Cap. 04
Nido de víboras
Minutos más tarde, Narcisa bufó molesta cuando su cuarto "Enervate" fue totalmente inútil para sacar a Lucius de la inconciencia, Severus le pateó las costillas al rubio.
- Déjalo así, total.
- ¡Severus!
- En serio, más sirve así que consiente este tarado.
La chica frunció el ceño preguntándose por que diablos un niño que acababa de quedar huérfano y se supone que estaba sumido en un profundo dolor se expresaba en semejante forma.
- Pero esque…
- Ya mira, he vivido entre muggles toda mi vida y puedo hacer algo que la magia no podría hacer por este imbécil. Fíjate.
El muchacho se marchó ante los escrutadores ojos azules de la rubia, para volver poco después con una gran tina rebosante de agua, la cual le echó encima a Lucius.
- ¡GAH!! Pe-pero que… ah, ah…
Lucius empezó a toser y a sacarse el agua de los ojos, para luego mirar a Severus y el objeto del delito que sostenía en sus manos.
- ¡PERO QUE QUIERES AHOGARME CRIAJO DEL DEMONIO!
Severus se encogió de hombros y se marchó a dejar la cubeta en su lugar, mientras el delegado se ponía de pié y comenzaba a escurrirse el cabello y la ropa.
- ¿Se puede saber que le pasa a este tonto?
Narcisa sonrió tratando de contener la risa de ver a Lucius empapado y sacándose agua de los oídos.
- ¿Qué te pasó? Te di cuatro enervates y tu nada que despertabas.
- ¿Cuatro? ¿A mi? Yo…
Y de repente se acordó de que se había desmayado, y el por que se había desmayado. Sus ojos metálicos se abrieron de sobre manera y buscó a Severus con la mirada mientras este regresaba por el pasillo.
- ¡Tu!
- Hola Lucius.
- ¡Tiene que ser una mentira!
- Si, claro Lucius, es que yo soy un aficionado de las bromas.
Dos segundos más tarde enfrentaba al chico de catorce años nariz con nariz.
- ¡Es tu culpa!
- ¡¿MÍA?!
Severus le empujó el pecho, haciéndolo retroceder un par de pasos.
- ¡Quien se metió en mi cuarto!
- ¡Quien me abrazó!
- ¡Quien me quitó la varita!
- ¡Luego te la entregué!
- ¡Quien me forzó!
- ¡Luego tú aceptaste!
- ¡Quien es el imbécil calenturiento!
- ¡Quien es el crío que se deja llevar por el sexo!
- ¡Quien es…
- ¡BASTA!!
Gritó Narcisa con toda la fuerza de sus pulmones metiéndose en medio y empujando a cada uno a un lado.
- ¡ME PUEDEN EXPLICAR QUE DIABLOS LES OCURRE!!
Ambos parpadearon confundidos, se miraron y señalaron acusadoramente, gritando al mismo tiempo.
- ¡LA CULPA ES DE ÉL!
- ¡No me importa de quien rayos sea la culpa!! ¡Tú, que diantres ocurre! ¡Y tú, por que diablos te desmayaste!
Lucius rechinó los dientes mientras Severus se cruzaba de brazos. Narcisa apoyó su frente en una mano mientras apoyaba el codo en la otra.
- De acuerdo, de acuerdo, a ver, vámonos por las piedritas. Tu, Severus, ¿Qué ocurre?
- ¡Y por que le preguntas a Severus y no a mi!
- ¡Por que Severus es un niño de catorce años, y es normal que se comporte como un niño! ¡Y tú eres un ADULTO comportándote como un niño! ¡A quien crees que debo preguntarle?
El rubio boqueó un par de veces tratando de darle alguna respuesta contundente a la chica Black, pero dado que no encontró ninguna hizo una señal de desinterés y se giró al otro lado.
- ¡Por Merlín! A ver Severus, que ocurrió.
Severus hizo un mohín de frustración y tomó una profunda bocanada de aire.
- Mi madre me legó una carta.
- ¿Y por eso se están peleando?
- No es por la carta en si, Narcisa, mi madre me reveló algo que… yo no conocía.
Dicho aquello, el joven Snape desvió la mirada.
- ¿Si? ¿Qué te rebeló?
- ¡LE REBELÓ AL MUY ESTÚPIDO QUE POSEE EL DON DE DAR VIDA!
- ¡Lucius!
- ¡Es la verdad, niño!
Gruñó el rubio enseñando los colmillos, Severus le miró con odio mientras Narcisa parpadeaba confundida.
- T-Tu… Severus, tu…
La chica se cubrió la boca con ambas manos, señalando primero a uno y luego al otro.
