nunca habia reescrito tantas veces uno, espero sea de su agrado y si esta vez no me voy a desaparecer tanto, ya saben que hacer para que conozca su opinion, teorias y demas, disfrutalo
pd. note unos megahorrores de los otros dos cap y les añadi cositas nada importante sino desean releerlos, pero me gustan mas ahora, me callo la boca
- Al fin –dijo Shun poniéndose una elegante chaqueta de piel negra.
- ¡Lo sabía! –exclamó alegre Hyoga. Una vez finalizado el horario laboral del viernes, ambos salieron de la oficina que habían compartido durante la primera semana que tenían trabajando para la fundación Grad, y se encaminaron hacia la gran ciudad de Tokio, decididos a explorar su vida nocturna. Discutían acerca de cuál sería el primer lugar que visitarían, prácticamente eran nuevos en la ciudad y no sabían a donde dirigirse, el par de amigos habían pasado incontables experiencias desagradables recorriendo los peores barrios de las ciudades donde habían vivido los últimos cinco años, así que preferían ir a lugares recomendados donde trataban de no meterse en problemas y para su suerte, a lo lejos vieron dos rostros conocidos, que les serían de mucha ayuda.
- Hola, Shiryu –dijo sonriente Shun.
- ¿Ocurre algo Kido-sama? –preguntó el pelinegro cortésmente.
- ¿Podrías dejarlo solo, en Shun? Quisiéramos preguntarles –expresó señalando a Hyoga y así mismo – ¿conocen algún buen sitio, para divertirnos?.
- ¿Cómo, dice? –preguntó contrariado Shiryu.
- Shiruy, recuerda lo que te dijimos de los títulos. Que si conocen algún, bar, pub, boliche, disco, club, antro, su lugar preferido para ir de party, ya saben algún sitio de moda donde haya chicas, alcohol, música, diversión ¿les suena? –preguntó Hyoga algo irónico, Shiryu y Seiya se miraron desconcertados, antes de responder.
- Pues…yo sé de qué en el distrito de Roppongi, puedes encontrar muchos sitios como aquellos que mencionas, pero no estoy muy seguro, no solemos frecuentar esos lugares –dijo Seiya algo apenado.
- Bien, ya es tiempo de que los frecuenten –afirmó Shun, recibiéndola la mirada de aprobación de Hyoga.
- Unos momentos de diversión, no se le niegan a nadie y entre más mejor –expresó confiadamente Hyoga, haciendo caso omiso de algunos comentarios en contra de "sus ideas" de diversión por parte de sus nuevos amigos al tiempo que los conducía; mejor dicho empujaba, dentro de su auto.
Cuando llegaron al antro, Shun y Hyoga se encaminaron cerca de una mesa que les permitiera estar cerca de la barra, para mantenerse atentos de las chicas que solían acercarse a está en busca de compañía, lo cual esta noche sería algo difícil de conseguir, puesto que esta semana no era de paga.
- Juguemos, estoy muy aburrido –dijo con desgano Hyoga dejándose caer al lado de Seiya, una vez que comprobó que en ese país las chicas eran más tradicionales a las que estaba acostumbrado tratar.
- ¿Siempre se pone así? –preguntó tímidamente Seiya.
- Solo, cuando las chicas no tienen interés en él –contestó tranquilamente Shun, bebiendo su segundo blue sky.
- ¿Y eso pasa seguido? –interrogó Seiya curioso.
- De hecho, creo que es una de las pocas veces que ha pasado –dijo Shun, divertido por la mirada furibunda que le dedicaba Hyoga.
- Basta de charla, conozcamos mejor a estos dos, empecemos el "yo nunca nunca" –dijo entusiasmado Hyoga.
- El…¿Qué? –preguntaron sobresaltados Shiryu y Seiya intercambiando miradas confusas.
- Es un juego, que puedes hacer para conocer a las personas –intervino Shun –en serio que debes haberte dado por vencido amigo, hace años que no juegas a esto.
