Dedicado a Antonio Puerta, jugador del Sevilla FC (1984-2007), sobre todo la canción de Saratoga. Mi diminuto homenaje a su memoria.
Disclaimer: No poseo DBZ, ni ninguno de sus personajes. Tampoco la canción What can I say?, de Brandi Carlile ni Si Amaneciera, de Saratoga. La primera está en inglés y somos castellanoparlantes, por lo que la he traducido yo misma al lado para que aquellos que no sepan inglés la entiendan. ¡Espero que os guste!
Un par de horas después, Mirai Trunks regresó a la Capsule Corp., dispuesto a entrenar con su padre y sus hermanos. Se encontró a Vegeta entrenando a Bra suavemente fuera de la Cámara de Gravedad bajo la atenta mirada de un aburrido ChibiTrunks que sonrió ampliamente al verlo llegar. Mirai no se había preguntado mucho durante ese tiempo por aquella ignota hermana cuyo parecido con su madre era casi insultante, pero había supuesto que había sido entrenada como la princesa de todos los Saiyans que era, como una guerrera de élite digna hija de Vegeta. Pero parece que no había sido así; los pequeños poderes que su hermana parecía emitir con dificultad le indicaba que no había sido así. Mirai ni siquiera sabía a qué edad había dejado él de hacer aquellos entrenamientos tan simples para jugarse la vida junto a Gohan para destruir a los androides. Mirai envidió de nuevo con una media sonrisa la vida tan fácil, aparentemente, que habían tenido los hijos de Vegeta bajo la mano protectora del príncipe de los Saiyans.
-Te estábamos esperando –dijo Trunks, acercándose a su alter ego con su traje de entrenamiento-. Esto será interesante.
-Me cambiaré. Pero pensé que Bra habría sido entrenada como nosotros.
-Ella nunca quiso –dijo Vegeta, mientras indicaba a su hija que se concentrara ignorando la presencia de su hermano mayor-. Pero tras lo que pasó con Baby, decidimos que era lo mejor.
-Es mucho más interesante de lo que nunca pensé –dijo Bra, lo que le supuso una mirada reprobatoria de su padre por distraerse.
-Me alegro de que tuvieras la opción de elegir. Pero jamás pensé que una hija del príncipe de los Saiyans no quisiera ser entrenada.
-Hablas como papá –bufó Bra.
-Eres tú la que eres como papá...aunque tu parecido con mamá sea casi una blasfemia. Simplemente me crié así, llevo la lucha en la sangre y nunca se me pasó por la cabeza no entrenar. Pero es tu opción.
-¿Habrías dejado de luchar de haber tenido la oportunidad? –preguntó Trunks.
-Tú sabes que no. Pero tener la opción de elegir siempre es agradable –dijo él, encogiéndose de hombros.
-Mocosos, dejaos de tonterías. ¡Mirai, cámbiate¡Que me voy a cobrar todo lo que me has hecho, así que prepárate! –le gritó Vegeta. Con una sonrisa escéptica, Mirai se fue a cambiar rápidamente para enfrentarse a su padre.
-No te quejes tanto, Vegeta –dijo Bulma, mientras curaba las heridas de su marido. La pelea que Mirai y Vegeta habían entablado había sido épica y ambos habían salido bastantes maltrechos de ella. Pero el príncipe de todos los Saiyajins tenía que reconocer que su hijo era mucho más fuerte que él y que la facilidad con la que le había vencido había sido realmente insultante, pues aunque Mirai había intentado mantener sus fuerzas parejas para que el omnipresente orgullo de su padre no sufriese un daño excesivo, la gran diferencia que había entre ambos era más que evidente para él.
-¡Cállate mujer¡Y mañana quiero la máquina para convertirme al nivel 4 preparada para el entrenamiento¡Ese maldito mocoso se va a enterar de quién soy yo! –bufó Vegeta. Bulma soltó un suspiro resignado.
-Vamos, Vegeta. Tú siempre has dicho que Trunks estaba destinado a ser un guerrero mucho más fuerte que su padre. Siempre has deseado hacer de él el hombre más poderoso del universo y ahora que lo es¿te quejas?
-¡Me ha humillado delante de ChibiTunks y Bra¡Jamás se lo perdonaré!
-¡Deja de decir estupideces¡Eso es lo que tú querías, que fuera el súper guerrero más fuerte del universo, que un día te superara y lo ha hecho, así que deja de gruñir¿Preferirías que se hubiera dejado vencer para preservar tu estúpido orgullo?
-¡Por supuesto!
-¡Entonces le hubieras criticado por ser débil y dejarse ganar por su padre, diciendo que cuando entrenáis debéis comportaros como enemigos¡El problema es que nunca estás contento, Vegeta!
-Maldita sea, mujer...-gruñó Vegeta-. Digas lo que digas, le mataré, tenlo por seguro.