- Eso quiere decir que… Severus podría estar… ¿Embarazado de… Lucius?
Fue la primera vez que aquella aterradora realidad fue dicha en voz alta, y ambos chicos se miraron con ojos de pánico, para luego girarse cada quien para su lado y cruzarse de brazos.
- ¡De ninguna manera tendré un hijo de ese idiota!
- ¡Y tu crees que me encanta la idea, niño!
- ¡Ah! Ahora si soy un niño, pero hace rato andabas diciendo que íbamos a estar desnudos y sudorosos, ¿Verdad?
- Eres un…
Ambos continuaron echándose insultos a diestra y siniestra, observados muy atentamente por Narcisa, la cual sintió que el suelo desapareció y se fue de espaldas, estrellándose en el piso.
Severus parpadeó, lo mismo que Lucius mientras ambos contemplaban en silencio a la chica inconsciente.
- Felicidades idiota, la mataste.
- ¿Yo?? ¡Que te hace pensar que fui yo!
- ¿Quién fue el imbécil que gritó…?
El chico agitó las manos a la altura de sus hombros mientras hacía un sarcástico falsete.
- "¡El muy estúpido tiene el don de dar la vida!!" ¡A ver, quien fue! Traeré una cubeta.
- ¡Ah no, tú no te vas de aquí!
Ambos continuaron discutiendo olvidándose de la presencia de la rubia, al menos hasta que Lucius, caminando de un lado al otro casi se mata cuando tropezó con el cuerpo atravesado en el pasillo, así que la señaló con la varita evocando un Evervate ella abrió los ojos y los contempló desde el suelo, mientras ellos seguían gritándose.
La chica estaba sorprendida, más que sorprendida en realidad.
Una, por que estaba en el suelo, y otra, la más importante, por que había algo nuevo que no había notado antes.
Lucius y Severus parecían tomar el hecho de haber intimado como parte de un juego mal llevado y peligroso, como si hubieran experimentado con ingredientes prohibidos y les hubieran explotado en la cara, para después ser atrapados por algún maestro.
Se permitió sonreír mientras se apoyaba en sus codos para disfrutar de la escena, por que, tal y como lo había dicho Lucius, no había indicios de que esos dos pudieran enamorarse, sino que al contrario, parecía que debajo de aquella gruesa capa de problemas que habían tenido los últimos días, la amistad de ambos continuaba tan intacta como siempre, y muestra de ello era la manera en que se estaban peleando como un par de chiquillos, ya solo faltaba que se agarraran a golpes.
La rubia alcanzó a encoger las piernas y brincar hacia atrás cuando efectivamente… se agarraron a golpes.
Diez minutos mas tarde, Lucius estaba sentado en el suelo encima de su propia capa de viaje soportando que Narcisa le echara esa endemoniada cosa muggle, por que el dulce niñito se había negado a darles algo de su existencia de pociones, y ahora, el rubio tenía que hacer esos graciosos gestos cuando las torundas empapadas en alcohol tocaban su piel.
- ¡Ahhh, con más cuidado Narcisa!
- No seas llorón.
- ¿Llorón? ¿Llorón?? ¡Esa cosa arde como el demonio!
- Nunca has visto al demonio, Lucius.
- Pues no, pero parece que si conozco a su hijo. Condenado mocoso.
- Y eso que está chiquito.
- ¿Chiquito?? ¡CHIQUITO?? ¡A esa bestia le llamas chiquito!! ¡Ah, que me duele Narcisa!
- Por Merlín Lucius no sabía que te quejaras tanto.
- ¡Me mordió! ¡Ese niño me mordió el brazo!
- ¿Y que esperabas que hicieras si lo inmovilizaste en el suelo? ¿Qué dejara de pelear?
- Se me puede infectar.
- Severus dijo que no ocurriría.
- ¿Y desde cuando confías en él??
- Desde que te puso el ojo morado.
Respondió ella observando el tono violáceo que se volvía cada vez mas intenso el cual rodeaba el ojo de Lucius, quien gruñó audiblemente mientras la chica terminaba de curar la mordida en su brazo, la cual parecía que finalmente dejaría de sangrar.
En ese instante apareció Severus, tan fresco como una lechuga y peinándose con los dedos, si acaso hacía gestos con la boca debido a lo amargo de la poción para el dolor que se había tomado.
- Condenado niño, mas te vale que no tengas rabia.
- No soy perro.
- Pues con el cuchitril en el que vives, no me extrañaría, por que mira que si me enfermo por tu culpa, voy a hacer que…
Severus rodó los ojos, miró al techo con expresión aburrida moviendo la mano para imitar la palabrería de Lucius, mientras Narcisa suspiraba derrotada, cuando creyó que ya era suficiente observó a los muchachos.
