Dic 1939
Sucedió algo que jamás pensé que tendría, un televisor. Me la dio un cliente a cambio de reparar su auto fuera del taller pues no tenía como pagar. Definitivamente un lujo que creí que nunca podríamos darnos...Pero al descubrir que no puedo ver otra cosa más que publicidad de los Unificadores creo que volveré a la radio, mis estaciones de Jazz consiguen relajarme mejor que a seguir viendo más unificadores en esa pequeña pantalla aparte de los que tengo que ver en las calles.
Ignoré el televisor por días a pesar de que Opal llegaba por las tardes a verla. Pero esta noche me fue imposible de ignorar. El rostro de Kuvira sí que me era familiar, solo basta con ir al centro de la cuidad para verla en cada cartel pegado en las paredes. Pero verla ahí, en la diminuta pantalla que iluminaba toda la habitación fue algo que me dejo paralizada.
La Gran Oradora, solía decirle Unalaq, incluso en varias ocasiones hablo ante la multitud por él antes de tomar el mando del partido. Su voz hacia que las palabras cobraran vida, te envolvieran, convenciéndote que lo necesitabas. El verde y plata de sus discursos parecían invadir el aire, pero yo si miraba al suelo a ver la sangre derramada, porque soy ese "parasito imperfecto" soy ese "retroceso del poder" ese "detalle que es necesario erradicar, para alcanzar la perfección".
-Maestros, no solo estoy trabajando incansablemente para purificar nuestro mundo. Busco una alternativa, deseo ofrecer más poder a mi gente. Los espíritus nos proveen de la energía que nos da nuestro poder, lo que nos hace superiores.- hablaba Kuvira al micrófono, frente a una incontable multitud frente al ayuntamiento. Sus más leales generales se encontraban a su lado, incluso Korra, que había adquirido la costumbre de desaparecer constantemente.
-Esta noche, gracias al trabajo de las mentes brillantes de nuestros más calificados Maestros, se ha diseñado el arma para poder reabrir los portales. Trabajo que se consideraba imposible desde que el Avatar Aang murió en estado avatar, terminando con el ciclo, dejándonos a cargo.- dijo Kuvira entre los sonidos de asombro de la multitud. Se dio un momento para contemplar el rostro de sorpresa que tenía Korra y continuo.
-En este preciso momento mis generales esperan la orden para abrir los portales y comenzar una nueva era. ¡Una donde la pureza y el poder no serán más el sueño de Unalaq, será real para nosotros, para todos los que dominamos los elementos!- dijo con fuerza Kuvira entre los gritos de la multitud. Se giró para asentir a Mako que dio la orden para abrir los portales. Korra luchaba en su interior para disimular toda la preocupación que la invadía pero ni intento fingir su descontento con Kuvira, que la observaba como si la retara, casi en burla. Y entonces pudo sentirlo, el mundo espiritual alterándose, esto no podía traer nada bueno.
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-¡¿Porque carajo lo hiciste, Kuvira?!- gritó Korra al entrar con violencia al despacho de la dictadora. Los demás generales se giraron para verla con sorpresa y desagrado. Detestaban como Korra trataba con tan poco respeto a su líder. Kuvira en cambio ni si quiera levanto la vista, ella seguía observando el mapa sobre la mesa.
-Señores, ¿Podrían disculparme un momento? Necesito aclarar algo con mi general, terminaremos esta junta más tarde.- ordenó Kuvira con frialdad pero muy educadamente. Las personas en la mesa se levantaron sin apartar la mirada de desconfianza en la morena que intentaba verse calmada y desafiaba algunas de estas miradas, al salir el último hombre Korra no perdió más el tiempo y fue directo al escritorio.
-¡Te advertí que esto no era una buena idea, Kuvira! ¡Los espíritus no estarán contentos, vas a traer más problemas que beneficios!-
-Ya lo hice Korra, no hay vuelta a atrás y a diferencia de ti, yo sí creo que esto va a darnos buenos resultados. Si no...Aquí tienes una orden para aumentar la cantidad de maestros agua a tu mando, necesito que les enseñes todo lo que Unalaq te enseñó, necesitan aprender a dominar a todos esos espíritus furiosos.- respondió la dictadora lanzando la carpeta a la morena.
