazón y dos anillos.

Ella se da cuenta que la observo y coloca su mano. Arranco mi mirada abruptamente - Lo siento, no quise incomodarte. - le digo. - Te traeré agua – salgo rápidamente.

Al volver, ella está recostada sobre las colchas. Me acerco, le digo que se mueva... le indico meterse debajo y la cubro. Se recuesta de costado, dándome la espalda.

- No era necesario que ordenaras nada. Pero gracias de todos modos. - lo dice con un dejo de vergüenza. Y su voz es seca, con dureza... tratando de contener las emociones... como desde el principio.

- No te preocupes, no fue nada. Ahora trata de descansar, llamare a Owen para decirle que estas enferma y que mañana no iras; así tendrás tiempo para ti. - tengo muchas ganas de recostarme a su lado y abrazarla mientras se queda dormida, pero... quizás sería demasiado... de todo lo que pensaba o quería, me sale lo que no quería hacer. - Bien, creo que es mejor que me vaya. ¿Necesitas algo? - no dice nada, siento impotencia de no poder hacer nada. Trago el nudo que se formo en mi garganta y asiento con la cabeza - Okey, si necesitas algo, solo llámame. Te deje mi número en la puerta de la nevera. Mmmm y... - no sé que mas decir - cuídate por favor. - me doy vuelta y camino a la puerta.

- Arizona... - Me giro y la miro. Ella sigue acurrucada de medio lado.

- Dime.

- No te vayas. - la voz casi no le alcanza - no quiero estar sola. - no necesite más.

- Por supuesto, me quedare. - y no sé si es buena idea, pero me acuesto sobre el cobertor detrás de ella y la abrazo. No se niega, solo la siento respirar pesado, conteniendo las lágrimas. Me acerco a su oído y le digo suavemente... - No hay nada de malo en llorar, ni en sentir... solo déjalo salir.

Y comienza a llorar inconsolablemente...

Han pasado algunas horas y Callie logro quedarse dormida. He estado despierta en todo momento y su sueño no es tranquilo, se mueve, murmura.

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Punto de vista Callie.

- Hola Callie.

- Mark.

- ¿Ya estas lista?

- Sí - respiración profunda.

- ¿Estás segura que no quieres ir a casa?, debes descansar. Yo puedo llamarte si hay algún cambio.

Me río sin ganas. - No, no podría. Mi vida está aquí, conectadas a unas maquinas y todo por mi culpa. Ni siquiera pienses en que me iré a casa.

- Callie... - lo interrumpo.

- No Mark, por favor. No estoy de humor para discutir. - salgo y me dirijo primero a la habitación de Laura.

Me acerco a ella, esta conecta a tubos, cables... y su rostro... no puedo créelo.

-Dios! Cariño. Lo siento. Lo siento tanto. Por favor lucha... Lucha por mi... por Emily, nuestra hija... ¿recuerdas que le llamaríamos así?... ella te necesita y... yo también... no puedo... yo... yo no puedo ver mi vida sin ti... así que por favor, solo lucha... por favor... despierta.

No puedo dejar de llorar, estoy aferrada a su mano.

Después bastante tiempo, respiro profundo y me levanto. - Iré a ver a nuestra pequeña gigante. Ella es igual de fuerte que su madre y también está luchando duro.

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Si creí que ver a Laura era difícil, ver a mi hija fue devastador. No habían palabras, solo había desconsuelo. Sentir que el motor de mi vida se apagaba y amenazaba con detenerse para siempre, era demasiado abrumador.

Me acerque a su incubadora y allí estaba... tan hermosa, tan pequeñita... metí mis manos por los costados para tocarla... y cuando hice la conexión con ella, me desmorone... no había consuelo, no había nada que se llevara la culpa... yo era la que conducía e iba tan absorta en mi burbuja de felicidad... si hubiese prestado más atención, hubiese visto que perpendicularmente venia un vehículo descontrolado y podría haber acelerado o no sé, hacer algo... y no hubiese impacto el lado de Laura.

Era mi culpa.

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Me divido en las dos últimas semanas entre una y otra habitación, esperando que alguna despierte o me den noticias alentadoras. Pero nada.

- Vamos Laura! por favor despierta. No podemos seguir así. - le sonrió con tristeza. - ¿Recuerdas que iríamos a la casa de la playa, pero ahora con nuestra hija? Ella esta esperándolo también... no me ha dicho nada, pero puedo sentir que es lo primero que quiere hacer; porque le he hablado de lo hermoso que es el lugar y de lo mucho que nosotras disfrutábamos estar allí. Que era nuestro lugar... - sonrió - ella quiere ser parte de nuestro lugar también... por eso...

