Bueno moachos supongo que pensaran. Es el colmo como se le ocurre hacernos esperar tanto.
LO SIENTO
Voy a ser sincera he estado tan ocupada que apenas si tuve tiempo traducir. Pero bueno aquí esta el capi.
Ya saben nada es mío ni la historia ni los personajes.
No gano nada traduciéndola excepto por supuesto sus hermosos reviews.
Ya no los entretengo más.
Persiguiendo a Harry
Por Passo
Capitulo 4: Doppelganger
"Draco, no me estas escuchando." Exasperado Tom golpeo a Draco en las costillas.
"Lo siento. Es solo que la visita de mi padre esta mañana me tiene despistado."
"Oh" La sonrisa de Tom desapareció mientras su rostro mostraba preocupación. "Lucius."
"Tu…" De alguna forma Draco sentía que era muy difícil preguntar. "¿recuerdas a mi padre?"
"Se quien es tu padre," dijo tajantemente, formando con su boca una línea delgada.
Su expresión era indescifrable, y Draco sintió un gran escalofrió recorrerlo. Los ojos verdes se encontraban fríos, blancos y en guarida, y por un momento Draco sintió que algo peligroso emanaba de Tom. Tembló interiormente, al darse cuenta que esa era una parte de Tom que no conocía antes. Con él normalmente Tom siempre era más abierto que con las otras personas. Pero en ese momento se dio cuanta de que había mucho más de Tom que el no conocía.
Justo después la expresión de Tom se suavizo. Parpadeo un poco y sonrió hacia Draco.
"Lo siente. Simplemente recordé de algo."
"Mira, yo se que mi padre ha hecho cosas que—"
"No," Tom lo interrumpió. "No era tu padre. Olvida lo que dije. Solo estoy… distraído."
El Slytherin pelinegro se aclaro la garganta y se volteo a mirar una jarra de dulces. Draco miro hacia abajo y noto que los puños de Tom estaban blancos. Tom tomo la jarra de dulces la cual estaba apretando tanto que parecía que se fuese a romper. Draco la tomo con gentiliza.
"Tom, ¿Quieres hablar?"
Tom continuo mirando la jarra, como si fuese a encontrar la respuesta ahí. "Mejor no."
Draco asintió en silencio. Tendría que esperar a que su amigo se abriera más. El sabía que era algo más que el problema con Voldemort, algo que molesta tanto a Tom que continua escondiéndolo, hasta de si mismo. Tom necesitara toda la ayuda posible. Tal vez, solo talvez, Draco podría hacer algo al respecto.
De vuelta en Hogwarts, Tom cerró la puerta de su cuarto y colapso en ella.
Despacio, camino hacia un silla y se dejo caer. Por el resto del día, había tratado de parecer alegre para sus amigos y Draco, pero la mención de Lucius le había traído memorias que prefería olvidar.
Se paso las manos por la cara, tratando de borrar las imagines de horror y sangre que todavía aparecían en sus pesadillas, pero lograba bloquear en el día. En su mente, siempre las veía de nuevo; la desesperación de los hombres y mujeres al rogar por sus vidas hasta el ultimo momento, mientras el Lord Oscuro reía y se burlaba de sus plegarias. Las torturas por las que pasaron y las cosas que les hicieron eran demasiado para Tom. Había gritado, siempre había gritado que pararan , que pararan esa masacre que no hiciese más daño, pero su otro yo siempre lo ignoraba. Después de todo, el era solo una voz sin un poder real. Una miseria al lado de todo lo que era Voldemort.
De repente se enfureció. Estaba furioso consigo mismo por haber sido tan estupido al creer que podría conquistar el mundo. Las flamas de la chimenea aumentaron peligrosamente mostrando de esa forma la furia de Tom. Lo sintió todo: la rabia consigo miso, con Voldemort, con los otros mortifagos, con su madre por morir y dejarlo solo, con su padre y con el resto de la gente que le fallo y lo convirtió en lo que es ahora. Cuando las luces empezaron a titilar de una manera terrorífica y los candelabros apunto de caer, Tom callo en cuanta de lo que acababa de hacer.