-Primero una guerra contra los no-maestros y ahora ¿contra los espíritus? Ya no comprendo el propósito de todo esto, ya no sé si es lo que Unalaq quería...- comentó Korra bajando la mirada a los archivos que tenía en la mano cuando un brusco jaloneo de su uniforme la hizo levantar la vista de nuevo para toparse con unos encendidos ojos verdes, repletos de furia.
-Te he permitido que te dirijas a mí de manera más informal, te escucho, incluso antes que cualquier otra persona, jamás te he negado una orden o petición, por todos los años de amistad que creo que mantenemos. Pero no voy a tolerar que insultes mi propósito, ni el de Unalaq. Fue tu tío, tienes ese malito lazo de sangre que yo deseaba tanto, pero jamás te diste la oportunidad de conocerlo, de saber lo que realmente quería...lárgate y has lo que he ordenado, Korra.- susurro Kuvira, muy cerca del rostro de la morena, tan cerca que la dictadora miro directo a los labios mientras una extraña curiosidad pasaba por su mente pero que de inmediato alejo para mirar los furiosos ojos azules de su amiga. Soltó su uniforme con indiferencia y se giró para mirar la ciudad por la ventana asqueada y confundida de lo que acababa de sentir.
-Como usted diga, GENERAL.- respondió con desprecio la morena que salió azotando la puerta del despacho. Kuvira solo se quedó de pie observando los destellos de luz de Ciudad Republica. Lo que discutía hace un momento con los generales, incluso los reclamos de Korra quedaron muy al fondo de su pensamientos...solo estaban esos labios...no, no podía ser nada, simplemente estaba agotada, esos pensamientos eran asquerosos, lo mejor sería ir a descansar y terminar con la junta mañana temprano.
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Dic, 1939
¡Aun no puedo creer que esto esté pasando! Todo ha sucedido tan rápido, no estoy segura si yo decidí tomar esta decisión o la situación me arrastro a aceptar. Me pregunto si...si pasara lo mismo conmigo...
Habían pasado 2 semanas desde que Kuvira dio la orden de abrir los portales, no parecía haber hecho un cambio importante por lo que la noticia paso al olvido y todo seguía su ritmo. Hace apenas 2 días que había pasado navidad y Asami disfrutaba del regalo que le hizo Opal, un muy bien cuidado juego de herramientas a pesar de ser de segunda mano, era perfecto. La pelinegra hacia algunas reparaciones a su brazalete cuando el grito de su amiga provocó que la pelinegra arrojara sus pinzas y fuera corriendo hacia la habitación de Opal.
Justo al abrir la puerta vio a Opal de pie con la expresión de miedo y confusión más grande que había visto para segundos después una fuerte ráfaga de aire le estrellara la puerta en la cara. Asami se quedó quieta un momento descifrando lo descabellada que era la idea que tenía en mente...parecía que Opal hubiera provocado esa ráfaga...
-¿Opal? ¿Está todo bien?- preguntó Asami pero al no obtener respuesta abrió la puerta despacio pero con firmeza en su mano por si se cerraba de nuevo. Al entrar vio a Opal de pie mirando su mano con sorpresa, pero eso no era lo interesante, si no el pequeño remolino de viento que giraba sobre la palma de su mano. Ambas se miraron y volvían a ver el remolino para volver a encontrar sus miradas. Asami se llevó una mano a la boca, no podía creer lo que estaba viendo.
-N-no recuerdo q-que pudiera hacer...esto. ¿Qué esta sucediéndome, Asami?- dijo su amiga, el miedo en su voz parecía transmitirse, la ingeniero no sabía que hacer o decir, solo sabía que tenía que buscar a Korra de inmediato.