Las maquinas comienzan a sonar y me sobresalto. No sé que está sucediendo. - Que alguien venga por favor!, No sé qué sucede!

- Callie debes salir. - dice Miranda, Meredith se encarga de Laura. - Llamen a Teddy! - le dice a la enfermera. - vamos afuera por favor, déjanos hacer nuestro trabajo. – Luego mira a Meredith y le dice - Yo me haré cargo de eso, saca a Callie de aquí y llama a Mark.

- No, no... Yo quiero quedarme...

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- Te traje un café, como te gusta - Mark no se ha movido de mi lado.

- Gracias.

- Mark, ¿Puedes venir aquí un momento? - Karev lo llama. Los veo alejarse un poco, hablan y Mark se lleva las manos a las caderas y está mirando hacia el suelo. No, no más malas noticias por favor. Mark se acerca a mí...

- Callie... se trata de Emily... - silencio... devastación...

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Punto de vista Arizona

Un grito me despierta, me había quedado dormida. Pero un angustioso grito me saca del ensueño.

- Nooo! - Callie se ha despertado de sobresalto, llorando y gritando.

Me inclino por su costado para hablarle cerca del oído.

- Callie, estabas soñando. Mírame, respira. Cálmate. - Respira rápidamente.

- Ellas murieron por mi culpa. Lo arruine todo. Las amaba, todo era perfecto. Y luego... mi hija Emily primero... - las lagrimas no se detienen – y... Laura más tarde ese mismo día. - silencio - fue... fue un día de mierda! Debí ser yo, ellas deberían estar aquí.

Silencio.

- Lo siento. Siento mucho por todo lo que has tenido que pasar. Pero créeme cuando te digo que no tienes la culpa de nada. – froto sus hombros intentando consolarla.

- ¿Como lo sabes? Tu no estabas allí... yo... conducía ese vehículo... - pesar, culpa, las lagrimas no se detienen - Si solo hubiese prestado más atención... yo... yo... solo llevo un par de cicatrices... pero ellas... ellas ya no están...

Le abrazo fuertemente... froto su costado, tratando de calmarla, de aliviarla y le hablo despacio...

- Los accidentes ocurren Callie. Y si, es una mierda; pero no es tu culpa.

Silencio.

Será una larga noche. Mañana un largo día. Necesito dormir un poco, pero no puedo dejar de pensar en todo lo que ha ocurrido hoy. No puedo imaginar el infierno que ha vivido Callie. Debo decir que la admiro, estar en pie aun. Sea como sea, ha luchado. Y no debe ser fácil.

Definitivamente quiero ser su amiga y apoyarla. Quiero verla con la cabeza alta y en paz con ella misma. Quiero ver esa mirada y esa sonrisa de las fotografías algún día... ¿es mucho pedir?.

Solo quiero verlo y la verdad es que sea quien sea que le traiga de regreso ese brillo, me hará feliz.

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Punto de vista general

A veces ocurren cosas que nos lastiman y nos hieren tan profundamente que creemos que no podremos reponernos nunca más. La vida se oscurece y nuestra chispa se apaga.

Pero como una herida real, como un corte profundo en nuestra piel, toman tiempo en cerrar... mientras permanecen abiertas, sangran y duelen... a veces parecen mejorar, pero pronto vuelven abrirse porque no han curado correctamente. Pero llegado el tiempo, sanan desde exterior hasta el interior y solo quedan las cicatrices; esas nos recuerdan lo vivido constantemente, pero ya no sangran ni duelen como antes.

Algunas cicatrices son visibles y otras nadie las ve, debemos aprender a vivir con ellas... las veremos por siempre, serán parte de nosotros; pero debemos ser capaces de mirarlas y aceptarlas... porque son parte de nosotros, son nuestra historia. Un recuerdo de que la vida nos ha herido y ha dejado sus marcas, que no todo ha sido fácil... pero nos recuerda también que hemos vivido y luchado a brazo partido.

Solo en nosotros esta el poder para levantarnos y seguir adelante o en dejarnos caer y ahogarnos en nuestro dolor. Quienes lo han vivido y se han levantado lo podrán decir, siempre es posible volver a levantarse.

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