Bueno, aquí va el cuarto capítulo. Muchas gracias a Saranghee por escribir sobre la historia. Me ha echo mucha ilusión , así que te animo a que sigas poniendo tu opinión que siempre es bien recibida! Espero que os guste, poner muchos Reviews ^_^. Saludos!

Capitulo 4 : Salvador en momentos de crisis

Me acerque corriendo hacia la estantería que tenia mas cerca y cogí un bote pequeño de cristal en cuyo interior había una especie de líquido espeso de color violeta. Se lo entregué a Anders que estaba inclinado hacia un hombre de mediana edad, tumbado en una de las hamacas de la clínica. Ese día había muy pocas camas libres. Kirkwall estaba viviendo uno de los peores inviernos de su historia y eso se notaba mucho en sus habitantes que habían pasado por la clínica aquejándose de fuertes fiebres, dolores de garganta y de estómago, pulmonías y enfermedades de ese mismo estilo.

Estaba bastante cansada esa mañana. Le había prometido a Anders que le ayudaría durante un mes en su trabajo como curandero a cambio de que el nos ayudara en nuestra misión suicida ( como el se había encargado de recordarme tantas veces) hacia los caminos de las profundidades.

Mi relación con el había cambiado bastante durante este corto periodo de tiempo. Lo seguía viendo como un hombre atractivo , amable y encantador e incluso me había planteado el coquetear de manera mas seria con el ya que a el no parecía molestarle en absoluto pero, joder, ¿ Por qué me tuve que fijar , de entre todos los hombres del Kirkwall, en el hombre que tiene un maldito espíritu de Justicia dentro de el? Solo me podía pasar a mi, pensé, me encanta mi suerte. Tsk...

Había estado dándole vueltas a todo el tema de Anders desde que me dijo que se había fusionado con un espíritu y esos pensamientos martilleaban mi cabeza haciendo no mas que empeorar las cosas. Cada día me levantaba de la cama con peor humor y pronto fui objeto de burlas entre nuestro pequeño grupo.

" Deben ser esos días del mes, ya sabes" le susurro Varric a Anders observando como yo gritaba enfurecida al pobre mercader cuando este me había dicho que ya no quedaba mas vino de mi marca favorita.

" Te odio enano"- Le fulminé con la mirada y le eché otra mirada dura al mercader que se encogió en su sitio detrás del mostrador mientras que Isabella y Varric disimulaban una gran sonrisa.

Ese día habíamos quedado todos, a primera hora de la tarde en el mercado, para comprar provisiones que nos ayudaran a llevar de la mejor manera posible nuestra gran aventura. Como de costumbre durante esos días, yo estaba de muy mal humor. Me había pasado otra noche sin dormir pero esta vez no era Anders el problema de esas malas noches. Días atrás, mientras salía de la clínica por la noche, al acabar mi jornada, fui acorralada por unos Templarios. Esa noche Anders me dijo que tenia que ir a casa de un paciente ya que no se podía mover y me dejo a cargo de la clínica hasta la hora de cerrar. Los templarios estaban borrachos y fuera de su turno de guardia . Habían considerado gracioso patrullar bebidos por ciudad oscura asustando a los niños mendigos por las calles e insultando a las prostitutas mientras las acosaban. Menudos idiotas , pensé mientras me intentaba esconder por una de las calles paralelas. Pero me salió mal mi jugada y uno de ellos se percató de mi presencia nerviosa por lo que corrió hacía mi y me empujo contra la pared mientras su compañero nos alcazaba y se reía estúpidamente.

" Una pequeña criatura traviesa, paseando sola por la oscuridad, ¿no es un poco peligroso que una niña como tu este sola en un lugar como este?"- me preguntó de forma lasciva mientras me sujetaba con fuerza.

No podía hacer nada. El estúpido templario me superaba en fuerza y por mucho que forcejeara no podía soltarme . Su amigo estaba mirando la escena con una sonrisa bobalicona mientras desenvainaba su espada. Cuando vi esto,intenté mantener la calma mientras pensaba a toda velocidad que demonios iba a hacer y pensando la manera de lanzarles algún hechizo paralizador, pero teniendo las manos sujetas era prácticamente imposible.

