Capitulo 3

ALICE POV

La semana pasó rápidamente, hoy iría a comer a casa de Rosalie. Me estaba terminando de arreglar, la pequeña Christine dormía ya con su pequeño vestido y el abrigo que llevaba que hacia juego con todo su conjunto, el frío había decidido traicionarnos por estos días, mediados de octubre y el otoño hacia estragos en nosotros.

Al terminarme de arreglar, salí de la casa en dirección a casa de Rosalie, me había explicado cómo llegar desde la organización, así que primero pasaría por ahí, para poder ubicarme. Mientras caminaba empujando la carriola de mi hija, pensaba en la semana que había terminado y lo único que se me venía a la mente cada vez que intentaba recordar algo, eran los penetrantes y hermosos ojos azules de Jasper, eran como dos esferas hipnotizantes, recuerdo que le dije a Rosalie que jamás me podría gustar ni enamorar, claro solo llevaba una semana conociéndolo, pero era inevitable que me gustara, es un caballero y muy apuesto, respetuoso sobretodo. Claro que yo no sabía nada de él y él nada de mí, nuestras pocas conversaciones eran meramente de trabajo, y sinceramente no creo que lleguen a más, seguro solo es gusto temporal, es alguien nuevo en mi vida, pronto acabaríamos el caso de Larissa, y ya, todo terminaría entre nosotros seguiríamos siendo parte de la misma organización; además si es cierto lo que dice Rose, no me conviene acercarme a él, pero que tonterías estoy pensando solo es un compañero de trabajo.

Llegue a la calle que me indico Rosalie, donde sólo veía casas grandes y bonitas, camine buscando el 450, el número que me indico Rose, era una casa blanca con un bonito porche y un jardín espacioso, se parecía a mi casa, la diferencia era que esta era casa de Rosalie, y la mia realmente no era mía, si no de mis padres.

-¡Alice! – gritó Rosa saliendo de la casa, llevaba un pantalón negro, con una linda blusa café de manga larga, que combinaban con las botas - ¡Pasen, hace frío aquí afuera!- decía invitándonos a pasar

-Hola Rose, gracias- le dije siguiéndola- ¡Tu casa es preciosa! – informé

-Gracias, fue un regalo de los padres de Emmet, pasa siéntate y ponte cómoda – me dijo invitándome a la sala de estar- Déjame cargar a esta preciosura, Hola Crissie, soy tu tía Rose- le decía a mi hija quien ya estaba despierta. Cuando me senté un niño rubio de ojos azules corrió a su mare

-¡Tía Adice! – gritó el pequeño Henry corriendo a mi

-Hola pequeño, pero mírate que guapo estás- le dije dándole un beso en sus rojas mejillas

-Mira Henry, ven a ver a la pequeña Crissie- el niño corrió a su madre para ver a mi hija, Henry le dio un beso en la frente y se fue corriendo haciendo ruidos de autos – es todo un torbellino, Emmet ahora baja

-Es un niño hermoso- le dije

-Tú me tienes que contar muchas cosas pillina- me dijo Rosalie acunando a Christine

-No sé de qué me hablas- me hice la desentendida

-No sé si te suena el nombre de Jasper Whitlock ¿por casualidad?- me preguntó arqueando las cejas

-Me suena pero no – le dije segura

-Ay vamos por favor, Alice, ambas sabemos que has estado trabajando con él una semana- me dijo en tono absurdo

-Solo trabajamos Rose, nada más – le dije

-¿Pero si hablan? ¿O sólo están callados trabajando? – preguntaba curiosa

-Hablamos, es una persona común y corriente- dije- es muy amable, no entiendo como todos ustedes no se acercan a él

-Ya te lo he dicho Alice, por María, ella cree que el hombre es de ella- dijo

-Pues a mí no me parece, es su derecho hablar con todos- afirmé

-Sí, tienes razón- me dijo

-¿Aparte, qué puede hacer? – Pregunté- no estás faltando a nada del trabajo, no me pude correr, así que me da igual lo que piense

-¿Y Netty y Lucy? – preguntó Rosalie

-Pirujas- contesté y ambas nos empezamos a reír

-¿Pirujas? ¿Quiénes son pirujas? – Pregunto el esposo de Rosalie entrando por la puerta principal- Tu debes de ser Alice

-Correcto Alice Cullen, y tú debes ser el famoso Emmet, Rose no para de hablar de ti- le dije saludando a aquel hombre que tenía la complexión de un enorme oso