-No lo sé...vo-voy a buscar a Korra, espérame, no hagas nada y no tengas miedo, ella sabrá que hacer, solo espera aquí por favor.- dijo Asami retrocediendo hacia la puerta despacio, intentado no asustar más a Opal. Salió del a habitación decidida a encontrar a Korra, incluso si tenía que entrar al ayuntamiento con su miserable brazalete. Justo en ese arrebato de valentía sin sentido unos golpes a la puerta detuvieron a la pelinegra de tomar su abrigo.
-Asami, soy Korra. ¿Puedo pasar?- dijo con impaciencia la morena al otro lado de la puerta, la paz que invadió a la ingeniero era enorme y con prisa fue a abrir.
-¡Korra! ¡A Opal le pasa algo! Ella...ella parece...- comenzó Asami pero la frase se quedó atrapada en su boca. No podía creerlo, no podía ser cierto.
-¡¿Qué es lo que pasa, Asami?!.- dijo Korra alzando la voz, alarmada y dejando la caja que llevaba en los brazos sobre la mesa.
-¡Opal está haciendo Aire control!- gritó con desesperación la pelinegra. Korra se quedó muy sorprendida, casi incrédula pero fue corriendo hacia la habitación seguida de Asami. Al abrir la puerta una fuerte ráfaga de viento casi las lanzo por los aires de no ser por Korra que con destreza dominó el ataque, disipando el viento para poder observar a Opal muy asustada. Asami al intentar moverse se dio cuenta que su cintura estaba atrapada entre el brazo de la morena.
-¿Te encuentras bien?- preguntó Korra con preocupación rompiendo el contacto para decepción de la ingeniero.
-S-sí, estoy bien.- dijo Asami algo distraída pero se concentró al ver como Korra se aceraba en despacio hacia Opal que no paraba de temblar. Alzo sus manos y en movimientos tranquilos, suaves y casi hipnóticos pequeñas líneas de viento rodeaban la habitación, despacio pasaron por cada objeto del lugar, por los cuerpos de Asami y Opal hacia arriba alborotando ligeramente sus cabellos hasta volver a las palmas de Korra donde se veían dos perfectos y pequeños remolinos que desaparecieron en un instante.
-No tienes por qué asustarte, el aire es el elemento más dócil y tranquilo de todos, pero también puede ser muy destructivo si no se sabe controlar adecuadamente. Pero confió en que sabrás dominarlo de forma adecuada.- dijo Korra casi en un susurro, su voz hasta logro tranquilizar a la ingeniero y sobre todo a Opal que ya había abandonado su postura defensiva a una más relajada.
-¿Porque me pasa esto? Pensé que ya no había maestros aire, el Avatar Aang fue el último que existió...¿Co-como es posible?- preguntó Opal.
-No lo sé. Esto es nuevo, solo conozco a 4 Maestros Aire aparte de mi.- respondió Korra frunciendo el ceño intentando entender que estaba sucediendo.
-¿Hay más Maestros Aire? ¿Porque no lo habías dicho? No entiendo porque de pronto puedo controlar un elemento y uno que se creía extinto.- dijo Opal y en su voz se notaba un aumento de inquietud.
-Por seguridad, ¡Imagina lo que haría Kuvira si supiera que aún hay maestros aire! Aun no logro entender cómo es que...- decía Korra caminando de un lado a otro por la habitación antes de ser interrumpida por Asami.
-¡Los portales! La energía de los espíritus de ha liberado, está presente con más fuerza entre nosotros. Probablemente eso lo ha provocado.- comentó Asami sintiéndose algo intimidada por la profunda mirada de Korra sobre ella hasta que en un segundo se sintió alzada del suelo y atrapada en los fuertes y musculosos brazos de Korra que la apretaban hacia su cuerpo.
-¡Tienes razón! ¡Es bastante probable! Vaya, además de ingeniero ¿Eres experta en espíritus?-
-N-no, solo lo...deduje ¿Puede ser posible?- dijo con emoción Asami y algo fascinada por la sensación de su cuerpo cerca de el de Korra.