- También esta; el "verdad o retó", el clásico de la "botella", "la cartas" –siguió Hyoga haciendo caso omiso de lo que dijo Shun.
- Ese es más divertido, con chicas –afirmó maliciosamente Shun.
- ¡POKER DE PRENDAS! –dijeron al mismo tiempo Shun y Hyoga, chocando las palmas de sus manos ante la mirada atónita del par de apuestos jóvenes.
- Les, explicó –dijo Hyoga, divertido de la cara de asombro de sus acompañantes –nos sentamos en círculo alguien dice "yo nunca, nunca" he odiado a Ikki, por ejemplo, y todos los que lo han odiado tienen que tomar un trago completo y él que este a la derecha del que formulo la primera oración continua y así sucesivamente hasta conocernos mejor.
- O ver quien puede formular más preguntas coherentes después de 10 rondas –afirmó en un susurro Shun divertido.
- Pero… nosotros no estamos bebiendo –añadió Shiryu.
- Eso tiene arreglo –mencionó Hyoga con un brillo malicioso en sus ojos, al mismo tiempo que le ordenaba al mesero varias bebidas.
- Vamos, suena divertido –dijo entusiasta Seiya.
- Seiya, no creo que sea apropiado, te recuerdo que cuando hacemos el brindis en la compañía con eso te basta –refutó Shiryu.
- Vamos, ¿qué puede pasar? –preguntó inocentemente Seiya –además cuando estemos mareados lo dejamos.
- Está bien –aprobó finalmente Shiryu.
- Y esh que no lo entiendo Hyoga, shiempre me pashan eshas coshas –decía desconsolado Seiya ebrio, abrazando a Shun, después de cinco rondas de preguntas.
- De acuerdo, pero soy Shun, no Hyoga –lo corrigió divertido el peliverde, tomándole por un brazo.
- Le dije que era mala idea –suspiro Shiryu.
- Vaya amigo, sí que creí que caerías rápido –mencionó Hyoga mientras tomaba su sexta laguna azul.
- ¿O sea que fue un truco para embriagarnos? –preguntó Shiryu, ofendido mientras se levantaba de la mesa circular quedando frente a Hyoga.
- Calma amigo, calma, en verdad deseábamos conocerlos mejor, pero te seré sincero no creí que pudieras resistir tanto, tendré que pagarte Shun –dijo dirigiéndose hacia el peliverde, el aludido hizo un ademán con las manos de que no dijera más de la "inocente" apuesta que el par de amigos habían hecho cuando Seiya y Shiryu se habían marchado por un momento, acerca de quién de los dos era capaz de emborrachar más rápido a su nuevo compañero.
- ¡Es cierto entonces, lo que se dice de ustedes que no son más que un par de mocosos engreídos, que convencieron a Ikki y Saori de ocupar puestos que no les corresponden, que todo se les ha facilitado en la vida y que el resto de nosotros les importa nada! –añadió enfurecido Shiryu.
- Saori-sama e Ikki-sama, recuerda Shiryu –sórdidamente añadió Shun.
- ¡Oye, oye! para empezar fueron ellos los que nos ofrecieron trabajo y no empieces a insultarnos por tener una buena vida, yo que culpa tengo –dijo sórdidamente Hyoga que ya se había levantado de su asiento y se disponía a terminar su trago de no ser porque Shiryu lo arrojo lejos de él, de un manotazo –ahora si te lo ganaste –mencionó el rubio acercándose peligrosamente hacia Shiryu.
- Oigan, basta, no es para que peleen, por una tontería –interrumpió Shun en tono conciliador colocándose en medio.
- ¡Quítame las manos de encima, niño rico! –bufó Shiryu.
- Pelea, pelea, tu ganash Chiriu –decía divertido Seiya desde su asiento.
- Mi intención no es…
- ¡Fuiste tú! –interrumpió el gruñido de un alto y fornido hombre a Shun, quien al parecer por su camisa ahora de color azul, había tenido la mala suerte de haber sido el blanco del vaso, mientras señalaba a Hyoga.