-¡Oh, vamos, Vegeta! Le has visto olvidarse de su pena por primera vez desde que llegó aquí y comportarse con el verdadero príncipe de los Saiyajins que es. Sé que te sientes más orgulloso de que él te haya ganado de lo que estarías si le hubieses vencido-Vegeta murmuró una maldición mientras Bulma terminaba de vendarle las heridas-. Me estaba preguntando una cosa, Vegeta. ¿Por qué habéis dejado de entrenar tan pronto? Apenas está anocheciendo, habitualmente todavía os quedan a ti y a los niños cinco o seis horas de entrenamiento antes de iros a la cama.
-¿No dices siempre que entrenamos demasiado? –dijo Vegeta, evadiendo la pregunta.
-Contéstame o esta noche volverás a dormir con Mirai.
-No quiero que Mirai entrene en demasía. Eso es todo.
-¿Por qué?
-¡Maldita sea, mujer, hay que explicártelo todo! –dijo Vegeta, evitando la mirada de su esposa-. No quiero que utilice el dolor físico y el cansancio para olvidar sus problemas. Quiero que lo supere y pueda tener una vida normal como el otro mocoso, no que se encierre a entrenar para evadirse de la realidad y provocarse heridas para arrinconar el dolor hasta que se mate.
-¿Tú solías hacer eso?
-Sí y no sirvió de nada que casi me matase por ello. Vigilaré que él no haga locuras –bufó Vegeta.
-¡Aw, Veggie! –dijo Bulma, abrazándolo. Vegeta se zafó de ella con malos modos.
-¡Si vuelves a decir eso, mato al chaval y asunto arreglado¡Y no me llames Veggie! –gritó Vegeta.
-Vamos, no te enfades. Incluso el más cruel de los demonios necesita alguien que lo ame y al que amar. Lo que estás haciendo por Mirai es algo que jamás pude imaginar y te quiero aún más por ello –dijo Bulma. Vegeta la rodeó con sus brazos y la atrajo hacia sí para besarla cuando Bulma volvió a hablar-. ¡Pero sigues siendo tan mono cuando te comportas así con Mirai¡Cuando te pones paternal, me encantaría abrazarte como si fueras un suave y blandito osito de peluche!
-¡Suficiente! –gritó Vegeta, soltando bruscamente a Bulma y encaminándose hacia la puerta. Lo del osito de peluche había acabado con el último resquicio de orgullo que le quedaba después de ese humillante día-. ¡Mirai, voy a matarte te guste o no!
Vegeta corrió hacia el salón, donde Mirai, Trunks y Bra estaban sentados mirando el atardecer a través de la cristalera del balcón. Mirai estaba sentando en el sillón mientras Bra, a su lado en el suelo, apoyaba la cabeza sobre su rodilla, mirándole con curiosidad. Trunks, mientras tanto, de pie al lado del balcón, fingía ignorar la charla que mantenían su hermana y su yo futuro mientras agudizaba el oído.
-Entonces, dentro de cuarenta años¿no viviremos en la Luna? –preguntó Bra, inocentemente. Mirai la miró con ternura mientras Vegeta, desde la puerta, detuvo su avance asesino al ver la escena. Por la edad que ambos tenían, Bra podría haber sido perfectamente la hija de Mirai y, mientras la niña le acuciaba con preguntas inocentes, Vegeta pudo observar al cansado guerrero que era su hijo, un curtido superviviente atrapado en el cuerpo de un veinteañero donde solo sus ojos azules revelaban con matices de una vejez de siglos la verdadera edad de su alma, buscando entre las luces rojizas del atardecer una razón válida para levantarse y luchar siempre una vez más. Vegeta sintió cómo sus ideas de asesinarlo desaparecían mientras Bulma, advirtiendo su mirada, le abrazaba.
-¡Osito de peluche! –ronroneó en su oído. Vegeta dejó escapar un gruñido derrotado.
-Terminaré antes si te mato a ti –le amenazó falsamente. Bulma rió mientras le mordía seductoramente el lóbulo de la oreja.
-Tengo que trabajar un poco más; los dejo a tu cargo. Y no gruñas, osito; quizá tú y yo podamos jugar a las casitas más tarde en nuestra habitación, si Mirai no vuelve a reclamarte.
-No lo hará –dijo él, por toda respuesta. Bulma le dio un beso rápido antes de desaparecer por las escaleras, mientras Vegeta volvía a concentrarse en sus hijos.
-Al menos en mi futuro no –contestaba Mirai a la pregunta de Bra-. Capsule Corp. patentó las naves espaciales, por supuesto, pero nunca se colonizó la Luna. Algunas empresas de construcción lo intentaron, pero a la gente no le gustaba la uniformidad del paisaje y la ausencia de sol, por lo que la idea no cuajó. Al final, pese a todos los deseos de los humanos por colonizar otros planetas, las gentes de mi tiempo aprendieron que nada es tan agradable como estar en casa.
-¿Tú has viajado mucho por el espacio? –preguntó Bra de nuevo.
-Sí, bastante. Aprendí cosas muy interesantes en mis viajes. Estoy seguro de que a papá le gustará saber cómo usaba Goku la transmisión instantánea.