" No podéis hacerme nada chicos, que pensaran de vosotros, unos honrosos templarios que han hecho daño a una pobre chica indefensa? Perderéis vuestra dignidad"- intenté decir mientras que el templario que me sujetaba las mano se puso a escasos centímetros de mi y me respondió con una mirada feroz y una sonrisa burlona- " ¡ Nos importa una mierda esas gilipolleces! Acabamos de ser despedidos y sinceramente, ¿ que mejor manera de celebrar nuestra libertad que con una chica como tu?"- Dijo esto y miró a su compañero quien asintió.

Uno de ellos me cogió de las piernas y el otro de los brazos y me tumbaron en el suelo de mala manera.

Estaba muerta de miedo. Normalmente sabia defenderme ya que podía luchar pero en ese momento, no podía hacer absolutamente nada y la impotencia hizo que empezara a gritar y a patalear. Una de las patadas le dio al templario que me sujetaba por las manos. La patada alcanzó su cara y empezó a sangrar en gran cantidad, hecho que aproveché para intentar escapar. Me intenté levantar pero el otro hombre me seguía sujetando los pies , no sin dificultad. No sirvió de nada porque el templario que sangraba por la nariz ya se había recuperado y se saco una especie de goma del bolsillo. Me dio un fuerte golpe en la cabeza y me quedé inconsciente.

Cuando me desperté lo veía todo negro y borroso. Me habían dado un fuerte golpe y la cabeza me dolía muchísimo . Note un liquido caliente que me llegaba hasta las mejillas y por el olor pude comprobar que era sangre. MALDITA SEA. Tenia que salir de allí como sea, pensaba horrorizada. Intenté no volver a llorar . Sabía que ellos querían eso, que gritara y llorara pero eso solo empeoraría las cosas.

Estaba a atada en una tabla de madera encima de una mesa, inmovilizada por las manos y por los pies pero seguía vestida. En ese momento entraron por la puerta y la cerraron con llave. Se habían despojado de sus armaduras y estaban mas borrachos que antes. Recorrí rápidamente la habitación con la mirada y vi que había varias botellas de vino esparcidas por el suelo. Estábamos en una habitación pequeña, llena de cajas. Supuse que sería un almacén de ciudad oscura o algo por el estilo. Mis esperanzas de salir de allí sin ser tocada o violada se desvanecían por momentos. No tenían pinta de ser asesinos pero si de hombres que se lo querían pasar bien y encima estaban totalmente bebidos. Si, mi suerte es jodidamente fantástica, pensé con ironía.

Uno de ellos se acerco a mi y se saco una navaja del bolsillo. En un momento me rasgó los botones de la gruesa chaqueta que llevaba puesta y se dispuso a rasgar los botones de la camiseta que llevaba debajo. En pocos segundos el templario estaba metiendo su mano hasta llegar a mi sujetador. Pero antes de eso se deleitó con la vista de mis pechos sonriendo al otro templario.

" Vaya, si no eres una niña, estas bastante desarrollada...nos lo vamos a pasar mejor de lo que pensábamos, ¿verdad Tom?-dijo uno de ellos mientras metía la mano dentro de mi sujetador y me agarraba uno de los pechos. Empezó a masajearlo con fuerza y dureza mientras prácticamente babeaba encima mio.

Yo estaba horrorizada, tenía los ojos llorosos y el corazón me iba a mil pero no podía hacer nada. La sensación de impotencia me estaba matando. Cuando sentí su toque en mi pecho me estremecí. La sensación estaba siendo horrible. Odiaba ser tocada de esta manera por una pandilla de borrachos que no eran mas que cerdos salvajes. Estaba totalmente repugnada.

El otro hombre se cansó de mirar y se acercó también a mi lado. En unos segundos sentí como comenzó a morderme el cuello y a lamerlo. Se estaba excitando muchísimo por lo que aumentó el ritmo y empezó morderme con mayor agresividad.

Grité. Grite de dolor. Me había mordido con mucha fuerza y sentí como la sangre bajaba desde mi cuello hasta el pecho. Eso solo produjo que los templarios se rieran aun mas y empezaran a rajarme el botón de mi pantalón.