-¿Cullen? – me preguntó- ¿Eres pariente de Edward Cullen?- me preguntó

-Es mi hermano- contesté

-¡Vaya! –exclamó- Hace años que no lo veo, estudiamos en la misma primaria y secundaria, soy tres años más grande que él, repetí primero de primaria y estuve atrasado toda mi vida escolar, lo conocí cuando estábamos en el mismo equipo de futbol, claro que lo deje de ver cuando salí de la secundaria, ¿así que tú eres la pequeña Alice Cullen – me dijo observándome- recuro que Edward hablaba mucho de ti

-Siempre hemos sido muy apegados- le contesté- iba a todos sus partidos

-Si te recuerdo en algún partido gritando…- comenzaba a decir

-No hacía falta que lo recuerdes- le dije riendo, realmente no hacía falta, solía gritar cosas sin coherencias como una niña que era

-¿Qué es de tu hermano? Nunca supe nada más de él – preguntó

-Pues en una semana se casa- informé- con mi mejor amiga, es bastante increíble pero cierto

-Vaya pues le deseo lo mejor, le dices que le mando saludos y que sería bueno vernos un día de estos- dijo

-Claro, seguro el encantará- sonreí

-Bien ya que se conocen, es hora de comer – informó Rosalie

-¿No te dijo Rose? Su comida es la más mala, compramos unos pollos ahumados y los decoramos bonitos- dijo Emmet

-No seas mentiroso Emmet- le dijo- no le hagas caso Ali, aquí el de la comida mala es él

-Pues espero poder probar ya la comida- dije riendo con los dos

Nos sentamos a la mesa y sirvieron toda la comida, que realmente se veía deliciosa, estuvimos hablando por un buen rato, realmente creo que había encontrado buenos amigos, después de salir de la universidad todos me dieron la espalda pensando que les mentí y que nunca les dije que estaba embarazada, sinceramente me daba igual, tenía a Bella, pero creo que en Emmet y Rosalie realmente había encontrado buenos amigos.

Cuando terminamos de comer Emmet salió al jardín con Christine y Henry, iban a jugar sabe Dios qué cosa, Rosalie y yo nos quedamos platicando un rato más platicando.

-Alice, no es de mi incumbencia pero ¿el padre de Christine te ayuda con algo? , digo si no me quieres contestar no importa, pero la duda m carcome – decía

-Yo…- comencé a decir, no esperaba esa clase de conversación

-Digo trabajamos en una organización que protege los derechos y eso, ¿no has pensado en demandarlo? – preguntó

-A decir verdad Rose- comencé a decir- talvez le podría decir la verdad a ella- Christine no tiene padre

-¿Cómo que no tiene padre? –Preguntó- Alice, creo que ambas tomamos alguna vez clase de biología y anatomía, los bebés nacen por un proceso entre un hombre y una mujer cuando…- comenzaba a explicarme acerca de cómo hacer un bebé

-¡Rosalie! –Dije avergonzada- Se exactamente como se hace un bebé, a lo que me refiero es que Christine no tiene padre ..- me quede callada- ni madre- suspiré- o sea yo soy su madre pero la encontré, no es mía

-¡Oh!- fue lo único que pudo decir

-El último día de la universidad la encontré en un parque y desde entonces la cuido y crio como mi hija, prometí nunca decirle a nadie la verdad, pero creo que puedo confiar en ti ¿cierto?

-Claro que sí Ali- me miró enternecida- tu eres la madre de Christine, madre es quien cuida y no sólo engendra, tu secreto está a salvo conmigo

-Gracias- dije sonriéndole

Seguimos hablando hasta que oscureció, los niños dormían en la pequeña habitación de huéspedes y el frío me indicaba que debía marcharme ya.

-¿Te irás en transporte con este frío?- preguntaba Emmet, a lo que asentí- ni hablar te llevamos- dijo tomando las llaves de su jeep

-No es necesario, en verdad, iré al centro comercial, ahí estará mi cuñada, mi hermano luego nos pasará a buscar- explique

-Te llevamos- dijo Rosalie tomando su abrigo y el de Henry

JASPER POV

Habíamos ido al centro comercial, Catherine y yo aprovechábamos nuestros sábados por las noches para poder salir. Toda esta semana había estado pensando en Alice, realmente me sentía muy bien trabajando con ella, nunca había conocido a alguien tan alegre y enérgica como ella, claro que había salido con chicas, pero ninguna era como Alice, realmente no sabía que estaba pensando conmigo que no podía dejar de pensar en ella, aunque sólo tuviéramos una relación laboral.