Se obligo a calmarse y a apagar la rabia. Su respiración se calmo y las luces volvieron a la normalidad de nuevo. No debía haber perdido su temperamento de esa forma. Había olvídalo lo fácil que era destrozar las cosas con su magia, hasta sin varita.
Pensó que podía olvidarse de todo mientras estuviera en Hogwarts. Tenía una nueva vida, nuevos amigos, y un nuevo futuro. Dumbledore era su guardián y protector. ¡Hasta era amigo de Harry Potter¡ Se había convencido de que su pasado era solo una pesadilla que podía olvidar. Pero en realidad nunca se iría.
No siempre había sido malo. En algún momento el había sido amado. Recuerda haber sentido algo parecido a la felicidad muchos años atrás. Era bastante joven, casi un bebe y su madre lo lanzaba al aire, riendo emocionada. El sol era claro, y el se encontraba mirando arriba, viendo el cielo acercase más a él, hasta que caía de nuevo en los brazos de su madre. No recuerda haber sentido eso alguna otra vez. No, mucho después ella murió, y todo se fue cabeza abajo. Lo enviaban de un orfanato a otro, negado por su propio padre. El nunca fue el hijo de la familia Ryddle – algo como él tenia que mantenerse escondido del publico. El siempre a sido y aun era un mago poderoso. Descubrió sus habilidades mágicas a causa de su permanente soledad, y nunca más volvió a desear tener una familia. Cuando entro a la escuela tenía un pasado que le permitió odiar al mundo con todo su corazón. Y después fue encerrado en un diario, pasando cincuenta años en un limbo de rabia y soledad.
Tom aparto las memorias de su mente. Este no era el tiempo para arrepentirse. Se había prometido hace más de cincuenta años que no miraría atrás. Por un momento, se permitió ser débil. Pero se acabo. Existían cosas más importantes en las cuales pensar.
Lucius había venido a la escuela.
Se acordaba de Malfoy, mono, orgulloso, y tan enigmático como su hijo, parado al lado del Lord Tenebroso obedeciendo sus ordenes sin importarle que tan desagradebles eran. Casi nunca hablaba, excepto para opinar algo de vez en cuento. Pero cuando lo hacia, los otros mortifagos escuchaban atentos, nunca decía algo estupido, además era uno de los pocos que obedecía por más que puro miedo. Lo que le perturbaba era la expresión en la cara de Lucius cuando hacían algo particularmente brutal. Nisiquiera Voldemort sabía lo que pasaba por la cabeza de este algunas veces. El solo apreciaba su lealtad.
Algo faltaba. Algo entre Lucius y Voldemort que no recordaba. No todo lo que paso en esos tres años lo recordaba. Había sido un circo de tanto horror.
Tom penso en la relación de Draco con su padre. Si había logrado crecer siendo lo suficientemente decente, talvez había algo más de Lucius Malfoy que una bestia fría y en busca de sangre. ¿Pero qué significaba su visita esta mañana? Lucius no hacia las cosas sin un propósito. Tom decidió que por su bien y por el de su nuevo amigo tendría que averiguarlo.
Tom corrió a la puerta e inmediatamente choco contra Harry que estaba apunto de tocar. El Gryffindor callo al piso mientras un Slytherin avergonzado trataba de disculparse.
"¿Sentiste esa cosa extraña que paso hace poco?" Harry pregunto.
"¿Qué cosa?"
"Era un poderoso choque de magia que hizo temblar el Castillo. Estaba en la oficina de Dumbledore hace unos minutos cuando las luces empezaron a volverse locas. Los muebles temblaron y mucha gente empezó a escolarizarse."
Culpable Tom pensó acerca de su perdida de control. No se había dado cuenta de que había afectado a todo el castillo. "Um, estaba pesando así que realmente no lo note. Aparte.", digo cambiando de tema, "¿Qué era lo que me ibas a decir?"
"El Profesor Dumbledore me pregunto si podría ir por ti," Harry no pensó que fuese extraño que llamara a Tom. "Esta esperándote en su oficina."
"Bien, iré de inmediato." Diciendo adiós con las manos a Harry y corrió hacia la oficina del director, sintiéndose nervioso acerca de lo que el viejo mago le tenia que decir.