-Bastante posible. Sin embargo, esto me deja una tarea más complicada. No puedo permitir que Kuvira encuentre a las personas que puedan hacer aire control ahora. No sé si habrá no-maestros que vayan a dominar otro elemento. Por ahora esto cambia radicalmente mis planes y los que tenía para ustedes también.- dijo Korra muy concentrada en sus pensamientos, bajando a Asami de sus brazos y caminado hacia la cocina seguida de las chicas.
-Me encantaría entrenarte, Opal. Pero me temo que eso sería muy peligroso y al no controlar tu elemento en las acciones diarias podría descontrolarse y dejarte en evidencia. Así que este es mi nuevo plan: Van a ir a buscar a Tenzin y su familia en el Templo Aire del Sur. En el camino deberán ser discretas y averiguar si hay otras personas como tú, Opal. Intenten convencerlas de ir con ustedes para que Tenzin pueda entrenarlos. Yo buscare a los nuevos maestros aire que surjan en los alrededores antes de inventar alguna misión que me permita viajar al sur a buscarlas.- Korra dejo su pesado abrigo sobre el perchero y del bolsillo saco una cajetilla de cigarrillos, y la estiro hacia las chicas que en silencio tomaron uno y se dejaron caer sobre el sofá analizando lo que Korra acababa de decirles.
-¿Quién es Tezin?- preguntó Opal.
-El hijo del Avatar Aang, él y su familia son los últimos maestros aire que quedaban. Y los que me enseñaron el Aire control. Quien mejor que ellos para entrenarte. ¿Ocurre algo, Asami?- dijo Korra mirando con preocupación a la pelinegra.
-¡Ni siquiera tenemos alguna manera de llegar hasta allá! Tendré que dejar mi trabajo, seguramente lo poco que tenemos ahorrado se ira en lograr salir de Ciudad Republica...no entiendo cómo quieres que hagamos eso.- dijo Asami bastante alterada ante lo que les pedía el Avatar. Era una misión suicida además de que pasar por las verificaciones fronterizas con sus insignificantes brazaletes no era suficiente, necesitaban un pasaporte.
-No tienes por qué preocuparte de nada, yo me encargo de su viaje, el dinero, las provisiones. Solo necesito que aceptes, Opal necesita de tu protección y sé que puedo contar contigo, Asami.- dijo Korra como si le hubiera leído el pensamiento a la pelinegra que dio un ligero respingo al sentir la cálida piel, los ásperos dedos de la morena sobre su mano. Levanto la mirada para encontrarse con unos penetrantes ojos azules suplicando que aceptara, y por más que su cerebro le repasaba todas las posibles consecuencias, su corazón parecía incapaz de negarle algo a esos increíbles ojos azules. Algo que de verdad le estaba molestando pues como era posible que fuera tan sencillo aceptar todo lo que Korra proponía.
-De acuerdo, voy a hacerlo. Por Opal.- reafirmo la ingeniero incluso intentando engañarse a sí misma, sabía que lo hacía por su amiga de eso no había duda, pero por Korra era algo que aún tenía que asimilar. La morena le dio la sonrisa más maravillosa y alegre que no había visto desde que acepto ayudarla contra el partido.
-Excelente, ya tengo todo planeado.- dijo la morena sonriendo y encendiendo su cigarrillo.
No dejo de preguntarme si yo también podrá dominar un elemento. Hasta me he descubierto pensando en ¿Porque Opal y no yo? Si hubiera sido Maestro no tendría ningún problema, si mis padres lo hubieran sido también aquí estarían conmigo, no existiría ningún peligro y sin embargo...la idea me asquea. No es que odie a los Maestros, al contrario, me parecen fascinantes a pesar de que la mayoría de ellos me odia en este momento.
Pero, el imaginarme controlando algún elemento me hace sentir tan...ajena a mí. He conseguido llevar mi vida sin las facilidades que me ofrece el dominio de los elementos que me parecen innecesarios y aun así creo sentir celos de ellos, celos de no haber despertado con fuego en mis manos, un fuego que no me dañe, un fuego que podría salvarme de toda esta locura.