-¿Sabes hacerlo? –preguntó Trunks a su alter ego.
-Sí, me lo enseñaron en el mismo planeta en el que aterrizó Goku. Os lo enseñaré si es lo que queréis.
-Entonces¿a qué esperamos? –preguntó Trunks súbitamente ilusionado. Mirai iba a seguirle cuando Bra le detuvo.
-¡Ya basta de entrenamiento¿Es que no podéis pensar en otras cosas? Nos lo enseñará mañana, ahora estemos un rato con él para conocerle mejor, apenas hemos cruzado tres palabras desde que está aquí –le dijo Bra a su hermano.
-Piénsalo bien, Bra. Si nos lo enseña esta noche, mañana podrías ir de compras a París y estar de regreso a la hora de comer –le dijo Trunks. Bra pareció sentirse tentada por la idea durante un segundo, pero enseguida la desechó moviendo enérgicamente la cabeza.
-¡He dicho que mañana! Ahora intentemos pasar un rato como una familia normal.
-Siendo como somos¿quién quiere ser normal? –le rebatió Trunks. Bra le envió una mirada envenenada a la vez que ignoraba su comentario.
-Bueno, Mirai¿qué aficiones tienes? Aparte de la obvia de entrenar y de desaparecer de vez en cuando como papá –le preguntó Bra. Mirai ignoró el comentario sarcástico.
-Me gusta mucho leer, la teconología y los inventos...solía cantar, pero hace mucho que no lo hago... –dijo Mirai, un poco avergonzado.
-¿Cantar¿Componías, hermano? –preguntó Bra, repentinamente entusiasmada.
-Solo compuse una canción...hace mucho tiempo...luego lo dejé... –dijo Mirai, sonrojándose y arrepintiéndose por momentos de haber pronunciado tales palabras.
-¡Cántamela¡Por favor! –pidió Bra.
-No puedo, Bra...necesito una guitarra...no puedo cantarla sin su música y... –dijo Mirai, intentando encontrar una salida al atolladero en el que se había metido.
-Eso no será un problema –dijo Trunks, sacando una cápsula de su bolsillo y pulsándola, apareciendo de ella una lujosa guitarra en su funda. Mirai suspiró, rindiéndose.
-Está bien...pero hace mucho tiempo que no canto estas canción, tenedlo en cuenta –dijo Mirai, cogiendo la guitarra y acomodándose en el sillón, mientras Trunks y Bra.
- ¿A quién se la dedicaste¿A alguna novia?
-No –dijo Mirai, con un asombro de dolor en sus ojos que Vegeta supo detectar muy bien-. Es la canción de mamá.
Al oír su explicación, Bra y Trunks se quedaron helados, pensando en las consecuencias que tendría para ellos si su padre se enteraba de que habían hecho entristecer a Mirai, por lo que decidieron cambiar rápidamente de tema.
-Nos la cantarás más tarde¿de acuerdo? –intercedió Trunks-. Ahora podríamos ir a mi laboratorio y te enseñaré algunos inventos muy interesantes sobre...
-No tenéis que fingir que no sabéis que mi madre a muerto. Papá os lo ha dicho –le interrumpió Mirai. Bra y Trunks le miraron incrédulos.
-¿Cómo lo sabes?
-Es obvio, tanto en vuestro comportamiento como en la forma en la que habéis intentado evitar el tema de mi llegada aquí durante todo este tiempo. Mentís muy mal. Además, estoy seguro de que si no lo supierais, Trunks hubiera investigado por su cuenta hasta averiguar las causas que me trajeron aquí y Bra me habría preguntado miles de veces el por qué de mi visita. Sé que papá os lo ha contado y os habrá amenazado para que no comentéis nada. Se lo agradezco, pero no podéis engañarme tan fácilmente. Aunque preferiría que no preguntarais nada al respecto.
-Si te entristece no hace falta que lo hagas...-comenzó a decir Bra.
-Está bien –decidió Mirai, mientras observaba la alargada sombra de su padre en el marco de la puerta.
Look to the clock on the wall Miro el reloj de la pared
Hands hardly movin at all (Sus) manos apenas se mueven lo más mínimo
I cant stand the state that Im in No puedo soportar el estado en el que estoy
Sometimes it feels like A veces me siento como
the walls closing in si las paredes se me vinieran encima
Oh lord what can I sayOh, Dios¿qué puedo decir?
Im so sad since you went awayEstoy tan triste desde que te fuiste
time time ticken on meEl tiempo, el tiempo está pasado sobre mí
alone is the last place I wanted to be Sola es el último lugar en el que quiero estar
lord what can I sayOh, Dios¿qué puedo decir?
tremble my troubles away Arrojo mis problemas lejos
drown my sorrow same way Ahogando mi pena del mismo modo
seems no matter how hard I tryParece que no importa lo mucho que lo intente
feels like there something Siento como si hubiera
just missin inside un vacío en mi interior
Oh lord what can I say Oh, Dios¿qué puedo decir?
