Disclaimer: ¿Hay alguien que no sepa que Frozen es de Disney? Bueno, lo es. Yo sólo juego con sus personajes.

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Gracias a Frozen Fan y The Lonely Frozen Wolf por sus reviews en el capítulo pasado.

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Sin más que decir, ¡nos vemos allá abajo!


4.

Qué hermosa se ve.

Allí acostada, inconsciente, ignorante de estar en un calabozo de su propio castillo.

Débil.

(Indefensa, sin saber que se encontraba a su merced)

Ahora Hans podía mirarla a placer.

Fijarse en las pequeñas y casi invisibles pecas que adornaban sus pómulos, acariciar sus parpados gruesos y deleitarse con su piel de porcelana, acomodarle un mechón rubio detrás de la oreja…

Se veía tan frágil.

Muy diferente a la mujer que había tenido que detener en su castillo de hielo.

Aún no puedo creer que unas estúpidas palabras la hayan paralizado, pensó Hans. ¿No sabe cuál es su poder? ¿Por qué no combatió con todo lo que tenía?

Era un enigma. Elsa de Arendelle era un enigma. Un misterio que se moría por descubrir.

Dormida, la reina Elsa parecía incapaz de hacerle daño a una mosca. Ni que decir de atentar contra todo un reino.

Las apariencias engañan terriblemente.

¿Cuántos de sus súbditos seguían siendo fieles? ¿Cuántos se habían sumado a los que pedían su cabeza?

Cuando llegó a Arendelle, Hans había preguntado por ahí, sondeado a los lugareños y sabía que la Reina Elsa no gozaba del beneplácito del todo reino. Muchos veían su alejamiento con recelo. Y ahora todos entendían por qué Elsa siempre se había ausentado. ¿Cuántos empezaban a llamarla bruja? ¿Cuántos le temían?

Es embriagante la sensación de poder que tengo sobre ella. Tiro de un delgado hilo y todo se vuelve caos.

Era él, el último de doce hermanos, el príncipe Hans de las Islas del Sur, el que tenía en sus manos el destino de la reina de Arendelle.

Era él el que podía jugar con los hilos. El que tenía todas las cartas buenas.

La victoria, casi podía saborearla, casi podía tomarla.

La corona de Arendelle sería suya, por derecho.

No de Elsa, que a la primera de cambio se marchaba de su reino y lo dejaba sumido en un invierno eterno. Y muchos menos de la torpe e ingenua Anna.

(Su dormido corazón se preguntó por qué Anna no había regresado pero su cabeza desechó ese pensamiento rápidamente. Anna no era importante. Si de regreso al castillo le ocurría un accidente mortal, él no iba a lamentarlo pero ni un poquito)

El trono tenía que ser para Hans, porque sólo él, y nadie más que él, guiaría a Arendelle hacia un futuro brillante y próspero.

El trono no puede ser de una caprichosa como usted, majestad.

Hans sonrió taimadamente. Inclinó su cabeza y rozó sus labios con los de la reina.

(Fríos, como los copos de nieve. Pero a Hans se le erizó todo el cuerpo)

Elsa empezaba a despertar. Silenciosamente, Hans se marchó, dejándola sola. Aún con el contacto de los labios de la reina en los suyos.

Quizás tengan razón en decir que es una bruja.


Notas de la autora:

¡Hola, holitas! ¡Feliz inicio de semana!

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Sobre el capítulo: no me pude resistir a escribir a un Hans obsesionado con nuestra querida Elsa. Por supuesto, esta escena es antes de que Elsa se despierte y vea cómo ha quedado su preciosa Arendelle.

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¿Qué piensan? ¿Demasiado rebuscado? ¿Les gusta que Hans actúe de esa forma? Comentarios, impresiones, amenazas congeladas de muerte… todas en el cuadro de allí abajo.