- ¿Y cuando vamos a saber si Severus está embarazado o no?
Ambos chicos palidecieron. Severus fue el primero en hablar.
- Existen pruebas caseras muggles, eso decía mi madre. Pero no tengo idea de cuanto cuesten, y yo no traigo dinero. No se como hacer una poción para saber eso, nunca me lo enseñó mi madre, y dudo que lo enseñen en la escuela. Creo que en los hospitales se puede con una prueba de sangre, pero dudo que a un día o dos de concepción pueda saberse. ¿Lucius?
- A mi no me preguntes. Yo nunca me había metido en estos líos, siempre utilizo hechizos y pociones anti conceptivas, ¡Pero claro! No usé uno contigo por que creí que no se necesitaba ¡Y mira con lo que me sales!
Severus rodó los ojos fastidiado.
- ¿Narcisa?
La chica frunció los labios y adoptó una posición pensativa.
- Una amiga dijo que había ido con la enfermera, y que ella le había echo la prueba, que salió negativa. Pero no se como se haga.
- ¿Entonces tenemos que ir con la enfermera?
- O a la biblioteca.
- ¿Y donde se supone que busquemos Cissy?? Nunca he visto un apartado de salud humana.
- O estupideces de delegados.
- ¡A quien le llamaste estúpido!
- Pues a Narcisa no, por que habría sido estúpida, y de mi menos, por que no soy delegado. Saca tus cuentas.
- Condenado niño de…
La chica suspiró, y aunque le comenzaba a gustar verlos pelearse, muy dentro de ella se sintió realmente mal.
Si Severus estaba embarazado, la familia Malfoy exigiría el matrimonio entre esos dos, y sus ilusiones sobre el rubio se volverían humo.
- Podríamos utilizar a Hidden.
- ¿Y para que?
- Para ocultar tú embarazo, idiota.
- Aún no sabemos si …
El muchacho se revolvió incómodo.
- Si estoy… eso…
- Pero nos daría tiempo para pensar.
- Tiempo, pero eso no lo detendría.
- ¿Entonces que hacemos, genio?
Severus se cruzó de brazos, recargándose en la pared.
- Supongo que volver a Hogwarts, buscar ese libro sobre Salud Humana y… cruzar los dedos.
- ¿Para que? ¿Para que sea positivo y puedas casarte conmigo para heredar una fortuna?
El chico bufó molesto, y Narcisa sonrió.
Cuando Lucius se ponía nervioso se volvía algo idiota. Ese curioso gesto en él era una de las razones por las que le amaba.
Severus por su parte simplemente se volvió a meter en su cuarto, tomando la carta de su madre del suelo y guardándola entre su ropa.
Sonrió brevemente mientras se sobaba la mandíbula, finalmente cerró los ojos y suspiró.
- Ay madre… en que líos metes a tu pobre hijo…
La partida fue bastante tensa, especialmente cuando su padre observó perspicazmente el ojo morado de Lucius, pero nadie dijo nada.
Los ojos almendrados del padre se posaron en los negros de su muchacho, quien le observó con todo el desprecio que poseía.
- Hi-Hijo…
Severus observó al hombre que le diera la vida con el orgullo del que la casa de Slythering siempre había echo gala.
Tobías se acercó y tomó de los hombros a su primogénito, tratando de esbozar una sonrisa en sus tensos labios, lo que hizo que su rostro luciera temeroso.
- Te veré en un par de meses… y tus amigos, yo… estaré gustoso de recibirlos en mi casa, si así lo desean. Aunque la hospitalidad que les puedo ofrecer no es mucha.
Narcisa enarcó una de sus finas cejas, mientras Lucius sonreía brevemente, preguntándose si el padre estaba consiente de que acababa de lanzar a su hijo a la boca del lobo, ayudando sin saberlo al propósito de los dos magos mayores.
- Sentimos tener que declinar su oferta, señor Snape, sin embargo, el siguiente año yo voy a iniciar mi entrenamiento administrativo para encargarme de los negocios de mi padre, y Narcisa iniciará su séptimo curso. Me temo que nunca volveremos a pisar su casa.
- Salvo algún evento en especial, por supuesto.
Susurró ella con voz falsamente melosa mientras sus ojos destellaban como el hielo.
Tobías no tardó prácticamente nada en comprender que con aquél "evento especial", se referían a su funeral después de que fuera asesinado por su propio hijo.
Sin embargo, el hombre alcanzó a notar el escalofrío que sacudió a Severus, y se permitió sonreír, esta vez con tranquilidad.