Im so sad since you went away Estoy tan triste desde que te fuiste
time time ticken on me El tiempo, el tiempo está pasado sobre mí
alone is the last place I wanted to be Sola es el último lugar en el que quiero estar
lord what can I say Oh, Dios¿qué puedo decir?
Oh Lord what can I say Oh, Dios¿qué puedo decir?
Oh Lord what can I say Oh, Dios¿qué puedo decir?
How many rules can i break ¿Cuántas reglas puedo romper?
How many lives can i make ¿Cuántas vidas puedo llevar a cabo?
How many roads must I turn ¿Cuántas carreteras debo recorrer
To find me a place where Para encontrar un sitio donde
the bridge hasn´t burned el puente que no esté quemado?
Oh lord what can I say Oh, Dios¿qué puedo decir?
Im so sad since you went away Estoy tan triste desde que te fuiste
time time ticken on me El tiempo, el tiempo está pasado sobre mí
alone is the last place I wanted to be Sola es el último lugar en el que quiero estar
lord what can I say Oh, Dios¿qué puedo decir?
Oh lord what can I say Oh, Dios¿qué puedo decir?
Im so sad since you went away Estoy tan triste desde que te fuiste
time time ticken on me El tiempo, el tiempo está pasado sobre mí
alone is the last place I wanted to be Sola es el último lugar en el que quiero estar
lord what can I say Oh, Dios¿qué puedo decir?
Oh Lord what can I say Oh, Dios¿qué puedo decir?
Oh Lord what can I say Oh, Dios¿qué puedo decir?
La canción de Bulma era tan triste como las lágrimas que seguramente habría derramado Mirai en la soledad de sus noches de batalla contra los androides. Trunks y Bra le miraban sorprendidos, dudosos de que lo que acababan de oír hubiera salido efectivamente de los labios de aquel aguerrido luchador que Vegeta había convertido, con sus historias sobre las batallas libradas, en un héroe de su niñez. Vegeta les contaba, de vez en cuando, las historias de sus aventuras pasadas y sabían que aquella en la que Mirai había tenido tan destacado papel ocupaba un lugar especial en su memoria, describiendo habitualmente a aquel muchacho con tal orgullo y admiración que no pudo menos que convertirse en lo que ambos niños querían llegar a emular para conseguir que su padre sintiera lo mismo por ellos. Pero se daban cuenta en aquel momento que su héroe también sentía y que la vida que había pasado no era en absoluto la del cuento de hadas que ambos imaginaron para él al final de sus penurias. No había habido final feliz para Mirai y la princesa, el caballo blanco, los honores y las victorias que habían imaginado para él la realidad los había sustituido por sangre, fuego, llantos y penurias, dejando como único premio un orgullo invicto que no consolaba las noches oscuras de absoluta soledad. El príncipe se desvaneció entre las brumas de un sueño inalcanzable y quedaba la terrible realidad en forma de un guerrero cansado de poner siempre la otra mejilla.
-Bra, ChibiTrunks, a la cama. Ahora –saltó Vegeta desde la puerta, antes de que los chicos pudieran decir nada.
-Pero papá, es muy temprano –replicó Bra.
-Entonces vete a estudiar y tú a inventar. Desapareced –dijo Vegeta, acercándose a Mirai y sentándose en el sillón que había junto a él. Bra y Trunks se levantaron y salieron silenciosamente de la habitación mientras echaban una preocupada mirada a Mirai.
-¿No estás enfadado conmigo por lo de la pelea? –preguntó Mirai, tras unos minutos de silencio.
-No me lo recuerdes o volveré a tener pensamientos homicidas en tu contra –dijo Vegeta y Mirai esbozó una sonrisa complaciente-. Esa canción...es muy triste.
-No pensé nunca que te gustara la música.
-Y no me gusta. Generalmente la hubiera ignorado como una debilidad terrícola, pero era sobre tu madre...y la cantabas tú. ¿Cómo narices se te ocurrió escribir una cosa así sobre Bulma?
-Es lo que siempre vi cuando la miraba. Tú siempre estabas en sus pensamientos, no importaba qué pasara –comenzó Trunks, apartando la mirada de su padre y tocando con la guitarra la melodía de la canción-. Te amó profundamente durante toda su vida y cuando yo era niño no comprendía cómo se podía amar tan intensamente a alguien que hacía tantos años que se había ido. Pero aprendí a verlo a través de sus ojos azules; esos ojos que se iluminaban cada vez que sonaba la puerta de la calle, esperando desesperadamente que fueras tú quien abriera la puerta y le dijeras que te habías ido al espacio para entrenar y poder derrotar a los androides, pero que ya no volverías a irte. Incluso en mitad de la noche, escondido tras la puerta, la veía salir al balcón y escudriñar el cielo durante horas esperando verte llegar volando de nuevo a sus brazos. Pero tú nunca volvías y cada minuto era una condena para un corazón que solo gritaba tu nombre.
-¡Lo dices como si fuera culpa mía¡Estaba muerto, por todos los diablos!
