Un ángel caído, mi ángel caído
Chapter Four:
Emmett:
-supongo que eso es justo, puedo contarte algunas cosas. Siempre y cuando ellas no sean prohibidas.-me sonrió, con esa sonrisa que solo le pertenece a ella.
-Estoy de acuerdo.-ambos nos levantamos, ella ya estaba calmada, y mi corazón estaba latiendo a mil por hora, imaginándome que cosas podría decirme Rosalie.
-¿Entonces, qué edad tienes Emm?-se volteo hacia mí, haciéndome detener mi camino hacia la sala. ¿No debería ella saberlo?
-veinticinco, pensé que lo sabrías…-dije confundido.
-no, no lo sabía…-se veía avergonzada.
-¿y tú? Digo…supongo que debes tener alguna edad o algo… ósea que…-ella me cortó y se lo agradecí, después de todo no tenía idea de si los ángeles tuviesen edades o algo que dijera hace cuanto tiempo existían.
-sí, supongo, tenia…ósea tengo dieciocho. - eso me tomó por sorpresa, no sé si porque estaba pensando en que probablemente los ángeles median su edad de otra manera, algo así como años luz, estrellas o cualquiera de esas cosas psicodélicas o porque mi ángel era prácticamente una niña.
-¿Años?-pregunté como un bobo. Ella me observó durante unos segundos, como si no hubiese entendido mi pregunta.-¿miden su edad en años?-Ella soltó una carcajada, dulce y suave.
-jaja, claro que si, años.-rodó sus ojos.
-Es que, eres tan joven.-no sabía si eso podría ofenderla, pero ya lo había soltado.
-eh, bueno, si comparada contigo lo soy.-se sonrojó.- Háblame de tu familia-exigió, mirándome a los ojos, yo jamás hablaba de mi familia y su pregunta me sacó de mi ensoñación rápidamente.
-yo… últimamente no me he llevado muy bien con mi familia. -dije apenado, ya que en el fondo la culpa era solo mía.
-oh, yo lo suponía…-dijo sentándose en mi sofá.-digo…Nunca les has hablado en el último tiempo.
-si, es cierto, y no estoy precisamente orgulloso por eso.-caminé a su lado, y me senté también.
-pero… ¿Por qué no haces algo para remediarlo?-sus ojos brillaban sinceros e inocentes, me recordó a una niña.
-yo, no creo, no estoy seguro de…-No lo haría, yo siempre he sido demasiado orgulloso, como para hacer algo así.
-deberías aprovechar que ellos todavía están aquí, que ellos están allí para ti.-dijo apenada.
-No es tan fácil Rosalie, tú no sabes cómo ha sido mi relación con ellos…
-Es verdad, no lo sé, pero tú podrías decírmelo.-estaba interesada y me miraba ansiosa, yo no podía negarme a ella, no ahora.
-No me juzgues, por favor, yo sé que he sido un completo idiota con ellos, y que mi familia jamás me ha hecho nada para que yo los trate de esta manera, pero mi orgullo no me deja admitir mis errores.-confesé, me sentía extraño hablando esto en voz alta, pero de todas maneras era como estar hablando conmigo mismo, después de todo Rosalie no existía para los demás.
-Tanto orgullo, no te va a llevar a nada Emmett.-dijo, después de estar pensando un rato.-Probablemente el pedir disculpas sea suficiente.
-Nunca me he disculpado antes, no creo poder hacerlo ahora, a estas alturas de mi vida.-me quedé mirándola a los ojos, ella me sonrió.
-claro que lo has hecho, a mi me has pedido disculpas varias veces.-dijo ahora sonriéndome con suficiencia.
-Tú eres diferente, además no existes…
-¿¡cuántas veces tendré que decirte que SI EXISTO!?-se carcajeaba, su musical risa, siempre me hacia olvidarlo todo.
-bueno, está bien, si existes…-admití, y la verdad se sentía mucho mejor admitir su existencia que sentirme como un maldito loco- pero sigues siendo diferente.
-¿diferente en un concepto bueno o malo?-había dejado de reírse para mirarme seria.