Harry miraba la espalda de Tom mientras este corría. Volteo hacia la puerta y puso cara de reproche. Como era posible que Tom olvidara cerrarla. Estaba apunto de cerrarla cuando noto algo. Tom había dejado que el fuego creciera demasiado, no habría problema si no fuera porque todo el tapete estaba quemado y casi todas las piedras de la pared estuvieran negras.
Seguro Tom no sería tan descuidado de dejar el fuego demasiado alto. Pero ahora estaba normal y apunto de extinguirse. Decidió dejar las cosas así para respetar la privacidad de Tom y se fue a la sala común.
Salto emocionada cuando estaba por llegar al retrato de la Dama Gorda. Dumbledore le acababa de dar noticias espectaculares y no podía espera para contárselas a sus amigos. Entro y le sonrió a todo el que se encontró por el camino. Los estudiantes seguían hablando de lo fuerza misteriosa que se sintió. Por mucho que quisiera hablar de lo ocurrido tenia noticias más importantes de que hablar. Se acerco a sus amigos que estaban hablando por lo bajo en los sillones más alejados de la sala. Harry toco sus hombros para que lo notaran.
"¿Adivinen que?"Pregundo entusiasmado.
Ron miró a Hermione y sonrió. "¿Qué pasa Harry?"
"Sirius fue liberado por fin, hoy mismo"
Los tres amigos se abrazaron entusiasmados. En realidad, Sirius había sido libre algunos meses antes, cuando empezó a pelear al lado de Dumbledore y Colagusano salio al público. Fue aceptado en el mundo mágico por su valentía y lealtad. De todas maneras, le tomo al ministerio años antes de que todo el papeleo estuviera listo. Aparentemente, el ministro anterior (muerto por manos de Voldemort) había dejado muchos papeles sin revisar.
"¡Esto es genial!" Hermione grito. "Ahora Sirius podrá andar libre sin preocuparse de tener Dementores buscándolo."
"Si," Harry estaba de acuerdo, "… y ahora que es ultima noticia, el Diario del Profeta le ha ofrecido un segmento especial. Ustedes saben, acerca de cómo peleo y logro mantenerse sano después de todos esos años."
"Bueno se lo merece." Dijo Hermione. "Si piensan en como lo trataron cuando era un fugitivo… es lo mínimo que pueden hacer."
"Eso y todos los trofeos que se gano después de la guerra." Ron agrego. Sirius había recibido una Orden de Merlín de primero grado.
"Bueno, por lo menos es feliz ahora." Harry sonrió gentilmente, pensando en su padrino. El ama a Sirius casi como a un padre.
"Saben que pienso, deberíamos ir a visitarlos ahora." Harry sugirió.
"¿Quien?"Hermione puso cara de preocupación.
"Sirius, y creo que Remus también, estan en el pueblo así que supongo que estarán en la casa. Es de semana y es lo suficientemente temprano. Podremos volver para la cena si nos apuramos."
"¿Apareceremos sin que lo sepan?" Hermione exclamo.
"¡Aun mejor!" Ron sonrió. "Celebraremos."
Sonreído se fueron agarrados de brazo a brazo.
Mirando desde arriba, el Jaguar negro estaba fuera de lugar. Era la única mancha negra que se veía por todos los arbustos y árboles del lugar. Lucius Malfoy sonrío mientras aumentaba la velocidad. Como sangre pura y un Slytherin, odiaba todos esos objetos que los muggles inventaban para facilitar su mugrosa existencia. Excepto los carros. A Lucius le encantaban grandes, rápidos, y caros.
Era una lastima que no fuera un placer que su hijo compartiera. Estaba increíblemente orgulloso de Draco- Slytherin de punta a punta. Pero a veces, el chico necesitaba un guía. Hogwarts había ablandado el comportamiento de su hijo.
Cerca se encontraba su destino. Una casa grande, con jardines extensos y muy cara. No existía mucha diferencia con la casa Malfoy cuando se compara por tamaño.
Lucius disminuyo la velocidad cuando se estaba acercando. Realmente no había mucha prisa.
Dentro de la casa Taylor espera impaciente. Miro el gran reloj que se encontraba sobre la chimenea. Como siempre, Lucius iba tarde. A veces, se preguntaba si el bastardo se divertía estresando su obsesión con la puntualidad. Pero uno nunca sabia con Lucius.
