Capítulo subido. Ahora le dedicaré tiempo de calidad a "Romance a la Hora del Almuerzo" (¡cómo si no se lo estuviera dedicando ya! ¡No es culpa mía que me diera un atacazo de inspiración para capítulos más adelantados de ese fic! Y qué capítulos... Aún no sé si reir o llorar).
Gracias a esas almas caricaturezcas... ¡perdón! Quise decir "caritativas" (esa tendencia de vernos reflejados en los demás ¬_¬) que han leído y a los que que comentan este fic: kai mousy y KAORU OTTORY. ¡Gracias y no tienen idea de lo feliz que me hace saber que les ha gustado hasta ahora! A ver si opinan lo mismo luego de este chap...
Este capítulo y los que le siguen originalmente no formaban parte de la historia. Todos los de la recolección de ingredientes y los que salgan hasta que el hechizo esté listo los agregué (o agregaré) para desarrollar la interacción de Kara con la Legión y trabajar la relación.
...
Esto me quedó... algo... un poco...
¡Oh, ya lo verán!
Capítulo dedicado especialmente a Kell-El, Superman X del Siglo XL.
LoSH: 3ra Temporada.
Capítulo Cuatro.
Peces y Cristal.
Un hechizo de rastreo lo bastante potente para hallar a una persona en cualquier punto del Universo era prácticamente un chiste. Luego de ver los ingredientes y las instrucciones del dichoso embrujo, Kara se arrepintió de haber sugerido aquel método en primer lugar y Kell dejó de culpar al mago por callárselo, aunque sin dejar de refunfuñar por lo bajo.
El hechizo comprendía una lista de setenta y nueve ingredientes, instrucciones demenciales, un tiempo de preparación de dos semanas, tres días de espera... y debía realizarse bajo la luz de una media luna roja, una azul en cuarto creciente y una negra nueva.
Encontraron un planeta con las características lunares adecuadas, todo un milagro. El inconveniente: las lunas estarían en posición en menos de una semana, y pasarían catorce años hasta la siguiente alineación. Así que tenían menos de siete días para hallar casi cuarenta cosas extrañas y potencialmente letales, dos docenas de sustancias asquerosas y cinco que estaban en casi todos los centros comerciales de la Galaxia…
Trabajo de súper héroes.
Disponían de dos naves, así que se dividieron en dos equipos: el integrado por Bouncing Boy, Zyx, Chico Camaleón, Violeta Empequeñecedora, Soñadora y Triplicada buscarían la mayoría de los ingredientes; el conformado por Superman X, Súper Chica, Relámpago, Saturngirl, Lobo Gris y Chica Fantasma se encargarían de las cosas… más problemáticas.
Mientras surcaba el espacio a la velocidad de la luz, Kara se preguntaba cómo demonios se las había arreglado para pasar de una relajante batalla a muerte con Bizarro a meterse de cabeza en una loca caza del tesoro con la esperanza de encontrar a Brainiac.
¿A eso llamaban los terrícolas levantarse con el pie izquierdo o que el piso bajo tu cama colapse y des con todos tus huesos en el sótano inundado infestado de ratas nadadoras?
Finalmente la nave fue aminorando la velocidad, a medida que se acercaba a un planeta de color azul destellante.
-Muy bien, está es nuestra primera parada -anunció Relámpago-. Qontiku.
-¿Qué buscamos? -interrogó Lobo Gris.
-Un pez Exel -contestó Saturngirl.
-¿Por qué pregunté? -gruñó el hombre lobo.
-¿Qué ocurre? -inquirió Chica Fantasma.
-Los peces Exel son milimétricos -explicó Bri-. Viven en colonias conformadas por millones de habitantes en lo más profundo del oceano y...
-Eso hará más fácil encontrar uno -replicó Súper Chica con un gesto displicente de la mano.
-Son mortíferos -concluyó el lobo, mirándola con el cejo fruncido-. Comen carne y sus dientes, además de secretar uno de los venenos más potentes conocidos en la galaxia, pueden atravesar prácticamente cualquier material.