En verano, Severus volvería a su hogar completamente indefenso y debiéndole mucho a su padre por lo que este había vivido los últimos días, y esta vez, sus desagradables amiguitos no iban a estar aquí para defenderle… como tampoco su madre.
- Cuídate hijo.
Dijo él rodeando con sus brazos la espalda del joven Slythering, para luego clavarle sus dedos en la espalda, Severus se tensó ante la punzada de dolor cuando su padre susurró en su oído.
- Nos veremos en el verano.
Su hijo no le amedrentaba, no más, después de todo no era más que un niño.
Y aquella certeza hizo estremecer a Severus, quien muy dentro de él había albergado la esperanza de que su padre le temiera, de que temblara sabiendo que su vida iba a ser tomada por su propio hijo, pero no parecía ser así, al contrario, Tobías le miraba con desprecio, como si fuera inferior.
Lucius estaba satisfecho con aquellos eventos, sacó un dorado galeón de su bolsillo y consultó a su reloj.
- Bien, vámonos.
Un segundo más tarde, el conocido sentimiento de succión se hizo presente, una nube de colores los envolvía mientras viajaban a una velocidad impresionante, y así como todo inició, terminó.
El pequeño grupo se tambaleó buscando mantener el equilibrio y no caer al suelo. Miraron a su alrededor y observaron con agrado que se encontraban de vuelta en Hogwarts, aunque no les agradó tanto saberse en la oficina del director.
- Bienvenidos muchachos.
- Buenos días, director.
- Han vuelto antes de lo planeado.
Narcisa hizo un rostro de absoluta ternura mientras abrazaba por detrás a Severus, el cual se cohibió un poco ante la muestra de cariño, especialmente cuando ella le acarició el cabello, provocando que cerrara los ojos.
- Es solo que Severus no se sentía del todo cómodo en su casa, profesor. Dijo que necesitaba estar lejos de tantos recuerdos que le lastimaban. Aquí él aprenderá a superarlo, ¿Verdad Sevie?
El joven artista en pociones no respondió, más bien observó a la rubia y de manera casi inconsciente se giró para abrazarla. Ella le estrechó con fuerza.
- Angelito…
- Bien, creo que es hora de marcharnos. Es necesario que los tres nos pongamos al corriente con nuestros estudios.
- Adelante, muchachos, adelante.
Los tres Slytherings se marcharon, y el director les observó en un profundo silencio. Dio la vuelta a su mesa para sentarse en su amplio y cómodo sillón, donde cerró sus ojos angustiado, preguntándose que era lo que estaban haciéndole Lucius Malfoy y Narcisa Black a ese pobre niño, quien lucía totalmente distinto al infante desconsolado que había partido del colegio hacía solo un par de días.
Una semana mas tarde, acceder a Severus se había vuelto prácticamente imposible, debido a que este se había sumergido en sus estudios. La muerte de su madre le había proporcionado dos semanas sin acudir a clases, pero eso no significaba que estuviera a salvo de sus tareas, las cuales le llevaba todos los días un elfo doméstico, y él buscaba apaciguar su alocada mente mediante repasar una vez y otra sus libros.
Sin embargo, el tema de su posible embarazo regresaba a su mente una y otra vez, haciéndolo desconcentrarse.
Necesitaba descubrir si estaba en problemas lo antes posible.
- ¿Sev? ¡Eh Sev! Queremos hablar contigo.
El muchacho rodó los ojos fastidiado y observó con pesar sus redacciones de encantamientos, pero al final suspiró fastidiado y cerró el libro con desdén. Después de todo, ni siquiera sabía de qué rayos trataba la lección, a pesar de haberla leído por lo menos tres veces.
- ¿Qué?
- Ven hombre, te voy a presentar a algunos amigos.
Severus se tensó involuntariamente, recordando lo que Lucius le dijera la noche que murió su madre. "La próxima vez, te llevaré conmigo"
- Yo tengo que estudiar.
Respondió el chico dándose la vuelta para volver a esconderse en su habitación, pero el rubio ya le había alcanzado y le rodeaba con un brazo.
- No seas tímido, necesitas despejar esa gran cabezota o te vas a volver loco.
Severus suspiró y se dejó llevar por su compañero de casa, el cual le guió hasta un grupo reunido en los cómodos sillones de la sala común.
Viendo a aquellas personas, Severus se sintió mas tranquilo, puesto que había algunos de su propio curso a los que ni siquiera les hablaba, pero era bien sabido que a las "fiestas" solo podían asistir los dos cursos superiores.
- A algunos debes conocerlos de nombre, pero creo que no les hablas.