Taylor se levanto y paseo por el cuarto, sus pasos sonando sobre el piso de madera. Su peso era formidable, sus hombres en línea y bien formados, huesos robustos y de gran tamaño. Claramente no era un hombre al que se quisiera irritar.
Escucho los pasos de su compañero detrás, pero no volteo.
"Vas tarde."
"Tu reloj no esta bien."
"Por aquí"
Los dos hombres dejaron el estudio y fueran al sótano. Ahí el aire era más frío de lo normal, Lucius tembló un poco. Taylor no se inmuto por el cambio de temperatura. Solo quito el seguro de una de las grandes puertas con una llave casi tan vieja como esta. Antes de abrirla volteo a mirar a Lucius.
"Los otros estuvieron de acuerdo con el plan."
"Tuvieron una reunión si mi." No era una pregunta, los labios de Lucius se volvieron una fina línea.
Taylor le resto importancia. "Fue solo una manera oficial de arreglar lo que ya habíamos discutido antes. Ellos votaron que era hora de tener acción. Además," miro al mono que estaba su lado. "Estabas ocupado esta mañana."
Lucius no respondió. Estaba estresado porque los mortifagos se habían reunido sin el. Pero no tenia caso decírselo a Taylor. El hombre tenía una mente propia, y no perdia oportunidad por tomar las responsabilidades de Lucius. Lo cual era una perdida de tiempo ya que los dos quedaron al mando después de la que su líder fue destruido.
"¿Hablaste con Draco?" Taylor pregunto mientras entraba por el pasadizo.
"Si, lo hice. Ama la comida de su madre."
"Sabes que no me refiero a eso Lucius," Taylor gruño mientras tomaba una antorcha de la pared y la prendía con su varita. "¿Decidió unirse a nosotros?"
"Mi hijo no será parte de nuestros planes hasta que lo decida libremente." Lucius respondió con voz grave.
Taylor entendió la advertencia. "Eres bastante afortunado con tu hijo, el mío no sabe ni a donde se dirige."
"Estoy seguro que Gregory encontrara lo suyo a tiempo."
Después de eso el tema se acabo. Los hombres siguieron caminando por el pasadizo, cada uno con una antorcha en sus manos. Pasaron una gran cantidad de puertas pero al parecer el sótano nunca se acababa.
"Este lugar a sido la bodega de mi familia por años. Los mejores vinos del mundo siguen en estas puertas. Esperando por un hombre que les haga compañía."
Continuaron caminando otros minutos en silencio. Lucius empezó a preguntarse cuantas bodegas tendría el sótano de la mansión. Cuando Taylor paro. Puso su mano sobre una puerta, diferente a las demás. Estaba hecha de metal.
"Mi padre lo escondió aquí hace años. Nuestro Lord era joven y no tan poderoso."
Taylor saco una bolsa de su túnica. De allí saco una llave larga y de plata. Con esta abrió la puerta y la empujo con todo su fuerza. La puerta se movió mientras protestaba sonoramente por haber sido despertada de su largo sueño. Entraron al cuarto.
"¿Qué hay en este cuarto, de todas maneras?"
"No estoy totalmente seguro. Pero mi padre me dijo que cuando llegara el momento la abriera y lo sabría. Ahora nuestro joven Lord ha vuelto. No creo que halla mejor momento"
"Talvez."
Miraron a través del cuarto, moviendo sus antorchas en busca de algo. Después de varios minutos de dar vueltas y buscar por todos lados. Los hombres perdieron la esperanza.
"Esta vacía." Taylor sonó derrotado.
"¡Espera un minuto!" Lucius toco la pared. "Creo que hay algo aquí. Esta parte de la pared se ve extraña."
Empezaron a limpiar la pared, tratando de remover el mugre que se había acumulado por los años. Después de lo que pareció una eternidad, se veía una cabina que guardaba algo. Entusiasmado, Lucius busco dentro y saco un caja.
Taylor rompió el candado, y casi sin respirar abrió la caja.
"Es una daga."
"Una daga muy sucia." Lucius agrego.