- Yo no, bueno yo estaba bebiéndolo pero este amable caballero –dijo señalando a Shiryu –fue el que arrojo mi laguna azul por los aires así que…
- ¿Te crees muy gracioso? par de insolentes, ahora verán –dijo mientras se arremangaba su camisa y ocho tipos de su misma complexión se acercaban a ellos.
- Bien, amigo estas con ellos o conmigo, esto no va a ser bonito –le susurro Hyoga a Shiryu.
- No estás a mi altura rubio, déjamelo a mí –mencionó con orgullo Shiryu mientas se ponía en una pose defensiva marcial.
- Te sorprenderías –afirmó Hyoga colocando su espalda contra la de Shiryu listo para la pelea.
- Aquí vamos…otra vez –suspiró hastiado Shun, dispuesto a ayudar a sus amigos, no sin antes colocar a Seiya en un lugar donde no pudieran hacerle daño –bien señores mi amigo se disculpa por este pequeño altercado –dijo en tono conciliador Shun tratando de interrumpir la pequeña pelea que estaba por iniciar.
- ¿Rubio vas a dejar que tu novio te defienda? –mencionó con desdén el tipo de la camisa manchada por el trago de Hyoga –sería una lástima dejarle un ojo morado, quizás ya no lo querrás tanto cuando no sea tan "lindo".
- ¡Ahora veras! –gritó Hyoga molesto intentando dirigirse hacia el tipo que se burlaba de Shun.
- Basta Hyoga, no prestes atención –interfirió Shun decidido.
- Si rubio, hazle caso a tu novio –dijo otro tipo cerrándole el paso a Hyoga, acompañado por dos individuos más –te puede quitar el enojo.
- No podrán con nosotros –terció otro tipo frente a Shiryu.
- Si así lo deseas –dijo despreocupadamente Shiryu mientras atinaba un golpe en la boca del estómago de su contrincante provocando que este cayera de rodillas.
- ¡Maldito! –vociferaron tres hombres abalanzándose frente a Shiryu al primero lo tomo por un brazo obligándolo a girar y caer al piso, a los otros dos con certeras patadas en la cara dejó inconscientes, por otro lado dos tipos tenían tomado a Hyoga por los brazos mientras otro le propinaba golpes en el estómago, causando que solo se burlara de estos, fastidiado de esta actitud, pateo a su contrincante en la cara dejándolo inconsciente y agachándose con un ágil movimiento se deshizo del par que lo sujetaba, lanzándolos cerca de la barra.
- ¿Qué ocurre Hyoga, ayudémoslo? –dijo apremiante Shiryu al ver como dos de los tipos intentaban pelar con Shun.
- Tranquilo, espera –mencionó Hyoga mientras con el dorso de su mano se limpiaba la sangre de su labio.
- Ven aquí pequeño, no te haré mucho daño –mencionaba burlonamente el tipo de la camisa manchada a Shun, mientras este ágilmente esquivaba todos sus golpes.
- Mi amigo te ha ordenado algo, muchacho obedece –secundó el acompañante intentando también golpear a Shun, este hastiado de este enfrentamiento atino a ponerse en medio de los dos, desapareciendo ágilmente para que se golpearán entre ellos, durante el altercado algunos de los asistentes comenzaron a alentar a unos y otros. Los que animaban a los hombres que habían perdido con la euforia a flor de piel comenzaron a armar alboroto contra el otro grupo haciendo que se hiciera una pelea general, en la cual los chicos se enfrentaron a los animadores del grupo perdedor, durante algunos minutos en el antro volaron, vasos, botellas e incluso sillas hasta que la autoridad se hizo presente, enfilando a todo aquel con señales de haberse envuelto en la pelea hacia la estación de policía.