-Ya lo sé, papá, no era tu culpa. Pero fue así. Una parte muy importante de mamá murió contigo aquel día, cuando no regresaste de la lucha contra los androides; nunca volvió a ser la misma desde entonces. Llegaría a jurarte que jamás en toda mi vida he visto sonreír a mi madre, pues no puedo llamar tal cosa a las pequeñas risitas que me mostraba, mezcla de ternura hacia mí y de ofensa absoluta por el hecho de que tú no pudieras verme. Ofendida con la vida que le fue arrebatada cuando empezaba a disfrutarla a nuestro lado, de la felicidad que le negó. Desde luego, he sabido bastante bien lo que sentía últimamente. La primera vez que mamá escuchó esta canción, me miró como si lo hiciera por primera vez, como si en realidad no me conociera, sabiendo que había intentado por todos los medios mantenerse activa y feliz para que yo no notara tu ausencia. Supongo que pensó que estaba sordo y ciego y que no oía como lloraba todas las noches murmurando tu nombre o cómo trabajaba hasta quedar exhausta para poder dormir de puro agotamiento sin soñar contigo. Creo que la única vez que la he visto sonreír de verdad fue en su agonía, cuando creía que tú habías vuelto a buscarla por fin. Por eso pienso, aunque me duele en el alma que así sea, que fue lo mejor para ella. Ahora seguramente esté terminando la cola del otro mundo y, cuando le digan que va al paraíso con Goku como siempre se mereció, ella se enfrentará al guardián que decide los destinos de los mortales y se pondrá a gritarle hasta que claudique y la envíe al Infierno contigo, donde la estarás esperando y le enseñes con tu sonrisa orgullosa cómo le has estado humillando a base de palizas a Freezer durante los últimos cuarenta años.
- Estoy seguro de que tú hiciste muy feliz a Bulma... –murmuró Vegeta, sin saber muy bien qué decir, mientras las palabras de su hijo penetraban lentamente en su interior.
-Sí; mamá me quiso más que a nada, eso es innegable. Pero nada pudo llenar el vacío que dejaste en su corazón. Estoy seguro de que si no hubiese sido por mí, te hubiera seguido al Otro Mundo con alegría, máxime cuando se vio impotente de ayudar a los suyos contra los androides. Pero yo la necesitaba. Y ahora que después de lo de Andrómeda seguirla ha sido un recurrente pensamiento, sé que el mayor sacrificio que hizo nunca mi madre por mí fue seguir viviendo sin su gran amor. Yo aprendí a no preguntar por ti para no acrecentar su dolor y a disminuir en la medida de lo posible el significativo parecido que teníamos tú y yo según todos los que te conocieron. Pero, cuando la oía sollozar a media noche en su habitación, me preguntaba con asombro lo maravilloso que debía de haber sido mi padre para que, tantos años después, mi madre siguiera llorando todas las noches por él.
-Pues lo siento, chico, seguro que te llevaste una decepción, pero ese hombre era yo –dijo Vegeta, con un asombro de ironía en su voz.
-Creo que puedes adivinar el momento exacto en el que me partiste el corazón –dijo Mirai, con una sonrisa amarga.
-Eres muy sensiblón, mocoso. Pero creo que sé el momento al que te refieres. Cuando tuviste que salvar a tu madre y a tu yo pasado porque yo no moví ni un dedo para hacerlo. ¿Me equivoco? –Mirai asintió con la cabeza-. Estaba con todos mis sentidos puestos en los androides, en la batalla y he de reconocer que no me di cuenta de que se acercaban. Pero quizá, inconscientemente, quería que murierais para acabar con el amor que os tenía y me hacía débil, porque yo ya era incapaz de luchar contra ese sentimiento. Yo era un Saiyajin cruel y sanguinario que no entendía lo que le estaba pasando y quería luchar con todas sus fuerzas en su contra. Pero tu madre y tú ganasteis la partida. Y te aseguro que después de esa ocasión, han tenido que pasar por encima de mi cadáver para volver a haceros daño. Probablemente, si tú no les hubieses salvado, me habría arrepentido y habría corrido en busca de las bolas de dragón para resucitarlos sin importarme nada más.
-Dolió, no lo niego. Pero supe ver más allá de tu ceño fruncido y con el tiempo aprendí a comprender, máxime después del tiempo que pasamos juntos en la Sala del Alma y el Tiempo. Y preferí quedarme con el hecho de que quisiste por encima de todo vengarte de Célula por lo que había hecho cuando me mató que con ese episodio.
-Cállate, estúpido mocoso, no me lo recuerdes –bufó Vegeta. Tras unos minutos de silencio, el príncipe volvió a preguntar-. ¿No tienes una canción de Andrómeda?
-No...todavía duele en demasía.
-¿Y de Gohan?
-Sí...pero no quería decírselo a ellos.
-Tócamela.
-Es cursi.