-Tal vez sea un poco complicado...
-Una colonia es capaz de devorar a un hombre en milésimas de segundo.
-Está bien: va a ser un suicidio.
--o-o-o-
En la otra nave, las cosas pintaban mejor:
-Necesitamos cristal de roca –dijo el joven mago repasando su lista.
-Biacus 3 queda muy cerca de aquí –dijo Triplicada morada.
-Fijando coordenadas –anunció la chica de naranja.
-Tiempo aproximado de llegada: veinticinco minutos –informó la de blanco.
-Muy bien. –Zyx se frotó las manos con malevolencia.- Vamos allá.
-o-o-o-
De regreso en Qontiku, Kell-El y Kara Zor-El (los únicos con visión microscópica y piel relativamente invulnerable) se preparaban para sumergirse en los oscuros y helados abismos del océano.
Kara estudiaba el traje que usaría con ojo crítico y expresión de mártir; además de enorme, incómodo y estorboso, era horrible. Kell hacía rato que estaba vestido y únicamente le faltaba acabar de ajustarse las botas.
-¿Por qué lo piensas tanto? -gruñó él-. ¡Póntelo de una vez!
-¿Qué acaso no sabes que las chicas siempre nos tomamos nuestro tiempo para vestirnos? -espetó la joven-. Además, ¿de qué van a servirnos estos trajes? Lobo Gris dijo que los dientes de esas cosas pueden atravesar lo que sea. ¿Por qué no habrían de poder con los trajes?
-Aguantarán el tiempo necesario para agarrar una de esas cosas y largarnos -contestó Superman X.
Kara resopló.
-No te pareces a Clark... Aunque bien mirado, Bizarro tampoco se parece mucho a Clark... Al menos no siempre.
El clon del Hombre de Acero se levantó y caminó rumbo a la salida del cuarto.
-Tienes un minuto -gruñó.
-Y si no estoy en un minuto, ¿qué?
Los dos súper héroes se enfrascaron en una batalla visual.
-No te conviene meterte conmigo, chiquilla -dijo Kell.
-¿A quién le dices "chiquilla"? ¡Soy dos mil años mayor que tú! -espetó Kara.
Chiquillo -refunfuñó entre dientes de manera clara y audible, sin apartar la vista del otro.
-¿Por qué tardan tanto? -preguntó Relámpago asomando la cabeza por la puerta y agitando en el aire el frasco vacío hecho de un cristal especial que contendría al pez Exel-. Se hace tarde.
-Ya voy -contestó Súper Chica sonriendo de oreja a oreja y procediendo a ponerse el traje.
Kell bufó y salió, murmurando una serie de palabras, la mayoría incomprensibles; pero entre las que el pelirrojo eléctrico logró distinguir se contaba el vocablo "sprock".
-o-o-o-
El otro grupo de héroes no pudo aterrizar en Biacus 3; las delicadas estructuras de cristal que cubrían por completo al planeta obligaron a Bouncing Boy a pilotear la nave mientras sus compañeros descendían con la ayuda de sus anillos de vuelo.
El guía de turistas, una enorme cabeza robótica de color amarillo, los recibió alegremente.
-¡Bienvenidos a Biacus 3,
-o-o-o-
Superman X y Súper Chica sobrevolaban el basto mar, sometiendo las azules aguas al escrutinio de su mirada microscópica. En un momento dado, Kell le hizo una seña a la rubia; ésta asintió.
El segundo Hombre de Acero se sumergió en el mar, frasco en mano, saliendo en un instante, arrojándole el envase a Kara y elevándose a una velocidad inusitada.
La rubia aplicó su visión de calor en la superficie de cristal especial, teniendo buen cuidado de no calentarlo en exceso; sólo lo suficiente para eliminar a los pececillos que pudieran haber quedado en la superficie de vidrio. Luego elevó sus ojos claros hasta posarlos en el clon de su primo y estalló en carcajadas.
-o-o-o-
El sonido de la cristalina avalancha reverberó por todo el planetoide, generando un efecto domino que desencadenó el desmoronamiento de más estructuras de cristal.