- Nakamura, encierra a estos hermanitos juntos, hasta que no digan su verdadero apellido estarán aquí –ordenó un mal encarado oficial al encargado de conducir a los detenidos a las celdas.
- ¿Qué parte de no somos hermanos, no comprendes? Y quien dice que mentimos –bufó Hyoga molesto mientras un oficial lo tenía tomado del brazo conduciéndolo por un estrecho pasillo que conectaba la comandancia con las celdas del interior.
- Ya Hyoga, no lo empeores –susurró Shiryu.
- Oye te parece poco, estúpidos policías, creer que mentimos por tener la rara coincidencia de apellidarnos igual y no tener nada en común, a mí no me sorprendió que Shun y yo compartiéramos el mismo apellido y ustedes dos pues; no me parece extraño ha de haber un montón de gente que se llama igual en el mundo y no por eso tienen que estar emparentados –vociferaba Hyoga dentro de la prisión en donde acababa de entrar.
- Oye Shiryu, me siento muy, muy mal –decía Seiya, con una mano en la boca.
- Te lo advertí amigo –suspiró Shiryu, observándose como su amigo se encaminaba a un sucio baño en un rincón –y todo esto por tu culpa rubio sino tuvieran tu amigo y tú, esas ideas tan tontas.
- Ya Shiryu te pedimos una disculpa por nuestro comportamiento, además te recuerdo que él que inicio papelea fuiste tú, y por lo que parece estaremos aquí un buen rato, tratemos de llevarnos bien –mencionó Shun desde un rincón de la celda, Shiryu suspiro enfadado y se dirigió a sentarse en la orilla de un viejo catre, alejado lo más posible de esos niños ricos, con los que tenía el infortunio de trabajar.
- ¡Vamos! amigo hagamos las pases ¿qué te parece? –dijo Hyoga en tono conciliador pasada una hora, agitando una botella de vodka en su mano izquierda.
- ¿De dónde sacaste eso? –preguntó asombrado Shiryu al levantar la mirada.
- Te sorprenderías la clase de cosas que puedes conseguir aquí –contestó Hyoga, ante la mirada atónita de Shiryu, quien intuía que no era lo primera vez que el rubio pisaba un lugar así.
- Tengo que reconocer que no lo hiciste tan mal Hyoga, quien lo hubiera dicho, no creí que supieras pelear de esa manera –mencionó Shiryu tomando un trago de la botella que le había ofrecido Hyoga.
- Si, un niño rico como yo también sabe defenderse amigo, además ese, no estaba en posición de hacer nada más que levantarse de su asiento y decir "tu puedes Shiryu" –dijo burlonamente señalando a Seiya quien dormía plácidamente en un rincón.
- Bien, Kidos ya se pueden ir, alguien pago su fianza –dijo un policía después de un rato.
- ¿Alguien, quien ha sido si no hemos llamado a nadie? –preguntó Shun incrédulo aunque temía la respuesta de antemano, por lo que no se sorprendió al ver a Ikki recargado en un poste fuera de la estación de policía.
- ¿Y bien? –preguntó enfadado el peliazul.
- Y bien, nada Ikki –mencionó Shun sin mirarlo de frente, una vez que bajo los escalones de la estación seguido por sus tres alegres compañeros que entonaban una canción.
- Ustedes cuatro pagaran los daños al antro, la fianza y todo lo que resulte, de su sueldo –sentenció.
- Si –murmuró Shun.
- Al menos no estás en el mismo estado que los otros tres –dijo sórdidamente observando como Seiya, Shiryu y Hyoga apenas se podían mantener en pie por si solos y tenían una plática muy entretenida de acerca de cuál de ellos era el mejor amigo de los tres.
- Bueno, no es para tanto Ikki –cuestionó el peliverde.