-No importa. Hazlo ahora mismo o te daré una paliza. Obedece –bufó Vegeta. Con un suspiro, Mirai enarboló de nuevo la guitarra y comenzó a entonar la canción de Gohan:
Ahora que mi voz se ha convertido
En apenas un suspiro
Debo descansar
Hoy que en la mitad de mi camino
La evidencia me ha vencido
Y me ha hecho llorar
Sé que el tiempo curará
Aunque nada siga igual
No me quiero resignar
No olvidaré
Yo que hasta el momento ignoraba
En el punto en que se hallaba
Esa enfermedad
Siento que la vida es como un hilo
Que se corta de improviso
Y sin avisar
Y en la oscura habitación
Necesito oír tu voz
Ahora duermes junto a mí
Esperaré
Si amaneciera sin ti
Yo no sé qué sería de mí
Hoy la muerte me ha mostrado ya sus cartas
Y no entiendo la jugada
Trato de salir
No quiero admitir
Mi soledad
Duermo apenas cinco o seis minutos
Suficientes para hundirme
En la tempestad
Los demonios que hay bajo la cama
Esta noche no se callan
No me dejarán
El reloj marca las seis
Lo más duro es el final
Y la luz se posará
En el cristal
Huyo a veces pienso en otra cosa
Mi cerebro reacciona
No me deja en paz
Y de nuevo vuelve a sacudirme
Ese frío incontenible
Que es la realidad
El primer rayo de sol
Me ilumina el corazón
Te distingo junto a mí
Mi salvación
Si amaneciera sin ti
Yo no sé qué sería de mí
Hoy la muerte me ha mostrado ya sus cartas
Y no entiendo la jugada
Trato de salir
No quiero admitir
Mi soledad
Y en la oscura habitación
Necesito oír tu voz
Ahora duermes junto a mí
Esperaré
El primer rayo de sol
Me ilumina el corazón
Te distingo junto a mí
Mi salvación
Si amaneciera sin ti
Yo no sé qué sería de mí
Hoy la muerte me ha mostrado ya sus cartas
Y no entiendo la jugada
Trato de salir
No quiero admitir
Si amaneciera sin ti
Yo no sé qué sería de mí
Hoy la muerte me ha mostrado ya sus cartas
Y no entiendo la jugada
Trato de salir
No quiero admitir
Mi soledad
-Hacía más de veinte años que no cantaba esta canción –dijo Mirai, mientras guardaba de nuevo la guitarra en su funda-. Pero antes de la derrota de los androides me daba paz. Sentía que él escuchaba mi súplica y me daba fuerzas para ir en su busca. Sé que es estúpido, pero era un mocoso con el futuro del mundo sobre sus hombros. Podía perder muchas batallas, pero no podía perder la guerra.
-Nunca me contaste cómo murió.
-Fue mi culpa. Era joven, terco y orgulloso y me creí capaz de más de lo que podía. Un día, Gohan intentó una vez más derrotar a los androides y yo insistí en acompañarle. Si no recuerdo mal tendría yo unos...doce o trece años. Él trató de protegerme, por supuesto, me ordenó que me quedara atrás y no interviniera. Y no le hice caso. Me enfrenté a ellos. Ni siquiera era un súper guerrero, no tenía ninguna oportunidad de vencerlos, pero lo intenté. Y ellos vieron en mí una amenaza e intentaron matarme. Un súper guerrero no era una amenaza para ellos porque siempre eran dos, pero si yo crecía y me unía a Gohan, quizá pudiésemos vencerles y no estaban dispuestos a correr ese riesgo. Gohan me protegió, pero ambos salimos muy mal parados de aquella escaramuza. Yo me estaba muriendo y él lo sabía. Utilizó su última alubia mágica para salvarme, pero a él le tuvieron que amputar un brazo y sus capacidades luchadoras quedaron mermadas.
-¿Y después?
-Le ocurrió lo mismo que te pasó a ti. Una tarde se fue a luchar contra los androides y jamás regreso. Aquel día yo quería ir a luchar a su lado de nuevo y tenía que haber intuido que algo iba mal cuando aceptó que le acompañara. En el mismo momento en el que me di la vuelta, Gohan me dejó inconsciente y partió solo a la batalla. La lluvia me despertó y fui corriendo en su busca; le encontré muerto en un charco de sangre y agua. La rabia me invadió y me convertí en súper guerrero. Nunca sabes cuándo es la última vez que ves a una persona; por eso no hubo discursos memorables cuando te fuiste a luchar contra los androides, ni cuando Gohan se fue ni cuando Andrómeda murió. Pese a las batallas, siempre conservas la esperanza de que nada pasará, que tus seres queridos volverán y todo será como un mal sueño. Pero la realidad se impone y siempre te queda la sensación de que tenías tantas cosas que decirles y que ya no sabrán solo porque en ese momento no supiste ver cómo la muerte se acercaba.
-Eso no significa que sea culpa tuya.
-Si me hubiera dejado morir en aquella ocasión, seguramente hubiese tenido las fuerzas suficientes, si no para vencerles, si para sobrevivir.
-Gohan hizo la mejor elección.
-Dices eso porque soy tu hijo.