- Muy anti social de tu parte, Sevie.
Dijo Narcisa con su usual dulzura mientras palmeaba el asiento a su lado para que el muchacho se sentara, cosa que hizo tras algunos segundos de vacilación.
- Bien, veamos… ellos son Evan Rosier y Danna Wilkes.
Rosier sonrió brevemente, era un muchacho de cuarto año con la piel bronceada, largos mechones castaños le caían descuidadamente sobre el rostro. Tenía los ojos levemente rasgados y de un color amarillento, lo mismo que sus dientes. Danna por su parte solo ladeó el rostro, provocando que sus elaborados rizos rubios se bambolearan alrededor de su cabeza. Miró con el rabillo del ojo a Severus, evaluándolo, para luego chasquear la lengua con desaprobación.
- A ella debes conocerla, su nombre es Bellatrix Black, la hermana de Narcisa. Y su novio, Rodolphus Lastrange.
Ambos jóvenes emitieron breves sonrisas despectivas. Severus fijó su atención especialmente en Bellatrix mientras entrecerraba los ojos.
Aquella chica no le agradaba.
Ella por su parte, observó atentamente a Severus recorriéndolo de pies a cabeza, centrándose en sus ojos negros aún inocentes, lo que le provocó una sonrisa burlona. Pero como ninguno despegaba la mirada del otro, Bellatrix paseó su lengua por encima de sus dientes superiores al tiempo que le guiñaba un ojo.
Los colores se le subieron a las mejillas al pobre jovencito, quien bajó la mirada hasta el suelo, y ella se regodeó victoriosa.
- Este de acá es Richard Avery, de tu curso.
Severus enarcó una ceja mientras observaba a Avery, este sonrió brevemente mientras agitaba su mano en el aire. El joven Snape rodó los ojos, calificándolo inmediatamente como un idiota.
- Umm, ¿Quién mas? Ah, de mi curso, este es Augustus Rookwood.
El chico, bastante más alto y robusto que Malfoy, cruzó una pierna lo mismo que los brazos, observando a Severus con un aire de superioridad que no le gustó nada. Lucius en cambio, sonrió mientras le palmeaba el hombro a su compañero.
- Rookwood es hijo de un inefable. Y seguirá los pasos de su padre, lo cual nos será muy útil en el futuro.
El muchacho se rió por lo bajo, sin molestarle en lo absoluto que Lucius hiciera alusión a como en un futuro, su posición en el ministerio le haría un espía perfecto para el señor oscuro, puesto que su padre estaba negado a tan magnífica idea, pero la tarea le parecía fascinante a él.
Pero Severus se mordió la lengua, tratando de no decir, ni pensar nada, pues el nombre de ese muchacho acababa de recordarle a Augustus Firehouse, su abuelo, quien dejara embarazado a Alexander Prince, quien le pasara el don de dar la vida a Severus, lo que conllevaba a que él y Malfoy podrían…
Sacudió la cabeza molesto. No debía pensar en aquello, no en ese momento, al menos.
- Por acá está Antonin Dolohov, Narcisa se lleva muy bien con él.
La chica rió suavemente, lo mismo que Dolohov, el cual le sonrió coquetamente a la rubia, ella le guiñó un ojo.
- Y… y quien, ¿Quién me falta?
- El pobre niño al que golpeaste por que te pisó el bajo de la túnica, idiota.
- Ah si, tu Mulciber.
El aludido cruzó sus brazos detrás de la cabeza mientras apoyaba ambos pies en la mesa central. Snape le miró extrañado, ya que muy poca atención le ponía a ese chico, aunque estuviera en su mismo curso.
- Gregory Mulciber. El muy bastardo es excelente con la maldición imperius.
Todos se empezaron a reír como idiotas, y Severus frunció el ceño, preguntándose por que. Lucius le palmeó el hombro.
- No te apures, chiste local. Bien todos, este de aquí es Severus Snape. Es excelente en pociones, un cerebrito para todas las materias y es excelente para lo duelos mágicos, conoce mas maldiciones de las que yo conozco actualmente y no tiene amigos.
- Eso último no había por que decirlo.
Susurró Snape enfurruñado y hundiéndose en su silla. Danna y Bellatrix se miraron y entrelazaron sus manos haciendo un sarcástico.
- Awww, que ternura.
Malfoy le restó importancia.
- Creo que no habrá problema en unirlo al grupo, ¿Cierto?
Los unos se miraron a los otros, y finalmente comenzaron a hacer señales de aprobación, a las cuales Severus no supo si estar agradecido o no.
- Bueno Severus, pues bienvenido a la familia.