Tomo el pergamino que se encontraba dentro de la caja con la daga. "Aquí debe decir algo que nos explique."
Sonrieron al terminar de leer. Era un mensaje corto escrito por el padre de Taylor. Corto, pero de gran importancia. Miraron la daga con gran orgullo.
"Esta era. La daga que utilizo para sus rituales de transformación." La vos de Taylor hablaba de mucho respeto. "El debió viajar con esto por el mundo en sus primeros años."
"Tiene sangre. Y no solo sangre si no una gran cantidad de rituales." La voz de Lucius tenía cierta admiración. "Nuestro Lord podrá vivir una vez más."
"Si." Taylor asintió. "El muchacho."
Casi sin aviso, el pelinegro apunto con su varita a la daga y dijo.
"Lazarus."
"Perdiste el control." Dumbledore saludo a Tom con esas palabras apenas este entro a la oficina.
Tom le miro culpable. No esperaba que el director se diera cuenta que había sido el causante. Mentalmente se reprendió. Por supuesto que lo sabe, el ha estado peleando con Voldemort por años."
"Lo siento director. Evitare que vuelva a suceder."
"Tom, ¿Hay algo que desees decirme?"
Tom levanto la mirada de la mesa hacia los ojos del director. Eran viejos. Pero astutos e inteligentes, como los de nadie más. Hace cincuenta años esos ojos no tenían esa expresión. Pero ahora el conocía el lado oscuro y no dejaría que este volviera.
"No director, me encuentro bien." Tom respondió finalmente. Sonrió para mostrar que estaba diciendo la vedad. "Solamente estaba un poco contrariado cuando recordé algo. Pero, esta bien, esta bajo control."
"Muy bien." Dumbledore sonrió resignado. "Talvez simplemente estoy preocupándome de más. Tratar de volver toda la normalidad después de una guerra no es trabajo fácil. Solo trata de no alarmar a toda la escuela cuando te sientas muy emocional."
"Lo recordare."
No tenia que haberlo preocupado, se dijo así mismo. Todo lo que paso en el pasado, nisiqueira Dumbledore podría hacer algo para cambiarlo.
Decidió que no lo preocuparía por nada más.
Al mismo tiempo que Tom cerró la puerta de sus aposentos, a muchas millas de ahí los Mortifagos tomaban la daga y lanzaban una maldición.
Tom estaba a punto de entrar a su cuarto cuando algo le golpeo. Un dolor que comenzó en su cabeza y paso por todo su cuerpo hasta los dedos de los pies. Callo al suelo y quedo a gatas, respirando fuertemente mientras sentía el dolor recorrerlo. Instantáneamente, olas de dolor siguieron hasta que no pudo hacer nada por resistirlo, grito y colapso en el suelo.
Trato de abrir sus ojos en medio de la agonía. Todo estaba cubierto de rojo. Trato de levantarse usando la puerta de apoyo, miro sus brazos, y casi volvió a colapsar. Eran terroríficos, llenos de sangre, todo su cuerpo estaba igual. ¡Había sangre por todo lado! Viajaba por su cuello, sus brazos, su torso, y sus piernas, mojando sus ropas y regándose por todo el suelo.
Grito, tratando de quitarse la ropa, sin lograr librarse del tormento que estaba sintiendo. Sentía como si se estuviera muriendo, tomo el pomo de la puerta principal y se lanzo al olvido.
Harry estaba apunto de irse con sus amigos cuando recordó que se había olvidado de algo. Tenía un regalo para su padrino que había comprado hace días. Un reloj que Sirius apreciaría. No quería ir a visitar a Sirius sin el reloj, les dijo a Ron y Hermione que siguieran sin el, prometiéndoles alcanzarlos en cuanto tuviera el reloj.
Se dirigió a su dormitorio, pensando en la celebración que tendrían. Cuando las luces se apagaron, sabiendo que era imposible que fuese una falla eléctrica ya que el castillo no tenía fuentes eléctricas. Analizo si tendría que ver con la fuerza que había golpeado a la escuela antes.
Antes de que Harry pudiera dar un paso más, un desnudo muchacho de 16 años salio de su cuarto y se lanzo directo a los brazos de Harry.
Bueno gente, espero les guste el capi.
Ya saben reviews