No, celos de Opal, definitivamente no. Aire control...hasta parece mala suerte que consigues dominar un elemento y este resulta ser el que se creía que había desaparecido, te conviertes en algo peor que un No-Maestro, aunque aún no sabemos cómo reaccionaría Kuvira antes esto.
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Opal y Asami caminaban contra el viento frio que les azotaba el rostro, las calles estaban oscuras pero aun había algunas personas saliendo de los negocios con víveres, seguro que eran para su cena de año nuevo de mañana. Las chicas doblaron las esquina y caminaron despacio hasta una bodega que parecía cerrada pero que al llegar y dar unos pequeños golpes a la puerta metálica, esta se abrió lo suficiente para dejarlas pasar. Dentro hacia bastante calor, por lo que se quitaron los abrigos sobre una silla y caminaron hacia el centro del lugar donde había dos hermosas motocicletas KS 601, una de un rojo brillante con negro y la otra de color verde militar. Asami paso sus dedos con fascinación sobre la motocicleta roja, era asombrosa, aun recordaba que estaba decidida a comprarla antes de que los unificadores fueran a buscarlos aquella noche.
-Pensé que el rojo sería perfecto para ti.- dijo Korra acercándose a la motocicleta con sus mochilas de viaje y amarrándolas al costado del vehículo.
-¡Son increíbles! ¿Cómo las conseguiste?- preguntó Opal también admirando sus nuevas motocicletas.
-Eso no importa, les dije que me encargaría de todo. Hablando de eso, acérquense, tengo más cosas que darles para el viaje.- comentó el Avatar haciendo una seña para que se acercaran a la mesa de trabajo que estaba cerca de la chimenea encendida.
-Pasaportes, no deben perderlos. En las fronteras les pedirán identificarse tanto con su elemento como sus papeles, así que pasaporte y brazalete, de vital importancia.- La morena entrego los pequeños cuadernillos a las chicas que los abrieron con rapidez para ver sus nuevas identidades. Asami sonrió al ver que sus nombres eran justo los que Korra escucho en su primero encuentro. El suyo decía Sam Karu, 26 años, de la Nación del Fuego. Opal ahora era Li Arik, 24 años, de Ciudad Republica.
-Aquí tienen unos Yuans, suficiente para el viaje, por si es necesario sobornar a alguien y cualquier problema que tengan durante el viaje.- continuo Korra ante las chicas que estaban con los ojos como plato al ver la gran cantidad de dinero que tenían frente a ellas.
-Deben administrarlo muy bien y sobre todo cuidarlo, les sorprenderá llegar casi con las manos vacías pues es un viaje muy largo. Y por último un pequeño regalo de navidad y año nuevo ya que no pude darles nada hace unos días, espero que les sea útil.- dijo con una cálida sonrisa la morena que les acerco unas cajas muy mal envueltas en papel de regalo, ambas contuvieron sus carcajadas y se dedicaron a abrir sus regalos. Opal saco un lindo planeador de vuelo color verde, Opal estaba encantada con el regalo, era algo perfecto para un maestro aire.
-¡Muchas gracias, Korra! Es hermoso.- agradeció Opal poniéndose de pie para abrazar a la morena y después ir hacia su motocicleta para atarlo a su mochila.
-Los chicos de Tenzin te enseñaran a usarlo de inmediato, es asombroso.- comentó Korra antes de llevar su vista a Asami que se había entretenido en ver el regalo de Opal que había dejado de abrir el suyo. Se apresuró a arrancar el papel y levanta la tapa de la caja.
Cuando vio lo que había dentro su corazón dio un salto, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas. Su mirada iba de Korra hacia la caja y de vuelta un par de veces, no podía creerlo. Su pálida mano paso lentamente sobre la tela, comprobando que era real. Sus dedos recorrieron el engrane del logotipo de Industrias Futuro bordado sobre la chaqueta que solían usar los pilotos de prueba de los satomoviles que fabricaba su familia.