-Bueno…a veces…-ahora era mi turno de reír, nunca pensé que hablar con Rosalie de temas cotidianos, o un poco más normales, fuese tan divertido, ya no sentía esa atmosfera de angustia y miedo que generalmente nos rodeaba, ahora solo éramos dos buenos amigos, conversando de nuestros problemas.
-¿A veces?-preguntó, levantando una ceja.-ya verás…-de pronto un cojín voló directo a mi cara, yo se lo devolví, y este solo la atravesó.
-¿Cómo es que tu puedes tocar las cosas y cuando yo te toco, o en este caso te arrojo algo solo te atraviesa?-pregunté, desde que intente tocarla, que esa duda rondaba por mi cabeza, ella no fue capaz de decirme nada aquella noche, solo había desaparecido, dejándome confundido. Ella pareció dudarlo un poco, cuando por fin habló.
-No sé porque no puedes tocarme, he estado preguntándome eso hace mucho tiempo.-me sonrió.-supongo que es un efecto secundario de esto.-movió sus manos, señalándonos.
-¿y no tienes como saberlo?- ella estaba tan curiosa sobre el tema como yo, probablemente podríamos descubrirlo juntos.
-no lo sé.-admitió, bajando su mirada hasta sus manos.- El día en que atravesaste mi mejilla, intente averiguarlo, pero solo me dijeron: "Con el tiempo, todas tus dudas se convertirán en respuestas…"-imitó una voz misteriosa, y me sonrió con sus ojos.
-¿Quién?-mi curiosidad salió al aire nuevamente.
-¡Piip!, pregunta omitida, la siguiente por favor.-Yo puse mis ojos en blanco.
-¿color preferido?-pregunte, se que era una pregunta muy poco original, pero fue lo primero que se me vino a la mente.
-Hoy es el verde…-ella rió.- ¿el tuyo es?
-adivina.-le sonreí, ella rodó los ojos, y me sonrió.
-está bien…mmm… ¿marrón? no, no, el…¿Lila? No, demasiado femenino… ¡ya sé, definitivamente el Rojo!-me sonrió, y movió sus cejas impaciente, esperando mi respuesta.
-respuesta equivocada.-dije divertido, ante su cara de frustración.
-No voy a intentarlo de nuevo, Emmett, será mejor que lo confieses ahora.-dijo apuntando su dedo acusatoriamente.
-que poco creativa eres Rose, pero bueno, si te rindes tan pronto…-Ella saltó, y alzo sus manos, señalándome que me detuviera.
-ok, lo intentare otra vez, pero quiero pistas.- era toda una niña.
-una pista…déjame ver… Me recuerda a ti-ella se sonrojó, a veces llegaba a ser tan adorable.
Después de pensar, por varios minutos, me miró con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido.
-no puedo creerlo, me rindo.- bajo su cabeza en señal de derrota.
-¡al fin!-realmente me estaba aburriendo, de verla discutir consigo misma.-El azul.-admití, recordando sus hermosos ojos.
-bah, ni se me pasó por la mente… es mi turno de preguntar algo.-realmente, se veía energética, incluso más que Alice.-¿hay alguien a quien admires?-debí haber esperado una pregunta así de profunda viniendo de ella, nunca había pensado en eso.
-si, a mi madre.- recordé, lo mucho que admiraba a Esme cuando era pequeño.
-huu, que lindo, me hubiese encantado tener una madre.-de pronto se veía, triste y apagada, su voz fue solo un susurro.
-¿a qué te refieres?-ella me había dicho, que su abuelo había sido quien la había criado, y desde entonces que quiero saber el motivo del porque no había sido su madre la que lo había hecho.
-yo, solo tenia a mi abuelo, el era mi madre, mi padre, mi abuela y mi abuelo.-sonrió, tal vez recordando a su abuelo.-yo le quiero mucho, el lo es todo para mí.
-Eso es muy tierno, yo no conocí a mis abuelos.- Esme y Carlisle siempre hablaban bien de sus respectivos padres, por lo que yo siempre me los había imaginado como buenas personas, me hubiese encantado conocerlos.
-oh, eso es muy triste…-habló, como siempre sincera.
Mi celular sonó… sorprendiéndonos a ambos, trayéndome de regreso al mundo real, Rose seguía observándome.
-¿diga?-conteste, enojado.
