One Piece no me pertenece, es obra y creación del gran Eiichiro Oda.
Era sábado, y el futuro doctor había salido de su casa temprano para juntarse con sus -prácticamente únicos- amigos. Claro que no para lo que un veinteañero usualmente lo haría, sino que para terminar un proyecto que debían presentar la semana entrante. Partió incluso antes de que sus otros dos compañeros de piso se despertaran. Aunque bueno, eso no se podría considerar realmente una proeza.
Llegó a la casa de Shachi, donde Penguin estaba sentado viendo televisión. Cuando le vio, éste comentó que Bepo llegaría en un par de minutos. Law se sentó a su lado, pidiéndole un café al pelirrojo.
— Ya podrías prepararlo tú —le espetó con una sonrisa mientras, de hecho, hacía el café.
— Podría —fue lo único que respondió.
Se pasaron la mañana haciendo lo que fueron a hacer, buscando cosas en Internet y hablando trivialidades. En algún momento, entre todas esas conversaciones algo idiotas, Trafalgar dejó escapar que un molesto crío había venido a fastidiarlo todos los días de esa semana. Aunque en realidad ya se lo había comentado a Shachi, quien le miró algo curioso.
— Le he dicho que no venga, pero…—Había agregado, manteniendo su semblante inexpresivo.
—… Pero tú tampoco te has movido de ahí, ¿no? Es casi como si esperaras a que fuera —argumentó el pelirrojo, diciendo lo que los otros dos no habían podido. Y un silencio algo incómodo se apoderó de la habitación.
Law movió su mano en un gesto de quitarle relevancia y siguió en lo suyo, intentando terminar su trabajo rápido para ir a casa.
Y es que realmente parecía como si aguardara verse atacado por la presencia del hiperactivo chico que acababa fugazmente con su siempre planeada rutina.
Sin embargo, rápidamente llegó a la conclusión de que no, claramente no era eso. No se movía de allí simplemente por su orgullo, se dijo. Porque ese lugar había sido durante los dos años que llevaba estudiando en la Grand Line University su espacio para relajarse leyendo. Y no podía dejar que ese niño se lo arrebatara.
Definitivamente era eso.