-En parte, pero también porque así lo pienso. En el trance de elegir, Gohan te salvó a ti porque eras el más fuerte. Quizá no entonces, pero él era tu entrenador y estoy seguro de que veía tu gran potencial y, al final, has sido tú verdaderamente el que derrotó a los androides y salvó a la Tierra. Sé que Gohan está muy orgulloso de ti.
-Torpe consuelo fue ese en aquella época. Estaba solo, realmente solo. Mamá no podía entender y yo me vi con todo el peso del mundo sobre mis hombros mientras el odio me consumía. Odio a la vida, al destino, al mundo en definitiva que había hecho de mí su único posible salvador. No era culpa de los pocos supervivientes de la Tierra este hecho, pero tampoco era la mía y, al final, daba igual la responsabilidad porque el resultado seguía siendo el mismo. Me pregunté en alguna ocasión si no sería lo más fácil hacerme explotar con todo el estúpido planeta para que todos dejásemos de sufrir.
-Ser malo es mucho más fácil que ser bueno. Yo, que he sido las dos cosas, sé muy bien que defender el bien es tan sacrificado que nadie te dará las gracias por aquello que piensan que es tu deber. Odiar es tan humano como amar.
-Ser bueno es matar los propios instintos en aras de un bien común que muchas veces no tiene lógica para un corazón herido. Es olvidarte de sí mismo por los demás siguiendo un cánon preestablecido que apenas se entiende en múltiples ocasiones. Cuando tu alma grita, no quieres amar, no quieres salvar, quieres matar, herir, destruir, que el resto de los seres compartan tu dolor, que el mundo se detenga y deje de girar, sin comprender cómo la vida puede seguir igual después de cosas como éstas. Y reprimir mis instintos nunca ha sido fácil para mí.
-¿Qué fue lo que detuvo tu mano, entonces?
-El hecho de comprender que no quería que nadie sufriera tanto como yo. Y menos ser yo su causante. Temor a la propia conciencia, supongo, el peor de los enemigos. Porque puedes luchar contra un adversario, contra un monstruo, o huir de él; pero de ti mismo jamás podrás alejarte y día tras día tu conciencia te proporcionará el peor castigo de todos, que nadie es más estricto que uno mismo, hasta que la acalles, encuentres redención...o te mueras.
-Suficiente, Trunks –dijo Vegeta.
-Creo que me iré a la cama –dijo Mirai, encaminándose hacia las escaleras. Entonces Vegeta se levantó y con un movimiento tan rápido como certero, le dio a su hijo un golpe en el cuello que le dejó inconsciente al instante.
-Esta vez no te vas a ninguna parte, mocoso –dijo Vegeta, sosteniendo a Mirai antes de que cayera al suelo y cargándoselo a la espalda, le llevó a su habitación. Vegeta le quitó los zapatos con solicitud y le metió en la cama, para ir después en busca de Bulma. Las palabras de Mirai sobre la actitud de su madre le había calado muy hondo, como si nunca se hubiera preguntado con la suficiente fuerza sobre los sentimientos de su mujer hacia él. Lo obvio de la vida cotidiana puede convertirte en ciego, pensó el príncipe de los Saiyans mientras abría la puerta del laboratorio de Bulma, donde ella estaba intentando aumentar la gravedad de la siempre muy solicitada cámara de gravedad de su marido. Vegeta, sin mediar palabra, la cogió en vilo y la aprisionó contra la pared, manteniendo su cara a escasos centímetros de la de su mujer.
-¡Vegeta¿Qué diablos..?
-¿Te matarías si yo muriera? –preguntó Vegeta.
-¿Por qué me estás preguntando eso? Lo de Mirai te ha terminado de trastornar.
-¡Contesta, mujer!
-¡Si no tuviera hijos lo haría, sí¡Eso o vender mi alma a Satanás para hacerte volver! –le gritó ella, mirando a sus profundos ojos azabache.
-¿Vender tu alma a Satanás? Eso me gustaría verlo.
-No creo que supusiera mucha diferencia, ya que estoy casada con el mismísimo diablo.
-No hables tú del demonio o del Infierno, mujer, porque yo soy tan frío como aparento ser, pero tú eres Satán disfrazado de mujer que ha venido a hacerme pagar por todos mis pecados –dijo Vegeta, comenzando a besarla lentamente por el cuello-. ¿Qué me has hecho?
-¿Qué me has hecho tú a mí? –dijo Bulma, comenzando a desnudarle mientras respondía a sus besos-. ¿Qué me has hecho que te daría la Tierra, el universo, lo que me pidieras, con tal de pasar un minuto más en tus brazos? Tantos años después, aún no me lo explico.
-Nunca ha tenido explicación lo inexplicable. Además¿a quién le importa la explicación? –dijo él, mientras la besaba de nuevo-. Nunca te vayas.
-Entonces, no me obligues a hacerlo –dijo ella, con una amplia sonrisa-. ¿Hoy no vas a dormir con Mirai?
-No se va a despertar en toda la noche.
-¿Has dejado inconsciente a nuestro hijo?
-Sí. ¿Importa? –dijo él, besándola el cuello hasta el comienzo del pecho.