-Papá ¿en qué piensas?- preguntó Catherine quien caminaba de mi mano

-Sólo disfruto el momento- contesté

-No se te dan bien las mentiras papá-decía canturreando

-Pienso en lo afortunado que soy al tener una hija hermosa- le dije mientras reía

-Lo tendría que ser, si mi papá es muy guapo- dijo ella- Papá, necesito ir al baño

-Vamos- dije. La verdad que lo que más me había costado de la paternidad era so, las idas al baño, por lógica yo no podía entrar al baño de mujeres, y no iba a meter a mi hija al baño de hombres eso era una atrocidad, así que desde pequeña le tenía que pedir ayuda a alguien, sin embargo ahora Catherine estaba más grande, entraba sola y la esperaba siempre en la puerta.

-Ahora vuelvo- dijo entrando al baño. Había demasiado frío me quede parado con las manos en los bolsillos y observando que desfilaran madres con sus hijos o mujeres solas, algunas guapas y otras no, seguro pensaban que era un pervertido o algo así, aunque realmente otras solo pasaban mirándome, me recordaban a María, cada vez que veía a mi jefa me echaba la misma mirada. Decidí separarme un poco de la entrada a caminar por el pasillo de los baños, me sentía realmente incomodo ahí donde estaba.

Pensaba en la semana que comenzaría y en Alice, terminaríamos el caso de Larissa y todo acabaría, tendría que invitarla a comer un día usando de pretexto el trabajo, solo para afianzar nuestra amistad, para conocernos mejor, creo que sería la primera amiga que tendría dentro de la organización.

-Disculpa, ¿es su hija Catherine?- me preguntó una voz, que no conocía y que de inmediato me saco de mis pensamientos, preocupándome.

-Si- contesté de inmediato confundido, la joven asintió y corrió de nuevo por donde había venido, torpemente la seguí aún sin entender. Cuando me acerque a la puerta de los baños de damas, la joven castaña salió con la que era mi hija, con la cabeza mirando al techo.

-Se estaba lavando las manos y comenzó a sangrarle la nariz- me explicó – debe ser por el frío, me solía pasar de pequeña – seguía diciendo mientras nos encaminábamos al área de comidas donde nos podríamos sentar en una mesa

-Seguro y sí- contesté asustado -¿Te encuentras bien hija? – Pregunté- ¿Te duele algo?

-No papá- me dijo negando con la cabeza y llorando, estaba asustada – me dijiste que no picara mi nariz y lo hice

-Tranquila cariño- dije – no pasa nada, a todos nos ha pasado

-Ella me ayudo y me tranquilizó, dijo que a ella le pasaba- me decía Catherine

-Muchas gracias- le dije a la señorita

-Isabella, Bella Swan- me dijo estrechándome la mano- no fue nada, lo menos que podía hacer era ayudarla

-Gracias Bella- dije- soy Jasper Whitlock y ella es Catherine – mi hija tenía aun la cabeza hacia arriba y dos tapones en sus orificios nasales, sonrió levemente

-Un gusto conocerlos y haberlo podido ayudar, aún tengo que ir a buscar mi vestido y el de mis damas a la tienda, me paso a retirar- dijo

-¿Te vas a casar? – preguntó emocionada Catherine, intentó enderezarse pero la nariz seguía sangrando por lo que regreso su cabeza a su posición normal

-Si- dijo avergonzada Bella, al parecer a mi hija se le había olvidado el llanto

-Serás como una princesa- aseguró Catherine y se quitó uno de los tapones- papá son muy incómodos

-Pero eso evitará que siga sangrando, ahora póntelo y dale las gracias a Bella, que se tiene que ir- le dije

-Gracias Bella- dijo

-No hay de que Catherine- le dijo- ahora sí yo me voy- dijo poniéndose de pie, sin embargo algo la impidió estabilizarse al estar de pie, por lo que se tuvo que tomar de la mesa

-¿Estas bien?- pregunté

-Sí, sí sólo fue un mareo- dijo tranquila, pero al intentar de nuevo caminar, volvió a tomarse de la mesa

-Será mejor que te quedes sentada por un rato, no está bien marearse y no puedes andar por ahí así como si nada – le dije

-¿Vas a tener un bebé? – preguntó mi hija inconvenientemente

-¡Catherine esas cosas no se preguntan! – regañé

-Es que vi cuando tiraba una cajita de embarazo al bote de basura

-Tranquilo, está bien, -me dijo avergonzada- Si estoy embarazada, en una semana me caso, mi novio no lo sabe y es un problema –decía acongojada –tengo mido que no me quede el vestido, que mi cuñada se entere, porque es una pequeña amante de la moda y las cosas cursis y querrá todo para el bebé antes de la boda, no sé qué pensaba- me decía angustiada

-Esas cosas pasan- contesté torpemente

-¿A tu cuñada le gusta la moda? – Preguntó emocionada Catherine- a mí también

-Y hablando de ella aquí viene- dijo mirando a una joven que conocía a la perfección, y que traía mis pensamientos alborotados