Todos le sonrieron, y el muchacho les miró con cierto temor.
¿Familia? ¿Lucius había dicho familia? No podía ser, para ser una familia debían conocerse, debían apoyarse los unos a los otros, debían estar dispuestos a dar la vida el señal de su alianza, y todo eso sonaba demasiado Gryffindor para su gusto.
- Solo hay una cosa que debes saber, Severus.
Lucius se sentó en una silla bastante labrada, lo cual le identificaba como el líder absoluto de aquél grupo.
- Estamos aquí para ti, y tú estás para nosotros. ¿Deseas quebrantar las reglas y no sabes como hacerlo? Cuenta con nosotros. ¿Quieres vengarte de alguien y no sabes la mejor manera de lograrlo? Aquí estamos para ti. ¿Necesitas que alguien te guarde un secreto? Nosotros lo guardaremos. ¿Tienes un problema, necesitas que te ayudemos pero no quieres decirnos que es? Nosotros no preguntaremos lo que tu no quieres que sepamos, pero puedes estar seguro de que te ayudaremos.
Severus se enderezó en su asiento, preguntándose cual era el precio de todo aquello.
- Pero si algo falla… estás solo. Si te atrapan, jamás, jamás pronunciarás nuestro nombre, y nosotros no pronunciaremos el tuyo.
El joven miró a su alrededor, y de repente sintió un profundo vacío. Era cierto, los Slytherings eran valientes, pero no tontos, y preferían salvar el pellejo antes que cualquier otra cosa ante el peligro.
Eso era lo que los distinguía de los Gryffindors, que estúpidamente luchaban hasta el final por salvar a sus compañeros.
- Con estos términos, ¿Estás con nosotros?
Snape les miró uno a uno, y nadie interrumpió su silencio.
Nunca había tenido una familia… solo a su madre, ¿Había sido ella su familia?
Sus abuelos, ella había abandonado a su abuelo, Alexander por irse con Tobías Snape, abandonando todos sus sueños. Si ella había sido su familia, y había abandonado a su propio padre, entonces, ¿Qué tipo de familia eran?
Su padre golpeaba a su madre, y le hizo tanto daño que la había matado. El padre, el supuesto hombre de la casa había echo caer la tragedia sobre ellos una y otra vez durante todas sus vidas.
Nunca nadie le había apoyado, solo su madre, y ella… ella estaba muerta.
No le quedaba nadie, no tenía familia alguna. Estaba más que claro que su padre no era su familia, y si lo era, dejaría de serlo en pocos años, cuando él lo asesinara con sus propias manos. Snape levantó el rostro, que inconscientemente dejara caer.
El iba a asesinar a su propio padre… y cuando lo hiciera, se quedaría completamente solo.
Miró de nuevo a los presentes, y contempló con cierta felicidad que nadie ahí parecía impaciente por su silencio, aceptaban que pensara, que razonara todas las opciones, por que ellos no eran un grupo de amigos, realmente eran una familia, y le estaban dando un lugar en aquella comunidad.
Se abandonaban en las malas, pero siempre estarían unidos en las buenas. El nunca había tenido eso, y su madre… su madre ya no contaba, por que ella estaba muerta, es decir, ya no tenía nada que ver con su vida.
Su madre le había ocultado un gran secreto en su vida, su madre había pensado que él no era lo suficientemente maduro para cargar con el peso del conocimiento de su propia condición.
Le había mentido en cuanto a sus abuelos, su madre se había ocupado de educarlo para que él hiciera realidad los sueños que ella no había sido capaz de alcanzar. Lo había utilizado.
Cuantas veces él le había dicho que dejara a su padre, que juntos podrían lograr una nueva vida, pero ella se había aferrado a ese hombre, se había aferrado al que sería su propio verdugo.
Y aquí, aquí el nunca fallaría, por que si fallaba estaría solo. Sin embargo, nunca tendría por que sentirse mal, por que así como sería abandonado, así él abandonaría, y nadie jamás le reprocharía por sus acciones.
Cada uno era libre como entidad, y cada uno era miembro de aquella familia… El nunca había tenido una familia.
Lucius sonrió cuando observó como Snape apretaba los puños y su rostro se crispaba con furia y dolor contenidos.
Finalmente el muchacho se relajó, permitiéndose sonreír, y finalmente, aceptó brevemente con la cabeza. Todos comenzaron a aplaudir y a vitorear, los más cercanos le palmearon la espalda y del otro lado, Avery le lanzó una pelota de papel mientras gritaba como loco.
Estaba siendo aceptado. No se había sentido así desde aquél día en que fuera sorteado a la casa de Slythering.