-Supongo que...necesita dormir toda una noche seguida –dijo Bulma, mientras se deslizaba bajo los besos de Vegeta hasta la puerta del laboratorio y echaba el cerrojo para que sus otros dos hijos no interrumpieran lo que prometía ser una interesante noche de pasión.
¡Hola de nuevo! Prometo que en el próximo capi empezará la acción, jeje, ya he divagado bastante antes de que entren los "malos" de esta historia. Seguiré divagando, eso está claro, pero ahora habrá acción.
Al principio habéis visto mi dedicatoria a Antonio Puerta, jugador del Sevilla y de la Selección española de fútbol muerto hace poco. Quizá cuando suba este capítulo ya haya pasado un tiempo desde su fallecimiento, pero quiero dedicárselo. Para los que no sepan de las circunstancias de su muerte, Antonio Puerta se desplomó en directo en el partido Sevilla-Getafe de la primera jornada de la liga española víctima de una parada cardiorrespiratoria. Sucesivas crisis le llevaron a la tumba pocos días después. Seguimos minuto a minuto su agonía esperando que se recuperara, pero no fue así. La muerte de un gran jugador ídolo de masas, el hecho de que tuviera sólo 22 años, que esperara un hijo que no llegará a conocer y muchos sueños frustrados por una muerte que todos vimos prácticamente en directo han convencido a España de que muchas veces no hay historia más trágica que la realidad. Por todo ello, hemos sentido su pérdida con hondo pesar, pues nadie es insensible a este tipo de desgracias y de lo frágil que es, en definitiva, la vida. Y no quiero olvidarlo. Dentro de poco, todos los homenajes desaparecerán, los telediarios dejarán de hablar de él y su nombre sólo permanecerá en la historia del fútbol español con una breve reseña, pero yo quiero recordar a Antonio Puerta, que los que me lean conozcan su historia y aprendan a vivir cada día como si fuera el último. Permitidme esta dedicatoria, por favor.
Triple G, Diosa y cristii : Gracias, espero que os siga gustando. ¡Besitos!
Lost-saiyan-princess: Ya avisé que Vegeta iba a estar bastante blandito, pero solo con su familia. Los malos conocerán al verdadero príncipe de los Saiyajin con toda su ira¡pero no puedo contarte, tendrás que seguir leyendo! Un beso.
Saiya Elite¡Holas! Primero decirte que adoro tus fics, Mi sangre y la tuya son tinta en esta historia me encanta. Luego, sí soy española y a veces se me escapan expresiones típicas de mi país, lo siento, no puedo desligarme fácilmente de toda mi tradición cultural, pero intentaré revisarlo y quitarlas para una mejor comprensión, siempre se aprecia una crítica constructiva.
Aledbz¡Gracias¡Espero que sigamos viéndonos en los próximos capis!
Elena¡Holas! Menudo debate estamos montando entre defensores de la paternidad de Goku o la de Vegeta, pero yo creo que es bueno intercambiar opiniones al respecto. ¿Murió Piccolo? No me acuerdo, hace mucho que no veo GT, porque GT no me gusta mucho, pero lo comprobaré. Y por supuesto que Vegeta dista mucho de ser perfecto en el aspecto paterno (porque en el cuerpo...baba), todos tienen sus cosas, pero el problema de Goku es que trata a sus hijos como si fuera su amigo, no como sus hijos. Es Chichi la que toma las riendas en todo lo referente a su cuidado y educación, dejando a Goku simplemente la parte "divertida", por así decirlo. Además, aunque la familia comprenda su ida con Oob o el hecho de que se fuera durante más de un año a entrenar al espacio tras la explosión de Namek hasta la llegada de Freezer, su padre y Mirai Trunks porque le apetecía, no es la cuestión, sino que, al menos yo pienso, que el abandono prácticamente total de su familia a tenor de sus propias apetencias dice mucho en contra de su sentido de la paternidad. Pero todo el mundo tiene su parte buena y su parte mala y el hecho de ser un héroe prácticamente perfecto creo que hace al personaje de Goku irreal y casi bastante plano (ya que es bueno desde el principio y su carácter apenas evoluciona), a diferencia de Vegeta, Piccolo o Trunks, a los que vemos sufrir, padecer, superarse y en definitiva, tener su lado bueno y malo. Quizá el tema de la paternidad añada un defecto a Goku y le aleje de la posición omnipresente de héroe y le dé una dimensión más humana, con defectos como cualquier otro hombre. Quizá sea una de las razones por las que mucha gente se siente identificada, no con el héroe sino con los que comenzaron siendo sus antagonistas, porque ser perfecto es irreal, pero errar es humano. Pero espero que a ti también te gusten nuestros debates, porque si no lo dejo enseguida, ningún problema. ¡Un beso y espero verte en el próximo capi!
Freiya¡Ya te regresé los privilegios, es que te fuiste¡No fue mi culpa! Besitos.
¡A todos, nos vemos en el próximo capítulo y dejad muchas reviews porfa!