Intenté soltarme pero eso solo hizo que me hiciera mas daño en mis muñecas ya que las cuerdas estaban fuertemente atadas y me estaba cortando el flujo sanguíneo. Creía que me iba a dar un infarto o que me iba a desmayar de nuevo porque mi corazón taladraba en mi pecho a un ritmo endemoniado. Solo quería que todo pasase ya, que tuvieran que hacer lo que quisieran hacer y que me dejaran en paz de una vez.

Uno de ellos me bajó los pantalones hasta las rodillas y comenzó a meter su mano entre mi muslo pero un fuerte ruido lo paró en seco y se volvió hacia la puerta.

De pronto oí a los dos hombres gritar y vi que salieron volando hacia la pared, dándose en la cabeza con ella. Los dos empezaron a sangrar e intentaron levantarse para defenderse de aquello que los había lanzado.

Desde mi posición en la tabla de madera pude observar que una persona había entrado en la habitación derribando la puerta . Supuse que la había tirado de una fuerte patada. El recién llegado era una figura masculina, vestía de negro con unas mallas , guantes y botas negras y llevaba una especie de capa con capucha, también negra, que le tapaba el rostro. Era una figura muy extraña pero en ese momento no podía estar mas que aliviada de que se hubiese producido esa intrusión.

El hombre de negro cogió a los dos templarios del pecho y los volvió a estampar contra la pared. Era obvio que era una persona muy fuerte y hábil en la lucha porque se movía agilmente y sin dificultad. En ese momento me di cuenta de que portaba una gran espada apoyada en su espalda, atada en un cinturón. Ni siquiera tuvo que usarla. Vi que los templarios estaban en el suelo lloriqueando e intentando defenderse pero este hombre les puso la mano en el corazón y salio una luz plateada. De un segundo a otro, estaban muertos. No pude ver bien lo que paso y como lo había hecho ya que desde mi posición solo podía ver su espalda pero estaba claro que no había sido algo " normal".

Se volvió hacia mi con cuidado, se ajustó la capucha y con su espada me liberó de las ataduras. Yo estaba temblando, no podía hablar , ni siquiera podía darle las gracias. Odiaba ser rescatada y parecer una cría indefensa. Había pasado mi infancia y adolescencia aprendiendo a defenderme, a valerme por si misma sin que tuviera que depender de nadie. Y allí estaba ahora, medio desnuda, con sangre en la cabeza y en el cuello siendo salvada de una violación segura por un hombre misterioso. Me puse furiosa conmigo misma por mi debilidad y me levanté sola, intentando al menos, conservar un poco de dignidad.

La figura de negro estaba ocultando los cadáveres y vi como un mechón de su pelo se le salia de la capucha. ¡ Era totalmente blanco! Estaba muerta de curiosidad por este hombre que la había salvado por lo que me acerque a el pero me di cuenta de que tenia la ropa rasgada y se me veía todo. Me ruborice y antes de hablar con el me di la vuelta y busque por las cajas alguna tela o manta con la que taparme. Cuando me di la vuelta frustrada por mi falta de éxito en la búsqueda vi como mi salvador se había marchado dejando tras de si su capa negra.

Había vuelto a recordar todo esto mientras estábamos en el mercado. Todo mi mal humor se debía a esos malditos templarios y cada vez que nos topábamos con ellos en altaciudad me ponía tensa y con un humor de perros.

No le había contado esto a nadie . Sabía que todos se preocuparían y sabía que Anders se culparía por haberme dejado sola por la noche en un sito tan peligroso. Tenia en mi mente otras cosas y preguntas,quería saber quien era ese hombre que me había salvado y como me había encontrado. Pero sobre todo quería encontrarle para darle las gracias. No hay muchas personas que hubieran plantado cara a dos templarios y eso lo valoraba mucho. ¿Pero donde iba a encontrarlo? ¿Y si ya se había marchado de Kirkwall? Intenté no pensar en el,pero no podía quitármelo de la cabeza y eso me cabreaba.

Al final llegué a la determinación que lo encontraría. No tenia ni idea de como, pero lo haría.