En cuestión de segundos, el 74% de la superficie de Biacus 3 quedó reducido a vidrio molido.
Laredonda y sonriente cabeza amarilla (que alguna vez fuera acosada por el cuerpo descabezado de Brainiac 5) había hecho corto circuito debido al trauma.
Zyx era el centro de atención: miradas furibundas y bien merecidas lo bombardeaban sin cesar.
-¿Y yo cómo iba a saber qué estas cosas eran tan frágiles? -se defendió el joven mago.
-Porque lo dijo el robot -contestó Triplicada.
-¡Ya tenemos el cristal, ¿no?! -espetó Zyx-. ¡Es lo que vinimos a buscar! ¡Ya podemos irnos!
-En eso tiene razón -comentó Chico Camaleón.
-De acuerdo -suspiró la chica 3-en-1-. ¿Qué sigue en la lista?
-Limo de las catacumbas de Atempu 14 -contestó Soñadora.
Violeta Empequeñecedora sonrió.
-Esperemos que a los demás les esté yendo mejor.
-o-o-o-
-¡¡¡YA DEJA DE REÍRTE!!!
-Algo me dice que las cosas no salieron demasiado bien -murmuró Chica Fantasma al oír el grito embravecido de Kell y las sonoras carcajadas de Súper Chica, audibles aún en la distancia.
-Al menos siguen vivos, ¿no? -contestó Relámpago.
Kara entró volando por la compuerta de la nave, desternillándose de risa y con el frasco lleno de agua en la mano.
-Aquí están los pecesitos -dijo al tiempo que le entregaba el frasco a Satgirl.
Con precaución, la joven psíquica tomó el frasco y lo guardó en un contenedor reforzado.
-¿Dónde está Kell? -inquirió Chica Fantasma arqueando una ceja.
La kriptoniana se sacudió en una risa silenciosa.
-Ya viene -contestó-. Yo tuve que adelantarme para que no me matara.
-¿Por qué querría matarte? -interrogó Lobo Gris.
-Supongo que necesita desquitarse con alguien por lo que le hicieron los peces.
En ese momento llegó Superman X y el héroe peludo no tuvo necesidad de hacer más preguntas. Ahora lo importante era disimular la risa y, en el caso de Chica Fantasma y Saturngirl, bajarle un poco al sonrojo.
-¿Qué te pasó? -preguntó Relámpago, cubriéndose la boca con la mano para no soltar la carcajada.
-Bizarrito no es tan rápido como los pecesitos -canturreó Kara con malicia.
-¡NO LE VEO LA GRACIA!
-Porque te pasó a ti -contestó la chica-. Si le hubiera pasado a otro, tú también te estarías riendo.
El uniforme de Kell-El, alias Superman X, había quedado reducido a jirones. La tela azul y roja estaba rasgada, dejando al descubierto brazos y piernas y algunas zonas grandes del marcado abdomen y el musculoso torso.
Podría decirse que no le quedaba mucha ropa...
-¡Esas cosas realmente se comen lo que sea! -rió Tynia.
-El exhibicionista este tuvo suerte de que el frío y la presión atmosférica los matarán -comentó Súper Chica-. Mejor dicho: nosotros tuvimos suerte de que el frío y la presión atmosférica los matarán. De lo contrario...
-Ya cierra la boca -gruñó el Hombre del Mañana.
Kell-El enfiló hacia la puerta.
-Iré a cambiarme -refunfuñó Superman X.
-¿Seguro que no quieres decir: "a vestirme" ? -interrogó Kara.
Bri soltó la carcajada y Garthz se enjugó una lágrima. Sat volteó la cabeza, indecisa sobre si sentir pena por el pobre o dejar salir la risa. Chica Fantasma lo resolvió riendo disimuladamente.
Kara se quitó el casco del traje y sacudió la cabeza, devolviendo volumen a su cabellera.
-No estuvo tan mal -comentó alegremente-. ¿Ahora qué sigue?