- Déjame, recordar –dijo cáusticamente Ikki, con una mano en el mentón –llevan una semana aquí y en su primera noche libre; salen a divertirse llevándose a dos de mis mejores empleados, los embriagan y los arrastran a una pelea callejera, ahora…¿Te parece poco que hayan estado detenidos?, que hayan tenido que llamarme en la madrugada, que la poliCÍA TUVIERA QUE EVACUAR EL LUGAR, QUE LOS TIPOS CON LOS QUE SE PELEARON PODRÍAN LEVANTAR CARGOS, QUE PUDIERON HERIR A ALGUIEN DE GRAVEDAD –vociferó Ikki.
- Sí, estamos bien gracias por preguntar –mencionó Shun irónico.
- Eso lo puedo ver perfectamente –afirmó aún más irónico Ikki –el que tú y tu amigo estén habituados a hacer desmadre en todo lugar en que entran, no les da derecho a arrastrar a estos dos.
- Si claro, ahora me dirás que está en riesgo la reputación de la fundación –resopló molesto Shun, pateando desenfadadamente una piedra.
- ¿Acaso, no lo has entendido? Eso es lo que menos me importa, es que tú y el idiota de tu amigo… ¿Qué diablos les ha pasado por la mente? ¿O es eso, tantos años de juergas les ha atrofiado el cerebro? –interrogó desdeñosamente.
- Oye, a mi…ni mi insultes –dijo acercándose Hyoga bastante ebrio, quien aún cargaba la botella que con ayuda de Shiryu había dejado casi vacía.
- Bueno ya, gracias por todo nos vamos y ya –exclamó azorado Shun, tomando a Hyoga por un brazo, dándole la espalda a su hermano.
- Nada de eso, te harás cargo de los tres –le ordenó, apuntando con la mano a Hyoga, Shiryu y Seiya.
- ¡ ¿Qué? ! –dijo incrédulo –no, eso no, yo nunca los obligue a nada y si se pusieron así fue por propia voluntad.
- Y no hiciste nada por detenerlos, así que eres responsable por no hacer nada –señaló Ikki.
- Ikki, no puedes obligarme a eso, no soy un niño –reclamó el peliverde.
- Tienes razón, has lo que te venga en gana –sentenció, alejándose de su hermano. Shun se debatía entre irse o llevarse a sus nuevos amigos y "cuidarlos" tal como dijo su hermano, quizá era mezcla del alcohol que llevaba en sus venas, lo que lo motivo a llevarlos al apartamento que compartía con Hyoga, o tal vez se debía a una sensación extraña que lo invadió al escuchar las palabras de su hermano.
- ¿Acaso me estas espiando? –gruñó Ikki a una sombra oculta entre las sombras, una vez que se había separado de su hermano menor.
- ¡Qué gran espectáculo dieron esos cuatro! a pesar de nuestros esfuerzos se han encontrado nuevamente –dijo con preocupación el personaje.
- ¿Y qué esperabas? eso nos facilita las cosas –replicó con una fría mirada Ikki, a su interlocutor que seguía sumido en la penumbra.
- Si no tienes cuidado, tendrán todo a su favor y lo que hemos hecho durante este tiempo no servirá para nada –dijo tratando de ocultar el temor que sentía en su pecho.
- Descuida, lo conozco mejor que nadie, se cómo manejarlo –aseguró el peliazul.
- Pero los otros…
- ¿Insinúas que no sé lo que hago? –cuestionó impetuosamente –los demás harán lo que sea por él –añadió tajantemente, dejando a su interlocutor sumergido en las sombras de la noche, mientras Ikki se alejaba con las manos en los bolsillos cobijado por la tenue luz de las lámparas.
BLUE SKY y LAGUNA AZUL, bebidas a base de vodcka y curacao azul (entre otras cosas)
Para muchos japoneses, hasta hace poco el barrio de Roppongi no era más que un conocido centro de ocio nocturno que aparecía en las noticias por escándalos de tráfico de drogas o empleo de camareras extranjeras ilegales. Ahora es sobre todo el lugar donde hay que estar para mostrar que se ha llegado a la cúspide del mundo de los negocios y sobre todo buen esparcimiento