-¿Quién te crees que eres para dejarme plantada Cullen?- No tenía idea de quién era, hasta que recordé que había quedado de salir con una chica antes de la repentina aparición de Rose.
-Me ha salido un compromiso de último momento, lamento no haber asistido a nuestra reunión.- No quería que Rosalie se enterara de que tenía planeado acostarme con otra mujer esta noche, eso la decepcionaría muchísimo.
-¿ah?-al parecer la chica no tenía muchas luces, lo que claro era algo bueno para mí, sería fácil deshacerse de ella.
-Tal vez, podríamos marcar la reunión para otra fecha, mañana podría comunicarse con mi secretaria.- y con eso, corté la llamada. Rose me miraba seria. Haciéndome entender que no me había creído nada.
-Mentir es un pecado…-me recordó, puse mis ojos en blanco, ahora volvería a ser la molesta Rosalie de antes.
-¿Realmente quieres que salga?-sabia que eso la molestaría más, que el hecho de que hubiese mentido a una mujer que mal conocía.
-tienes tu punto.-rodó los ojos y me sonrió.
-vaya es muy tarde.-dije mirando mi reloj.-¿tu duermes alguna vez?-bravo Emmett, ¿es que acaso tengo un don que me hace inventar las preguntas más idiotas de la historia?
-No, bueno, técnicamente no.-dudó.-y tienes razón es muy tarde, creo que es mejor que me vaya.-esta vez alcancé a reaccionar antes de que desapareciera.
-No, ¿Quédate conmigo? ¿puedes pasar la noche aquí, verdad? Estoy disfrutando mucho el conversar contigo.-ella me miró durante unos segundos.
-supongo que si, me ha gustado mucho compartir contigo sin tener que terminar peleándonos, creo que seremos grandes amigos.
-genial-¿amigos? ¿yo amigo de un ángel? ¿Qué hice para merecer algo tan hermoso como la amistad de Rose, en mi vida?
-¡Veremos películas!- corrió hacia mi habitación-¡te gané!-gritó desde la puerta sacándome la lengua, en un acto de "madurez",-¡yo de este lado!- estaba sentada en MI lado de MI cama, se veía muy cómoda, su sonrisa inocente, me cautivó una vez más.
-¿películas?- yo había planeado seguir conversando con ella, conocerla cada vez más. Pero ella se me había adelantado, planeando una noche de películas, Genial. Nótese el sarcasmo.
-¡Sí! Películas de la señal pagada. Vamos Emm, ¿Cómo se supone que funciona esta cosa?-preguntó mirando el control de mi televisor, como si fuese una especie de nave extraterrestre.-¿Qué? Jamás había visto un control con tantos botones.-dijo haciendo un puchero para después sacarme la lengua.
-bien, es asi, ignorante.-le sonreí con suficiencia, ella puso sus ojos en blanco.- ¿Qué quieres ver?
En la pantalla se veía el menú de películas que estaban pasando por pay-per view, ella estaba muy concentrada escogiendo, y yo solo me divertía viéndola. No había notado lo adorable e infantil que era antes, o será que el saber su edad era lo que me estaba haciendo notar mejor su forma de ser.
-Esa-gritó, tomándome desprevenido. -Emmett esa.-repitió al ver que yo no me movía. Se refería a The proposal, la película de Sandra Bullock…
A la mañana siguiente, no recordaba cuando me quede dormido, cuando desperté Rose ya no estaba.
-Buenos días Cullen.-saludó Rosalie, apoyada en la puerta de mi habitación.
-Buenos días, niña.-le sonreí. Recordando como habíamos progresado en nuestra relación ayer. Pensando en cuanto me alegraba tener una "amiga", tan especial como ella.
Este si es más largo… Que lindos, ven como se están conociendo mejor…
Bueno aquí les dejo el capi! Alégrenme el día con sus reviews ¿si?, todas sus teorías son muy interesantes… ya se sabrá la verdad…
Cuídense mucho y recuerden que no es necesario tener cuenta para dejarme un review… Me estoy llendo…tengo que estudiar un besote
RosalieHaledeCullen
Psd:¿alguien ya vio el tráiler de eclipse y los sneak peaks (o como se diga)??? ¡yo ya los vi, y los amé!