-¡Jasper! – fue lo primero que dijo

-¡Alice! –dije yo sorprendido

-¿Se conocen?- preguntó Bella

-¿Eres Alice?- gritó emocionada Catherine, olvidando su nariz- Yo soy Catherine

-Soy Alice, Catherine- le dijo sonriente- nos conocemos del trabajo – informaba- trabajamos en un caso juntos

-¡Vaya! – Bella abrió los ojos – que pequeño es el mundo

-¡Que bonita eres!- exclamó mi hija -¿tienes un bebé? – preguntó curiosa

-Gracias, tu igual eres muy bella- le dijo dulcemente- Si, ella es mi hija Christine –le acercó a la bebé para que la viera -¿te encuentras bien? – preguntó observando su nariz

-Me sangró la nariz- Catherine estaba pensativa, es como si yo hubiera dejado de existir en esos momentos, me ignoraban por completo- pero no importa, estoy bien, tu bebé es muy bonita- dijo acariciando la mejilla de la pequeña que dormí en brazos de Alice

Cuando me percaté en ese detalle que había ignorado hasta el momento que mi hija lo vio en sus brazos, ¿Cómo nunca se me ocurrió que Alice estuviera casada? Es muy bella para no estarlo, aunque muy joven, pero mucho menos imagine que tuviera un bebé

-¿Podría cargarla?- preguntó curiosa

-Claro- Alice depositó en los brazos de mi hija a la pequeña, Catherine la meneaba y le hablaba a la niña que la miraba curiosa

-Es muy bonita tu hija- me dijo Alice observando a las niñas – se parece a ti y tiene tus ojos, supongo que el lindo cabello es como el de su madre

Estaba sorprendido no sabía que decir, la mujer más guapa del mundo hablaba de mi hija, como si yo hubiera estado con alguien para engendrarla y no sabía que decir.

-Alice- llamó Catherine, salvándome del momento - ¿tú eres la cuñada de Bella que le gusta la moda?

Había olvidado por completo que la castaña estaba ahí

-Sí, creo- afirmó- Bella ¿Cómo es que conoces a Jasper?

-En realidad, yo sólo ayudé a Catherine – afirmó- Alice, necesito ir por los vestidos, Edward vendrá en media hora, te veo en la principal- decía como si supiera que no estaba incluida en la conversación

-Pero…- empezó a decir Alice

-Nos vemos –dijo despidiéndose- Gracias Jasper, gracias Catherine, te cuidas mucho- dedicando una sonrisa dulce a la niña

-Adiós Bella- gritó Catherine

-Espero que no sea entrometimiento pero ¿por qué te dio las gracias Bella? – preguntó sentándose en la silla, echando miraditas a las niñas

Recordé que Bella no quería decir nada del embarazo – Se cayó y la ayudamos- mentí hábilmente, sin que mi hija escuchara

-Ya veo, Bella siempre se cae

-¡Alice!- volvió a llamar Catherine

-Discúlpala, es un poco parlanchina

-No hay que disculpar nada, soy idéntica – dijo- ¿Qué sucede Caty? – apodó a mi hija como a un gato, había detestado el diminutivo toda mi vida, pero en ella sonaba muy dulce

-¿Quieres tomar un helado con nosotros? – preguntó emocionada, aun con la bebé en brazos

-Claro que me encantaría- dijo- pero no sé, si le apetezca a tu padre, además ¿Qué tal si tu mamá se enoja? – y fue así como toco el punto débil

-No tengo mamá- me sorprendió la seguridad de mi hija, nunca había hablado de esa manera cuando se trataba del tema de una madre

-Ah…bueno … yo- Alice tartamudeó

-Soy padre soltero- amenicé- es un poco insistente, le caíste bien, no con todos es así, ¿te apetecería un helado? –Pregunté cortésmente – claro, si el padre de Christine no se molesta

-Claro que me apetecería, no le rindo cuentas a nadie- me afirmó – sólo que, tengo que ver a Bella, por lo de los vestidos y eso

-¿Mañana podrías? –Pregunté valientemente- después del trabajo, podríamos ir por las niñas y tomar un helado ¿te parece

-¡Di que si!- decía emocionada Catherine – quiero jugar con Christine

-Está bien- asintió – Mañana saliendo del trabajo será – y me sonrió

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¿Qué les pareció?

Espero sus comentario C: me emociona mucho esta historia, tengo muchas ideas, pero únicamente ustedes son los jueces de ella así que espero que me digan que les gusta y que no.

MUCHAS GRACIAS POR LEERLA Y PONERLA EN FAVORITOS!

Nos leemos pronto