- Bueno, bueno, ya, cállense.
Pidió Malfoy poniéndose de pié y agitando las manos, nadie le hizo caso.
- ¡Eh, silencio! ¡Ocupo pedir algo!
Todos lo ignoraron.
- Bien de acuerdo, el que me oiga que me responda. ¿Alguien sabe donde conseguir una prueba de embarazo?
Y todos se callaron.
- ¿Una que?
Preguntó Rodolphus, que fue el primero en reaccionar, Lucius se cruzó de brazos.
- Prueba – de – embarazo.
Severus sintió que los colores se le subieron al rostro con una rapidez bastante violenta, inclusive se tapó las orejas, temeroso de que empezaran a escupir vapor.
- Yo tengo una receta para hacer una poción de prueba.
Dijo Danna Wilkes levantando la mano, Lucius la miró.
- ¿Me la traes?
Ella se metió la mano en un bolsillo de la túnica y extrajo un trozo de pergamino.
- Aquí la traigo.
Se hizo un largo y profundo silencio, has que al final todos se echaron a reír con ganas.
- ¡Por Merlín Wilkes, por que traes eso en el bolsillo!
- Esque me la pidieron y hace rato me la devolvieron.
Respondió con simplicidad la chica de cuarto año encogiéndose de hombros, Bellatrix pegó un ligero brinco y sus mejillas pálidas se pusieron rosas, todos la miraron y se volvieron a reír.
Rodolphus abrazó a su novia y besó su frente.
- Lástima que salió negativa.
Ella se sonrió y abrazó a su pareja, mientras Severus les miraba, sus oídos atentos a las risas, a la manera en que las cosas, por mas escabrosas o fuera de lo común que fueran, todos lo tomaban con naturalidad, como un aspecto mas de la vida.
Miró a Malfoy mientras tomaba la receta en sus manos y sus ojos metálicos le observaron. Ahora podrían salir de dudas, y por primera vez, Severus se permitió reír.
Mas tarde, el muchacho caminaba rumbo a la sala de los menesteres, donde podría encontrar todo lo que necesitaba para realizar la poción, Lucius y Narcisa lo alcanzarían mas tarde, pues de último momento se habían entretenido con unos compañeros.
Miró la receta en sus manos atentamente y la alisó un par de veces, preguntándose que demonios iba a hacer si salía positiva. Demasiado metido en su mundo como iba, no se dio cuenta de un pié que parecía aparecer de la nada, y al instante siguiente se fue de bruces, chocando con el piso.
- ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!
Tres personas aparecieron repentinamente riéndose como locas, mientras que la cuarta le miraba con cierta diversión, tratando de aparentarse serio.
- ¡Ustedes!
- Ah, Snivellius, ¡Cuánto tiempo sin verte!
- ¿Dónde andabas? ¿Alguien te confundió con un insecto y te guardaron en un frasco?
Sirius pegó una carcajada al comentario de James, Remus a su lado movió la cabeza negativamente mientras Petter les miraba con ávido interés.
- ¿Por qué diablos no se pierden?
- ¡Oh, Snivellius, es solo que te extrañamos tanto!
- Si, claro.
Susurró él apretando la mano, y aquello le hizo reparar en que no tenía el papel que antes sostuviera, giró en todas direcciones y lo encontró en el piso, por lo que se apresuró a recogerlo, sin embargo, James lanzó su pié, alcanzando no solo el pedazo de pergamino, sino también la mano de Severus, quien chilló de dolor.
- ¿Pero que andas haciendo, eh, Snape?
- Nada de tu incumbencia.
Gruñó el muchacho jalando su mano, pero James le apretó con más fuerza.
- ¿Sabes Snape? Nos llegaron rumores de por que no te habíamos visto, algunos bastante fumados, ¿Cierto Canuto?
Sirius aceptó rápidamente con la cabeza y se agachó para colocarse a un costado de Severus y abrazarle.
- Dime Snape, ¿De veras se murió tu mamá? ¿Es cierto eso de que tú afirmas que fue tu padre quien la asesinó?
Snape se congeló y miró al muchacho con ojos de espanto, lo que hizo que el chico sonriera feliz, luego se levantó y aventó a James, atajándolo cuando se iba de espaldas.
- ¡Escuchaste eso Cornamenta! ¡Es cierto!
- No es gracioso Sirius.
- ¡Oh vamos, Lunático, es genial! Oye Snape, ¿No podrías mandar a tu padre un fin de semana a mi casa? ¡Mira que mi madre es una verdadera molestia!
Los tres Gryffindors se echaron a reír apoyándose unos en otros y sosteniéndose las costillas para aguantar la risa. Severus, quien había guardado la receta de la poción en su bolsillo para mayor seguridad, se había quedado petrificado.