-Espero que te guste, el camino será algo frio así que te es muy útil y...- La morena no pudo continuar su nervioso balbuceo pues el fuerte abrazo que le dio Asami la interrumpió. Sus manos se quedaron en el aire un momento, dudosa de poder abrazar a la ingeniero pero al sentir más fuerza en los brazos de Asami no lo dudo un momento más y la abrazo con la misma alegría que lo hizo la pelinegra. Algo estaba pasando, sabía que algo más se estaba formando entre ellas, esta vez podía decir que era su amiga, aunque la palabra de alguna forma dolía...deseaba que fuera aún más que eso, pero seguro que Asami no era igual que ella, no debía arriesgarse.
-Gracias, Korra. De verdad que muchas gracias, no sé cómo la conseguiste, pero es increíble, me encanta.- dijo Asami muy cerca del oído de la morena y en ese momento se descubrió respirando hondo, embriagándose del maravilloso aroma de Korra y en un rápido movimiento se separó pues cayo en cuenta de que el abrazo se había prolongado. De inmediato se colocó la chaqueta, le quedaba perfecta.
-Me alegra que te guste. Pero bueno, por mucho que me duele no acompañarlas, tengo cosas que atender antes de alcanzarlas. Es mejor que se marchen ahora que no encontraran tantos unificadores en el camino, es víspera de año nuevo y la mayoría están con sus familias.- Hablo Korra con algo de tristeza en su voz. Terminaron de preparar todo y encendieron las motocicletas.
-¿Cuándo te veremos de nuevo?- preguntó Opal abrazando a la morena.
-No lo sé. No tengo idea de cuánto tiempo me tome conseguir la autorización para viajar al sur y sobre todo, encontrar a esos Maestros Aire. Estos días se registraron 12 casos de nuevos maestros, pero ninguno con Aire control. No puedo enviar muchas cartas pues descubriría su posición así que lo haré cuando sea muy necesario, lo prometo.- Korra soltó a Opal que ya se montaba en su moto y se acercó a Asami.
-No solo Opal va a aprender en ese lugar. Tu también tienes mucho que aprender ahí, ya lo veras. Nos vemos pronto y cuídense mucho.- habló despacio la morena, Asami solo asintió y se dio la vuelta hacia su motocicleta pero se detuvo. Korra tenía la mirada en el suelo cuando un beso en la mejilla la hizo alzar sus ojos para encontrarse con los verde esmeralda de Asami y su perfecta sonrisa.
-Gracias por todo, nos vemos pronto, Avatar Korra.- dijo Asami guiñando un ojo a la embobada chica frente a ella, que le dedico una última gran sonrisa antes de que salieran del taller. La pelinegra no quiso voltear, le dolía la imagen de alguien alejándose, justo como paso con sus padres. Prefería seguir con la imagen de esos ojos azules brillando, pero en su mente apareció la gran pregunta. ¿Cuánto tiempo pasaría para volver a ver a Korra?
Enero, 1940
Sí que fue buena idea viajar durante fechas festivas. Fueron muy pocas las veces que tuvimos que identificarnos a pesar del largo pero hermoso camino que recorrimos. Solo tuvimos un problema de neumáticos una vez, pero definitivamente lo más difícil fue la gran cantidad de lodo en el camino, que nos dejó atascadas más de un par de veces. Tenzín y su familia son muy amables, los niños de verdad son asombrosamente inquietos, pero muy dulces y divertidos. El lugar es asombroso, lleno de historia y costumbres, me ha encantado la comida vegetariana pero no niego que me vendría bien un poco de carne. Opal la está pasando de maravilla, se ha comprometido de lleno a su entrenamiento y lo hace muy bien. En cambio yo busco en que puedo ser útil, pero no me quejo, es un lugar agradable. Me preguntó como estará todo en Ciudad Republica, aquí no hay forma de mantenernos comunicados. Creo que mi próximo proyecto será una radio que me permita saber cómo está todo.