- Pero como te atreves… como… como te has…
- Ya en serio Snivellius, tu familia apesta, ¿Sabías?
- Por eso es que Severus ha cambiado de familia.
Siseó una voz gélida a espaldas de los muchachos.
Los merodeadores se giraron y observaron recelosos a Lucius y Narcisa, esta última miró brevemente a Sirius y sonrió despectivamente. Por su parte, James gruñó por lo bajo. A él le desagradaba intensamente el rubio.
- ¿Qué ocurre, Severus?
- Nada.
- ¿Te están molestando?
- No.
El heredero Malfoy enarcó una ceja dudando de las palabras de su compañero de casa, así que se acercó y se agachó brevemente, quedando a la altura de su rostro.
- ¿Seguro?
- ¡Por Merlín, si, déjame en paz!
Los ojos de Sirius y James brillaron por un instante y el joven de lentes rodó con una gracia casi femenina, dejándose caer en brazos de su mejor amigo, el cual le atajó con una mano rodeando su cintura y la otra en su espalda, el chico Potter se abrazó a su cuello.
- Oh Sirius, ¡Me he caído! Pero si tú no estuvieras aquí para salvarme.
- ¡James, yo siempre voy a defenderte de los chicos malos, por que tu eres tan indefenso como un corderito que no puedes apañártelas solito!
- ¡Sirius, eres tan caballeroso! ¡Creo que estoy enamorado de ti!
Y dicho aquello, el joven Black hizo girar a su compañero y lo agachó hasta dejarlo casi en el suelo, haciendo ambos burlones y sonoros sonidos de estarse besando.
Remus negó con la cabeza totalmente fastidiado, mientras Petter se rió por lo bajo.
Narcisa dedicó un instante su atención al joven bajito del grupo, el cual tembló cuando sintió esos ojos helados en su persona, sin embargo, contrario a cualquier pronóstico, ella le guiñó un ojo en señal de complicidad.
Pero por su parte, Severus se había puesto rojo de furia, dio media vuelta y se marchó, Lucius le siguió con la mirada, permitiéndole alejarse ante las burlas cada vez más lejanas de la pareja de merodeadores.
Ninguno de los Slytherings dijo nada, y caminaron tranquilamente tras su compañero.
- Eso ha sido cruel de tu parte.
- ¿Si?
- Lo avergonzaste en medio de esos buscapleitos.
- ¿Y me vas a decir que no fue una excelente idea hacerlo sentirse humillado ahora que siente un dolor intenso por su madre y una preocupación latente por su posible embarazo?
Ella sonrió cruelmente observando la silueta de Severus a lo lejos.
- Lo fue.
TBC…
Hola!
Primero que nada, me disculpo, por que he tenido MUCHOS problemas para publicar debido a que mi abuelito está en el hospital, como se podrían imaginar, eso me ha impedido continuar con esta historia, pero hoy me di una breve escapadita. Sin embargo, hoy vuelve a tocarme guardia, y toda la semana, espero que todo salga bien.
Ya se que Narcisa, Lucius y Severus están totalmente OOC, sin embargo, recordemos que aún son NIÑOS sin experiencia, ellos no han vivido aún tragedias reales, por eso se comportan como idiotas, pero conforme avance la historia, los verán con las personalidades a las que están acostumbrados.
Ahora bien, en cuanto al grupo de gente que acaba de conocer Severus, algunos de los nombres están basados en el libro cuatro, en una conversación que tuvo Sirius con Harry, Ron y Hermione, que decía así:
"Snape siempre ha sentido fascinación por las artes oscuras. Cuando llegó al colegio conocía mas maldiciones que la mayoría de los que estaban en séptimo, y formó parte de una pandilla de Slytherin, que luego resultaron casi todos mortífagos. Rosier y Wilkes: a los dos los mataron aurores un año antes de la caída de Voldemort; los Lastrange, que son matrimonio. Están en Azkaban; Avery, del que he oído que se quitó de en medio diciendo que había actuado bajo los efectos de la maldición imperius"
Y en el libro siete, hay una pequeña reseña de otros compañeros de Snape, que dice así:
"¡ Pero no me gustan algunas de las personas con las que te juntas! Lo siento, pero detesto a Avery y a Mulciber. ¡Mulciber, que le ves! ¡Es aterrador!"
Cabe agregar que estos retazos de los libros cuatro y siete son explicativos y sin fin de lucro, ¿Vale? Para poder explicar de donde salieron los personajes del grupo de Slytherings.
Un beso a todos, se cuidan!