Febrero, 1940
Aún seguimos sin noticias de Korra, pero gracias a la radio nos hemos mantenido al tanto de la situación en Ciudad Republica. Son preocupantes los conflictos diplomáticos que se han generado entre la Nación del Fuego y el Reino Tierra. El aumento de los nuevos maestros ha provocado bastante interés por el partido, pero me alegra no haber escuchado nada acerca de los nuevos maestros aire, eso quiere decir que Korra está haciendo muy bien su trabajo. Al igual que nosotras que logramos conseguir 6 nuevos chicos que dominan el aire. Opal cada día es mejor en la técnica, pero le es complicado meditar tanto, en ocasiones acompaño a los chicos, es bastante relajante pero después de un rato me marcho a caminar por los alrededores.
Cuando me voy a dormir aún recuerdo la noche en que comenzamos el viaje, por alguna razón no dejo de pensar en Korra. Quisiera saber cómo esta y me aferro a mi chaqueta, como si en ella pudiera encontrar una parte de Korra y otra de mi familia. Espero que venga pronto y saber cuál es la siguiente parte del plan...ojala se encuentre bien.
Marzo, 1940
"Aún no sé cuándo podre estar con ustedes, sigo en espera de mi autorización. He enviado a los 12 maestros aire que encontré, estén atentos para recibirlos. Espero estar pronto con ustedes, pero las cosas se han descontrolado un poco, les contaré todo cuando los vea, Korra"
¡¿Cómo espera que esté tranquila si dice que las cosas se han descontrolado?! Muero por saber que está sucediendo pero Tenzín nos ha prohibido usar la radio al ver la gran cantidad de avionetas que pasan sobre nosotros y que podrían encontrar nuestra frecuencia. No puedo estar tranquila ante la idea de que las cosas están saliendo mal...que tal que Korra esté en peligro...Necesito tranquilizarme y esperar, debo mantenerme ocupada. Por suerte Korra logro enviarnos unas enormes cajas de material desperdiciado de las fábricas de Industrias Futuro, veré que puedo hacer con todo esto, además de los brazaletes que me ha pedido.
Abril, 1940
Ya no estoy segura de que volvamos a vernos, no sé qué pensar, no paro de estar preocupada. Necesito saber que está sucediendo y cada vez es más imposible encender la radio con tantas avionetas invadiendo el cielo. Lo cual es extraño pues hemos investigado las ciudades cercanas y no se ha registrado ningún ataque.
Opal va de maravilla, ya casi domina su entrenamiento, me pregunto cómo se verá cuando afeiten su cabeza y le pongan sus tatuajes, seguro será increíble. Pero Tenzín ha dicho que aún tiene bastante que aprender, pero ya ha aprendido a utilizar el regalo que le dio Korra y parece muy divertido.
Korra...me preguntó si volveré a verla pronto, ¿Cuánto tiempo más deberá pasar? Siento un gran vacío al pensar en ella, por las noches me es difícil dormir a pensar en todo esto...¿Qué me sucede? Muero por saber de ella, me preocupa demasiado lo que pueda pasarle. Supongo que me aferro a mi única esperanza...a mi...¿amiga? No sé si es en verdad lo que deseo. Haha, creo que necesito dormir.
NOTAS
Wow hasta que me digno a aparecer con continuación. De verdad que lo siento mucho, pero el trabajo es una pesadilla, mis dos trabajos y no puedo dejar ninguno pues necesito tener donde vivir -.- No piensen que abandono el fic, voy a terminarlo lo juro, solo que no sé qué tan constante pueda ser :/ Podría tener la continuación en una semana o más o en un caso extremo aventarme todo y tener la historia completa, porque se lo que se siente que los fics a los que ya te enganchaste dejen de actualizar :'( No lo abandono lo prometo!
Y bueno sé que ha estado corto de momentos Korrasami este fic, pero les aseguro que a partir de aquí viene lo bueno :) Espero que lo disfruten y nos leemos pronto! Por cierto, gracias por sus opiniones y sugerencias sobre Asami, he tomado mi decisión y espero que les guste todo lo que viene, de verdad fueron de gran ayuda! Muchísimas gracias :)
